PSICOPEDAGOGÍA, UN POCO DE HISTORIA:
La Psicopedagogía surge alrededor de los años 1950 cuando en el ámbito del sistema educativo un sector más progresista comienza a interrogarse acerca de por qué algunos alumnos no aprenden en la escuela y reflexionan en relación a la posibilidad de recuperar a estos alumnos.
Si realizamos una mirada desde un enfoque histórico, mencionaremos la fundación de la carrera de Psicopedagogía en la Universidad del Salvador, en los años 1965/1966, cuando el clérigo Dr. Juan Rodríguez Leonardi, comprometido en la organización de la facultad de Psicología, piensa que debería haber una disciplina que fuese capaz de resolver los problemas surgidos en el aula con el aprendizaje escolar.
La Psicopedagogía es un quehacer interdisciplinario desde sus comienzos.
Al crearse la carrera de Psicología, en la recién nacida Universidad del Salvador, surge la inquietud de abrir una rama de esta disciplina dedicada explícitamente al perfeccionamiento del docente y al ámbito educativo. Para ello, el primer directivo de la nueva carrera viaja a Europa a conocer los gabinetes médicos- psicopedagógicos de Francia y de otros países, donde maestros oficiaban de psicopedagogos. De estos recorridos surgió la Psicopedagogía como carrera universitaria de tres años, y se organizaba en tres ejes: el pedagógico, el médico-psicológico y el filosófico-teológico. En ella confluyeron la Psicología aportando teorías e instrumentos de intervención, y la pedagogía como campo central de aplicación. Desde finales del siglo XIX, la psicología infantil comenzó a desarrollarse sobre bases científicas merced a la aplicación de métodos experimentales. También en esa época aparecen los primeros trabajos de psicología pedagógica. La psicología se ocupó de describir los fenómenos psíquicos, explicarlos e interpretarlos, a fin de conocer al sujeto; y la pedagogía, tendió a guiar su desarrollo para conducirlo, y actuar sobre él. Por ello, la psicología encuentra en la pedagogía un campo propicio para la aplicación de sus conocimientos; y esta encuentra en la psicología los conocimientos indispensables que le permiten actuar sobre la vida psíquica del educando.
Desde allí, se la puede identificar íntimamente ligada al espacio escolar ya que en sus orígenes buscó una interpretación psicológica del proceso educativo. Desde este enfoque, apareció una necesidad de adecuar el proceso educativo a las características psicológicas de los alumnos.
Por ello, en un principio, la psicopedagogía estaba dedicada a formar docentes para intervenir mediante la Psicología aplicada a la educación. Dicha intervención abarcaba aspectos preventivos (asesoramiento/orientación en aprendizajes sistemáticos y asistemáticos, como así también la orientación vocacional) y terapéuticos (diagnóstico y tratamiento de las dificultades de aprendizaje).
A partir de 1960 se comenzó a cursar la carrera en 5 años y se ofrecían títulos intermedios. El de Psicopedagogo a los 3 años, el de Lic. en Psicopedagogía si se elaboraba tesis de licenciatura, y el de profesor de enseñanza secundaria, normal y especial en Psicopedagogía cursando las materias didácticas y con observación y práctica de la enseñanza.
En 1972 se crea la Facultad de Psicopedagogía, con predominancia de matricula femenina.
En 1978 se suprimió el titulo intermedio, obteniéndose el de Lic. En Psicopedagogía al aprobar los 5 años de estudio, reservándose el Profesorado universitario a quienes cursaran un año más.
En el año 1997 se propone una Carrera de 4 años en la Universidad del Salvador, estableciendo un tronco común de 2 años de formación básica compartido con la carrera de Psicología, y planteando 2 años de formación psicopedagógica especifica.
