Las tarjetas de débito y crédito son la alternativa perfecta al dinero en efectivo. Te permiten pagar de inmediato y con total comodidad. Pero, también pueden ser susceptibles a estafas que no siempre son fáciles de identificar.
Estos instrumentos normalmente son otorgados por las entidades financieras, con el objetivo de operar en Cajeros Automáticos (ATM – Automated Teller Machines) y los puntos de ventas o POS de comercios, bien para consulta de saldos, depósitos, extracciones, pago de servicios, transferencias entre cuentas, o para realizar compras en comercios habilitados.
Los fraudes con tarjetas de crédito y débito cuestan millones de dólares al año a los titulares y emisores de tarjetas. Este tipo de fraude va en aumento y, según el Informe Nilson, se prevé que alcance la asombrosa cifra de 38.500 millones de dólares en 2027.
Por este motivo, es fundamental que tanto los bancos como demás entidades bancarias obtengan capacitaciones para prevenir o saber manejar este tipo de situaciones en caso de que se presenten. Y en Latam Training Corp somos expertos en el área.
La principal diferencia entre ambas es la forma de pago. En una tarjeta de débito, el pago se carga directamente en la cuenta corriente del titular. Así, sólo permiten el cobro hasta el límite de los fondos de la cuenta. Con la tarjeta de crédito, por su parte, es posible pagar incluso si no se dispone de fondos, ya que es posible aplazar el cobro hasta el mes siguiente. De esta forma, el titular contrae una deuda con el banco.
Antes es necesario explicar que todos los sistemas que operan con ambos tipos de tarjetas pueden dividirse en: cerrados o abiertos.
Sistemas cerrados: en este, la tarjeta opera en una sola entidad financiera. Un sistema popular de tarjeta de crédito cerrado, por ejemplo, fue originalmente la tarjeta Diners Club, que con el tiempo devino en un sistema abierto.
Sistemas abiertos: aquí existe un procesador, el cual trata de una institución que se encarga de realizar el procesamiento de las transacciones y adhiere, por medio de contratos específicos, a tres tipos de afiliados:
1- Bancos emisores de tarjetas, operadores de ATM y pagadores de comercios adheridos.
2- Comercios adheridos, que aceptan que los clientes que dispongan de la correspondiente tarjeta de débito o crédito la utilicen como medio de pago.
3- Socios o clientes, que son quienes obtienen una tarjeta de débito o crédito en un banco o entidad financiera.
Ahora bien, en su expresión más amplia, en este último sistema de tarjetas tanto de débito o crédito que opera ofreciendo servicios de cajero automático y compras en comercios, así como extracciones de efectivo en ambos (cajeros automáticos y comercios), los fraudes pueden cometerse por:
La organización procesadora o el personal infiel de la misma, en perjuicio de los restantes componentes del sistema: entidades financieras, comercios y clientes.
Las entidades financieras o personal infiel de la misma, en perjuicio del sistema procesador, comercios o clientes.
Los funcionarios bancarios que operan los ATM.
Los comerciantes en perjuicio del sistema procesador, su banco o los clientes que han realizado transacciones en su comercio.
Los socios, clientes o usuarios de la tarjeta, en perjuicio de los comerciantes o de la entidad financiera que les ha expedido la tarjeta.
Una cosa debemos dejar en claro, y que es absolutamente improbable que las entidades procesadoras sean quienes cometan el fraude intencionalmente. Incluso, se puede afirmar que hasta el día de hoy no se tiene registro de ninguna situación en que haya ocurrido.
Sin embargo, sí existen los errores sin intencionalidad que causan perjuicio en las entidades bancarias y financieras. Es por esto que los bancos y entidades financieras deben estar alertas para prevenir ambos: los improbables fraudes y los más probables errores del procesador de las tarjetas.
En líneas generales, existen diversas maneras posibles para prevenir el fraude con tarjetas de crédito y débito, cada una dependerá de la institución y del tipo que se presente. Entre las opciones más comunes se encuentra:
Con el empleo de estos sistemas, expertos e inteligencia artificial, tanto los procesadores como las entidades integrantes del sistema, deben realizar frecuentemente análisis y monitorear los consumos que llevan a cabo los usuarios, así como las ventas cursadas por sus comerciantes afiliados.
Deben recibir una atención especial:
Consumos fuera del patrón usual del tarjetahabiente.
Incremento inusual de operaciones, tanto en el caso de tarjetahabientes como de comercios.
Operaciones individuales de valor inusual para el tarjetahabiente o comercio.
Es de carácter obligatorio que los bancos y entidades financieras que incluyen sistemas de tarjetas de crédito y débito cuenten con un personal con experiencia en investigaciones de fraudes. Asimismo, los sistemas informáticos, tanto del procesador como de los bancos o entidades financieras, deben proveer al área de investigaciones de información sobre transacciones sospechosas y la posibilidad de investigar posibles patrones de fraude.
Y, por supuesto, es imprescindible que tanto los cajeros del banco, todo el personal operativo de prevención de perdidas, cumpliento, auditoría y también los comerciantes reciban una capacitación e instrucciones sobre cómo proceder ante sospechas de fraude. De nada sirve intentar prevenir el fraude sin tener un personal capacitado.
En Latam Training Corp contamos con un programa especial para prevenir el fraude con tarjetas de crédito y débito, donde se estudian los diferentes tipos de fraude y vulnerabilidades en los sistemas de operación para las tarjetas de crédito y débito; asimismo, se abordan los mecanismos para su prevención y detección.
¡Contacta con nosotros para conocer más!
Referencias:
Guía de auditoría forense del fraude con tarjetas de crédito y débito. (2021, 15 abril). - Auditool.