Percepción visual: cuando la luz llega al ojo actúa estimulando las células fotorreceptoras de la retina. Estas células se encargan de transmitir la señal al nervio óptico. En la retina tiene lugar un primer nivel de procesamiento, el cual se irá complejizando hasta que llega al tálamo y de ahí pasa al córtex cerebral. El proceso de percepción se completa en el lóbulo occipital, y es entonces cuando puede decirse que existe consciencia de haber visto una imagen.
Atención: su función es controlar la actividad del organismo de una manera consciente y orientarla hacia determinado objeto, estímulo o situación.
Memoria: es la función cerebral que posibilita organizar los recuerdos, retener información del pasado y evocar esa información.
Tacto: posibilita experimentar sensaciones tales como presión, temperatura, dolor, entre otras. La información recogida por los receptores de la piel llega al cerebro, y allí es interpretada. De acuerdo con esa interpretación la persona se da cuenta de lo que está sucediendo.
Vista: posibilita distinguir la forma, el color, la posición, el movimiento y también la textura de los objetos.
Oído: recibe información sonora del ambiente y se encarga de transmitirla al cerebro. Allí está información es analizada y le permite a la persona la comunicación con el entorno.