Motricidad fina: implica todo tipo de actividades que requieren precisión y que los movimientos estén bien coordinados. Por ejemplo, para tomar una cuchara y comer, para vestirse o para coger un objeto delicado se necesita una precisa coordinación entre las manos y la visión.
Capacidad de análisis: en el análisis de situaciones intervienen diferentes tipos de razonamiento, como el lógico, el deductivo, el inductivo y también el razonamiento matemático. Esto posibilita que la persona conecte ideas, saque conclusiones y decida cuál es la mejor alternativa para resolver un problema.
Resolución de problemas: hace parte de las funciones ejecutivas del cerebro y tiene que ver con la organización, pues para resolver un problema es necesario analizar, planear y tomar decisiones. Para solucionar cualquier conflicto es necesario contar con la flexibilidad cognitiva, ya que esta permite la adaptación y el desarrollo de ideas innovadoras.