Motricidad fina: implica todo tipo de actividades que requieren precisión y que los movimientos estén bien coordinados. Por ejemplo, para tomar una cuchara y comer, para vestirse o para coger un objeto delicado se necesita una precisa coordinación entre las manos y la visión.
Estrategia: está relacionada con la flexibilidad cognitiva, ya que esta posibilita realizar cambios, aprender de los errores, buscar alternativas, planificar, organizar, pensar de manera lógica y sistemática, y orientar las acciones hacia un propósito concreto.
Coordinación: es una acción sincronizada que combina al sistema nervioso central y a la musculatura esquelética, con la intención de llevar a cabo un movimiento encaminado a una finalidad.