A lo largo de más de 50 años, la carrera de Psicopedagogía fue creándose en otras universidades públicas y privadas. Además, se comenzó a cursar en institutos terciarios públicos y privados. De acuerdo a los lineamientos de la Ley de Educación Superior, estas carreras terciarias deberán insertarse en instituciones universitarias para homologar y jerarquizar la formación ofrecida y asegurar la igualdad de oportunidades en cuanto al campo laboral.
De un laborioso y prolongado preguntarse sobre la identidad psicopedagógica, la misma fue definiéndose cada vez de manera más amplia, abarcando la tarea escolar y pedagógica en todos los niveles educativos, en la educación especial, en los hospitales y en la clínica. Hoy, definiremos Psicopedagogía como una disciplina dedicada al diagnóstico, tratamiento y prevención de las dificultades de aprendizaje escolar y de aprendizaje en sentido más amplio.
DISTINTOS ENFOQUES:
Desde su creación, la psicopedagogía, padece reiterados cuestionamientos de parte de su “hermana melliza”, la psicología. Ambas comparten ámbitos laborales, ambas trabajan con los mismos sujetos; por ello, en la actualidad tienden a unificarse en su ciclo inicial y a diversificarse en la etapa final, sobre todo en la Universidad del Salvador. Poseen quehaceres similares, con diversidad de abordajes teóricos y técnicos.
En nuestro país, la formación de ambas carreras estuvo largamente influenciada por el Psicoanálisis. La psicopedagogía también posee la impronta piagetiana, referidas al conocimiento y al pensar. Actualmente, también recibe aportes de la Psicología cognitiva y de la corriente teórica sistémica.
Como vemos, nuestra episteme, nuestro modo de conocer, no es uniforme, sino que se constituye desde estructuras complejas, compartidas por diversos grupos, que rigen el modo de conocer y de operar en un ámbito profesional. Se mueven cuestiones de preferencia teórica, de afectos, de valores e ideales. De allí, la importancia de analizar y comprender nuestros propios supuestos teóricos y técnicos.
La separación - unión entre psicología y pedagogía, constituyó una marcada dificultad para la integración entre un marco teórico propio y una práctica profesional, referida no solamente a la atención de los sujetos sino también a la conformación de su objeto, sus métodos, su marco teórico-referencial. La psicopedagogía se ha ido constituyendo a través de teorías pertenecientes a otros campos disciplinares: psicología, sociología, lingüística, antropología, didáctica, teorías de la educación, etc.
Por ello, es necesario identificar algunos supuestos y modelos teóricos que constituyeron y constituyen las premisas generales que configuran un complejo ámbito profesional.
Las reflexiones acerca del quehacer psicopedagógico nos remiten a analizar los factores y las circunstancias que determinaron la necesidad de formar especialistas avocados a la intervención sobre el sujeto que aprende, desde una mirada que fue complejizándose correlativamente a la evolución de dicha ciencia.
Las intervenciones psicopedagógicas han intentado e intentan, articular conocimientos procedentes de disciplinas diversas y desarrollos teóricos, a veces complementarios y a veces contradictorios .Es así, que el campo conceptual psicopedagógico, fue estructurándose a lo largo del tiempo por la intersección de diversos modelos teóricos que fundamentaron su práctica ,tales como, el modelo biologicista –maduracionista -organicista del aprendizaje ,el modelo estructuralista, el modelo psicoanalítico y el modelo psico-socio-antropológico.
MODELO BIOLOGICISTA - MADURACIONISTA - ORGANICISTA
El mismo responde a un modelo medico-neurológico en el cual predominan las concepciones biológicas. Se nutre de campos teóricos tales como, la neurología, la psicología conductista y experimental.
Desde esta perspectiva el sujeto que aprende es entendido como el de las funciones mentales, y el aprendizaje como la posibilidad de adquirir destrezas y habilidades en relación a una función privilegiada, la inteligencia, a la cual se subordinan otras como la memoria, la atención, la percepción .etc .El supuesto que subyace es que la inteligencia puede ser medida o cuantificada a partir de la administración de ciertos instrumentos denominados test, a partir de los cuales se puede conocer si un sujeto posee la inteligencia necesaria para poder aprender .En caso de detectar disfunciones o desviaciones de lo considerado normal, se debe normalizar o reeducar la falla o la falta.
