Desde mi adolescencia vengo colaborando con organizaciones muy diversas y eso me ha permitido obtener más de un saber-hacer. Un bien nutrido recorrido de actividades me ha permitido desarrollar habilidades prácticas que se adquieren en la acción junto a otras personas. Y para no dejar de crecer he combinado la repetición de actividades con el inicio de otras más difíciles que me han ido proponiendo mis clientes y empleadores -algún desafío con el que ponerme a prueba y seguir desarrollándome en nuevas áreas-.
Desde los años 90 colaboro:
con pymes tradicionales/emergentes/de consultoría, familiares y no f., de diversos tamaños, etc., y
con profesionales freelance/empleados, técnicos/directivos/socios/consultores, tanto juniors como seniors.
Y desempeño estos tres roles como empleado/freelance:
técnico-especialista-delegado (contribuir con habilidades, conocimientos, iniciativas,... para servir a los clientes externos),
directivo-manager-coordinador (servir a los clientes internos con desarrollo, visión, cohesión, herramientas, etc.) y
consultor-formador-mentor-asesor-entrenador-consejero-analista (aportar métodos avanzados a la pyme/profesional).
Todas estas variadas situaciones en B2B, B2D y B2C principalmente en servicios e industria me dan recursos para:
Conectar con las particularidades de cada pyme/profesional y su entorno.
Ayudar en su mejora y/o en la resolución de sus problemas -mejoras y problemas a veces subestimados/desconocidos por dicha pyme/profesional-.
Lograr resultados mediante: implantación efectiva de nuevas herramientas, hábitos, actitudes, dinámicas,... individuales y/o colectivas. Y también mediante el abandono/mejora de prácticas obsoletas, inútiles,...
En este bien aprovechado camino -en el que también fui teleoperador, dependiente, cliente misterioso, administrativo y hasta operario de producción en turno de noche- mucho he de agradecer a tales pymes y profesionales -¡qué suerte he tenido colaborando con todas esas personas!- porque me aportaron ayuda, ideas, oportunidades, retos y muchos aprendizajes.
Por lo vivido profesionalmente desde mi adolescencia he podido experimentar diferentes modos de pensar y hacer las cosas, que me han dado un horizonte de expectativas, una perspectiva de opciones alternativas, con las que llevar a los clientes y empleadores más allá de lo local y tradicional. Puedo aportar fertilidad con la polinización cruzada intersectorial que viene conmigo, puedo ver venir las revoluciones que lo ponen todo patas arriba (internet, robótica y otros 'imposibles') y puedo crear las condiciones favorables para el intra-emprendimiento.
Pronto me dí cuenta de que hoy todas las empresas pueden encontrar mejores soluciones en la manera en que otras abordaron ayer los retos comunes (cliente interno y externo, tecnología, conocimiento, crecimiento, etc.).
Muchas cosas ya ocurrieron antes y ahora casi nada está pasando por primera vez. Lo inteligente es moverse entre lo mejor de la tradición -esa parte del pasado que aún tiene mucho futuro por delante- y lo mejor del progreso -esa parte de la vanguardia empresarial que demuestra ser mejor-. Las empresas que perduran no olvidan su futuro ni se aferran a su pasado.
¿Alguna empresa ha llegado ya al punto final de la evolución? No, pero las evidencias demuestran que aquellas que se basan en la confianza van muy por delante del resto.
En mi juventud me impliqué en actividades que ya no pude continuar hace muchos años. Algunas veces formé parte de los órganos de gestión del grupo (tesorero, etc.). Las más destacadas fueron:
Músico amateur en varios grupos: +400 conciertos. Giras por Europa y Sudamérica.
Teatro/TV/cine amateur como actor, técnico de sonido, editor de vídeo, guionista y entrevistador.
Voluntariado: deportivo, cultural, medioambiental y como formador de estadística, informática de gestión, investigación comercial, alto rendimiento, etc. a grupos de bachillerato y universidad.
Pronto tuve la oportunidad de explorar oficios próximos (que hoy constituyen mis servicios), pude recorrer caminos adyacentes por las circunstancias flexibles con que contaba. Atreverme a empezar de nuevo en ellos fue más fácil conforme empleadores y clientes me señalaron mis múltiples habilidades, mi polivalencia.