Poemas que leo
Poemas que leo
(Antonio Machado, Poesías completas (1899–1930))
...
II
Ya había un albor de luna
en el cielo azul.
¡La luna en los espartales,
cerca de Alicún!
Redonda sobre el alcor,
y rota en las turbias aguas
del Guadiana menor.
Entre Úbeda y Baeza
—loma de las dos hermanas:
Baeza, pobre y señora;
Úbeda, reina y gitana—.
Y en el encinar,
¡luna redonda y beata,
siempre conmigo a la par!
III
Cerca de Úbeda la grande,
cuyos cerros nadie verá,
me iba siguiendo la luna
sobre el olivar.
Una luna jadeante,
siempre conmigo a la par.
Yo pensaba: ¡bandoleros
de mi tierra!, al caminar
en mi caballo ligero.
¡Alguno conmigo irá!
Que esta luna me conoce
y, con el miedo, me da
el orgullo de haber sido
alguna vez capitán.
Antonio Machado. Poesías completas (1899–1930) . Ediciones Renacimiento (2024)
Poema: "Viejas canciones"
(Antonio Machado, (1917-1930)- Nuevas Canciones)
¡Oh, sola gracia de la amarga tierra,
rosal de aroma, fuente del camino!
Auras... ¡Amor! Bien haya primavera;
bien haya abril florido,
y el solo amado enjambre de mis sueños,
que labra miel al corazón sombrío.
Y en una triste noche me aguijaba
la pavorosa espuela de mis pasos...
Sentirse caminar sobre la tierra
cosa es que lleva al corazón espanto.
Y es que la tierra ha muerto... Está en la luna
el alma de la tierra
y en los luceros claros.
Antonio Machado. Soledades, galerías y otros poemas. Ediciones Cátedra (2013)
Poema: "Y estas palabras inconexas"
(Antonio Machado, (1917-1930)- Nuevas Canciones)
I
Fuera, la luna platea
cúpulas, torres, tejados;
dentro, mi sombra pasea
por los muros encalados.
Con esta luna parece
que hasta la sombra envejece.
Ahorremos la serenata
de una cenestesia ingrata,
y una vejez intranquila,
y una luna de hojalata.
Cierra tu balcón, Lucila.
II
Se pinta panza y joroba
en la pared de mi alcoba.
Canta el bufón:
¡Qué bien van,
en un rostro de cartón,
unas barbas de azafrán!
Lucila, cierra el balcón.
Antonio Machado. Nuevas Canciones . Ediciones Cervantes (2024)
Poema: "La Luna, la sombra y el bufón"
(María Francisca Díaz Carralero, 1850 — La Ciega de Manzanares)
Yo no puedo admirar el sol radiante
que la alta cima de los montes dora;
ni esa estrella de Venus tan brillante;
ni el mágico destello de la aurora;
ni la rosa purpúrea que fragante
quiso ostentar en sus jardines Flora:
yo no puedo admirar qué es la belleza,
si no es horror, tinieblas y tristeza.
María Francisca Díaz Carralero. La Ciega de Manzanares. Antología Poética . Edita y recopila Julián Granados (2026)
Poema: "Yo no puedo admirar el Sol radiante"
(Claudio Rodríguez, 1958 — Conjuros)
¡Que mi estrella no sea la que más resplandezca
sino la más lejana! ¡No me queme su lumbre
sino su altura, hasta lograr que crezca
la mirada en peligros del espacio y la cumbre!
¿Quién cae? ¿Quién alza el vuelo?
¿Qué palomares de aire me abren los olmos? Antes
era sencillo: tierra y, sin más, cielo.
Yo con mi impulso abajo y ellas siempre distantes.
Pero en la sombra hay luz y en la mañana
se hunde una oculta noche cerrando llano y río.
A qué lanzada al raso tan cercana
seguro blanco ofrece el pecho mío.
¡Pensar que brillarían aunque estuviera ciego
todas las estrellas que no se ven, aquellas
que están detrás del día! Esas de arriba, luego
caerán. ¡Hazlas caer! Ni son estrellas
ni es música su pulso enardecido.
