Cuando oímos hablar sobre la basura espacial a todos se nos viene a la memoria satélites y trozos de chatarra, sin utilidad alguna, vagando por el espacio.
Lo cierto es que todos estos objetos artificiales, desde grandes restos de cohetes hasta pequeñas partículas de pinturas de algún satélite, orbitan alrededor de nuestro planeta con las consecuencias que eso supone.
Cuando Rusia lanzó el primer satélite artificial de la historia (4 de octubre de 1957) llamado Spunik l al parecer nadie se preocupó por lo que pasaría con este y los demás satélites lanzados a posteriori cuando se les acabara el combustible, sufrieran un accidente o, simplemente, dieran por finalizada su misión. Esa dejadez tuvo la consecuencia que cabía suponer: cientos de miles de objetos artificiales se quedaron allí arriba orbitando a la Tierra acumulándose en un vertedero flotante.
Según fuentes de la NASA, hay más medio millón de objetos clasificados como basura espacial orbitando alrededor de nuestro planeta. Por precaución se considera basura espacial cualquier partícula de más de un centímetro de diámetro aunque solo 21.000 tienen un tamaño superior a cuatro centímetros. Además de estos fragmentos existen millones de partículas demasiado pequeñas como para ser rastreadas. La mayor parte son pequeñas escamas de pintura o restos de la combustión de los cohetes.
Algunos de los interrogantes más comunes son: ¿Son un peligro real? y ¿Qué solución hay?
Estos residuos se mueven a una velocidad muy alta y podrían causar graves accidentes si colisionan con cohetes, satélites o estaciones espaciales.
Cuando chocan entre ellos o contra objetos de mayor tamaño se producen grandes colisiones y en ellas nacen nuevos escombros.
En este caso el verdadero problema es que debido a estas colisiones llegará un momento en que no se podrá enviar más satélites y las misiones espaciales ya no serán seguras.
Pero este no es el único problema: La NASA ha registrado una media de una pieza caída cada día. Casi siempre en el mar, que ocupa el 71% de la superficie terrestre, o en zonas poco pobladas como la tundra canadiense, el desierto australiano o Siberia. De momento no se ha reportado ningún caso en el que un objeto espacial haya dañado a una persona, no obstante, si esto continua así las probabilidades aumentaran y quizá algún día la lluvia de basura espacial sea considerada un peligro real.
En la actualidad se están estudiando posibles soluciones. Una de ellas es enviar un pequeño satélite que lanzará una red para atrapar la basura espacial e intentar traerla de vuelta de forma segura. El problema es que estas y muchas otras soluciones no disponen del financiamiento necesario para que se puedan desarrollar.
Queda claro que la basura espacial es un problema real y que urgen soluciones para que la situación actual no vaya a peor.
Bibliografía:
https://astroaficion.com/2018/08/17/hay-alguna-solucion-para-la-basura-espacial/
https://elpais.com/elpais/2018/02/16/eps/1518774498_638902.html
https://okdiario.com/curiosidades/2018/07/07/peligros-basura-espacial-2582103
Redactado por Sergio Bueno.