PASEOS ASTRONÓMICOS
PASEOS ASTRONÓMICOS
Estos paseos astronómicos por el Museo del Prado están pensados para acercarnos a la astronomía usando la pintura y la escultura como hilo conductor. En lugar de telescopios y cartas celestes, aquí trabajamos con imágenes: constelaciones, planetas, el Sol y la Luna aparecen encarnados en dioses, héroes y alegorías que los artistas han utilizado durante siglos para representar el cielo y explicar el orden del cosmos. El museo se convierte así en un “atlas celeste” diferente, donde cada obra es una pista para reconocer conceptos astronómicos, mitológicos e históricos.
La propuesta es mirar estas obras con ojos de astrónomos: identificar qué astro o constelación se esconde en cada escena, entender por qué se representa de ese modo y relacionarlo con lo que ya conocemos o conoceremos sobre el firmamento. De este modo, el recorrido no es solo artístico, sino también científico y cultural, y permite ver cómo la observación del cielo ha influido en nuestra manera de imaginar, explicar y representar el universo a lo largo del tiempo.
Vamos a dar paseos astronómicos por el Museo Arqueológico Nacional (MAN). A lo largo del recorrido veremos objetos antiguos con los que intentaremos entender cómo las civilizaciones del pasado observaban el cielo y cómo esa observación les ayudaba a organizar su vida: saber cuándo sembrar, cuándo celebrar fiestas, cómo medir el tiempo o cómo orientarse. Antes de los relojes, los calendarios modernos o los telescopios, el Sol, la Luna y las estrellas eran las grandes referencias para comprender el paso del tiempo y el orden del mundo.
Estos paseos nos permitirán ver que la astronomía no nació en los laboratorios, sino en la vida cotidiana. A través de piezas romanas, griegas, egipcias y de otras culturas, descubriremos que mirar al cielo era una necesidad práctica y también una fuente de ideas, mitos y conocimientos científicos. El objetivo es aprender a “leer” estos objetos del museo como pistas que nos cuentan cómo, desde hace miles de años, los seres humanos intentan entender su lugar en el universo.
Esta ruta recorre el Paseo del Prado, un espacio diseñado en el siglo XVIII durante el reinado de Carlos III para modernizar Madrid siguiendo las ideas de la Ilustración. El recorrido comienza en la fuente de Neptuno, donde aparece el dios del mar. Neptuno representa el agua, el movimiento y la importancia del mar para España. En aquella época, la navegación dependía del conocimiento de las estrellas y los planetas, por lo que esta fuente también simboliza la relación entre el mar y la astronomía.
La ruta continúa hacia la fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones, situada en el centro del paseo. Apolo es el dios del Sol y de la razón, y simboliza la luz del conocimiento. A su alrededor aparecen las cuatro estaciones, que representan el paso del año y los cambios de la naturaleza, relacionados con los solsticios y equinoccios.
El recorrido termina en la fuente de Cibeles, diosa de la Tierra y la fertilidad. Los leones que tiran de su carro, Atalanta e Hipómenes, simbolizan la fuerza de la naturaleza y las pasiones humanas controladas por el orden natural. En conjunto, las tres fuentes forman un mensaje claro: el mundo funciona según leyes naturales que el ser humano puede conocer y respetar gracias a la razón y la ciencia.
PARADA 1: FUENTE DE NEPTUNO
Localización: Plaza de Cánovas del Castillo, en el Paseo del Prado (Madrid). Forma parte del conjunto monumental del Salón del Prado.
Diseño arquitectónico: Ventura Rodríguez.
Escultura principal (Neptuno): Juan Pascual de Mena. Murió antes de concluirla y fue finalizada por otros escultores del taller.
Fecha de realización: entre 1777 y 1786.
Promotor: Carlos III.
Contexto histórico: Pertenece al proyecto ilustrado de reforma urbana del Madrid del siglo XVIII.
Materiales: Piedra blanca de Colmenar de Oreja (Madrid).
Descripción iconográfica: Neptuno aparece de pie sosteniendo un tridente sobre un carro en forma de concha. El carro es arrastrado por caballos marinos. A su alrededor hay delfines y seres acuáticos.