Y mientras cubre el alba como un inmenso nido
sólidamente aéreo y blanco el puro
culminar de los astros, siguen viviendo apenas
como el grano en la vaina, que es su límite oscuro.
Oíd: ¿quién nos sitia acaso las celestes almenas?
Y no encuentra reposo
lo que vive en lo alto. Vive y sube
más, como el sol, como la nube
mientras los campos sienten el tiempo más hermoso.
Y hasta el más inminente. Porque, ¿quién mueve, cuando
madura, toda la sazón, quién cuando cae avisa
que es sobre todo luz y va empezando
a preparar la tierra como para una brisa
tan ardiente que bruña la meseta?
Ah, qué eterno camino se completa
dentro del corazón del hombre. Sin embargo, ahora nada
se puede contener, y hay un sonido
misterioso en la noche, y hay en cada
ímpetu del espacio un corpóreo latido.
¡Estrellas clavadoras, si no fuera
por vuestro hierro al vivo se desmoronaría
la noche sobre el mundo, si no fuera
por vuestro resplandor se me caería
sobre la frente el cielo! Estrellas puras
que vuelvo a ver como antes nuevamente,
claras para los ojos y para el alma oscuras.
No tan cerca. ¡Salvadme! Estoy enfrente.
El aire hace creer que surge el día
pero no los sembrados, aún serenos
en su tarea hacia la luz, que al menos
es un pueblo creciente de aves de altanería.
¿Dónde están las montañas? ¿Dónde las altas cumbres
si está más cerca siempre mi llanura
de las estrellas? ¿Dónde están las lumbres
de un corazón tan fuerte, tan hondo de ternura
que llegue en todo su latido al cielo?
Esto es sagrado. Cuanto miro y huelo
es sagrado. ¡No toque nadie! Pero
sí, tocad todos, mirad todos arriba.
¿Tan miserable es nuestro tiempo que algo
digno, algo que no se venda sino que, alto
y puro, arda en amor del pueblo y nos levante
ya no es motivo de alegría? ¡Vida,
estrella de hoy, de agosto! ¡Ved, ved, cae
con ella, allí, todo aquel tiempo nuestro!
¿Y así, marcadme, estrellas, como una res
¡Que el fuego me purifique! ¡Que abra la mañana
con vosotras su luz a la que entrego
todo lo mío, todo lo vuestro, todo lo que hermana!
Rafael Alberti. Antología Poética . Alianza Editorial (1993)
Poema: "A las estrellas"
(Rafael Alberti, 1929 — Cal y canto)
Aldebarán se ha perdido.
¡Buscadle entre los habares!
(De verde, en los olivares,
yace Aldebarán herido).
Sirio desaparecido.
¡Corred pronto a los pinares!
(De plata en los azahares,
tiembla Sirio guarecido).
¡Calandrias, por las praderas!
¡Luceros, por los vergeles!
¡Pastores, por la alquería!
¡Luna de la primavera,
alúmbranos! ¡Mis lebreles,
saltad por la montería!
Rafael Alberti. Cal y canto . Alianza Editorial (2002)
Poema: "Día de caza"
(Ángela Tornero, 2023 — Que no se oigan mis pasos)
El cielo se abre,
la tierra se escapa,
por entre las nubes,
la luz la atenaza.
El cielo la empuja,
el agua la arrastra
y el niño le dice:
-¡Espera, no te vayas!
Ángela Tornero. Que no se oigan mis pasos . Editorial Verbum S.L. (2023)
Poema: "Horizonte"
(José Somoza, 1842 — Obras en prosa y verso)
La luna mientras duermes te acompaña,
tiende su luz por tu cabello y frente,
va del semblante al cuello, y lentamente
cumbres y valles de tu seno baña.
Yo, Lesbia, que al umbral de tu cabaña
hoy velo, lloro y ruego inútilmente,
el curso de la luna refulgente
dichoso he de seguir, o amor me engaña.
