Quien conoce a los tonatiquenses no olvida su trato franco y su hospitalidad genuina. La gente de aquĂ es de trabajo: agricultores, comerciantes, artesanos, guĂas turĂsticos, parteras, cocineras. Las familias están unidas por vĂnculos fuertes, por la costumbre de compartir lo poco o mucho que se tenga.Â
A pesar de que algunos jĂłvenes emigran buscando oportunidades, muchos vuelven. Porque Tonatico tiene una fuerza de atracciĂłn serena, como la de un hogar al que uno siempre quiere regresar. AquĂ todavĂa se confĂa en la palabra, se da “fiado” en la tienda y se saluda a los desconocidos como si fueran parientes lejanos.Â