Significado simbólico: Neptuno es el dios romano del mar y de las aguas. Simboliza el poder naval, la expansión marítima y el control de la naturaleza mediante el conocimiento. En el contexto ilustrado, alude a la navegación científica, basada en la astronomía y la observación de los astros.
Significado mitológico: Neptuno es el dios romano del mar, equivalente al Poseidón griego. En la mitología clásica gobierna todas las aguas, tanto marinas como subterráneas, y es una divinidad poderosa y temida. Su tridente simboliza su autoridad sobre los océanos y su capacidad para provocar tormentas, maremotos y terremotos. El carro en forma de concha y los caballos marinos refuerzan la idea de dominio y movimiento constante, mientras que los delfines representan la relación armoniosa entre el dios y el mar.
En el contexto del siglo XVIII, Neptuno no se interpreta solo como una figura mitológica, sino como un símbolo del poder marítimo y de la capacidad del ser humano para controlar las fuerzas naturales. Su presencia en el Paseo del Prado alude al pasado y al presente naval de España, así como a la importancia estratégica del mar.
Significado astronómico: Desde un punto de vista astronómico, el mar estaba íntimamente relacionado con el cielo. La navegación dependía del conocimiento de las estrellas, de los planetas y de la Luna. Las mareas, fenómeno fundamental para la vida marítima, están regidas por la atracción lunar, lo que refuerza el vínculo simbólico entre Neptuno y los cuerpos celestes.
En la mentalidad ilustrada, Neptuno representa las fuerzas naturales gobernadas por leyes científicas que pueden ser comprendidas mediante la observación astronómica. Aunque el planeta Neptuno no fue descubierto hasta el siglo XIX, la figura del dios anticipa esa conexión entre mar y cosmos: el océano como reflejo del cielo y la astronomía como herramienta esencial para dominar el espacio marítimo. Dentro de la ruta del Paseo del Prado, Neptuno ocupa así el punto de partida: el ámbito de lo móvil y lo incierto, que el conocimiento humano aspira a ordenar.
PARADA 1: FUENTE DE APOLO
Localización: Situada entre las fuentes de Neptuno y Cibeles en el Paseo del Prado (Madrid). Forma parte del conjunto monumental del Salón del Prado.
Diseño arquitectónico: Ventura Rodríguez.
Esculturas: Manuel Álvarez “el Griego”, con la colaboración de otros escultores.
Fecha de realización: entre 1780.
Promotor: Carlos III.
Contexto histórico: Forma parte del programa urbano ilustrado que pretendía: embellecer Madrid, difundir valores científicos y culturales y crear espacios públicos ordenados y racionales. Vinculada simbólicamente al cercano Gabinete de Ciencias Naturales (actual Museo del Prado).
Materiales: Piedra blanca de Colmenar de Oreja (Madrid).
Descripción iconográfica: La figura principal es Apolo. En el pedestal aparecen representadas las Cuatro Estaciones: Primavera, Verano, Otoño e Invierno. El conjunto presenta un estilo neoclásico, con equilibrio y sobriedad.
Significado mitológico: Apolo es una de las divinidades más importantes de la mitología grecorromana. Es el dios del Sol, de la luz, de la armonía, de las artes y del conocimiento racional. A diferencia de otras divinidades más ligadas a lo instintivo, Apolo representa el equilibrio, la medida y el orden. En el mundo clásico también fue dios de la profecía y de la verdad, cualidades que lo convierten en una figura asociada al saber y a la claridad intelectual.
En la fuente del Paseo del Prado, Apolo aparece como una figura serena y equilibrada, acorde con los valores del neoclasicismo y de la Ilustración. No se trata solo de una imagen decorativa, sino de un símbolo del conocimiento humano como guía del progreso. Su ubicación central dentro del conjunto monumental refuerza su papel como eje conceptual del recorrido.
Significado astronómico: Desde el punto de vista astronómico, Apolo representa el Sol como regulador del tiempo. A su alrededor se disponen las alegorías de las Cuatro Estaciones, que simbolizan el ciclo anual determinado por el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Estas estaciones están directamente relacionadas con los solsticios (verano e invierno) y los equinoccios (primavera y otoño), momentos clave del calendario astronómico.
