¿Hasta dónde puede llegar el conocimiento humano? ¿Esposible un conocimiento de aquello que trasciende nuestra experiencia?
Todas estas cuestiones indagan los límites del conocimiento humano. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, la Filosofía centró su interés en esa cuestión, asociando el problema del límite al del origen del conocimiento. Y es que si queremos saber cuál es el límite del conocimiento debemos averiguar también cuál es su origen.
Tomemos como ejemplo la idea del alma. Si seguimos a Descartes, endendemos por "alma" una cosa real independiente del cuerpo, una sustancia cuya actividad reside en la conciencia (pensamiento, recuerdos, deseos, sentimientos, etc.).
¿De qué forma podemos tener conocimiento del alma? De dos maneras: deduciendo su existencia a partir de los datos empíricos o, bien, afirmando que la idea de alma sobrepasa el ámbito de los sentidos. Si deducimos empíricamente la idea de "alma", nos encontramos con que el alma no puede ser vista ni medida, debido precisamente a su carácter inmaterial y, además, no podemos tener sensaciones de aquello que nuestros sentidos no captan.
La segunda posiblidad, la metaempírica, se asienta en la existencia de datos que, por metafísicos, no tienen su origen en lo sensible y son puramente intelectuales y, por tanto, son metaempíricos.
El siguiente mapa conceptual nos muestra las relaciones entre los orígenes y los límites del conocimiento humano:
Vemos de esta manera cómo el problema de los límites del conocimiento nos conduce a la cuestión del origen del conocimiento.
En este apartado tienes información relevante para la realización de la tarea, en concreto, información concerniente a los límites del conocimiento según los filósofos empiristas.
Dos grandes corrientes filosóficas abordaron estas cuestiones en los siglos XVII y XVIII: el racionalismo y el empirismo. Ambos movimientos mantuvieron posturas enfrentadas en lo que respecta al origen y límites del conocimiento, centrando su discusión en la siguiente pregunta: ¿es ciencia la metafísica?
Recordemos que la metafísica pretendía estudiar aquellas realidades que están y van más allá de nuestra experiencia, como Dios, Alma y Mundo. Veamos resumidamente las posiciones de racionalistas y empiristas sobre el problema de la metafísica: