Nuestra primera aproximación a la vastísima producción teatral de William Shakespeare la haremos a través de diversas adaptaciones cinematográficas de sus textos. En un primer momento veréis juntos en clase una serie de tráilers recogidos en esta página. A continuación, y organizados en grupos de cinco o seis personas, cada grupo elegirá una película para verla entera. Una vez vista, tendréis que seleccionar una escena clave para representarla ante la clase. En la fecha acordada, cada grupo presentará al resto de la clase la obra elegida: sinopsis argumental, temas tratados... y representación dramatizada de la escena seleccionada. ¡Echadle teatro! Así, entre todos, ofreceréis una visión de conjunto sobre la obra de Shakespeare. Al final, de forma individual, cada uno de vosotros elaborará una reflexión personal sobre las obras vistas en clase.
Shakespeare escribió numerosos dramas históricos centrados en la lucha por el poder en Inglaterra. Casi todos giran alrededor de la denominada Guerra de las Dos Rosas que se desarrolló entre la época de Ricardo II (1377) y la derrota de Ricardo III (1485). ¡Por cierto, una guerra en la que puede basarse Juego de tronos!
Solo hay que fijarse en algunos de los títulos de estos dramas para comprobar que giran en torno a la figura de un monarca: Ricardo II, Enrique IV, Enrique V, Enrique VI y Ricardo III. Luchas de poder, legitimidad de los derechos de la monarquía, el buen o mal uso de la autoridad, el afán de grandeza, la ambición de poder, etc. son temas recurrentes en estas obras.
Se representa la campaña militar de Enrique V, coronado en 1413, para ser reconocido también como rey de Francia, uno de los episodios de la Guerra de los Cien Años. Es ejemplo de resistencia, valor y confianza pues unos pocos ingleses, aisladoS en el norte de Francia durante la batalla de Azincourt, lograron vencer de forma inesperada a los franceses, muy superiores en número y recursos. Las palabras que el rey Enrique V pronuncia ante sus hombres antes de una batalla que parece perdida de antemano constituyen una de las arengas más populares de Shakespeare. Es el clásico texto que un buen actor quiere recitar alguna vez, como el famoso monólogo de Hamlet.
Aquí te ofrecemos este momento en boca de Kenneth Branagh, actor y director de esta película de 1989.
Shakespeare escribió también comedias como Trabajos de amor perdidos, Sueño de una noche de verano , Como gustéis o Mucho ruido y pocas nueces.
Estas comedias de Shakespeare son alegres, llenas de enredos, de malentendidos, de juegos... Vemos aquí al Shakespeare hábil y brillante en el manejo de la intriga y la anécdota. El público sabe desde el primer acto cómo se va a desarrollar la trama argumental e intuye cuál va a ser el desenlace, pero eso no importa: lo importante es ver cómo ocurre eso que ya se sabe que va a ocurrir.
Mientras una compañía de cómicos ensaya una obra de teatro para celebrar las bodas de Hipólita y Teseo, dos parejas de enamorados escapan de la ciudad de Atenas para intentar conseguir el amor verdadero. Todo se complica cuando un duende transforma en burro al actor principal de la compañía y les aplica a los jóvenes atenienses una sustancia que les hará enamorarse de la persona equivocada.
La historia está ambientada en Atenas, en medio de las bodas de los nobles Teseo e Hipólita.
Los personajes se reparten en tres grandes grupos que protagonizan tres hilos argumentales y que interactúan en muchos momentos: los nobles, los seres del reino de las hadas y los artesanos. Estos últimos, cómicos aficionados, están ensayando una obra de teatro, el mito de Píramo y Tisbe, precisamente para celebrar las bodas de Teseo e Hipólita. La casualidad hace que coincidan en el bosque una serie de personajes de los tres grupos:
Hermia, y Lisandro, enamorados, que no cuentan con el permiso del padre de ella, Egeo, para casarse, y a la que además ha comprometido con Demetrio, al que no ama.
Helena, la íntima amiga de Hermia, que le cuenta a Demetrio que Hermia y Lisandro han huído al bosque, por lo que deciden salir en su busca.