En el siglo XVIII, el estudio del cielo tenía una función práctica y científica: permitía organizar el tiempo, la agricultura y la vida cotidiana. La Fuente de Apolo expresa así la idea ilustrada de que el universo funciona según leyes naturales comprensibles, y que el ser humano, mediante la observación y la razón, puede conocer y ordenar el mundo. Dentro de la ruta, Apolo actúa como el centro simbólico, el punto en el que el movimiento del mar (Neptuno) y la fertilidad de la tierra (Cibeles) quedan organizados por el ritmo solar.
PARADA 1: FUENTE DE CIBELES
Localización: Plaza de Cibeles, en el extremo norte del Paseo del Prado (Madrid). Forma parte del conjunto monumental del Salón del Prado.
Diseño arquitectónico: Ventura Rodríguez.
Escultura de Cibeles: Francisco Gutiérrez.
Escultura de los leones: Roberto Michel.
Fecha de realización: entre 1777 y 1782.
Promotor: Carlos III.
Contexto histórico: Forma parte del programa urbano ilustrado que pretendía: embellecer Madrid, difundir valores científicos y culturales y crear espacios públicos ordenados y racionales. Vinculada simbólicamente al cercano Gabinete de Ciencias Naturales (actual Museo del Prado).
Materiales: Piedra blanca de Colmenar de Oreja (Madrid).
Descripción iconográfica: Representa a Cibeles, diosa de la tierra, la fertilidad y la naturaleza. La diosa aparece sentada en un carro. El carro es tirado por dos leones, identificados con Atalanta e Hipómenes. Estilo neoclásico, con referencias a la Antigüedad clásica.
Significado mitológico: Cibeles es una antigua divinidad de origen oriental, adoptada por el mundo grecorromano como la Gran Madre de los dioses. Podría Es la diosa de la tierra, la naturaleza y la fertilidad, responsable del crecimiento de las plantas y del equilibrio del mundo natural. En la fuente aparece sentada en un carro, símbolo de su dominio sobre la naturaleza, tirado por dos leones, animales asociados a la fuerza y al poder salvaje.
Los leones representan a Atalanta e Hipómenes, personajes mitológicos castigados por la diosa y transformados en animales por haber desobedecido a los dioses. Su presencia simboliza la domesticación de las pasiones humanas y el sometimiento de la fuerza bruta al orden natural. Cibeles no gobierna mediante la violencia, sino a través del equilibrio y la armonía, lo que refuerza su papel como garante del orden del mundo.
Significado astronómico: Desde una lectura astronómica y simbólica, Cibeles representa la Tierra dentro del orden del cosmos. Es el elemento que recibe la energía del Sol, encarnado por Apolo, y la transforma en vida. Los leones que tiran de su carro pueden interpretarse como una referencia al signo zodiacal de Leo, asociado al verano y al momento de máxima fuerza solar.
En la tradición simbólica antigua, la fertilidad de la tierra dependía del correcto equilibrio entre los ciclos celestes y naturales. Así, Cibeles encarna el mundo material sometido a las leyes del cielo: estaciones, ciclos solares y ritmos astronómicos. Dentro del conjunto del Paseo del Prado, su fuente cierra el recorrido como la manifestación visible de ese orden cósmico, donde la naturaleza y la sociedad prosperan cuando respetan las leyes universales.
FIN DE LA RUTA DE LAS 3 FUENTES
Si paseas por la colonia Moscardó, en Usera, hay un gesto que lo cambia todo: mirar hacia arriba. A primera vista es un barrio tranquilo, de casas bajas y calles estrechas, pero en cuanto levantas la mirada empiezan a aparecer relojes de sol, repartidos por fachadas, pasadizos y plazas, como si el tiempo estuviera escrito en los muros.
El barrio no siempre se llamó así. En los años 30 nació como Salud y Ahorro, dentro de uno de los primeros proyectos municipales de Madrid para construir casas ultrabaratas destinadas a familias trabajadoras. Eran viviendas sencillas, pensadas para cubrir una necesidad básica. Tras la Guerra Civil pasó a llamarse Moscardó y, con el paso del tiempo, fue transformándose sin perder del todo su carácter original, casi de pequeño pueblo dentro de la ciudad.
Los relojes de sol no formaban parte del plan inicial. Llegaron en los años 80, durante una rehabilitación integral de la colonia. La Empresa Municipal de la Vivienda decidió dotar al barrio de una identidad especial y encargó el proyecto al diseñador Alberto Corazón, con los cálculos del matemático Juan José Caurcel. Así apareció este conjunto de 17 relojes de sol, integrados en la arquitectura y en los colores de las fachadas, que hoy constituyen uno de los conjuntos gnomónicos más singulares de Madrid.
