Contexto
La docencia en educación superior ha ido rápidamente avanzando en el mejoramiento de sus estrategias de enseñanza-aprendizaje, adaptándose a un contexto educativo cambiante y socialmente más complejo. Los avances de la política pública y las transformaciones recientes de la Educación Superior en el país, han ido avanzando también en los soportes pedagógicos no-académicos que son necesarios de integrar en las instituciones educativas para hacerse cargo de la heterogeneidad del perfil del estudiantado universitario actual, y las desigualdades asociadas a las dimensiones sociales, económicas y culturares, que están a la base de las trayectorias formativas.
En este sentido, las prácticas docentes también se han ido transformando, y hoy se podrían entender como una construcción compleja entre las experiencias profesionales y conocimiento pedagógico de las y los docentes (Navarrete & Véliz, 2021). Las nuevas manifestaciones de "lo social", también han ido ampliando la propia perspectiva de la educación universitaria, y temas como el bienestar integral, la salud mental o el apoyo socioemocional (entre otros), se han ido instalando como requisitos relevantes para un entorno adecuado para el propio proceso de enseñanza-aprendizaje.
Es acá donde cobra un valor importante el desarrollo de las Habilidades Socioemocionales (HSE). En un estudio realizado por Cabanillas et al (2021), donde se revisaron los aportes de las HSE en instituciones de educación básica y superior, se evidenció que el desarrollo de estas habilidades se manifiestan en
"la mejora de la gestión de los procesos de enseñanza- aprendizajes, el clima escolar, formación integral, trabajo colaborativo presencial y virtual, fortalecimiento de los vínculos de convivencia en la comunidad educativa, bienestar, salud y sentido de vida personal e interpersonal; regulación ética y moral de actuaciones, sentimientos y emociones; autoeficacia y autonomía en el desempeño pedagógico; construcción de una personalidad y profesionalidad competente, firme, coherente, constructiva y potente frente a la adversidad" (Cabanillas et al, 2021. p.14).
Inteligencia emocional en Educación Superior
"Ser docente es mucho más que enseñar una materia. Ser docente es estimular la curiosidad, sorprender, emocionar, motivar y crear un clima adecuado. Por tanto, la competencia didáctica va unida al clima emocional del aula. Dentro de esta dimensión, destaca la comunicación, principalmente cuando se utilizar feedbacks, el protagonismo que tenga el alumnado en la clase, así como el desarrollo de la creatividad como competencia cognitiva que pone en juego emociones positivas"
(Sáenz-López, 2021:70-71).
Si bien existen varios modelos sobre inteligencia emocional, uno de los más difundidos y utilizados en educación es el modelo de competencias planteados por Daniel Goleman (psicólogo y autor de "Emotional Intelligence" de 1995). Para el autor, la inteligencia emocional está compuesta de 5 competencias clave (Pantoja, 2020:133-134):
Conocer las propias emociones: tomar conciencia de las propias emociones. Una incapacidad en este sentido nos deja a merced de las emociones incontroladas.
Manejar las emociones: la habilidad para manejar los propios sentimientos a fin de que se expresen de forma apropiada se fundamenta en la toma de conciencia de las propias emociones. La habilidad para suavizar expresiones de ira, furia o irritabilidad es fundamental en las relaciones interpersonales.
Motivarse a uno mismo: una emoción tiende a impulsar hacia una acción. Por eso, emoción y motivación están íntimamente interrelacionados. La automotivación conlleva la capacidad para demorar gratificaciones inmediatas y dominar la impulsividad, lo cual suele estar presente en el logro de muchos objetivos a largo plazo. Las personas que poseen estas habilidades tienden a ser más productivas y efectivas en las actividades que emprenden.
Reconocer las emociones de los demás: un don de gentes fundamental es la empatía, que es la base del altruismo. La empatía es necesaria en las profesiones de la ayuda y servicios en sentido amplio.
Establecer relaciones: el arte de establecer buenas relaciones con los demás es, en gran medida, la habilidad de manejar las emociones propias y de los demás. La competencia social y las habilidades que conlleva, son la base del liderazgo, popularidad y eficiencia interpersonal. Las personas que dominan estas habilidades sociales son capaces de interactuar de forma suave y efectiva con los demás.
Fuente: Sáenz-López, 2021. p.23
Recomendaciones para generar emociones positivas en el aula de cualquier titulación universitaria (Sáenz-López, 2021. pp.51-53)
Usar el sentido del humor en clases. Es recomendable utilizar el sentido del humor cada vez que la situación lo permita (Sáenz-López, 2010). De hecho, el humor es una herramienta que suelen utilizar los docentes universitarios para generar emociones positivas y mejorar el clima del aula (Fragoso-Luzuriaga, 2019).
Transmitir entusiasmo. Las emociones son "contagiosas", por lo que sonreír, verbalizar lo que te apasiona de tu profesión, mostrar entusiasmo por lo que pretendes que el alumnado aprenda contribuirá a generar un clima emocional positivo. En esta línea, el tono de voz, el movimiento en el aula o la expresividad, serán indicadores del clima emocional generado (Sáenz-López, 2020).
Fomentar ambientes emocionalmente seguros, en los que se facilite la autoexploración de ideas y sentimientos, donde se puedan establecer relaciones de confianza entre los integrantes del grupo y se promueva la libertad de expresión (Fragoso-Luzuriaga, 2018).
