PROCESIÓN CATRINAS 2024
La tradición hecha educación
La tradición hecha educación
Las Catrinas
El Día de Muertos, celebración mexicana, combina la religión y la cultura mesoamericana y la religión católica. Los cráneos son un símbolo de mortalidad o muerte y se han vinculado con el Día de los Muertos. En lo que se refiere a las culturas mesoamericanas, su antecedente inmediato es el tzompantli, un altar de cráneos que era una ofrenda a los dioses, a los guerreros y prisioneros de otros pueblos a quienes se les sacrificaba para renovar el pacto con los dioses creadores y conservadores. Para el sacrificado representaba un honor, difícil de entender desde nuestra perspectiva estética. En la tradición católica, traída por los españoles el día de Todos los Santos, se refiere a la conmemoración a los moradores del Cielo, como la Santísima Trinidad, la Virgen, los ángeles, los santos y los justos (muertos en espera de la resurrección de todos los tiempos) del Antiguo y Nuevo Testamento.
Es la esperanza de que nuestros parientes, padres, hermanos y otros más estén gozando de la gloria del cielo, es decir, una sobreexistencia donde las tribulaciones de este mundo no existen. Y lo que trasciende biológicamente en el tiempo es el esqueleto, lo duradero y la impronta de nuestra propia existencia. El tzompantli era, al igual que los osarios europeos, la forma de acumular y preservar los restos mortales. La palabra tzompantli proviene del náhuatl y se traduce como "hilera de cráneos", "andamio de cráneos", "altar de cráneos" o "plataforma de calaveras". De aquí proviene la costumbre de poner calaveritas de azúcar y amaranto en las ofrendas particulares para los muertos; las culturas mesoamericanas consideraban a la muerte como el final de una etapa de la vida que se extendía a otro nivel. El papel picado de amate se usaba para el sacrificio; en él se untaba sangre extraída, con un punzón de puntas de maguey, de los lóbulos y pantorrillas para quemarlo en un brasero lleno de copal. Esta presencia del papel se derivó a recortar figuras y símbolos de la muerte y escribir versos alusivos a las características y personalidades de los difuntos; es lo que llamamos "calaveritas literarias", mismas que se agregan a la ofrenda como epitafios y epigramas fúnebres. Su tono es satírico y burlesco, una forma de romper con la pesadumbre y el luto.
Esta expresión literaria popular trascendió de lo individual a lo colectivo, se comenzó a practicar en el bum periodístico de finales del siglo XIX, cuando se escribían calaveras, poemas rimados, como crítica a políticos, líderes y gobernantes, acompañadas de caricaturas satíricas. Aunque la caricatura se extendía a diversas temáticas, los grabados de estas calaveras que destacaron por su originalidad y calidad fueron las calaveras de José Guadalupe Posada, grabador, ilustrador, caricaturista y periodista gráfico mexicano.
Años después, recuperado por el pintor mexicano Diego Rivera en su famoso mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, obra pictórica del muralismo mexicano, que forma parte del movimiento generador de la cultura mexicana, junto con el Ateneo de la Juventud y los Contemporáneos. En este mural destaca al centro la figura de la Catrina y el Catrín, figuras satíricas de la burguesía mexicana. "La Calavera Garbancera" es el nombre original de La Catrina, una figura icónica en la distinción de clase social. Es una representación de la muerte y es un personaje muy popular en esta celebración de Todos los Santos o Día de Muertos. Su uso como parodia se remonta a 1910, cuando el periodista gráfico José Guadalupe Posada la creó como burla a los indígenas que comían garbanzos en lugar de maíz para aparentar ser ricos y menospreciar su cultura. El término "garbancera" se refería a las personas que renegaban de su herencia y cultura para integrarse a una clase social superior. Garbancear en sentido amplio, significa sobornar a la autoridad. Es uno de los símbolos del Día de Muertos: representación típica en papel picado, en disfraces y en altares. Es un ícono fundamental de esta fiesta que año con año adquiere mayor arraigo en la cultura mexicana. Es pertinente recordar su sentido inicial puesto que, hasta la fecha. "La Calavera Garbancera" fue un recurso de protesta en su origen.