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Ilustración especulativa de la apariencia que pudo presentar el elmisaurus. A día de hoy se especula también que este dinosaurio podría haber vestido plumas.
El Elmisaurus fue un terópodo de complexión liviana y tamaño mediano que habitó la Mongolia y la Canadá durante el periodo Cretácico (desde hace 145 millones de años hasta hace 66 millones de años).
Con la ayuda de las garras que poseía en sus manos con tres dedos cazaba insectos y pequeños mamíferos, los cuales protagonizaban gran parte de su dieta. Sus extensas extremidad inferiores, las cuales puede recordar a las de muchas aves, le permitían alcanzar altísimas velocidades.
Sin embargo, la fineza de esqueleto no favorecido a su conservación. Actualmente solo se han podido hallar partes de sus manos, sus pies y sus patas, por lo que la representación de esta criatura corresponde a pura especulación por parte de los paleontólogos.
Representación más moderna y aprobada científicamente del Adasaurus mongoliensis
Representación clásica del Adasaurus mongoliensis.
El adasaurus mongoliensis fue un dinosaurio celurosáurido que habitó Mongolia durante el periodo Cretácico. Su nombre significa literalmente "reptil de Ada", haciendo referencia al demonio conocido con ese mismo nombre en la tradición mongola.
Al pertenecer al grupo de los celurosaurios estaba emparentado directamente con las aves. Se le ha estudiado como un depredador ágil, veloz e inteligente, por lo que podrían trazarse paralelismos con el ya famosísimo velociraptor (descubierto también en Mongolia). Asimismo, el adasaurus presentaba también unas garras retráctiles en forma de hoz en sus pies, las cuales recogía mientras se desplazaba y las exhibía a la hora de acabar con su presa o enfrentarse a un enemigo. Con la ayuda de su extensa cola podía equilibrarse cuando giraba de forma súbita en carrera, donde alcanzaba velocidades realmente altas.
Se estima que esta especie pudo haber alcanzado los 2 m de longitud y los 70 cm de altura en edad adulta. Sin embargo, se cree también que su peso no era superior a los 15 kg, lo que explica también la agilidad y velocidad que caracterizaban al adasaurus.
Retrato de Roy Chapman Andrews
El Andrewasarchus, conocido por ser el mamífero carnívoro terrestre de mayor tamaño, residió en la Asia del periodo Eoceno. Esta época da comienza hace 56 millones de años y concluye hace unos 34 millones de años.
La localización de su único fósil encontrado se sitúa en Mongolia, donde Kan Chuen Pao, miembro de la expedición de Roy Chapman Andrews, halló en Irdin Manha (en el desierto del Gobi) un cráneo de este mamífero extinto. Como es apreciable, el nombre de esta especie derivó del líder de la expedición que dio con el fósil, significando literalmente "Soberano de Andrews".
Este mamífero podía llegar a medir hasta 4 metros de largo y 2 metro de altura, aunque debido a la falta de ejemplares fósiles desconocemos cual pudo llegar a ser su peso real. Si comparamos estos datos con un panthera leo (león) de la actualidad, podemos apreciar como un macho adulto únicamente alcanza los 2,1 metros de largo y los 1,2 metros de altura, representando aproximadamente la mitad de tamaño de lo que fue antaño el andrewsarchus. Además, al contrario que el león, se cree que este mamífero de gran tamaño era un animal solitario y no solía vivir en manada.
Su fuerza residía en su poderosa mandíbula, la cual estaba compuesta por unos colmillos largos y curvos que facilitaban el desgarre de la carne y por unos molares romos que se encargaban de triturar los huesos de sus presas.
Su dieta consistía principalmente de pequeños mamíferos, insectos, hojas y bayas. Asimismo, se cree que podría presentar una actitud carroñera en caso de verse en la necesidad.
Tal y como hacen los osos en la actualidad, el andrewsarchus descargaba todo su peso en sus pies planos, por lo que fue un animal plantígrado. Esta característica está también presente en animales como el conejo, la liebre o el mismo homo sapiens. Este mamífero contaba con pezuñas en vez de garras lo que le permitía apoyar toda la planta de su pies en la superficie.
Ilustración de un tarbosaurus, principal depredador del saichania.
Con motivo del reciente estreno de Jurassic World: Dominion hoy retomamos la sección de paleontología en Exploradores de la Estepa. Como bien hemos ido informando a lo largo de los diferentes posts de esta sección, la paleontología en Mongolia es todo un tesoro. A lo largo de las últimas décadas se han hallado en territorio mongol decenas de fósiles diferentes que han sacado a la luz nuevas especies de estas criaturas.
