San Sadurniño es un ayuntamiento marcado por un clima oceánico húmedo y una geología de transición entre las superficies de erosión del interior de Galicia y la costa norte del país. Por este motivo dominan los montes de cumbres aplanadas y pequeñas mesetas elevadas, como en Bardaos, Santa Mariña o en O Forgoselo, que son restos de la superficie de erosión fundamental de Galicia, creada en el Secundario. Sobre ellas,una vegetación que en origen estaba presidida por los bosques de tripo atlántico de los que hoy, ahogados por el eucalipto y el pino, quedan pocos ejemplos en masas más o menos continuas. La única, la fraga de Igrexafeita y Naraío que cubre la ribera sur del río Castro.
Esta cuenca, junto con el macizo de O Forgoselo y el valle del Xubia, forma parte de la Zona de Especial Conservación (antes llamada LIC) Xubia-Castro. Son 2.074 hectáreas de territorio incluído en Red Natura 2000 que toca los ayuntamientos de narón, neda, Moeche, As Somozas, A Capela y As Pontes, aunque más de la mitad de la superficie (1.214 Ha.) son parte de San Sadurniño y suponen el 12.16% del territorio municipal. La importancia de esta ZEC viene determinada por los doce tipos de hábitats descritos en la zona, en los que entran los bosques atlánticos, brañas, turberas, brezales, lagos eutróficos y estanques temporales mediterráneos.
El paisaje es el sustento de una fauna salvaje muy variada -corzos, jabalíes, lobos, zorros, tejones, murciélagos, el busardo o águila ratonera, halcones, búhos, ranas, sapas, salamandras, etc.- que comparten espacio con la ganadería de vacuno y caballar, ya sea en régimen extensivo o en parcelas aprovechadas con fines forrajeros.
Por otro lado, San Sadurniño cierra por el sur el ámbito del Geoparque de Cabo Ortegal. Una iniciativa promovida por siete municipios con ayuda de la Deputación de A Coruña que ha sido reconocida con este distintivo de la UNESCO por la relevancia internacional y la exclusividad de su geología. El geoparque pone en valor este recurso vinculándolo con el patrimonio cultural y ambiental y también con el tejido social y económico, en la línea de contar con un argumento turístico más para el desarrollo sostenible de la zona.
Y es que el paisaje también es resultado del paso del tiempo durante millones de años, pero más que nada de la intervención humana en el territorio, de la huella de las mujeres y hombres que durante generaciones han aprovechado la tierra mientras llenaban San Sadurniño de numerosos elementos civiles, militares y religiosos erguidos según el devenir de los tiempos.
Gra parte del patrimonio histórico de San Sadurniño está encuadrado en su azaroso pasado durante la Edad Media y en el poder ejercido mano a mano por la Iglesia y la hidalguía durante siglos. Sin embargo, a su lado también podemos encontrar hórreos, molinos y otras soluciones adoptadas para aprovechar los recursos disponibles en cada época. Menos visible es el pasado sin referencias históricas claras, representado en los restos de castros y mámoas hoy difíciles de intuír siquiera bajo la maleza y las repoblaciones forestales.
Visitas: El descubrimiento de toda la riqueza natural puede hacerse recorriendo los cauces fluviales y los caminos y senderos que tejen San Sadurniño, un territorio de casi 100 Km² que, además, cuenta con varias rutas ambientales y patrimoniales.