Los materiales de trabajo de la escultura pueden ser de los más variados, desde el barro, la piedra y la madera, hasta el mármol, la cera, el yeso y diferentes tipos de
metales (bronce, hierro,
cobre, plata, oro). A medida que la
tecnología permitió el desarrollo de nuevos materiales, la escultura comenzó a utilizar resinas y
plásticos que, al tener nuevas propiedades de resistencia y flexibilidad, permitieron el desarrollo de nuevos estilos artísticos en la escultura.