En este contexto teórico, la psicopedagogía es entendida como una técnica auxiliar y estaba vinculada a una tarea subsidiaria del saber medico, pues su intervención dependía del diagnóstico realizado previamente por el médico neurólogo, para luego centrarse en su función principal que consistía en reeducar, ejercitando la función alterada a fin de enmendarla o recuperarla. El psicopedagogo efectuaba su tarea profesional en gabinetes de escuelas especiales o en consultorios privados donde su accionar concluía en un dato cuantitativo como el coeficiente intelectual o la edad de maduración, como así también en un rotulo cualitativo, como el de dislexia, inmadurez, etc.
Este modelo presenta vinculaciones con la psicología conductista, fundamentada en el empirismo y el positivismo. Considera al sujeto que aprende como un ente pasivo en el cual se imprimen los aportes del medio externo. Estimulo, respuesta y reforzamiento positivo o negativo son procesos medulares en esta teoría. Aprender desde esta perspectiva, es sinónimo de memorización.
Respecto a la relación de la práctica psicopedagógica con los contenidos escolares y con los profesionales docentes, la misma era significada como la de un maestro de apoyo escolar de lujo, sin diferenciarse sustancialmente de las maestras particulares.
Los psicopedagogos, no satisfechos con los resultados obtenidos en sus intervenciones desde este modelo, comienzan a mirar el objeto de sus prácticas desde otras explicaciones teóricas, adoptando en las mismas otro modelo teórico.
MODELO ESTRUCTURALISTA
Este posee como centro o foco el pensamiento, el cual es abordado en sus procesos de desarrollo y evolución, considerando términos como acción y esquema, estructura y organización, asimilación y acomodación, adaptación y equilibración. El aprendizaje se comprende como cambios estructurales que van de lo más simple a lo más complejo y el sujeto que aprende es un sujeto epistémico que conoce según su nivel estructural de pensamiento y realiza a partir de allí un proceso constructivo de apropiación del conocimiento.
El fundamento teórico se sustenta en la psicología genética, producto de la obra de jean Piaget y en las psicologías evolutivas referidas al desarrollo, permitiendo a los psicopedagogos encontrar respuestas a interrogantes tales como ¿qué herramientas intelectuales poseen los sujetos? ¿cómo aprenden? ¿cómo explicar el problema de aprendizaje sin daño neurológico?. Utilizan para ello el método clínico de indagación y las pruebas operatorias (seriación, clasificación, correspondencia) como instrumentos diagnósticos a fin de evaluar el nivel de pensamiento y conocer sus posibilidades ante determinada noción. Su propósito es, a partir de estos datos, generarle al sujeto situaciones conflictivas cognitivamente que propicien el desarrollo de operaciones o nociones esperables de acuerdo a su nivel estructural de pensamiento. El problema de aprendizaje es concebido como algo propio del sujeto, la causa está en el desarrollo y evolución de sus estructuras intelectuales. No se considera la implicancia, la legalidad del objeto de conocimiento o del contenido de ese conocimiento. A diferencia del modelo anterior, el sujeto que aprende deja de ser un ente pasivo para ser conceptualizado como un activo constructor de su propio conocimiento. Un sujeto que toma sus propias decisiones y aprende a partir del error.
