Motricidad fina: implica todo tipo de actividades que requieren precisión y que los movimientos estén bien coordinados. Por ejemplo, para tomar una cuchara y comer, para vestirse o para coger un objeto delicado se necesita una precisa coordinación entre las manos y la visión.
Sensación: es el proceso que posibilita recibir estímulos del entorno. Esos estímulos se reciben a través de la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto. La capacidad para organizar e interpretar las sensaciones depende de la percepción.
Habilidades sociales: es la capacidad para relacionarse de manera adecuada con las demás personas. Esto implica estar en condiciones de expresar sentimientos y opiniones de forma respetuosa, sin vulnerar los derechos de quienes están alrededor; pero al mismo tiempo sin permitir que se vulneren lo derechos propios.
Percepción: consiste en recibir señales del exterior, interpretarlas, comprenderlas y darles un significado. Para lograr esto la persona recurre a la experiencia acumulada.
Capacidad visoespacial: implica la identificación de los objetos en el entorno y la relación de esos objetos con la persona que los observa.
Cognición: es el proceso por medio del cual se adquiere y se utiliza el conocimiento. Implica procesar información. Posibilita comprender, hacer juicios y tomar decisiones.
Funciones ejecutivas: procesos de orden superior que permiten responder de una forma adaptativa a distintas situaciones. Implican control de impulsos, flexibilidad mental, planificación, organización y selección de alternativas para resolver diferentes situaciones problemáticas.