Hoy os hablamos del saichania, una subespecie de anquilosaurio descubierto en Mongolia que habitó durante el periodo Cretácico. Su nombre significa "hermoso" haciendo referencia al excelente estado de conservación de sus fósiles descubiertos, algo que para todo paleontólogo es algo realmente "hermoso". Como todo anquilosáurido, el saichania presentaba una dieta herbívora. La altura promedia de este dinosaurio era de 2 metros, mientras que su longitud llegaba hasta los 7 metros. Su peso aproximado era de 1.8 toneladas, lo que reafirma la robustez que caracteriza a los anquilosáuridos.
El saichania disponía de una armadura ósea que le cubría la cabeza, el cuello, la espalda y el dorso. Ésta estaba formada de púas, protuberancias y escamas. Su característico ancho y corto cráneo contaba también con pares de cuernos en forma de pirámide que sobresalían en la parte superior y lateral del cráneo.
Sin embargo, si algo caracterizó al saichania, fue su particular cavidad nasal. Ésta estaba dividida en un sector derecho e izquierdo, lo que contribuía a concederle un excelente sentido del olfato. Asimismo, esto le facilitaba la amplificación de los sonidos que producía para espantar a sus predadores o para atraer a una hembra.
Como ya es común en los anquilosáuridos, su robusta y maciza cola le posibilitaba balancear la maza ósea con la que contaba al final de esta extremidad. Haciendo uso de su armadura y su cola podía defenderse de sus depredadores, entre los que destaca el Tarbosaurus.
Reproducción estimada del Ankylosaurus (lit. lagarto acorazado).
Informa cooperativa.cl: El pasado 22 de octubre, varios científicos del Instituto de protección de fósiles paleontológicos de Mongolia Interior encontraron en el norte del país un hallazgo de lo más interesante, un fósil de una cría de dinosaurio.
Asimismo, estos también descubrieron un total de diez localizaciones de interés para desenterrar fósiles del periodo Jurásico superior y del periodo Cretácico. En estos lugares lograron hallar fósiles de anquilosaurios, iguanodontes e incluso tortugas.
Durante las próximas semanas, este grupo de paleontólogos se encargará de sacar a la luz y analizar a fondo estos numerosos fósiles encontrados con tal de extraer información a cerca de los periodos de Jurásico superior (iniciado hace 161 millones de años) y Cretácico (iniciado hace 137 millones de años).
Hoy retomamos la sección de paleontología mongola en Exploradores de la Estepa introduciéndoos el protoceratops. Primeramente, recordad que todos los dinosaurios o reptiles prehistóricos que aparezcan en este apartado han sido encontrados en yacimientos en territorio mongol. Es esa peculiaridad la que les permite aparecer aquí. Ahora sí, vamos al quid de la cuestión.
El protoceratops (lit. primera cara con cuernos) fue un género de dinosaurios ceratopsianos protoceratópsidos que habitó nuestro planeta a finales del periodo Cretácico, hace unos 74 millones de años. Teniendo en cuenta que la extinción de estos gigantescos reptiles se produjo hace unos 65 millones de años podemos determinar que este fue un género bastante tardío dentro de los años de domino saurio en la tierra.
En cuanto a sus características físicas, este dinosaurio alcanzaba los 1,8m de longitud y su peso podía llegar a unos 60 kg.
El protoceratops habitaría las tierras de la actual Asia, por lo que es entendible haber hallado fósiles de esta especie en las llanas tierras mongolas. Como bien dice su nombre, el protoceratops seria uno de los primeros dinosaurios en presentar cuernos en la cara. Éste presentaba una dieta de carácter herbívoro, igual que muchos saurios similares. No obstante, seguramente su mordisco sería realmente potente, ya que contaba con una mandíbula eminente.
Se cree que igual que muchos otros herbívoros, el protoceratops vivía en manadas, lo que hacía más sencillas y seguras las peregrinaciones y los encuentros con carnívoros de gran tamaño.
El velociraptor (literalmente -ladrón veloz-) fue sin duda uno de los dinosaurios más mortíferos que han habitado nuestro planeta. Su ligereza y rapidez sumadas a su relativo intelecto lo hacían una criatura diferencial en la cadena trófica. Como bien comentamos en el pasado post introductorio a la paleontología mongola, son varios los fósiles de este dinosaurio que se han encontrado en la zona de Rusia, Mongolia y China, por lo que nos tomaremos la licencia de considerar de ahora en adelante al velociraptor como un elemento más de la cultura esteparia.