Paralelamente Titania, la reina de las hadas, se ha enfadado con Oberón, y este le pide a Puck, el gnomo a su servicio, que busque la flor mágica y vierta su polvillo sobre los ojos de Demetrio, que le hará enamorarse locamente del primer ser al que vea nada más despertar. Piensa que si despierta y ve a Helena se enamorará de ella y dejará de perseguir a Hermia. Pero Puck se confunde y vierte el polvillo mágico sobre Lisandro, que se enamora de Helena, y luego sobre Demetrio, que también se enamora de ella locamente. Luego busca a Titania, que duerme, y vierte sobre sus ojos el polvillo mágico.
Entretanto, los artesanos están en el bosque tratando de ensayar su obra, pero Puck se entromete y por diversión hechiza al tejedor, Fondón, poniéndole cabeza de asno.
Cuando Titania despierta, al primero que ve es a Fondón, con cabeza de asno, y se enamora perdidamente de él. Puck y Oberón se divierten a su costa.
Al final Oberón se compadece de Titania y revierte el hechizo de ella y el de los jóvenes atenienses, Titania le perdona y se restauran las parejas Lisandro-Hermia y Helena-Demetrio, que terminan casándose. La última escena la protagonizan los artesanos que representan un fragmento de la fábula de Píramo y Tisbe en clave cómica para las bodas de Hipólita y Teseo.
Adaptación cinematográfica dirigida y protagonizada por Kenneth Branagh en 1993.
La acción se desarrolla en Sicilia cuando la isla aún pertenecía al Reino de España.
El Príncipe don Pedro de Aragón vuelve de una de sus batallas acompañado de sus hombres. Entre ellos, destacan el soldado Claudio y su amigo Benedicto -los buenos- y don Juan -el malvado-.
El gobernador de Mesina les hospeda en su casa en la viven su hija Hero, que se enamora de Claudio y su sobrina Beatriz, mujer muy lista que siempre disputa con Benedicto en agudeza y diálogos ingeniosos. El malvado don Juan ingenia un engaño para que surjan los celos y la venganza entre los enamorados.
Shakespeare plantea un juego lleno de fingimientos: de los amigos, de los criados, del padre... Por fingir, hasta se finge una muerte y una boda.
Sin embargo, las comedias se van haciendo cada vez más sombrías y reflexivas y en ellas se abordan los problemas humanos, morales o religiosos que serán claves en las tragedias de Shakespeare. En este grupo, cabe destacar El Mercader de Venecia, que a pesar de tener un argumento típico de la comedia amorosa, propone una profunda reflexión sobre la ruina económica, moral y religiosa. En esta obra llama la atención la reflexión que Shylock pronuncia ante los que lo consideran inferior por ser judío:
¿Y cuál es su motivo? Que soy judío. ¿El judío no tiene ojos? ¿El judío no tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No es alimentado con la misma comida y herido por las mismas armas, víctima de las mismas enfermedades y curado por los mismos medios, no tiene calor en verano y frío en invierno, como el cristiano? ¿Si lo pinchan, no sangra? ¿No se ríe si le hacen cosquillas? ¿Si nos envenenáis no morimos? ¿Si nos hacéis daño, no nos vengaremos?
Seguro que sabéis quiénes son Romeo y Julieta aunque no hayáis leído la obra o no hayáis visto representada la historia de estos amantes. Seguro que habéis oído alguna vez el famoso to be or not to be de Hamlet. Es probable que también os suenen estos nombres: Macbeth, Otelo, el rey Lear... Todos son personajes de las más importantes tragedias de Shakespeare.
Vais a acercaros a estas obras trágicas, que son las que le han dado la fama y el renombre del que goza William Shakespeare.
¿La mejor tragedia de Shakespeare? Para muchos lo es. Tendréis ocasión de ver si es de vuestras favoritas o no. Desde luego, ha sido la más representada en todo el mundo y en multitud de idiomas. Recordad que contiene el monólogo más famoso de todo el teatro universal, el que comienza: “Ser o no ser…”.
El joven príncipe Hamlet acaba de quedarse huérfano de padre, el rey Hamlet. Nada más comenzar la obra se plantea la duda: ¿cómo ha muerto el rey Hamlet? ¿Ha sido asesinado por su propio hermano?
A partir de ese momento asistimos a la tragedia del príncipe atormentado que no sabe vengarse de su tío, pero tampoco sabe vivir sin hacerlo. ¿Qué hacer? Su tío ahora es su rey y su padrastro, pues no solo ha heredado la corona sino también se ha casado con la viuda de su hermano. Hamlet se sumerge en dilema profundo, en una duda continua que acabará en un desenlace trágico, mucho más trágico de lo que ahora estáis imaginando.
