Albert Bandura (1925-2021) fue un psicólogo y pedagogo ucraniano-canadiense, autor de teorías tan interesantes como la teoría del aprendizaje social o de conceptos como el de la autoeficacia.
En tan solo tres años, en 1949, se graduó como psicólogo, y posteriormente estudió un máster en psicología clínica, en la Universidad de Iowa, Estados Unidos, donde obtuvo el título también tres años más tarde. Posteriormente se doctoró en Psicología.
Ejerció como profesor en la Universidad de Stanford (California, EEUU) durante toda su vida, desde 1953, y hasta su muerte reciente (2021), ocupó la posición de profesor emérito en la misma.
A través de esta teoría, Bandura establece lo siguiente: el aprendizaje es un proceso cognitivo que tiene lugar en un contexto social, y que se desarrolla a través de: la observación, la instrucción directa y/o el reforzamiento (recompensas).
El aprendizaje, según su teoría, se produce incluso en ausencia de una reproducción motora o de la obtención de un refuerzo directo. Así, la teoría del aprendizaje social, sugiere que las conductas sociales son conductas aprendidas.
A partir de su investigación, Bandura describió el aprendizaje social en cuatro principios:
Atención: Para aprender, es necesario estar enfocado y poner atención. Especialmente en el caso de los niños, si ven algo novedoso o diferente, es más probable que presten atención.
Retención: Internalizar la información que acaban de aprender y almacenarla como recuerdo.
Reproducción: Reproducir información que se retuvo anteriormente y utilizarla cuando sea necesario, como en un examen.
Motivación: Sin motivación no hay interés de hacer cualquier cosa. Esta motivación se puede originar cuando observamos que otra persona es recompensada o reprochada por hacer o no algo, lo que motiva al observante a querer hacer lo mismo o evitarlo.
Otra de las grandes aportaciones de Albert Bandura es la que tiene relación con el ámbito de la violencia y la agresividad. Para demostrar su teoría en relación a este tipo de conductas, Bandura, en 1961, realizó un famoso experimento, denominado “experimento del muñeco Bobo”. El muñeco Bobo era un muñeco hinchable de plástico, de metro y medio de alto, que al ser balanceado recuperaba de nuevo su equilibrio.
Con su experimento, Bandura se propuso demostrar lo siguiente: los patrones agresivos se producen desde y en la infancia por imitación. Así, según su teoría, los niños hacen lo que sus modelos de referencia hacen
Los niños expuestos al modelo agresivo presenciaban lo siguiente: el adulto empezaba jugando con los adultos de la sala durante un minuto; acto seguido, iniciaba un comportamiento agresivo hacia el muñeco. Por contra, los niños expuestos al modelo no agresivo presenciaban cómo el adulto jugaba sin más con el muñeco. Finalmente, en el grupo control no existía observación previa de ninguna interacción del adulto con el muñeco. Posteriormente a estas observaciones, los niños pasaron a la sala con los juguetes y con el muñeco. Fueron grabados para registrar su comportamiento.
Después de analizar las grabaciones, Bandura pudo determinar lo siguiente: los niños expuestos al modelo agresivo del adulto eran más propuestos a actuar con agresividad a la hora de jugar con el muñeco, frente a los niños que no fueron expuestos a dicho modelo.
Además, en cuanto a diferencias de género, Bandura descubrió cómo los niños estaban más influenciados por los modelos de su mismo sexo.
''Otra de las críticas que se le hace es que se limita a describir el comportamiento únicamente en función de la naturaleza o experiencias, dejando fuera la interacción entre lo biológico y lo ambiental."