Todos funcionan de manera parecida: un gnomon proyecta su sombra y va marcando la hora solar. No es la hora oficial, así que quien quiera leerla tiene que hacer un pequeño ajuste mental, sumando una o dos horas y algo más según la época del año. Por eso estos relojes no solo indican el tiempo, sino que obligan a detenerse, observar y pensar, algo poco habitual en la vida urbana actual.
Algunos destacan especialmente, como los cuatro grandes relojes de la calle de las Calesas, muy visibles y decorativos. Otros están más escondidos, en pasadizos o calles interiores, y hay que ir a buscarlos. Trece de ellos, más pequeños, se encuentran en las fachadas de las casas y los pasajes de las calles Andrés Arteaga, Bernardino de Antequera, Gumersindo Azcárate, Doctor Sanchís Banús y Goyeneche,
El recorrido continúa en el IES Pedro Salinas, donde aparece otro reloj de sol distinto a los anteriores, diseñado por un profesor del propio centro. En su fachada se combina la medición del tiempo con un elemento artístico muy llamativo, un dragón chino de origami, que conecta la ciencia con la diversidad cultural del barrio.
Pero aquí sucede algo especial: por primera vez no hay que mirar hacia arriba, sino hacia abajo. En el patio del instituto se encuentra un decimonoveno reloj de sol, de tipo analemático. No tiene gnomon fijo: es el propio observador quien hace de aguja, proyectando su sombra sobre el suelo. Colocándose en el punto correspondiente al mes del año, la sombra del cuerpo indica la hora. El tiempo, literalmente, depende de quien lo pisa.
Y todavía hay algo más. En el largo muro de casi 60 metros que el instituto tiene en la calle de la Cuesta, los propios alumnos han creado un gran mural del Zodíaco y del Sistema Solar. En él aparecen 200 estrellas formando las constelaciones zodiacales y junto a ellas. los planetas representados a distintas escalas de tamaño y distancia, para ayudar a comprender la inmensidad del espacio. Todo el conjunto está realizado en mosaico, utilizando la técnica del trencadís, con fragmentos de cerámica que convierten el muro en una mezcla de ciencia, arte y trabajo colectivo.
Así, Moscardó no es solo un barrio con relojes curiosos. Es un lugar donde el tiempo y el cosmos se observan, se caminan y se construyen entre todos. Basta con alzar la vista… y en algún momento bajarla al suelo, para descubrir que aquí las horas, los planetas y las estrellas forman parte del paisaje cotidiano.
MAPA DE PARADAS EN LA RUTA
PARADA 1: ZONA GUMERSINDO AZCÁRATE
Relojes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9
Características: 9 relojes verticales declinantes en fachadas de casas y en pasadizos y calles que comunican las calles de Gumersindo Azcárate y Doctor Sanchís Banús y ésta con Ramón de Madariaga. Las paredes en donde están situados los relojes declinan unos 17 grados a poniente. Sus dimensiones son, 1,25 m x 1,5 m en los arcos, 1,2 m x 1,5 m o 2 m en los pasajes, y 2,5 m x 2,25 m en los torreones de las fachadas. Los colores dominantes en los relojes de las fachadas están entonados con la pintura exterior de las mismas, amarillos y fucsias, mientras que en los del interior de los pasadizos domina el azul y blanco. Todos los relojes exteriores tienen dibujado un Sol llameante. Los gnómones son triángulos de chapa de aluminio pintado, con el lado que los sujeta a la pared en la dirección de la línea subestilar.
Visita: El diseño del reloj en la fachada de Gumersindo Azcárate 40-42 coincide con el de la fachada de la Plaza del Pintor Lucas (Ver siguiente parada). En ocasiones resulta difícil de ver bien el reloj de la fachada del Doctor Sanchis Banús debido al excesivo follaje y altura del árbol plantado delante de él en la acera. La vista de todos los relojes en el interior de los pasadizos está rota por las estructuras y plantas colocadas para evitar los azotes del Sol, y en algún caso, la lectura de la hora en el reloj está limitada por algún toldo.
