Puede parecer pretencioso escribir sobre la historia de nuestro pueblo, San Cristóbal de Cuéllar. Habrá quien piense que es lo suficientemente pequeño como para no aparecer en ningún manual de historia. Pero se equivocan. Bien es verdad que las fuentes documentadas son escasas y muy dispersas y, también, que quien esto escribe no es un especialista en historia, es verdad. Hemos buscado en las fuentes que teníamos a nuestro alcance y, lejos de concluir que lo que aquí relatamos sea "La Historia", sí es cierto que puede ser considerado como un relato aproximado de lo que fuimos y de nuestra posición en un entorno más grande como es toda la comarca a la que pertenecemos, Cuéllar.
Así, la historia de San Cristóbal viene necesariamente ligada a la de Cuéllar. Huiremos de relatos novelados y contaremos los hechos documentados.
No se han encontrado (de momento) restos arqueológicos de periodos prehistóricos que merezcan especial mención en su término, si bien en los términos de pueblos vecinos como San Miguel del Arroyo o Cogeces del Monte, sí.
Los primeros documentos en los que se nombra a San Cristóbal datan de la alta edad media, siglos VIII al XIII. En el año 711 entraron los musulmanes en la península ibérica adueñándose de toda ella, sin excesiva resistencia y con gran rapidez. En el año 714 tenían ocupada toda la cuenca del Duero. Esta invasión empujó hacia Asturias y Galicia a la mayor parte de la aristocracia visigótica. Los godos, a su vez, emigraron a las montañas cántabras. Esta despoblación por fuerza afectó a toda la zona alrededor del Duero, lugar en el que nos encontramos.
En la Edad Media fueron varios los repoblamientos en torno a Cuéllar, donde San Cristóbal fue uno de los topónimos típicos de dicha repoblación. Pero el territorio estaba en guerra casi constante. El caudillo moro Almanzor devastó Cuéllar a mediados de junio del año 977 por lo que es de prever que dichos repoblamientos fueran muy efímeros.
La primera repoblación importante se debió a Alfonso VI, con el interés y entrega de don Pedro Ansúrez y de su esposa condesa Eilo. Unos años mas tarde, bajo el reinado de Alfonso VIII, Cuéllar era considerada como fortaleza de la extremadura castellana y la repoblación trajo consigo el nacimiento de una comunidad de Tierra y Villa encontrándose Cuéllar al frente del concejo.
Este tipo de Concejo surgió tras la conquista de Toledo, Segovia o Zamora a las tropas musulmanas. El Concejo abarcaba bajo su autoridad una amplia demarcación territorial formada por una comunidad de población, que era su centro, y por su término o zona en donde había otras localidades. Estas comunidades formadas por la unión, bajo un régimen común, dieron origen a la repoblación que, mediante el asentamiento de poblaciones quedaban bajo la jurisdicción del Concejo de la Villa.
Cuéllar queda así, por su situación privilegiada, convertida en centro urbano de la comunidad, surgiendo numerosos pueblos con el determinativo de Cuéllar. Baste citar no sólo a San Cristóbal, sino también Moraleja, Fuentes, Arroyo, Campo, Lastras, Mata, todos ellos de Cuéllar.
Se sabe que en el año 1247, San Cristóbal era conocida como "San Cristóbal del Valle" por encontrarse el núcleo urbano situado en el mismo valle del arroyo del Horcajo.
Adentrándonos en los siglos XII al XV, la conocida como Baja Edad Media, el rey de Castilla Alfonso X, el sabio, otorgó en 1256 Fuero a Cuéllar y a sus aldeas. Dicho Fuero contenía materias religiosas, políticas, de procedimiento, de derecho civil y de derecho penal. Dicho Fuero otorgó también privilegios a los caballeros y al concejo de Cuéllar con el fin de incrementar y fijar la población. Dichos privilegios se concedía a aquellos que hubieran vivido en la Villa casi un año: desde ocho días antes de Navidad hasta ocho después de la quincuagésima (casi el invierno).
En el año 1297 se celebraron Cortes en Cuéllar convocadas por la reina doña María de Molina siendo testigo toda la comarca del trascendente hecho que significó para la historia de Castilla. Las Cortes en Cuéllar celebradas evitaron perder, por venta, la plaza de Tarifa y eso a pesar del agobiante problema económico que tenía el reino.