He de entrar cual la luna en tu aposento,
cual ella al lienzo en que tu faz reposa,
y cual ella a tus labios acercarme;
cual ella respirar tu dulce aliento,
y cual el disco de la casta diosa,
puro, trémulo, mudo, retirarme.
José Somoza. Obras en prosa y verso .
Poema: "La luna mientras duermes te acompaña"
Obra en dominio público
(E. E. Cuminings, 1950 — Seventy-One Poems)
¡Cuántas veces, dulce y espontánea Tierra,
te han hurgado y pellizcado
los dedos punzantes de lascivos filósofos!
¡Cuántas veces ha hundido la ciencia
en tu belleza su perverso pulgar!
¡Cuántas veces te han tomado las religiones
sobre sus descarnadas rodillas,
abofeteándote y exprimiéndote
para que tú, la más poderosa,
engendraras dioses ... !
Pero tú, verdaderamente ,
al incomparable abrigo de la muerte,
tu amante rítmico
tú sólo les has respondido
con la primavera.
E. E. Cuminings. Poemas completos . Editorial Visor (1994).
Poema: "Dulce y espontánea"
(William Blake, 1783 — Poetical Sketches)
O holy Virgin! clad in purest white,
Unlock heaven’s golden gates, and issue forth;
Awake the dawn that slumbers in the east,
With rosy lustre sprinkle all the ground;
With pearly dew drop gentle odors round;
And from thy fragrant bosom pour thy light.
O radiant Morning, salute the sun,
Roused like a huntsman to the chase; and with
Thy buskined feet appear upon our hills.
(Versión libre)
Oh virgen santa, vestida de blancura perfecta,
abre las puertas doradas del cielo y avanza.
Despierta al alba dormida en las alturas;
deja que la luz brote del oriente secreto
y derrame su dulce rocío sobre la tierra que despierta.
Oh Mañana resplandeciente, saluda al sol,
que se alza como un cazador llamado a la jornada;
y, calzada de luz, pisa suavemente
las colinas del mundo.
Blake, William. Poetical Sketcher. 1783.
Poem: “To Morning.”
Blake, William. Poetical Sketcher (1783).
Poema: “A la Mañana”
Obra en dominio público.
(William Blake, 1783 — Poetical Sketches)
Thou fair-hair’d angel of the evening,
Now, whilst the sun rests on the mountains, light
Thy bright torch of love; thy radiant crown
Put on, and smile upon our evening bed!
Smile on our loves, and while thou drawest the
Blue curtains of the sky, scatter thy silver dew
On every flower that shuts its sweet eyes
In timely sleep.
Let thy west wind sleep on
The lake; speak silence with thy glimmering eyes,
And wash the dusk with silver.
Soon, full soon,
Dost thou withdraw; then the wolf rages wide,
And the lion glares through the dun forest;
The fleeces of our flocks are covered with
Thy sacred dew: protect them with thine influence.
(Versión libre)
Oh ángel de cabellos claros del atardecer,
ahora que el sol reposa sobre las montañas,
enciende tu luminosa antorcha de amor;
cíñete la corona radiante
y sonríe sobre nuestro lecho nocturno.
Sonríe a nuestros amores, y mientras corres
las cortinas azules del cielo,
esparce tu rocío plateado
sobre cada flor que cierra sus dulces ojos
en un sueño oportuno.
Deja que tu viento occidental duerma
sobre el lago; habla en silencio
con tus ojos centelleantes,
y lava el crepúsculo con plata.
Pronto, muy pronto, te retiras;
entonces el lobo vaga enfurecido,
y el león mira en el bosque oscuro;
los vellones de nuestros rebaños
quedan cubiertos de tu rocío sagrado:
protégelos con tu influjo.
Blake, William. Poetical Sketcher. 1783.
Poem: “To the Evening Star.”
Blake, William. Poetical Sketcher (1783).
Poema: “A la Estrella de la Tarde”
Obra en dominio público.