Debido a su orientación, no se recomienda visitarlos antes de las 10:30 UTC.
PARADA 2: ZONA GOYENECHE
Relojes: 10 y 11
Características: 2 relojes verticales declinantes en fachada de casa y en pasadizo que comunica la calle Goyeneche en la Plaza del Pintor Lucas con General Marvá.
Las paredes en donde están situados los relojes declinan unos 24 grados a poniente. Sus dimensiones son, 1,25 m x 1,5 m en el arco, 1,2 m x 1,5 m o 2 m en el pasaje. Los colores dominantes en los relojes de las fachadas están entonados con la pintura exterior de las mismas, amarillos y fucsias, mientras que en los del interior de los pasadizos domina el azul y blanco. Todos los relojes exteriores tienen dibujado un Sol llameante. Los gnómones son triángulos de chapa de aluminio pintado, con el lado que los sujeta a la pared en la dirección de la línea subestilar.
Visita: Entre los relojes de la colonia, el 10 es uno de los que más esplendorosamente se muestra en la fachada, dada la ausencia de árboles y la amplitud de la calle. Debido a su orientación, no se recomienda visitarlos antes de las 10:30 UTC.
PARADA 3: ZONA GENERAL MARVÁ
Relojes: 18 y 19
Características: 2 relojes, el 18 vertical declinante, situado en el tercer piso de la fachada del IES “Pedro Salinas” es un reloj vertical declinante de unos 24 grados a poniente. Sus dimensiones son, 3,5 m x 2 m. Los colores dominantes son crema de fondo, y rojo y blanco en el motivo (dibujo de dragón rojo en papiroflexia sobre un papel en blanco). El gnomon es un triángulo de hierro sobre una base cuadrada y con la dirección de la línea subestilar.
El otro reloj, el 19, es un reloj de sol horizontal analemático. Está en el círculo central del patio de deportes del instituto. El semieje mayor de la elipse que lo sujeta es de 1,76 cm.
Visita: Por lo que se refiere al 18, y debido a su orientación, no se recomienda visitarlos antes de las 10:30 UTC. En cuanto al 19, el reloj de sol horizontal analemático, utiliza la sombra del propio observador para indicar la hora. Sus cifras horarias están dispuestas en forma de elipse, y sobre el eje menor de esta elipse están los puntos sobre los que ha de colocarse el observador, según la fecha que sea para producir la sombra que señalará la hora. La visita es complicada teniendo en cuenta que está dentro del recinto del instituto.
PARADA 4: ZONA DE LA CUESTA
Mural: El Sol y todos los planetas se mueven entre las constelaciones del Zodíaco. En este mural construido por los alumnos de 3º y 4º de ESO, se han representado el Sol, los planetas del Sistema Solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) y las constelaciones del Zodíaco (Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis).
Los planetas están representados a escala de tamaños, y también han sido ubicados siguiendo una escala de distancia, distinta a la de los tamaños, para que pudiesen caber todos en el muro de unos 60 m de longitud y 3 m de altura.
Las constelaciones zodiacales están dibujadas y sus configuraciones construidas con más de 200 estrellas construidas en mosaico con la técnica del trencadis. Los planetas y el Sol también se han construido con la misma técnica. En la esquina de la Calle de la Cuesta con General Marvá hay dibujado un Planisferio Celeste en el que se pueden ver muchas de las constelaciones visibles en nuestra latitud.
PARADA 5: ZONA ANDRÉS ARTEAGA
Relojes: 12 y 13
Características: 2 relojes verticales declinantes junto a ventana (que forma parte del conjunto del diseño) en fachadas laterales en la calle de Bernardino de Antequera y Andrés Arteaga.
La declinación de las paredes es de unos 22,5 grados a poniente. En el recuadro de los relojes (de 3,5 m de ancho y de 2 m de alto) se incluye una ventana y se encuentran a la altura de la tercera planta, sus colores básicos son el beige (el de la fachada) y el teja, Ambos tiene una prolongación en donde está pintado un Sol. Los gnomones son triángulos de chapa de aluminio pintado, con el lado que los sujeta a la pared en la dirección de la línea subestilar.
Visita: Debido a su orientación, no se recomienda visitarlos antes de las 10:30 UTC.