Adelantándonos un poco en el tiempo, hacia 1425, era frecuente que las tierras de alrededor de la Villa pertenecieran a un señor de Cuéllar. Existen testimonio documental de don Gómez González de que hizo donación de sus heredades en San Cristóbal de Cuéllar, consistentes en tierras, viñas, huertas, prados y solares. La donación la efectuó a la cofradía de la Magdalena, administradora del Hospital y Estudio de Santa María Magdalena de Cuéllar. Hemos de deducir, por tanto, que a ellos perteneció gran parte del término de San Cristóbal de Cuéllar.
En otro orden de cosas, el arte en el siglo XVI, si bien es muy importante, no es fruto de un ambiente de prosperidad económica como ocurrió en siglos pasados. Se debe a los mecenas de la casa de Alburquerque principalmente.
Pedro de Bolduque es el escultor de importantes retablos esparcidos en Cuéllar y en los pueblos de su alfoz. A él puede atribuírsele la imagen de la Virgen del Rosario en la iglesia de San Cristóbal, similar a la de la parroquia de Vallelado o a la de la capilla de Santo Tomé de Cuéllar.
Entrada a la Iglesia parroquial
Virgen del Rosario
Demos un salto hasta el siglo XIX situándonos en la Guerra de la Independencia. En dicha Guerra la Villa de Cuéllar, y por añaduría el pueblo de San Cristóbal jugaron un importante papel merced a la estratégica situación geográfica entre Valladolid y Segovia.
Entre 1808 y 1812 son numerosas las ocasiones en que las tropas francesas acamparon en Cuéllar y sus alrededores. En 1810 se proporcionó alimentos y hospedaje a más de 1000 soldados franceses necesitando recurrir a los pueblos vecinos, entre los que nos encontramos, para poder proporcionarles huevos, ovejas, gallinas, etc. Un sin fin de veces los franceses saquearon los conventos e iglesias de la comarca, así como sus aldeas.
Existe un documento firmado por el párroco de San Cristóbal, don Agustín Santos, en 1812, en el cual relata el paso del ejército anglo-hispano-portugués por el término municipal en dirección a Cuéllar. Un capitán inglés y su señora estuvieron hospedados varios días en el pueblo y en su relato el sacerdote describe el desfile de soldados de caballería e infantería por el pueblo al son de las trompetas desde las 7 a las 11 de la mañana del primer día de agosto. Cuenta, asimismo, el suculento almuerzo con que obsequió a los generales y jefes ingleses. Wellington, general inglés, pasó a caballo, respondiendo a los saludos que le dedicaba el pueblo de San Cristóbal.
Ese año los franceses estuvieron a raya. Mas en mayo del año siguiente, 1813, y ya los franceses de retirada con el general Hugo a la cabeza, se alojaron en San Cristóbal hasta 300 hombres del 4º batallón de los dragones del general Treilhad. La leyenda popular afirma que estuvieron acampados en lo que hoy son "los lavaderos" y el humilladero.
Presumimos que dicho paso fue funesto para el pueblo por el saqueo que hicieron en Cuéllar y por la recibida hecha a los ingleses el año anterior.
En cuanto a datos de población del siglo XIX son extraordinariamente difíciles de encontrar. Hay documentos que hablan que en 1857 había 3617 feligreses en Cuéllar de los que 57 correspondían a San Cristóbal.
La Comunidad de Villa y Tierra subsistió a pesar de que teóricamente se disolvieron en 1837. Existen datos de defensa en Cuéllar de los derechos de los pueblos de la Comunidad, de exención de tributos, de repoblación de montes, etc.
En el siglo XVI "San Cristóbal del Valle" se encontraba situada en el Sexmo de Montemayor, junto a los lugares de El Caño y Casarejos. El Sexmo era una división realizada con la finalidad de tributar en la tierra de Cuéllar.
En el siglo XVII aparece ya como "San Cristóbal", simplemente, aunque contaba con muy escasa población pues sufrió la crisis que azotó a toda Castilla durante el siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII. A principios del siglo XIX seguía incluida en el Sexmo de Montemayor junto a Montemayor, Viloria, San Miguel de Arroyo y Santiago.
En 1833 con la división de las provincias, los pueblos de la vieja comunidad quedaron divididos entre dos. Los pueblos de los sexmos de Valcorva y Montemayor, excepto San Cristóbal de Cuéllar pasaron a formar parte de la provincia de Valladolid, todos los restantes quedaron en la provincia de Segovia. ¿Porqué quedamos en Segovia? Quedan muchas preguntas sin responder.
En el siglo XX es cuando queda con su nombre actual, por pertenecer a la comarca de Cuéllar.