Respecto al espacio donde realiza sus tareas el psicopedagogo, continua siendo el consultorio privado, aunque dejando de estar sujetos a los profesionales médicos, pues sus derivaciones provenían fundamentalmente de las instituciones educativas. Además comienzan a formar parte de los equipos interdisciplinarios en las instituciones hospitalarias, realizando aún tareas de tipo reeducativas. Si bién su tarea continúa siendo eminentemente técnica, la teoría piagetiana comienza a legitimar la práctica psicopedagógica, produciendo un avance teórico e instrumental, aunque la crítica que se le realiza es la aplicación indiscriminada de conceptos y métodos a situaciones para las cuales no fueron creados. Las extrapolaciones de sus aportes conceptuales y metodológicos terminaron desvirtuando la tarea psicopedagógica, pues eran o muy globales o muy superficiales, se hacían amplias generalizaciones, interpretaciones literales y se aplicaban descontextualizados de la situación educativa.
Los psicopedagogos no conformes con las prácticas reeducativas ni con el formalismo estructuralista del modelo piagetiano, comienzan a buscar en sus prácticas otras dimensiones que expliquen al sujeto de aprendizaje. Es así que comienzan a tomar aportes que fundamenten su quehacer de un nuevo modelo teórico.
MODELO PSICOANALITICO
El fundamento teórico de este modelo está constituido por la teoría psicoanalítica en sus diferentes vertientes interpretativas, Freudianas, Lacanianas o Kleinianas. El epicentro de este marco conceptual es el sujeto clínico del inconciente deseante que implica el reconocimiento de la dimensión afectiva enmarcada en una estructuración psíquica peculiar y particular tanto conciente como inconciente .Dicha estructuración deviene del entramado de su propia historia familiar y social, modelando su ser y sus relaciones con el mundo circundante.
Desde esta perspectiva, el aprender incluye no solo los aspectos intelectuales sino también los afectivos que modelan en el sujeto una particular forma de aprender, una modalidad única de vincularse a los objetos de conocimiento desde la significación que le otorga a partir de su subjetividad. Aprender es considerado un acto único, singular ,y el no aprender es considerado un síntoma, dejando entrever su vinculación con lo patológico, con lo anormal. Síntoma que delata algún conflicto afectivo que obtura el aprendizaje saludable o esperable, que ocupa el lugar de la palabra no dicha, de un significante sustraído a los procesos concientes y que coloca al psicopedagogo en el lugar de decodificador de mensajes (de)enunciados desde el mismo. Tarea que implicará la adopción de recursos metodológicos propios de la psicología, como por ejemplo, entrevistas, pruebas proyectivas, actividades lúdicas, plásticas, corporales, etc. Siendo el recurso fundamental, el lenguaje, a partir del cual y mediante señalamientos e interpretaciones, se intenta devolverle al sujeto que aprende, la dimensión de su poder. Acompañarlo a que su YO se encuentre con sus potencialidades.
El quehacer psicopedagógico continúa realizándose en consultorios privados, con demandas que llegan desde instituciones educativas algunas veces, y otras desde el mismo grupo familiar, aunque con un abordaje eminentemente psicológico, ya que no solo se adopta la metodología de esta ciencia sino que además se abordan problemas vinculados a dificultades de conducta o aquellos relacionados con cuadros psicopatológicos, tales como psicosis, neurosis, fobias, entre otros. Esta psicologización de la práctica produjo conflictos con los colegas psicólogos, quienes se vieron invadidos en su campo profesional. Este modelo teórico le permite a la psicopedagogía ganar autonomía respecto a los saberes médicos neurológicos, aunque se produce una nueva dependencia conceptual. En este caso del psicoanálisis.
Los modelos teóricos precedentemente expuestos han intentado dar cuenta, en el devenir de la psicopedagogía, del porqué de los problemas de aprendizaje, han ido marcando el camino para conocer sus causas, han conceptualizado al sujeto que aprende de modos diferentes. Cada una de ellos se ha centrado en un aspecto particular, las funciones mentales, las estructuras del pensamiento o la dimensión afectiva, sin considerar al sujeto como una totalidad, sino desde una perspectiva reduccionista o atomista. Actualmente este posicionamiento se encuentra en revisión, pues la concepción del sujeto que aprende ha variado. El mismo es no solo un sujeto epistémico y del inconciente, sino que además está inserto en un contexto socio-cultural singular, pertenece a una trama institucional- social única. Por ello se encuentra en proceso de consolidación un nuevo modelo.
