CEMENTERIO CAMPOS FORMATIVOS 2024
La tradición hecha educación
La tradición hecha educación
Una tradición arraigada en las familias mexicanas, en casi todo el país, los días 1 y 2 de noviembre de cada año; es acudir a los cementerios para visitar las tumbas de sus amados familiares fallecidos. Además de colocar en la casa una ofrenda con diversos y simbólicos elementos. En algunos lugares la ofrenda se hace en el mismo cementerio donde se pernocta, acompañando durante toda la noche las almas de los parientes que, según esta tradición, existen en un plano espiritual y cada año acuden por un camino de pétalos de cempaxúchitl hasta la ofrenda donde encuentran sus platillos preferidos, agua, sal y trago (licores), principalmente tequila, mezcal y aguardiente, en medio de las aromáticas flores amarillas. Esta flor tiene, también su leyenda, según la cual menciona que... "El mito de la cempaxúchitl (veinte pétalos) relata que Xóchitl y Huitzilin ofrecían cada tarde flores a Tonatiuh, el sol. Frente a esta deidad, se prometieron amor eterno. Después él acudió como todo guerrero al combate; la guerra los distanció; Huitzilin murió debido a las heridas que recibió. Xóchitl quedó devastada. Tonatiuh, al observarla desconsolada, le envió un rayo de sol para transformarla en una flor de un intenso tono naranja y veinte pétalos. El espíritu de Huitzilin apareció como un colibrí, que representa su resurrección, para libar con deleite el néctar de su amada". De esta manera, los dos enamorados pudieron reencontrarse para la eternidad. La leyenda nos muestra la relevancia de las dualidades en el universo, entre la luz y la sombra.
Dos lugares en los cuales se manifiesta con mayor veneración esta visita nocturna a los cementerios son la isla de Janitzio en Michoacan y el poblado de Mixquic en la Ciudad de México...
La isla de Janitzio el 2 de noviembre se cubre de un halo espiritual con el fulgor de las ánimas en las múltiples veladoras y antorchas que engalanan el panteón de esta comunidad; de acuerdo con las historias del lugar, cuando las almas retornan, se les puede observar en la ondulación de las aguas del lago de Pátzcuaro. La ofrenda a las ánimas es una gran exhibición visual que hace referencia a las tradiciones purépechas. A la media noche, en balsas salen los varones a realizar una danza acuática. Lanzan sus redes de pesca, con forma de mariposa, para exhibir su destreza y hacer honor a los parientes fallecidos. La luz proviene de veladoras encendidas, creando imágenes poderosas que reafirman la tradición. La festividad surge por una leyenda de amor entre dos príncipes purépechas, población originaria de la zona lacustre de Michoacán. La llegada de los españoles interrumpe su amor y concluye con la muerte del varón ahogado en el lago para proteger un tesoro. El nombre de la fiesta, Animecha Kejtzitakua, significa "Ofrenda a las ánimas".
La celebración del Día de Muertos en San Andrés Mixquic, en la alcaldía Tláhuac, tiene un origen prehispánico; la tradición se ha preservado y es una festividad en la que se refleja uno de los rasgos de nuestra identidad. La fiesta de Día de Muertos en Mixquic, visitada por miles de turistas nacionales e internacionales, se caracteriza por: La Alumbrada...Miles de personas se reúnen en el cementerio local para rendir homenaje a sus seres queridos, se colocan veladoras en las tumbas generando un espectáculo visual que simboliza la guía para los espíritus. Ofrendas en los altares... Los niños del pueblo, en grupos conocidos como "campaneros", visitan los altares privados y públicos y realizan ofrendas en ellos. Ambiente festivo... música y danzas, Mixquic es una comunidad con raíces antiguas, pueblo originario mesoamericano náhuatl. El pueblo de San Andrés Mixquic fue declarado Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas (UNESCO).