PARADA 6: ZONA CALESAS
Relojes: 14, 15, 16 y 17
Características: 4 relojes verticales declinantes de gran tamaño en las fachadas orientales.
Desde la Calle Calesas se ven estos grandes relojes en las fachadas laterales de 4 edificios declinantes unos 67,5 grados a levante. Los relojes son iguales dos a dos, y con unas dimensiones de 8 x 4 m ( el 14 y 16) y de 4 x 2,5 m (el 15 y 17). Los colores dominantes son ocres, marrones y grises (gnomones). Todos tienen dibujado un Sol en la parte superior y su gnomon es un trapecio recto alargado de longitud 2 m, recortado en chapa de aluminio pintado.
Visita: El reloj 14 hay que verlo desde la calle de Mirasierra, ya que frente a él se ha construido un Centro de Salud. El reloj 15 está en parte oculto por el Centro de Salud mencionado y por el follaje de los árboles que lo rodean.
Debido a su orientación, hay que visitarlos antes del mediodía (12 UTC).
FIN DE LA RUTA DE LOS 19 DEL MOSCARDÓ
Entre calles históricas, plazas animadas y fachadas de la ciudad de Madrid suelen pasar desapercibidos varios relojes de sol que llevan años marcando el paso del tiempo a su manera. Esta ruta circular a pie, con inicio y final en Atocha, propone un paseo tranquilo por el centro para descubrir algunos de los más castizos, curiosos y bellos ejemplos de gnomónica urbana: desde Lavapiés hasta el entorno de Gran Vía, pasando por Santa Ana y la Plaza Mayor. Una forma diferente de recorrer la ciudad, mirando hacia arriba y dejando que el sol sea, por unas horas, nuestro reloj.
Distancia aproximada: 6,2 km
Duración caminando: ~1 h 30 min
Duración total recomendada: 2–2,5 horas (con paradas)
Recorrido:
Atocha → Mesón de Paredes → Calle Sombrerete → Calle de la Sal (Plaza Mayor) → Iglesia de San Martín → Plaza del Rey → Plaza de Santa Ana → Atocha
PARADA 1: MIGUEL SERVET/MESÓN DE PAREDES
Ubicación: El reloj de sol está en la pared alta de una corrala junto a la calle Miguel Servet, casi en la esquina con Mesón de Paredes, en el barrio de Lavapiés/ Embajadores.
Tipo y diseño: Se trata de un reloj de sol vertical declinante pintado directamente sobre la pared del edificio, con líneas horarias y numeración romana que van de las IX de la mañana a las VII de la tarde. El gnomon (la varilla cuya sombra marca las horas) es de tipo varilla, inclinada hacia la izquierda, como se observa desde la calle. El muro donde está pintado declina unos 30° hacia el este (levante), por lo que el diseño del reloj no es completamente “meridional” (orientado directamente al sur).
Historia y observaciones: Este reloj forma parte del patrimonio gnomónico urbano madrileño y es uno de los ejemplos más discretos y curiosos del centro: no es muy grande, pero se integra en la pared de la corrala y añade un toque de historia solar a una zona llena de fachadas tradicionales y arquitectura popular. El trazado actual del dial y la orientación del gnomon no están del todo correctos para un reloj que marque exactamente las horas solares: el gnomon está algo desorientado y las líneas pintadas parecen derivar de una plantilla decorativa más que de un cálculo preciso. Por eso, la sombra no coincide siempre con lo que un reloj solar óptimo marcaría.
PARADA 2: SOMBRERETE/EMBAJADORES
Ubicación: El reloj de sol de la Calle Sombrerete es una de las piezas más llamativas de la gnomónica urbana madrileña. Está pintado en la fachada de la corrala conocida como Casa de la Vela, en el castizo barrio de Lavapiés (a pocos pasos de las estaciones de metro Lavapiés o Tirso de Molina). El reloj no es pequeño: ocupa la prácticamente totalidad de las cinco plantas del edificio.
Tipo y Diseño: Se trata de un reloj de sol vertical declinante (unos 20º al Este). La decoración del reloj está integrada en un mural que representa a una mujer asomada a un balcón tendiendo la ropa. La figura —junto con otros símbolos decorativos— sirve como telón de fondo para las líneas horarias y el gnomon.