MODELO PSICO-SOCIO-ANTROPOLÓGICO
Este modelo se halla fundamentado en los campos conceptuales de la psicología, la epistemología genética, el psicoanálisis, la psicolingüística, la psicología social y la socio-antropología. Su denominación intenta reflejar una integración teórica y una visión holística del sujeto que aprende. El mismo sostiene una concepción de aprendizaje constructivo, reorganizativo, surgido del entramado de las estrategias de resolución de problemas que posee el sujeto y de los aspectos fantasmáticos y libidinales que significan la actividad constructiva en un contexto social determinado. Esta concepción de aprendizaje implica un abordaje integral y dialéctico, no solo al sujeto que conoce, sino además al objeto de conocimiento, considerando la legalidad de ambos. El sujeto, en términos de estrategias de acción, y el objeto, en términos de funcionamiento particular. Además, se deben considerar los contextos socio- culturales en los cuales se desarrollan las actividades de aprendizaje, pues los mismos influyen en el proceso constructivo, ya sea promoviendo u obstaculizando el mismo. La visión de sujeto es la de un ser total, no parcializado, un sujeto con historia, con vínculos, perteneciente a una realidad sociocultural, y los problemas de aprendizaje que puede llegar a tener no son concebidos desde lo patológico, sino como dificultades que interfieren en un proceso natural. Por ello debe ser abordado en sus múltiples dimensiones, lo cognitivo, lo emocional, lo familiar, el contexto sociocultural, el objeto de conocimiento y las instituciones educativas.
Desde esta perspectiva, el psicopedagogo se orienta a conocer la unicidad histórica del sujeto que aprende, las redes y entramados que configuran su particular manera de aprender, de interactuar con la realidad, de conocer el mundo y de resolver problemas. Esto implica observar, analizar e interpretar su realidad histórica, familia, escuela y grupo social de pertenencia. La tarea del psicopedagogo se transforma en un complejo proceso de investigación a fin de comprender e intervenir sobre el objeto de su práctica. Su lugar de trabajo sigue siendo el mismo, consultorios privados, instituciones educativas y hospitalarias. Cambio su mirada, su modo de abordar una realidad compleja.
Como vemos existen diversos modelos teóricos que en el campo de la Psicopedagogía nos llevan a considerar la realidad de la dificultad de aprendizaje escolar.
Las líneas más tradicionales, Han enfocado el diagnóstico y tratamiento, poniendo énfasis en la recuperación de aquellos temas que están vinculados directamente con el aprendizaje escolar. Por ejemplo, enseñar a leer, a escribir o abordar las disgrafías y disortografías, o las dificultades para razonar o para resolver sumas, restas, u otras operaciones matemáticas. Así es como organizan una tarea de recuperación y enseñanza de estos aspectos no aprendidos o mal aprendidos. El énfasis aquí está puesto en la enseñanza y el aprendizaje con la planificación de un programa tendiente a lograr ese objetivo. El programa consistirá en graduar ejercicios variados referidos a la dificultad concreta en la escuela, por ejemplo, si no es posible sumar se podrá comenzar con la idea de número para obtener la conservación de la cantidad y luego llegar a la suma.
Las líneas más modernas intentan vincular los problemas antes mencionados con la conducta en su totalidad, incluyendo, la historia de vida del sujeto, su familia, su escuela, su entorno, su estructura psíquica.
Aquí no hay planificación previa ni modelo terminado previamente, se construye avanzando poco a poco, y nunca se sabe de antemano hacia donde se llegará o cómo quedará “la pieza terminada”. Si el paciente apuesta a que es posible, será posible.
