Astronomía en el MAN
Astronomía en el MAN
El período romano en España comienza en el 218 a. C., cuando los romanos llegan a la Península Ibérica durante las Guerras Púnicas, y se extiende durante más de seis siglos, hasta la caída del Imperio romano de Occidente en el siglo V d. C. A lo largo de ese tiempo, Roma fue conquistando y organizando el territorio, que pasó a llamarse Hispania. No se trató solo de una ocupación militar: los romanos fundaron ciudades, construyeron calzadas, acueductos y teatros, e implantaron su lengua, sus leyes y su forma de vida, dejando una huella muy profunda que aún se nota hoy, por ejemplo, en el idioma o en muchas ciudades actuales.
La romanización fue el proceso por el cual los pueblos que vivían en la Península fueron adoptando la cultura romana. Esto incluyó el uso del latín, la organización de las ciudades, el comercio, la religión y también los conocimientos científicos y técnicos, como la ingeniería, la arquitectura y la astronomía práctica, que servía para medir el tiempo y organizar la vida cotidiana. Piezas como los relojes de sol, las inscripciones o los restos de edificios públicos nos permiten entender cómo los romanos transformaron Hispania y la integraron en uno de los imperios más importantes de la Antigüedad.
PARADA 1: ARA DEDICADA A BACO
Planta: 1 Sala: 19
Título: Ara dedicada a Baco
Fecha: Siglo I
Procedencia: Roma
Material: Mármol
Ficha: Situada sobre el podio de un escenario teatral, el ara sacraliza el espacio de la representación. Las imágenes de sus relieves muestran a Baco acompañado por Hércules, Sileno y el centauro Quirón. Han sido poseídos por el dios y se abandonan a la euforia de la celebración.
Más información: Esta pieza es un ara (altar) romana dedicada a Baco/Dioniso, el dios del vino, la vegetación y la fiesta. Las aras eran pequeños altares de piedra que se colocaban en espacios públicos, santuarios o casas privadas para hacer ofrendas y rituales sencillos (libaciones de vino, incienso, pequeños sacrificios). En época romana no todo el culto se hacía en grandes templos: muchas prácticas religiosas cotidianas se realizaban precisamente ante este tipo de altares.
El relieve que se ve en el ara del MAN está lleno de iconografía dionisíaca: aparecen figuras vinculadas al séquito de Baco (como sátiros o personajes asociados al vino y la vendimia) y elementos vegetales, como racimos de uva o motivos de vid, que aluden directamente a la fertilidad, la abundancia y el ciclo de la naturaleza. Este tipo de decoración no es solo ornamental: sirve para identificar al dios al que se dedica el altar y para recordar visualmente su poder sobre la vida, la fiesta y la renovación. Además, se representa un episodio relacionado con Hércules y el centauro Quirón, el sabio maestro de héroes (Ver la sección Mitos y Leyendas de este blog). Vemos a Hércules, identificado por su fuerza y su actitud combativa, y al centauro Quirón, junto con otros personajes del entorno dionisíaco, en una composición que mezcla heroísmo, mito y simbolismo religioso.
La presencia de estos personajes en un ara dedicada a Baco no es casual: el ciclo de Hércules y los mitos relacionados con centauros, vino y naturaleza salvaje encajan muy bien con el universo de Dioniso, dios del vino, la vegetación y lo instintivo. Para los romanos, estas imágenes no eran solo “decoración”, sino una forma de recordar historias míticas cargadas de significado religioso y moral.
Desde el punto de vista histórico, es una obra romana en piedra (normalmente mármol o caliza), fechable en época imperial, cuando el culto a Baco estaba muy extendido por todo el Imperio, también en Hispania. Piezas así nos muestran cómo la religión romana estaba muy integrada en la vida diaria y cómo los dioses “clásicos” se veneraban no solo en grandes santuarios, sino también en espacios más íntimos y domésticos.
PARADA 2: RELOJ SOLAR
Planta: 1 Sala: 20
Título: Reloj solar
Fecha: Siglo I
Procedencia: Baelo Claudia (Bolonia, Cádiz)
Material: Mármol
Ficha: El reloj solar que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) es una pieza arqueológica muy interesante: un reloj de sol romano de tipo hemisférico procedente de la antigua ciudad de Baelo Claudia (provincia de Cádiz, en el sur de España).