Historia y observaciones: El mural-reloj fue pintado por Ángel Aragonés y completado el 8 de julio de 1985, tras comenzar el 13 de mayo del mismo año. En la parte inferior del mural hay una inscripción que explica que la obra se realizó con motivo de la restauración del edificio por el arquitecto Javier de la Vega Regatillo por iniciativa de la Empresa Municipal de la Vivienda del Ayuntamiento de Madrid, y que está dedicada a los vecinos de Embajadores (el distrito al que pertenece Lavapiés). No da bien la hora solar. Es probable que su gnomon no esté bien colocado.
PARADA 3: CALLE DE LA SAL
Ubicación: El reloj de sol está integrado en la ornamentación del “Relojero de la Calle de la Sal”, justo sobre la fachada de la Antigua Relojería en Calle de la Sal 2, casi al lado de la Plaza Mayor y muy cerca de la Puerta del Sol. La calle es peatonal y de trazado antiguo, conocida por su tradicional ambiente del Madrid histórico y por los murales de Antonio Mingote en varias fachadas.
Tipo y diseño: El reloj forma parte de un grupo especial de relojes y elementos decorativos integrados en un autómata/carrillón que preside la fachada de la relojería centenaria. Es un reloj de sol vertical declinante (unos 8º al Este), pintado o integrado en la estructura junto a otros relojes (como reloj mecánico de mano que sostiene la figura, reloj de cuco y reloj de arena). Está diseñado para ser visible desde la calle y lleva la firma del dibujante Antonio Mingote, ya que el conjunto del “Relojero” fue concebido estéticamente por él. No se trata de un gran reloj solar aislado en la pared como otros relojes de sol urbanos, sino de una pieza integrada en un elemento artístico y funcional que combina tradición relojería con animación (carrillón).
Historia: La Antigua Relojería de la Calle de la Sal fue fundada en 1880 y es un establecimiento tradicional dedicado a la relojería desde el siglo XIX, muy reconocido en Madrid. En el verano de 2010, se instaló sobre su fachada un carrillón con un autómata relojero basado en bocetos del humorista y dibujante Antonio Mingote. Este autómata realiza movimientos y suena música tradicional madrileña (como el chotis “Madrid”) a intervalos regulares. El reloj de sol forma parte de este conjunto —además de otros tipos de relojes— y está concebido para acompañar visualmente al personaje del relojero.
PARADA 4: IGLESIA SAN MARTÍN DE TOURS
Ubicación: El reloj de sol está ubicado en la esquina de la torre derecha de la Iglesia de San Martín de Tours, justo en la confluencia de la calle del Desengaño con la calle de la Luna (cerca de Gran Vía y Callao). Está colocado en lo alto de la torre mirando hacia el sur/mediodía desde la calle del Desengaño.
Tipo y diseño: Es un reloj de sol vertical tradicional, empotrado en la fachada de la torre del templo y orientado al Sur, lo que permite que la sombra proyectada indique las horas solares cuando hay luz. El dial es circular y muestra la numeración romana para las horas, colocándose las marcas alrededor del borde del disco. El gnomon es de forma triangular con un recorte decorativo en su parte inferior. En su superficie se distinguen tanto las horas completas como marcas para fracciones (medias y cuartos) aunque, con el paso del tiempo, el reloj ha sufrido cierto desgaste y está algo deteriorado.
Historia:
El reloj fue instalado en 1840, según una inscripción que puede leerse en su parte superior: F. de P. Sarriá 1840 — probablemente haciendo referencia a Francisco de Paula Sarriá, un boticario o vecino acomodado que pudo haber donado el reloj a la iglesia o al barrio. No existe mucha documentación histórica sobre quién lo construyó o el motivo exacto de su instalación, pero la inscripción con esas iniciales y la fecha delata su antigüedad y su carácter del siglo XIX. La iglesia en sí es un edificio barroco que fue reconstruido en el siglo XVIII y trasladado a su ubicación actual de la calle del Desengaño en 1836, tras la desamortización y demolición de su antigua sede medieval en la plaza de las Descalzas.
PARADA 5: PLAZA DEL REY
Ubicación: El reloj de sol se encuentra en una de las fachadas que rodean la Plaza del Rey, en el barrio de Chueca / Justicia, cerca del extremo norte de Gran Vía y de la Calle de Barquillo. Está situado en la pared del edificio que hoy acoge oficinas del Ministerio de Cultura (antiguamente el Circo Price), visible mirando hacia el centro de la plaza bajo los árboles.
