Valle de Bravo no necesita presentación para quienes buscan escapar del ruido y abrazar el silencio del agua y el bosque. Este pueblo, enclavado entre montañas cubiertas de pinos y con un lago que parece espejo del cielo, es un rincón que enamora a primera vista y enamora más aún cuando se conoce con calma.
Situado en el suroeste del Estado de México, Valle —como lo llaman sus habitantes con familiaridad— fue fundado en el siglo XVI y con el tiempo se convirtió en refugio de artistas, soñadores, deportistas y familias que encuentran en sus calles empedradas un lugar donde el tiempo se toma un respiro
Nombrado Pueblo Mágico en 2005, su magia no está solo en su belleza: está en su gente, en su historia, en sus paisajes que parecen pinturas en movimiento.
Valle de Bravo es equilibrio: entre lo rústico y lo elegante, entre lo espiritual y lo aventurero, entre lo antiguo y lo contemporáneo.