Se trata de un reloj solar romano de mármol del siglo I d.C., utilizado en la época del Alto Imperio Romano para medir el tiempo por medio de la luz del sol. Es un reloj de sol de tipo romano, con un diseño pensado para proyectar un rayo de luz sobre una superficie esférica que marca las horas. Sus dimensiones aproximadas son 84,5 cm de alto, 74 cm de ancho y 60,2 cm de profundidad.
Funcionaba cuando la luz solar penetraba por un pequeño orificio metálico situado en la parte superior del reloj y se proyectaba sobre la semiesfera interior en donde hay unas líneas grabadas, que indican las horas según la posición del Sol. No hay agujas ni números como en un reloj moderno: es literalmente leer dónde cae la luz.
Es considerado uno de los mejores relojes solares conservados de la Hispania romana, tanto por la calidad del mármol como por su diseño y estado de conservación. Representa un ejemplo claro del uso de instrumentos científicos en la vida cotidiana y en la organización del tiempo en el mundo romano antiguo.
Un detalle clave: las horas romanas no eran como las nuestras. Los romanos usaban las llamadas “horas temporarias”. Dividían el día (de amanecer a atardecer) en 12 horas. Y la noche en otras 12 horas. Como resultado de esta división, en verano, las horas del día eran más largas, y en invierno, las horas del día eran más cortas.
O sea, una “hora” romana no siempre duraba 60 minutos como hoy. Por eso, las líneas dentro del reloj no son simétricas: están calculadas para que el punto de luz marque esas horas variables según la época del año. Para “leerlo” en la práctica, imagina que eres un romano en Baelo Claudia, colocas el reloj bien orientado al sur. Esperas a que el sol ilumine el interior. Miras en qué línea cae el punto de luz dentro de la semiesfera. Esa línea corresponde a una de las 12 horas del día (por ejemplo, tercera, sexta, novena hora, etc.). La sexta hora (hora sexta) era el mediodía aproximado —de ahí viene nuestra palabra “siesta”. Este reloj servía fundamentalmente para organizar la vida pública: mercados, juicios, baños, ceremonias…Para marcar los ritmos diarios de la ciudad. No era ultra preciso, pero sí suficientemente bueno para la vida cotidiana.
PARADA 3: MOSAICO DE LAS ESTACIONES Y LOS MESES
Planta: 1 Sala: 022
Título: Mosaico de las Estaciones y los Meses
Fecha: Siglo III
Procedencia: Hellín (Albacete)
Material: Piedra caliza.
Ficha: Imágenes de los meses, de las estaciones, escenas bucólicas y mitológicas se entremezclan con divinidades tutelares, alusiones a las fiestas religiosas y signos del zodíaco. Se celebra así la renovación cíclica de la naturaleza que, tutelada por los dioses, debe proporcionar sustento y riqueza al propietario de la villa.
Más información: El mosaico está organizado como un gran “tapiz de piedra” geométrico y figurado. Tiene un marco exterior con motivos geométricos en blanco y negro (rombos y dameros) que crea un efecto óptico muy potente. Dentro aparece una orla decorativa con roleos y motivos vegetales. El campo principal se organiza en compartimentos geométricos (octógonos, círculos y otros polígonos) donde se colocan las figuras. En el conjunto se combinan las cuatro estaciones (en posiciones destacadas), los meses del año, representados mediante personajes, divinidades o símbolos. El resultado es una composición muy ordenada y “matemática”, pero llena de vida por las figuras.
Las estaciones aparecen como figuras humanas alegóricas, al modo romano (no son retratos, sino personificaciones):
Primavera: suele representarse como una figura joven, asociada a flores o brotes, símbolo del renacer de la naturaleza. Verano: vinculada a la cosecha, puede llevar espigas de trigo o elementos agrícolas, aludiendo al tiempo de abundancia.