Tipo y diseño: Es un reloj de sol vertical pintado en la fachada del edificio, orientado hacia el sur o con una pequeña declinación poniente (ligeramente hacia el oeste). El dial tiene líneas horarias claramente marcadas y se leen las horas completas, medias y cuartos (las últimas generalmente más cortas).
La numeración es arábiga, con marcas desde aproximadamente las 8:00 de la mañana hasta las 19:00 de la tarde según el diseño. El gnomon es una varilla metálica que sale de un sol pintado en el centro del reloj y proyecta la sombra sobre el dial. Este diseño combina función y decoración: aunque hoy puede pasar desapercibido debido a los árboles de la plaza, el cuadrante y la varilla siguen siendo visibles desde la calle cuando hay sol.
Historia: Este reloj de sol es relativamente moderno comparado con otros relojes solares históricos de Madrid: fue construido en torno a 1980 como parte de la ornamentación urbana de la plaza. Su instalación se asocia con la rehabilitación y uso contemporáneo de los edificios que dan a la Plaza del Rey, especialmente la fachada del antiguo Circo Price y el actual Ministerio de Cultura. La plaza en sí tiene historia anterior —por ejemplo, en siglos pasados se situó aquí un teatro y durante el siglo XIX se le llamó “Plaza del Circo” por el circo que existió en ese lugar—, pero el reloj de sol no forma parte de ese Madrid antiguo, sino que fue añadido en la segunda mitad del siglo XX como elemento decorativo y funcional. Con el tiempo ha permanecido como pequeño detalle urbano interesante para quienes pasean por este rincón tranquilo de Chueca, complementando su riqueza histórica y artística.
PARADA 6: PLAZA DE SANTA ANA
Ubicación: El reloj de sol se encuentra en la fachada de un edificio de uno de los lados de la Plaza de Santa Ana. Plaza histórica del Barrio de las Letras. La plaza está a pocos pasos de la Puerta del Sol y es conocida por sus terrazas y estatuas de Calderón de la Barca y García Lorca junto con el teatro Calderón..
Tipo y diseño: Es un reloj de sol vertical tradicional, pintado sobre la pared de la fachada que mira hacia el Sur / mediodía para poder captar la luz solar.
El diseño es elegante pero sobrio, ubicado alto en la pared dentro de una hornacina y flanqueado por dos esculturas decorativas. Estas esculturas son réplicas de las conocidas como La Noche y El Día, que proceden de una de las tumbas de los Médici en Florencia —concretamente de la tumba de Giuliano II de’ Medici, obra de Miguel Ángel en la Sagrestia Nuova de la Basílica de San Lorenzo. Representan figuras alegóricas del tiempo (la Noche y el Día), que temáticamente complementan la presencia de un reloj de sol, un objeto que mide el paso del tiempo iluminado por el sol, una idea estrechamente ligada a las nociones del ciclo día/noche que estas esculturas simbolizan.
El dial marca principalmente las horas completas más visibles con numeración romana (por ejemplo, IX, XII y III) y las horas intermedias pueden aparecer como puntos o marcaciones menores.
La fachada declina unos pocos grados hacia levante, lo que significa que el reloj no está orientado perpendicularmente al sur exactamente.
Historia:
Este reloj de sol no aparece mencionado en textos históricos lo que sugiere que su incorporación es más moderna o decorativa, sin que conste una fecha exacta de instalación ampliamente documentada. La Plaza de Santa Ana en sí tiene una larga historia como espacio urbanístico desde finales del siglo XVIII y XIX, y ha sido escenario de remodelaciones y ornamentaciones artísticas que reflejan la evolución cultural de Madrid. El reloj solar de esta plaza se observa con frecuencia en rutas urbanas de gnomónica madrileña, apareciendo en listados de relojes solares junto con otros de la ciudad, como el de Plaza del Rey o el de San Martín de Tours. Aunque hoy funciona principalmente como elemento decorativo e histórico para paseantes y amantes del arte urbano antiguo, sigue siendo un ejemplo interesante de cómo los relojes solares han sido integrados en la arquitectura de Madrid para complementar espacios públicos tradicionales.
FIN DE LA RUTA DE LOS MÁS CASTIZOS