CANELO 2014
La tradición hecha educación
La tradición hecha educación
EL CANELO
Cuando todo parecía perdido, Canelo surgió; las fotografías de esta memorable ofrenda aparecieron de pronto; las busqué exhaustivamente y no las encontré. Finalmente ahí estaba, reclamando su espacio en la historia. Te preguntarás ¿quién es el Canelo? Una mascota, una leyenda, un animalito que decidió su destino. Cuando yo llegué a este plantel, ya estaba. El receso era su momento favorito; había tortas que le compartían o las robaba; aunque por la mañana y en las tardes en sus correrías, las familias de alumnos y exalumnos vecinos lo llamaban y le daban agua y comida; obviamente nunca estuvo desnutrido… He de agregar que por las noches, al término de la jornada escolar, esperaba a un lado del asta bandera y cuando no había nadie por las canchas, se encaminaba hasta el fondo de la escuela, brincaba, jugueteaba sólo y en la semioscuridad; se dice que iba a jugar con su dueño. Un niño que al parecer falleció en un accidente y era quien lo retuvo en la escuela hasta que murió. Después de un rato regresaba a despedir a los profesores.
En 2014, la ofrenda monumental, por el Día de Muertos, se dedicó a él y a los perritos que ayudan a las almas a pasar el río hacia el Mictlan. Según la tradición mesoamericana. He aquí su historia.
El xoloitzcuintle (perro)
El Mictlán y los perros poseen una importancia considerable en la mitología de mexica.
El mito plantea que al morir los seres humanos, el alma de una persona es acompañada por un perro en su travesía hacia el Mictlán, específicamente los perros de color bermejo (café), siendo estos los únicos dispuestos a ayudar al difunto a cruzar un río llamado Chiconahuapan, y es necesario cruzarlo para llegar al Mictlán. En la época mesoamericana el perro representa la muerte, pues recicla la materia en descomposición, contribuyendo al ciclo continuo de vida-muerte. La tradición mexica dictaba que los fallecidos debían ser enterrados con un perro de tonalidad café para asistir en su viaje al inframundo. Se creía que los perros eran compañeros de los difuntos; en su camino al Mictlán, se pensaba que tenía una conexión espiritual con el inframundo para así guiar las almas de los muertos. En los altares para niños se coloca un perrito izcuintle de juguete para que las almas de los pequeños se sientan contentas al llegar al banquete. El perro era apreciado en la cultura mesoamericana por su ayuda en la cacería y por su cercanía emocional con sus dueños, seres de compañía y sobrevivencia.