De esta obra también hay muchísimas versiones cinematográficas, y también aquí os ofrecemos dos posibilidades al igual que en Romeo y Julieta. Una es totalmente respetuosa con la época y la ambientación, y otra es más innovadora. Elegid vosotros.
No podemos dejar de nombrar a una de las mejores adaptaciones al cine de Hamlet, una película británica de 1948, escrita, producida, protagonizada y dirigida por Laurence Olivier. Podéis ver aquí la escena del famoso monólogo en el que el movimiento de la cámara juega un papel fundamental "atravesando" la cabeza y los pensamientos de Hamlet.
Macbeth y su mujer, Lady Macbeth, son los protagonistas de esta tragedia, dos personajes que simbolizan la ambición sin límites.
Macbeth, general del rey escocés, se encuentra en el bosque con tres brujas que le anuncian que llegará a ser rey. Desde ese momento, y empujado y alentado por lady Macbeth, no cejará hasta conseguir la corona cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Esta ambición desmedida provocará un reguero de sangre y sufrimiento. Es una paradoja, nada de lo que que ocurre hubiera sucedido si Macbeth no hubiera escuchado la profecía de las brujas.
Lady Macbeth ha pasado a la historia como una mujer perversa y cruel, cegada por su afán de ser reina. Famosa es también la escena en la que su imaginación le hace ver sus manos manchadas de sangre, una mancha que queda como la acusación de todos los asesinatos que ha instigado a cometer a su marido.
¡Fuera, maldita mancha! ¡Fuera digo! [...] ¡Ah! ¿Nunca tendré limpias estas manos? Ya basta, mi señor; ya basta. Lo estropeas todo con tu pánico.
Aún queda olor a sangre. Todos los perfumes de Arabia no darán fragancia a esta mano mía. ¡Ah, ah, ah! ¡Qué suspiro! Grave carga la de su corazón.
Si hay un título de Shakespeare del que todo el mundo ha oído hablar es, sin duda, el de Romeo y Julieta: la tragedia del amor juvenil puro, un amor frustrado desde su mismo origen ya que las familias de ambos jóvenes - los Montesco y los Capuleto- están enfrentadas con un odio profundo y sin medida.
Romeo y Julieta forma parte, querámoslo o no, de nuestra educación sentimental, pues desde bien pequeños se nos hace creer que la grandeza de una historia de amor estriba en la magnitud de los obstáculos que a este amor se oponen. Y esto, que está muy bien para la ficción, no suele resultar muy rentable en la vida real. Sea como sea, quizá merezca la pena que acometamos colectivamente la lectura -o el visionado- de esta tragedia.
Os proponemos dos versiones cinematográficas muy diferentes en su tratamiento, pues mientras una mantiene la ambientación de la obra original, la otra traslada la acción al siglo XX: así, por ejemplo, cambia los caballos por coches, las espadas por pistolas y las plazas y jardines por gasolineras o bares en una playa. Pero ambas versiones son muy fieles al texto original. Finalmente, os ofrecemos un posible guion para el análisis de la obra.
Otelo, general moro al servicio de Venecia, nombra como su lugarteniente a Casio. Este hecho hará que Yago, ayudante que siempre le fue fiel y pensaba obtener el puesto trama una terrible venganza. Para ello, hará todo lo posible para que Otelo pierda la confianza en Casio y, ¿qué mejor plan que provocar los celos? Hará creer a Otelo que su esposa, Desdémona, le es infiel con Casio. La tragedia ya está servida.
Próspero, legítimo Duque de Milán, traicionado por su hermano Antonio, fue expulsado de su tierra. Desde hace muchos años vive en una isla acompañado solamente por su hija Miranda y un ser monstruoso y deforme, Calibán.
Una fortísima tempestad provoca una naufragio en un barco en el que viajan todos los responsables del exilio que salvan sus vidas llegando a la isla de Próspero.
¿Es casualidad? Solo diremos que hay magia, tempestades provocadas por humanos, una bruja, espíritus del aire…
Y terminamos con esta película dirigida por John Madden en 1999 en la que se fabula sobre el montaje de la obra Romeo y Julieta por el propio Shakespeare, quien encuentra la inspiración para el argumento de la obra en su propia experiencia amorosa.
Interesante para ver cómo era el espacio teatral, para comprobar la prohibición de que actuaran las mujeres, la implicación de la reina Isabel en el teatro... y ver algo muy shakesperiano: el teatro dentro del teatro.