Estrategia: está relacionada con la flexibilidad cognitiva, ya que esta posibilita realizar cambios, aprender de los errores, buscar alternativas, planificar, organizar, pensar de manera lógica y sistemática, y orientar las acciones hacia un propósito concreto.
Planificación: es la capacidad de plantear metas, idear la manera de alcanzarlas y elegir las alternativas más viables, apoyándose para esto en la anticipación de las consecuencias de cada acción.
Atención: su función es controlar la actividad del organismo de una manera consciente y orientarla hacia determinado objeto, estímulo o situación.
Percepción: consiste en recibir señales del exterior, interpretarlas, comprenderlas y darles un significado. Para lograr esto la persona recurre a la experiencia acumulada.