Otoño: se reconoce por los racimos de uvas o frutos, en relación con la vendimia y la recolección. Invierno: aparece más abrigado o con atributos que sugieren el frío y la escasez, marcando el tiempo de reposo de la tierra.
Estas figuras no solo decoran: para un romano culto representaban el ciclo eterno del tiempo y de la naturaleza.
Alrededor del conjunto central, en los compartimentos geométricos, están los meses, aunque el mosaico no se conserva completo y faltan algunos (sabemos que, por ejemplo, faltan enero, marzo, junio y julio). Cada mes se representa de una de estas maneras: Como una divinidad asociada a ese periodo, como un personaje simbólico realizando una actividad típica del mes (agricultura, vendimia, etc.), o con atributos reconocibles (instrumentos, frutos, objetos rituales). Por ejemplo: algunos meses se relacionan con trabajos del campo (siembra, cosecha, recolección), otros con fiestas religiosas o con dioses concretos del panteón romano. En ciertos casos también hay conexión con el zodiaco, reforzando la idea de calendario cósmico. Aunque hoy no podamos ver la serie completa, lo que queda permite entender que el mosaico funcionaba como un gran calendario visual.
Predominan los tonos claros (blancos, beiges, ocres) combinados con negros y rojizos. Las figuras están hechas con teselas pequeñas, lo que permite buen detalle en rostros, ropas y atributos. El estilo es típico del siglo III d. C.: elegante, ordenado y muy preocupado por la simetría y la lectura clara del programa simbólico.
Este mosaico no es sólo decorativo: los romanos veían el paso de las estaciones y los meses como una representación del orden natural y la renovación continua del universo, en el que las divinidades y la naturaleza cooperan para asegurar la fertilidad, las cosechas y la prosperidad. Es un ejemplo excepcional de cómo el arte musivo romano integraba funciones prácticas (pavimento ornamental) con una carga simbólica y cosmológica muy elaborada.
PARADA 4: MOSAICO DE MEDUSA Y LAS ESTACIONES
Planta: 1 Sala: 22
Título: Mosaico de Medusa y las Estaciones
Fecha: Siglo IV
Procedencia: Palencia
Material: Piedra caliza.
Ficha: La máscara de Medusa y las imágenes de las cuatro estaciones rodeadas de pájaros, leones marinos e hipocampos, aluden a la fertilidad asociada al devenir armónico del año. Protegen y bendicen con su abundancia al señor y a sus dominios.
Más información: Este mosaico del MAN es uno de los grandes pavimentos romanos de la sala, y su tema es muy claro: protección, fertilidad y ciclo anual. Se suele fechar en época romana imperial en torno al s. IV d. C.). La técnica es opus tessellatum (técnica de mosaico de la Antigua Roma heredada en parte del mundo griego que consiste en crear imágenes o patrones usando teselas: pequeñas piezas, normalmente cuadradas, de piedra, mármol, cerámica o vidrio. Sus dimensiones aproximadas: 490 × 475 cm.
En el centro aparece la cabeza de Medusa, con su melena de serpientes. En el mundo romano este motivo tenía un valor apotropaico: se ponía en suelos de casas ricas para proteger el espacio y alejar el mal de ojo y las desgracias. No es terror por gusto: es un “símbolo protector”. Alrededor, las cuatro estaciones en los grandes compartimentos alrededor del centro están las personificaciones de las estaciones: Primavera (normalmente con flores o una guirnalda), Verano (con espigas o frutos), Otoño (con uvas, vino o elementos de vendimia) e Invierno (más abrigado, a veces con manto o actitud recogida). Cada una representa una fase del ciclo anual, la fertilidad y el paso ordenado del tiempo.
Su diseño geométrico está organizado en una estructura muy simétrica y geométrica, típica de grandes pavimentos de villas romanas de alto nivel. No es solo decorativo: transmite orden, armonía y continuidad del tiempo.
Es un mosaico romano imperial que decoraba probablemente una estancia principal de una villa (salón o espacio representativo). El mensaje combinado es muy romano: Protección (Medusa), Prosperidad y Ciclo eterno del año (Estaciones).
