La Fraternidad Minuto de Dios bebe de la Espiritualidad Eudista.
También se nutre de la Espiritualidad del Fundador Rafael García Herreros, que se caracteriza por ser una espiritualidad que se manifiesta en sus Minutos de Dios, su predicación diaria, su oración frecuente y prolongada, sus conversaciones y lecturas.
Lugares
Fueron los laboratorios en donde el padre Rafael elaboró sus Minutos de Dios, en los últimos años de su existencia. Con razón que en esos mensajes aparece una nota poética que delata la comunión con la naturaleza.
Temas
Buscarte, Señor. Buscarte desde niño en los ojos de mi madre. Buscarte desde adolescente en el rostro y en la palabra de mi maestro. Buscarte a la orilla de un bosque, oyendo el rumor de los árboles y percibiendo el perfume de sus hojas, de sus resinas y de sus flores. Buscarte por todas partes como una obsesión. Buscarte en las estrellas lejanas, acompañado del astrónomo o de los que saben de ellas. Buscarte en los ojos de los hombres, en su mirada, en sus palabras, en su cuerpo y en el alma de las criaturas. Buscarte y nunca hallarte. Buscarte en todas partes y comprobar que huiste, que ahí no estás Tú. Buscarte y tener en ciertos momentos la ilusión de que te estoy encontrando, de que ya se siente tu presencia y tu aroma, y acercarme y ver y palpar que te alejaste. Penetrar en mi corazón y descubrir un inmenso anhelo por Ti, y sólo ver el vacío que dejó tu ausencia. Buscarte, oh Dios, afanosamente, desesperadamente. Saber que estás en todas partes y no hallarte. Saber que en todas partes dejaste la impronta de tus manos y no verte a Ti, oh Dios, el buscado, el perpetuamente rastreado. Buscarte, como busca el perro de caza la presa; como busca el minero el filón deseado. Subir a lo más alto. Bajar hasta lo más profundo y siempre hallar lo que Tú no eres, lo que no estoy buscando. Buscarte en la poesía de los poetas, buscarte en la música. Tener en ciertos momentos la sensación del hallazgo, pero después quedar con las manos vacías cuando estaba a punto de hallarte y de abrazarte (García Herreros, Rafael. 2008. Palabras a Dios p 373. Bogotá, Colombia: Centro Carismático Minuto de Dios.)
¡Oh aparecer primero, oh huir la nada vencida, oh aparecer de una fuerza infinita y temblorosa, oh Verbo de Dios! ¡Oh temblor horrendo, oh hundirse de la nada en la nada, oh Verbo de Dios! ¡Oh llanto inmenso del universo, oh gemido, oh aparición del primer átomo, de la primera molécula, oh Verbo de Dios! ¡Oh lo incognoscible, oh lo adorado, oh lo anhelado eternamente, oh Verbo de Dios! (García Herreros, Rafael. 2008 Navidad, primera venida de Jesús p 11. Bogotá, Colombia: Centro Carismático Minuto de Dios.)
Quiero invitarlos a ustedes a contemplar a Jesucristo, colgado de la cruz. Quiero invitarlos a acercarse y a mirar su cuerpo bello, pálido y sangriento. Quiero invitarlos a sentir la inmensidad del contacto y de la cercanía con el cuerpo adorable de Jesús. Quiero que ustedes besen los pies de Cristo atravesados, y enrojezcan su boca con su sangre adorable. Quiero que ustedes hundan su cara en la mano blanca, traspasada y sangrienta de Jesús, como dejándose acariciar por Él. Quiero invitarlos a ustedes. No teman, no se estremezcan al introducir su boca, su vida y su alma, en el costado de Cristo, y ahí hallar su morada definitiva. Yo quiero invitarlos a tener momentos purísimos, sangrientos, purificadores, divinizantes con el Cuerpo sacrosanto de Cristo, que posiblemente ustedes nunca han mirado fijamente ni de cerca. Yo quiero que ustedes se sientan libres de pecado en la Sangre de Jesús. Libres de las transgresiones pasadas, libres de los malos amores pasados, en un abrazo íntimo con el Cuerpo de Cristo, divino y humano, donde encuentran purificación el cuerpo y el alma del hombre (García Herreros, Rafael 2009. Morir y resucitar con Cristo pp 219-220. Bogotá, Colombia: Centro Carismático Minuto de Dios).
Ven, Espíritu Santo y haz ese misterio y ese milagro tan deseado desde la antigüedad, desde que el hombre se conoce a sí mismo y se siente solitario, insatisfecho, desde que el hombre es consciente de que es el único ser de la creación llamado a algo distinto de sí mismo. Espíritu Santo, todo lo que nos rodea es adverso a Ti, sólo nos habla de realidades oscuras y terrenas. Todo nos habla de sexualidad, de egoísmo, de violencia. Pero nada es comparable a tu palabra. Nada es eco de tu fuerza. Ven, adorable Espíritu Santo. Todo lo que me rodea me deja insatisfecho, me deja vacío, me deja triste. Sólo Tú tienes el secreto de calmar, y de iluminarlo todo, con una voz nueva, llena de significado y de sentido. Tú me revelas la maravilla insondable del hombre, la dignidad del hombre, el destino del hombre. Me das la alegría de existir al lado del hombre. Tú me revelas a Jesucristo. Tú me descubres la inmensidad de Jesucristo, que vino al mundo y que es mi único Salvador… El libro El Espíritu Santo (2005) reúne los escritos del padre Rafael sobre el Espíritu Paráclito.
