La riqueza natural de Tonatico se extiende en sus laderas, rĂos, huertos y cerros. La flora del lugar cambia con las estaciones, pero siempre sorprende: capulines, granadas, guayabas, duraznos, aguacates criollos. El perfume del toronjil, la ruda y el epazote se mezcla con el del copal en las ofrendas caseras.Â
En cuanto a fauna, es comĂşn ver o escuchar cenzontles, clarines, tordos y chachalacas. Al amanecer, su canto llena los cielos de melodĂa. No es raro encontrarse con tlacuaches, tejones o armadillos en las veredas rurales. Durante el invierno, el paso de las mariposas monarca adorna el cielo con tonos naranjas y negros.
La relación entre las personas y la naturaleza aquà no es de dominio, sino de convivencia. Las hierbas curativas, los árboles frutales y los animales no son “recursos”, son vecinos con los que se comparte el territorio.