Crear condiciones de aprendizaje que permitan "fluir" (Bisquerra y Hernández, 2017), El flow (traducido por flujo o flluir) es la sensación que experimentamos de que todo sale bien y también puede ser definido como estado psicológico óptimo. Como docentes podemos hacer consciente al alumnado de sus momentos en estado de flow, así como buscar experiencias óptimas en clase, en que el alumnado disfrute, aprenda y tenga la sensación de que el tiempo ha pasado muy rápido.
Aprovechar los conflictos como oportunidad de aprendizaje de competencias emocionales, como ya se ha comentado. Aunque se trabaje para prevenir los conflictos, éste supone una ocasión única y real de aprendizaje de competencias emocionales. El conflicto puede ser una oportunidad de aprendizaje, de conocerse y de practicar la empatía (Sáenz-López et al., 2019).
Emplear una comunicación emocional favorecedora. La asertividad y la escucha activa son claves para conseguir una comunicación faciitadora de emociones positivas. Algunos ejemplos muy interesantes de comunicación emocional favorecedora serían: sonríe, guarda silencio y escucha; habla en afirmativo; emplea el GPS (gracias, por favor, lo siento); utiliza el verbo ser para mensaje positivos ("eres muy amable") y para mensajes negativos, hay que centrarse en el comportamiento, sin hacer juicios de valor ("has hecho trampas", en lugar de "eres un tramposo"); ofrece al alumnado feedbacks positivos, afectivos o interrogativos; emplea la comunicación empática ("entiendo cómo te sientes"); pide ayuda, etc. (para más información ver Sáenz-López, 2020).
Utilizar un lenguaje positivo en el feedback. El lenguaje empleado es más impactante si es positivo y motivador. Se recomienda focalizar la atención sobre los aspectos positivos, en el esfuerzo, los progresos y contribuciones. Además, se pueden comentar de forma tranquila, respetuosa y constructiva las limitaciones que se detecten, los errores que se cometen y orientarlos sobre cómo superarlos. Estas situaciones se presentan como situaciones de aprendizaje en las que se entrena a aceptar la frustración. Con naturalidad, se transmitirá que los errores son una oportunidad única para aprender (Sáenz-López et al., 2019).
Promover ambientes de aprendizaje participativo. Se puede lograr a partir del uso de técnicas que potencian las interacciones sociales entre el alumnado y el profesorado de la asignatura (Fragoso-Luzuriaga, 2018). Algunas actividades recomendadas para favorecerlos son: la lluvia de ideas, el análisis de casos en grupo, la conformación de equipos de trabajo, el uso de actividades cooperativas, el juego de roles, etc. Para ello, también se puede formentar la participación o implicación del alumnado desde la curiosidad y utilidad del contenido a tratar. Los docentes necesitan crear un ambiente de diálogo relajado, evitando juicios de valor, orientando la búsqueda, mostrando tranquilidad, evitando la ansiedad o el estrés, reforzando las respuestas y evitando ridiculizar o hacer sentir mal al alumnado menos competente en esa temática.
Promover una educación que prime más la calidad que la cantidad (Bisquerra y Hernández, 2017). Para ello, se pueden emplear las siguientes estrategias: recordar los contenidos y tareas que se han tratado en sesiones anteriores, ayudando a su vez a relacionarlos con los que van a trabajar ese día y mostrar mayor sensibilidad a los contenidos que presentan mayor dificultad para su asimilación (Sáenz-López et al., 2019). En definitiva, detenernos cuando sea necesario, profundizar en los contenidos que más interesen al alumnado, reflexionar sobre ello sin presiones y ser pacientes puede ayudar a generar un clima de aula positivo.
Referencias bibliográficas
Cabanillas, M., Rivadeneyra, R., Palacios, C., & Hernández, B. (2021). Habilidades Socioemocionales en las Instituciones Educativas. SciComm Report, 1(1), 1–17. https://doi.org/10.32457/scr.v1i1.609
Navarrete, O., & Véliz, C. (2021). Prácticas docentes en Trabajo Social: tensiones y desafíos de la formación profesional. TS Cuadernos De Trabajo Social, (21), 1 - 13. Recuperado a partir de http://www.tscuadernosdetrabajosocial.cl/index.php/TS/article/view/178
Pantoja, A. [coord.] (2020) Buenas prácticas en la tutoría universitaria. España: Síntesis
Sáenz-López, P. [coord.] (2021) Cómo mejorar el clima emocional en las aulas universitarias. España: Uhu.es Publicaciones
RECURSOS BIBLIOGRÁFICOS DESCARGABLES
Cabanillas, M., Rivadeneyra, R., Palacios, C., & Hernández, B. (2021). Habilidades Socioemocionales en las Instituciones Educativas. SciComm Report, 1(1), 1–17. https://doi.org/10.32457/scr.v1i1.609
Mineduc (2020) Fichas pedagógicas de apoyo socioemocional para educación de personas jóvenes y adultas. Actividades de apoyo socioemocional y desarrollo de la resiliencia. Unidad de Currículum y Evaluación. Chile: Ministerio de Educación.
Montoya, L. (2018) La educación socioemocional en el contexto universitario. Didac 72 (2018):11-17