PARADA 5: MOSAICO DE LOS TRABAJOS DE HÉRCULES
Planta: 1 Sala: 22
Título: Mosaico de los Trabajos de Hércules
Fecha: Siglo III
Procedencia: Liria (Valencia)
Material: Piedra caliza.
Ficha: Hércules es modelo de fuerza, superación y triunfo sobre la muerte. Ejemplifica las virtudes del noble romano. El conocimiento de sus hazañas, trasmitidas a través de las imágenes y la literatura, indica el gusto erudito del dominus al elegir los pavimentos que adornarán su casa.
Más información: Esta es una de las piezas estrella de mosaico romano del museo, hallado en 1917 en Liria (Valencia) en el paraje de La Bombilla (Pla dels Arens). Su tamaño aproximado es de 5,50 × 4,50 m. La técnica opus tessellatum.
El mosaico se organiza en dos grandes zonas y un “centro” narrativo:
Banda superior geométrica con un gran campo de triángulos blancos y negros y la Zona narrativa con 12 recuadros con los Doce Trabajos alrededor de un emblema central. Además, alrededor de estas dos zonas, el mosaico dispone de un Marco/orla o una cenefa vegetal rodeando el conjunto.
En los 12 cuadros aparecen los trabajos de Hércules (león de Nemea, hidra de Lerna, cierva de Cerinea, jabalí de Erimanto, establos de Augías, aves del Estínfalo, toro de Creta, yeguas de Diomedes, cinturón de Hipólita, Gerión, manzanas de las Hespérides y Cerbero). En el centro está el episodio de Hércules y Ónfale (Ver la sección Mitos y Leyendas de este blog): una escena famosa porque invierte atributos/roles (Hércules aparece con ropa “femenina” y labores textiles, mientras Ónfale porta símbolos heroicos como la piel del león y la clava). El centro (Hércules–Ónfale) te “da la clave” de lectura y luego puedes ir saltando a cada recuadro como si fuera una viñeta.
El mosaico permaneció en el entorno del hallazgo durante décadas y terminó en la colección estatal (1941). En Ca Porcar (Llíria) se instaló una réplica (anunciada por el centenario y colocada finalmente en 2021).
PARADA 6: URANIA
Planta: 1 Sala: 21
Título: Urania
Fecha: Siglo I
Procedencia: Churriana (Málaga)
Material: Mármol.
Ficha: Urania, musa de la Astronomía, en actitud pensativa, con la esfera celeste a sus pies, decora el peristilo de una casa malacitana. Ambienta un espacio dedicado también al placer intelectual del estudio, la reflexión y la contemplación del arte.
Más información: Urania es una de las nueve Musas de la mitología griega. Es la musa de la astronomía y las ciencias celestes. Su nombre en griego significa algo así como “la que pertenece al cielo”. En escultura y estatuaria clásica Urania suele aparecer como una figura elegante y serena. A menudo lleva o se apoya en elementos asociados al estudio de los cielos, como: Un globo celeste (símbolo de los astros), instrumentos de observación o libros vinculados al estudio del universo. Esto la distingue de otras musas que representan artes más “terrenales”.
En la escultura del MAN Urania tiene a su lado un globo/esfera y su postura serena y su gesto contemplativo refuerzan la idea del pensamiento científico/astral.
En cuanto a su cronología y datos materiales, es una escultura romana en mármol, fechada aproximadamente entre 76 y 125 d. C., de tamaño relativamente pequeño (en torno a 67 cm de altura). Procede de Churriana (Málaga) y se interpreta que pudo decorar el peristilo o jardín de una villa romana en el entorno de la antigua Malaca (Málaga), lo que encaja con el gusto romano por decorar espacios domésticos con temas cultos (musas, dioses, etc.).
En la cultura romana — que adoptó muchas musas de la tradición griega — su presencia simboliza: El conocimiento del cosmos, la contemplación ordenada del universo, las ciencias elevadas por encima de lo puramente terrenal, y el ideal de sabiduría. Así, tener una escultura de Urania en un contexto culto (como una biblioteca, un estudio o un espacio de representación) hablaba de: Prestigio intelectual, educación refinada e interés por las artes y las ciencias.
FIN DE LA RUTA ROMANA