Una serie de conflictos bélicos precedieron la firma del primer Convenio de Ginebra. Se trata de la guerra austro-prusiana (1866), la guerra franco-prusiana (1870-1871), la guerra en el Oriente (1875-1878), la guerra serbo-búlgara (1885), la guerra austro-turca (1897) y las guerras balcánicas (1912-1913). Éstas representaron un desafío y un campo de entrenamiento para las recién creadas Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y para el Comité Internacional de la Cruz Roja. Bajo el amparo del primer Convenio de Ginebra, la labor común desarrollada en aquel entonces fue defender y socorrer a los soldados enfermos o heridos en el campo de batalla.
Guerra franco-prusiana, 1870-1871. Portada de las listas de
víctimas francesas recogidas por las tropas alemanas y
listas de prisioneros de guerra alemanes internadas en
Francia. ACICR, V-P-HIST-E-00001.
Guerra de los Balcanes, 1912-1913. Población que huye de los búlgaros. ACICR, V-P-HIST-00880-13
Así, la guerra franco-prusiana, la guerra serbo-búlgara y las guerras balcánicas asentaron las bases del socorro suministrado a los militares heridos y a los prisioneros de guerra, recogiendo informaciones sobre las necesidades más apremiantes y facilitando la correspondencia entre los prisioneros de guerra y sus familias. También marcaron el inicio y la diversificación de actividades humanitarias como la actuación de delegados, sanitarios y enfermeras sobre el terreno, la elaboración de listas de prisioneros de guerra, la búsqueda de desaparecidos, el envío de socorros, la creación de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, la colaboración entre éstas y las pequeñas sociedades filantrópicas y el CICR, la adopción y la divulgación del emblema de la Cruz Roja, la ampliación de los medios sanitarios para la atención de heridos y enfermos y la divulgación de la labor realizada a través de boletines o informes sobre las misiones humanitarias realizadas.
Igualmente, aquellos años fueron testigos del desarrollo paulatino del Derecho Internacional Humanitario a través de declaraciones, proyectos y convenios, además de las nueve Convenciones Internacionales de la Cruz Roja y Media Luna Roja (1867-1912). Destacan la Declaración de San Petersburgo (1868) que prohibía el uso de proyectiles pesados y cargados con materiales explosivos, la nueva Convención de Ginebra (1906) para aliviar la suerte de los heridos y enfermos de las fuerzas armadas en campaña y la Convención de La Haya (1907), un reglamento sobre las leyes y costumbres de la guerra terrestre.