La Renovación Carismática pretende sacudir el mundo católico, pretende cuestionar toda la situación actual de la sociedad, una sociedad que aceptó el pecado, que aceptó el olvido de Dios, que aceptó como natural la mediocridad y se instaló en ella, como algo compatible con la fe tradicional. 22 El libro El Espíritu Santo (2005) reúne los escritos del padre Rafael sobre el Espíritu Paráclito. 213 Un maestro espiritual Cuando venga el Espíritu, cuando se desencadene la inmensa ola pentecostal, van a quedar desiertos los cines pornográficos, llenos de católicos. Van a quedar desiertos los griles, desiertas las discotecas, desiertos los barrios de tolerancia, llenos actualmente de católicos que no tienen inconveniente en mantener su fe y su pecado habitual… Cuando llegue la oleada del Espíritu Santo, se acabarán los negocios injustos, las ganancias ilícitas hechas por los católicos. Cuando llegue la oleada del Espíritu se cerrarán las cantinas donde se embriagan los católicos complacientes con el pecado, y ellos tendrán la fuerza del Espíritu para realizar una vida cristiana. Cuando llegue Pentecostés, poderoso y fecundo, se acabarán voluntariamente las grandes diferencias sociales. Habrá fraternidad, habrá una sociedad original, preciosa, igualitaria. (García Herreros R. Carta a un católico)
¡Aguárdame un momento, Señor! Lo he mirado todo, miré tus piedras bellísimas, milenarias. No me satisficieron. Miré tus flores, bellísimas, blancas y rojas, perfumadas. No me satisficieron. ¡Ya voy, ya voy! Miré tu mar. El mar de Coveñas y el mar de Cartagena y el mar de San Andrés y el Mar Mediterráneo. Ninguno me satisfizo. ¡Ya voy, ya voy! Miré a los hombres. Miré sus ojos, tristes y nostálgicos. 217 Un maestro espiritual Miré a las mujeres, bellas e insatisfechas. Miré a los científicos, ansiosos esperando llegar, y no me satisficieron. ¡Ya voy, ya voy! Miré el silencio, estuve sumido en él. Me llenó de tristeza, me dijo que a pesar de su belleza, él no eras Tú. ¡Ya voy, ya voy! Aguárdame. Lo he mirado todo, astros, constelaciones, hombres, mujeres, flores, ciencia, poesía. Todo lo he mirado y he quedado insatisfecho. ¡Ya voy, ya voy! ¡Aguárdame! Quiero encontrar en Ti todo, en una infinita belleza, en una infinita satisfacción. ¡Ya voy, ya voy! ¡Aguárdame unos pocos días, Tú que eres intemporal! Lo he visto todo, sé que todo es bello, sé que todo es extraordinario, pero no me colma. Tú debes ser más bello que todas las rocas, que todas las piedras. Debes ser más oloroso que todas las rosas. Debes ser más precioso que todos los ojos, que todos los labios. Lo he mirado todo, Señor, todo lo que me dejaste, todo me parece insatisfactorio. Lo mejor que me has dejado, posiblemente es el silencio. Sin embargo, no me satisface. ¡Necesito de Ti! ¡Necesito tu perfume, necesito tu palabra, necesito tu sonrisa, necesito tus besos, oh Dios! ¡Ya voy, ya voy! ¡Espérame, Señor! (García Herreros, Rafael. 2006 Doce páginas inolvidables pp 51-53 Bogotá, Colombia: Centro Carismático Minuto de Dios)
Textos del Padre Rafael García Herreros que iluminan la Espiritualidad Minuto de Dios
Si usted quiere ser cristiano, tiene que empezar a permanecer con la fuerza del Espíritu Santo; a permanecer en Cristo para que Él permanezca en usted. Esto supone una gran actitud íntima, alejarnos de todo pecado, aún del más esclavizante, aún del más atractivo, y volver los ojos a Cristo, a la Persona misteriosa y real, que está en el horizonte de todo el universo y en el horizonte de nuestra vida (Cien Meditaciones sobre Jesucristo, pág. 24)
Yo quiero invitarlos... a que no pasen la vida distraídos en los pequeños y fugaces menesteres cotidianos, sino que haya una luz penetradora que ilumine toda su actividad diaria, que los llene de alegría y de paz; esa luz es Jesucristo. (JESÚS EL SEÑOR, p 164)
Tenemos que hacernos el propósito de inundar nuestro hogar de Jesucristo, de inundar a Colombia de Él. No de ninguna imagen, no de ningún rito, sino de Él, exclusivamente de Él, de su palabra, de su recuerdo, de su presencia, de su exigencia. Este es el trabajo que hace un hombre por la fuerza del Espíritu Santo... Si muchos llegan a impregnarse de un amor profundo a Cristo, no a imágenes sino a Cristo vivo en el Evangelio, tendrían fuerza, tendrían imaginación para cambiar socialmente al país (JESÚS EL SEÑOR, p. 165-166).
A Jesús le falta nuestra propia circunstancia. En nosotros, en nuestro ámbito humano, Él quiere tener experiencias nuevas. En esto radica la dignidad de la vida cristiana: en ser un complemento de la vida de Jesucristo. La vida de los que sufren, de los que trabajan, de los que se sacrifican por el prójimo, de los padres de familia que luchan; la vida dura de los obreros, la de los prisioneros; la vida de los que se convierten del pecado, todo ese caudal inmensamente variado e insondable de lo íntimo de cada hombre se ilumina solamente y se dignifica en cuanto puede prolongar la vida de Cristo... Esta es la idea fundamental y original de la existencia cristiana. El bautizado está llamado a completar la vida de Jesucristo para que ésta llegue a plenitud. (JESÚS EL SEÑOR, p. 187)