El paisaje de Comonfort es semidesértico, con una belleza cruda y sincera. Abundan los magueyes pulqueros, los nopales, huizaches, mezquites y cardones, que dan identidad a sus campos. Durante la temporada de lluvias, el verde despierta y florecen jacarandas, lavandas silvestres, flor de sábila y bugambilias.
Entre los animales que habitan la región están las codornices, liebres, serpientes de cascabel, lagartijas, y en las zonas más alejadas, incluso zorros grises.
Las abejas silvestres son comunes, y aún se producen mieles artesanales con floraciones locales.
Las plantas no son solo parte del paisaje: muchas son medicinales. El epazote, el estafiate, el toloache, la ruda y la árnica son utilizadas en infusiones, limpias o emplastos por las curanderas locales.