Sigmund Freud
Sigmund Freud (6 de mayo de 1856, en Příbor, Moravia, Imperio austriaco (actualmente República checa)-23 de septiembre de 1939, en Londres) fue un médico neurólogo austriaco de origen judío, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX. A principios del siglo (1900), publicó La interpretación de los sueños, extensísimo libro donde Freud desarrollaba una tesis fundamental: los sueños no sólo son un producto psíquico desechable, como se creía hasta el momento, sino que representan un trabajo psíquico normal lleno de sentido. Sus grandes contribuciones al diagnóstico del estado de nuestra cultura son: El porvenir de una ilusión (1927), El malestar en la cultura (1930), Moisés y la religión monoteísta (1939). Ya con anterioridad, a través de obras entre las que destaca Tótem y tabú (1913), inspirada en el evolucionismo biológico de Darwin y el evolucionismo social de Frazer, había dado testimonio de hasta qué punto consideró que la importancia primordial del psicoanálisis, más allá de una eficacia terapéutica que siempre juzgó restringida, residía en su condición de instrumento para investigar los factores determinantes en el pensamiento y el comportamiento de los hombres.
La idea central en el centro del psicoanálisis o enfoque psicoanalítico es la creencia de que todas las personas poseen pensamientos, sentimientos, deseos y recuerdos inconscientes.
Segundo esta teoría de Freud, las personas son capaces de experimentar la catarsis y profundizar en su estado de ánimo actual.
En la mente inconsciente se incluyen todas las cosas que están fuera de nuestro conocimiento consciente. Estos podrían ser recuerdos de la infancia temprana, secretos y deseos ocultos. Según Freud, el inconsciente contiene cosas que pueden ser desagradables o incluso socialmente inaceptable. Debido a que estas cosas podrían generar dolor o conflicto, están enterrados en el inconsciente. Aunque estos pensamientos, recuerdos e impulsos se encuentren fuera de nuestra conciencia, siguen influyendo en la forma en que pensamos, actuamos y nos comportamos. En algunos casos, las cosas que están fuera de nuestra conciencia pueden influir en el comportamiento de manera negativa y conducirnos a trastornos psicológicos
En la mente consciente se encuentra todo lo que está dentro de nuestra conciencia. El contenido de la mente consciente son las cosas que somos conscientes o fácilmente puede traer a la memoria.
Freud sugirió que no solo el adulto experimenta satisfacción en las zonas erógenas, sino también el niño. Así, cada etapa simboliza la concentración de la libido en un área diferente del cuerpo. Si los impulsos libidinales no progresan de manera adecuada o se reprimen, el niño queda insatisfecho o en estado de fijación. Esto, en consecuencia, produce ansiedad en cualquier etapa y puede persistir hasta la adultez como neurosis.
En síntesis, las fases del desarrollo psicosexual de Freud son las siguientes:
Fase oral: desarrollada en el primer año de vida. La conducta se centra en la boca, dado que el placer se encuentra en succionar, morder o besar.
Fase anal: de los 18 meses a los 4 años de edad. En este periodo, el entrenamiento para ir al baño se convierte en una tarea sensible para el menor. Por lo tanto, el foco de placer pasa del área oral a la anal. Los niños en estas edades estarán centrados en la excreción, dado que buscan responder al desempeño que espera su cuidador. Si no es así, la fijación se puede manifestar en retención anal o expulsividad anal.
Fase fálica: abarca edades entre los 4 y los 7 años. Es la etapa mas controvertida del desarrollo psicosexual de Freud. En esta, el menor empieza a experimentar placer asociado a sus genitales, por lo que la masturbación es común. Además, se produce el conocido complejo de edipo y de castración.
Fase de latencia: de los 7 a los 12 años. En esta etapa, Freud sugirió que la pulsión sexual se reprime para priorizar el aprendizaje y el desarrollo cognitivo. De este modo, el niño se concentra en actividades escolares, deportivas y sociales. Si se presentan disfunciones en este periodo, tendrá problemas para tener relaciones sanas en la edad adulta.
Fase genital: 12 años en adelante. Señala la madurez sexual. Es un periodo en el que se reafirma la identidad sexual, tanto en el hombre como en la mujer
El psicoanálisis ha perdido prestigio en círculos académicos en las últimas décadas, de forma silenciosa pero inexorable. Las teorías psicoanalíticas preconizadas por Freud y sus seguidores han tenido una enorme difusión y mantienen un notable grado de credibilidad en amplios sectores, aparte de que siguen siendo la base de una forma lucrativa de ejercicio profesional. Dejando aparte el hecho de que algunos pacientes se hayan podido beneficiar de las terapias derivadas, es importante destacar que el psicoanálisis NO es ciencia. Sencillamente, porque ignora las principales premisas de la ciencia:
1) las hipótesis hay que contrastarlas experimentalmente.
2) una hipótesis sólo vale el peso de la evidencia experimental a su favor.
3) las hipótesis que no son contrastables no valen para nada.
Para empezar, las teorías psicoanalíticas no son el resultado de una investigación sistemática sino que fueron simplemente inventadas por Freud y sus seguidores a partir de las conversaciones mantenidas con sus pacientes. En sus 110 años de historia, el psicoanálisis no ha puesto en marcha ningún laboratorio de investigación experimental.