Los denominados actualmente como Encierros Ecológicos de San Cristóbal de Cuéllar, tienen su origen, nocturno, en 1978, surgiendo de la utilización de una camella (apero utilizado para ponérselo a las caballerizas para arar la tierra).
Los llamados “encierros ecológicos”, se comenzaron a fraguar, en una calle cercana a la plaza mayor, entre dos peñas locales, que tenían sus locales una frente a la otra, estas eran la Peña El Garrote y la Peña la Alegría. El mencionado encierro se realizaba embistiendo un mozo a los restantes, en principio con una collera para pasar más tarde a la utilización de un yugo.
Años después, se comenzaron a correr con carretillas normales, similares a las utilizadas en albañilería, jardinería, etc.
Desde el año 1994, se comienza a utilizar una carretilla, especialmente diseñada y preparada al efecto, con asas para poder manejarla en un extremo y con la aportación de cuernos de toro auténticos en el otro, realmente se trata de una carretilla similar a las empleadas por las Escuelas de Tauromaquia, provocando alguna que otra situación apurada, resultando más de uno contusionado e incluso con alguna lesión algo más grave.
Esta primera carretilla fue encargada años antes, por los miembros de la Peña la Unión de San Cristóbal de Cuéllar, peña que estaba compuesta por matrimonios de mediana edad, y que encargaron para la simulación cómica de una corrida de toros que se llevó a cabo en la Plaza Mayor de la localidad.
El diseño de este artilugio, fue encargado a un delineante, que diseñó los planos con sus medidas y realizó los bocetos y dibujos definitivos correspondientes, realizando el trabajo de su construcción Joaquín, el herrero del pueblo.
Después de montar el número de la corrida de toros con esta carretilla, estuvo olvidada durante años, en un sobrado de una casa, exactamente hasta las fiestas del año 1994. Hasta entonces, se venían utilizando las carretillas normales.
Ya en 1996, y visto el éxito que dichos encierros suponían para la diversión de los habitantes del pueblo y forasteros, se opto por la construcción de dos nuevas carretillas de este tipo y que fueron encargadas por el propio Ayuntamiento y donadas por el herrero de la localidad. En este mismo año, el diario El Norte de Castilla de la provincia de Segovia, publica toda una página dedicada a las fiestas de San Cristóbal, con una entrevista al concejal de festejos Víctor Antonio Sanz y a Justo Urbano como uno de los responsables principales de los encierros en aquellos años, haciendo especial mención a los denominados ya popularmente como encierros ecológicos. Es en este año, cuando se comenzó a emular de forma simpática y original a los encierros de San Fermín de Pamplona y que congrego a numerosas personas de otras localidades cercanas.
Desde esta fecha, se organizaba de manera mas trabajada y preparada: se metían las carretillas en un callejón e incluso algún año salían desde el local de una peña, hasta hacer su recorrido por algunas calles de la población, para terminar en la Plaza Mayor.
Las carretillas iban acompañadas de pastores con brazalete rojo y vara. Se realizaban tres cánticos a un muñeco bebé que se ponía en un balcón y tras ellos se realizaba el clásico chupinazo, que anunciaba la salida de estas y a correr todo el mundo. Lo que sí es cierto, es que resulta divertidísimo y mantiene entretenido a personas de todas las edades y sobre todo sorprendiendo al forastero que incrédulo, aseguramos que termina corriendo o subiéndose a alguna ventana. Son varios los músicos de orquestas que, estando recogiendo sus instrumentos tras su función, y viendo el estado de ansiedad que respiraba todos los asistentes, creían realmente que un astado iba a aparecer, creando en alguno de ellos, un pequeño ataque de pánico, que remitía inmediatamente en uno de risa y diversión.
Actualmente se siguen realizando, siendo los más jóvenes los encargados del encierro, porque una cosa es bien cierta, los que hemos manejado estos artilugios durante años, damos fe de que cansan y mucho y la edad no perdona.
En los últimos años, los denominados “Encierros Ecológicos” se llevan a cabo durante las dos noches del primer y segundo día de las fiestas, después de terminada la música de las orquestas, aproximadamente hacía las 4:15 de la madrugada, años atrás, se realizaban más temprano, con lo cual era mayor el flujo de gente a este acto.
Justo Urbano, 5-10-2008