(Walt Whitman, 1865 — Leaves of Grass)
When I heard the learn’d astronomer,
When the proofs, the figures, were ranged in columns before me,
When I was shown the charts and diagrams, to add, divide, and measure them,
When I, sitting, heard the astronomer where he lectured with much applause in the lecture-room,
How soon, unaccountable, I became tired and sick,
Till rising and gliding out, I wander’d off by myself,
In the mystical moist night-air, and from time to time,
Look’d up in perfect silence at the stars.
(Traducción al español)
Cuando escuché al sabio astrónomo,
cuando las pruebas, las cifras, se alineaban en columnas ante mí,
cuando me mostraron los gráficos y diagramas, para sumar, dividir y medir,
cuando, sentado, escuchaba al astrónomo mientras era aplaudido en la sala,
¡qué pronto, inexplicablemente, me sentí cansado y enfermo!
hasta que, levantándome y deslizándome afuera, me fui solo,
al aire místico y húmedo de la noche,
y de vez en cuando miré, en perfecto silencio, las estrellas.
Whitman, Walt. Leaves of Grass. 1865.
Poem: “When I Heard the Learn’d Astronomer.”
Whitman, Walt. Hojas de hierba (1865).
Poema: “Cuando escuché al sabio astrónomo.”
Obra en dominio público.
(Gloria Fuertes, 2002 - El libro de las maravillas)
Sol astro amigo,
Rey de los astros,
sé que sin ti
nada nace en el campo.
Sol astro amigo,
yo te bendigo,
vente conmigo,
¡Ya somos dos!
Sol astro amigo,
me das mi sombra
y juega conmigo,
¡Ya somos tres!
Como un perrito me sigue
mi sombra asombrada.
Corro y la sombra corre,
me paro y se para,
río y se ríe,
salto y salta.
Tengo buena sombra
Sol
gracias a tu gracia.
Fuertes, Gloria. El libro de las maravillas. Ed. Susaeta (2002).
Poema: “A mi amigo el Sol.”
(Federico García Lorca, Romancero gitano, 1928)
Cuando sale la luna
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.
Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.
Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.
Federico García Lorca. Romancero gitano. Ed. Alianza Editorial (2023).
Poema: “Cuando sale la luna.”
(José Ángel Valente, Poesía completa, 2014)
Toda la noche me alumbres
redonda en el silencio.
Toda la noche, luna,
alúmbresme en el cielo.
Toda la noche me alumbres,
escudo de mi pecho,
escudo de verdad
firme en el cielo negro.
Toda la noche me alumbres
desnudo contra el sueño:
con la luz que reluces
hazme más verdadero.
Con la luz que reluces
toda la noche me alumbres.
José Ángel Valente. Poesía completa . Ed Galaxia Gutenberg S.L. (2014).
Poema: “Toda la noche me alumbres” .
(Kaneko Misuzu, El alma de las flores, 2019)
En la profundidad del cielo azul,
como guijarros en el mar,
sumergidas, hasta que llega la oscuridad,
están las estrellas, invisibles a la luz del día.
Aunque no puedes verlas, están ahí. Incluso las cosas que no se ven, están ahí.
Dientes de león marchitos, ya sin pétalos, escondidos en las grietas de los azulejos, esperan en silencio la llegada de la primavera y sus raíces fuertes no se ven.
Aunque no puedes verlas, están ahí. Incluso las cosas que no se ven, están ahí.
Kaneko Misuzu. El alma de las flores. Ed. Satori Ediciones (2019 ).
Poema: “Estrellas y diente de león” .
(Gabriela Mistral, Desolación, 1922)
— ¡Madre, esta luna tan blanca,
¿es lirio o vellón sedoso?
— Puede ser vellón o lirio,
puede ser rostro curioso.
— Madre, la luna menguante,
¿por qué decreciendo está?
— Porque se gasta, vertiendo,
cual leche, su claridad.
— Madre, esta luna, ¿qué se hace
cuando deja de salir?
— Puede estar viendo a otros niños,
asomada a otro país.
