Tepotzotlán, ubicado en el Estado de México, es uno de esos lugares donde la historia parece haberse detenido para contar su mejor versión. A solo una hora de la Ciudad de México, este pueblo mágico deslumbra por su elegancia virreinal, su fuerza indígena aún presente, y la mezcla armoniosa entre lo sagrado y lo popular.
Su nombre viene del náhuatl y significa “junto al jorobado” o “lugar entre montículos”, en referencia a sus colinas. Pero más allá del significado lingüístico, Tepotzotlán es símbolo de identidad: de resistencia otomí, de evangelización, de arte barroco, de comercio antiguo, de vida rural que aún pervive.
Aquí se camina con calma por calles empedradas, se respira incienso en los templos, se saborea el campo en cada platillo, y se revive la historia entre retablos de oro y leyendas contadas al oído.
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Cultura y Tradiciones