Hablar de Ixtapan de la Sal es hablar de su gente: trabajadora, amable, con un fuerte arraigo a sus costumbres. Muchos de sus habitantes se dedican a actividades turísticas, como el hospedaje, la guía de visitantes, la venta de productos regionales o la atención en spas y balnearios.
Pero más allá del turismo, aún persisten oficios tradicionales como la agricultura (cultivo de maíz, frijol y flor de cempasúchil), la herbolaria y la panadería artesanal.
Las mujeres mayores son portadoras de saberes sobre medicina tradicional, preparación de alimentos y espiritualidad. En cambio, las nuevas generaciones se han enfocado en el turismo sostenible, preservando las raíces pero con una mirada más contemporánea.
La hospitalidad es un rasgo distintivo: los visitantes son tratados como familia, y no es raro que un desconocido reciba una invitación a probar un platillo casero o asistir a una fiesta patronal.