—Madre, ¿por qué su luz cae
con callada suavidad?
—Porque es la luna una madre,
de divino acariciar.
—Madre, ¿por qué ha de llegar
cuando la noche ha caído?
—Porque la mandan velar
sobre los niños dormidos.
Gabriela Mistral. Desolación. Ed. Valparaiso Ediciones (2021).
Poema: “La luna blanca” .
(Gloria Fuertes, Poeta de Guardia, 1968)
En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.
Gloria Fuertes. Poeta de guardia. Ed. Torremozas Ediciones (2013).
Poema: “En las noches claras” .
(Pedro Calderón de la Barca. La vida es sueño, 2018)
Esos rasgos de luz, esas centellas
que cobran con amagos superiores
alimentos del sol en resplandores,
aquello viven, si se duelen dellas.
Flores nocturnas son; aunque tan bellas,
efímeras padecen sus ardores;
pues si un día es el siglo de las flores,
una noche es la edad de las estrellas.
De esa, pues, primavera fugitiva,
ya nuestro mal, ya nuestro bien se infiere;
registro es nuestro, o muera el sol o viva.
¿Qué duración habrá que el hombre espere,
o qué mudanza habrá que no reciba
de astro que cada noche nace y muere.
(*) Este texto forma parte de un parlamento dentro de La vida es sueño. En concreto, corresponde al soliloquio de Segismundo en la torre, donde se dirige a los cielos/estrellas reflexionando sobre su destino.
Calderón de la Barca. La vida es sueño. Ed. Cátedra (2018).
Texto: “A las estrellas/cielos” .
(Rafael Alberti. Antología, 1998)
Luna mía de ayer, hoy de mi olvido,
Ven esta noche a mí, baja a la tierra,
Y en vez de ser hoy luna de la guerra,
Sélo tan sólo de mi amor dormido.
Dale en tu luz el reno perseguido
Que por los yelos de tus ojos yerra,
Y dile, si tu lumbre lo destierra,
Que será lana su destierro y nido.
Tiempos de horror en que la sangre habita
Obligatoriamente separada
De la linde natal de su terreno.
¡Ay luna de mi olvido, tu visita
no me despierte el labio de la espada,
sí el de mi amor, guardado por tu reno!
Rafael Alberti. Luna mía de ayer, hoy de olvido. Ed. Cátedra (1998).
Poema: “Luna mía de ayer, hoy de olvido”
(Germán Berdiales. Nuevo ritmo de la Poesía infantil, 1943)
Cuando está la luna
sobre el horizonte
muchos enanitos
juegan en el monte.
A las esquinitas
y a la rueda, rueda,
juegan los enanos
bajo la arboleda.
Muy blanca la barba,
muy rojo el vestido,
los enanos juegan
sin hacer ruido.
Y así, como blandos
ovillos de lana,
por el campo corren
hacia la montaña.
Germán Berdiales. Nuevo ritmo de la poesía infantil. Ed. Hachette (1943).
Poema: “Enanitos”
(Amado Nervo. Si ves un monte de espumas y otros poemas, 2002)
Niñito, ven; puras y bellas
van las estrellas a salir.
¡Y cuando salen las estrellas,
los niños buenos, a dormir!
Niñito, ven; tras de la loma
la Luna blanca va a asomar.
¡Cuando la Luna blanca asoma,
los niños buenos, a soñar!
Niñito, ven; ya los ganados
están mugiendo en el corral.
Cierra tus ojos fatigados
en el regazo maternal.
Niñito, ven; sueña en las rosas
que el viento agita en su vaivén.
Sueña en las blancas mariposas…
¡Niñito, ven! ¡Niñito, ven!
Amado Nervo. Nuevo ritmo de la poesía infantil. Ed. Anaya (2002).
Poema: “Niñito, ven ...”
(Jorge Luis Borges. Poesía completa, 2016)
Desde uno de tus patios haber mirado
las antiguas estrellas,
desde el banco de
la sombra haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar
ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
- esas cosas, acaso, son el poema.