Pasando ya a las características del reptil en cuestión, cabe mencionar que eran pocos los que llegaban a la edad adulta con facilidad. Los progenitores solían desentenderse de sus crías al poco de nacer, por lo que únicamente aquellos más astutos y feroces lograban sobrevivir. Esta especie en particular disponía de unos excelentes sentidos de la vista, oído y olfato, cosa que le facilitaba mucho la detección de presas o posibles peligros. Esta sublimidad sensorial unida a sus capacidades físicas (velocidad, agilidad, grandes garras, ...) hacían de él un animal muy temido a pesar de su escaso tamaño (no más de 1m de alto y 2m de largo).
La parte más letal de su cuerpo era una garra retráctil con forma de hoz de casi 10 cm de largo que tenía en cada pie. El dinosaurio la levantaba para evitar dañarse cuando corría. Durante los enfrentamientos con otras criaturas, ésta era su mejor carta, y no solía fallar.
Para acabar, me gustaría que os fijarais en las diferentes imágenes que acompañan al post. Como puede apreciarse, la apariencia de este reptil es muy diferente a la que se nos ha vendido en sagas cinematográficas como "Jurassic Park". No obstante, no es razón de crítica alguna. En las últimas décadas, la paleontología ha avanzado muchísimo, descubriéndose nuevos fósiles y nuevas características de cada una de estas criaturas que poblaron la Tierra hace tantos años. Entre todos estos descubrimientos, el más importante es sin duda la inclusión de plumas en la recreación de los dinosaurios, y es que sí, se conoce que un porcentaje de estos reptiles extintos contaban con plumas (entre ellos se encontraría también el famosísimo Tyrannosaurus rex). Estos detalles dejan aún más evidencia de la clara relación que hay entre los ya extintos dinosaurios y las aves que actualmente sobrevuelan nuestro planeta.
¡Buenas, chicos! ¿Estáis disfrutando de estas navidades? Desde Exploradores de la Estepa esperamos que estéis aprovechando para descansar con la familia para poder así empezar con fuerzas el 2021 y poder aprender muchísimas más cosas durante este próximo año.
Estos días previos a las fiestas navideñas, Jordi Carrillo de Albornoz (conocido en YouTube como Jordi Wild) invitó al paleontólogo Francesc Gascó (conocido en YouTube como Pakozoico) al trigésimo segundo capítulo de su podcast en su canal de entrevistas The Wild Project.
En este capítulo de casi tres horas de duración, ambas figuras dialogan sobre conceptos básicos de la paleontología además de resolver muchas de las preguntas que todos nos hemos hecho infinidad de veces con relación a los dinosaurios y a tiempos prehistóricos. Todo esto siempre con un registro coloquial con tal de hacer de esta charla algo ameno a la vez que didáctico.
Os recomendamos rotundamente que le deis una oportunidad al vídeo y que os empapéis de conceptos básicos (o no tan básicos) de la paleontología y de la vida del pasado.
Aprovechamos para mencionar que este podcast podéis encontrarlo también en plataformas como Spotify por si preferís disfrutarlo únicamente en formato audio.
Para inaugurar nuestra sección de ciencia mongola, quería tomarme la licencia de retomar una de mis pasiones más allá del estudio de las culturas de Asia Central y Oriental, la paleontología. La paleontología es la ciencia que estudia los seres orgánicos que habitaron nuestro planeta en épocas pasadas y cuyos restos se encuentran en estado fósil.
Para sorpresa de muchos, Mongolia es uno de los países más ricos en cuanto a hallazgos de fósiles, y es que su terreno poco escabroso ha facilitado mucho el descubrimiento de innumerables vestigios de dinosaurios. A pesar de que el gobierno mongol nunca haya invertido excesivamente en este campo científico, lo cierto es que desde occidente, múltiples paleontólogos se han movilizado hasta territorio mongol para llevar a cabo diferentes excavaciones e investigaciones.
El éxito es tal, que incluso fósiles de dinosaurios de la popularidad del velociraptor se han hallado en el país. Pese a la gran carencia de información que tenemos a cerca de esta ciencia en Mongolia, desde Exploradores de la Estepa trataremos de exponer a los diferentes dinosaurios que habitaron el país en tiempos remotos con tal de dar a conocer la importancia de estas regiones en la paleontología.