Tomando las palabras de Leonardo De Vinci quien afirma que se puede operar como el pintor o como es escultor. Si operamos como el pintor, sobre el lienzo blanco colocaremos los colores que nuestro deseo indica; en cambio sí operamos como el escultor deberemos ser cuidadosos y respetar los senderos o líneas que la piedra sugiere. Un uso inadecuado del cincel y el martillo pueden estropear la escultura.
El escultor irá descubriendo en cada golpe la escultura que, de algún modo, ya está en el interior de la piedra. Aquí se trata de intervenir en función de una suerte de acuerdo entre el escultor y la piedra. No ocurre lo mismo con la pintura.
Esta idea de Leonardo De Vinci, llevada al campo de la psicoterapia, plantea qué lugar ocupan el paciente y el terapeuta. Al estilo del escultor, el terapeuta descubrirá con el paciente lo que ya está, lo oculto, aquí no hay imposiciones, en todo caso, hay un respeto del terapeuta quien avanza junto al paciente hasta donde el paciente puede o quiere. El lugar del saber no está únicamente del lado del terapeuta, el paciente sabe que le pasa, hay que estar con él en el “descubrirlo”.
Al estilo del pintor, el modelo terminado está más o menos pensado de antemano, siempre está la sorpresa, pero hay más control sobre la pieza, el pintor no ejerce ningún tipo de negociación con el lienzo blanco, le imprime lo que él quiere. En esta línea estaría la llamada reeducación o recuperación del problema de aprendizaje tratado al estilo tradicional. Aquí hay una planificación, el saber está del lado del psicopedagogo y hay un modelo terminado de antemano hacia el cual se deberá tender.
REFLEXIONES FINALES
Los planteos precedentes relativos a la construcción conceptual y a las prácticas psicopedagógicas, lejos de constituir una consideración arbitraria, se explican en la caracterización del objeto de intervención psicopedagógica. Lo que anteriormente aparece como heterogéneo y desarticulado comienza a manifestarse como una convergencia conceptual al caracterizar al aprendizaje y al sujeto en situación contextualizada de aprendizaje como objetos de la intervención y de la reflexión psicopedagógicas, aspectos que constituyen una problemática multidimensional involucrando una compleja serie de factores. Intervienen en él cuestiones como lo social, el lenguaje, la conformación neurobiológica, el proceso de construcción del conocimiento, procesos de desarrollo y de la subjetividad y la dinámica afectiva, contextualizados en un sistema de relaciones intersubjetivas y por la confluencia de aspectos intrasubjetivos y situacionales.
Como vemos, no existe una teoría referencial hegemónica del quehacer psicopedagógico, precisamente, porque ninguno de los desarrollos teóricos puede en sí mismo comprender y explicar los múltiples aspectos que intervienen en el objeto(sujeto)psicopedagógico. La identificación y la reducción del ámbito disciplinar de la psicopedagogía a una única teoría explicativa del complejo fenómeno del aprendizaje supone la inmediata desvirtuación del objeto y del campo de intervención. Diferente es entender que ninguna de las posiciones teóricas es autosuficiente para explorar e intentar explicar aspectos concernientes al sujeto y al objeto y a los procesos de aprendizaje. Comprender e intervenir en la compleja red del proceso de aprendizaje , supone formarse en múltiples marcos de referencia teóricos, su consideración crítica y la articulación de sus aportes para resolver los problemas propios de la intervención.
Desde esta óptica “aprender a ser psicopegagogo” implica reconstruir una fundamentación teórica rigurosa, con la utilización crítica de las teorías y disciplinas constitutivas acorde con las cuestiones y las problemáticas que la intervención plantea.
Fuente: Cuadernillo del Curso de ingreso a la carrera de Psicopedagogía - F.H. - UNaF - Ciclo Lectivo 2012
BIBLIOGRAFÍA:
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• Passano, Susana. (S/F). Cuestiones epistemológicas en psicopedagogía clínica.
• Universidad Nacional de Rio Cuarto(S/F). Procesos de constitución del campo conceptual psicopedagógico. Modelos teóricos que fundamentan la práctica psicopedagógica