El conocimiento, decía Bertrand Russell (1872-1970), no tendría lugar si no albergásemos la creencia en la existencia de la verdad. Eso significa que cualquier sistema, teoría, disciplina... se alimentan de la aspiración a la verdad, dando por supuesto el hecho de que es posible alcanzarla.
Pero, ¿es posible alcanzar la verdad? Estudiaremos en este apartado las teorías más importantes acerca de la verdad, así como aquéllas que han negado la posibilidad de un conocimiento verdadero.
René Descartes utiliza la duda como método para alcanzar la verdad.
El concepto de verdad fue y es sin duda uno de los grandes problemas de los cuales se ocupa la filosofía. Desde Aristóteles y Platón, pasando por Descartes y llegando a Heidegger, todos se han ocupado en algún momento de su obra sobre la verdad. Para Platón el mundo en el que vivimos no es más que un reflejo imperfecto de un mundo suprasensible, de las «ideas», donde la verdad es un ideal a alcanzar junto a la belleza y el bien. Para esto, nuestra alma (que no pertenece a este mundo, sino al de las ideas) tan sólo debe «recordar» lo que fue en otro momento de su existencia.
Sin duda uno de los puntos de inflexión se produce con el pensamiento de René Descartes. Este filósofo francés rompe con la tradición occidental, introduciendo lo que se conoce como duda hiperbólica (duda de los sentidos, de si estamos despiertos o no, o si somos engañados por un «genio maligno»). Como vemos, utiliza la duda como método para alcanzar la verdad.
Luego de una serie de reflexiones, llega a lo que conocemos como argumento del cógito, «cogito ergo sum», que significa «pienso, entonces existo». Un error muy común es pensar que la frase dice «pienso, luego existo», cosa que no es así. La única verdad indiscutible para Descartes es que existimos, independientemente de si soñamos o no, de si somos engañados o no, ya que todo esto requiere como base alguien que sueñe o sea engañado.
El relativismo por su parte postula que no existen verdades absolutas sino que éstas dependerán del contexto socio-histórico-cultural en el cual sean circunscritas. Esto se enfrenta a una tradición positivista según la cual las verdades se encuentran en el mundo, sólo depende del hombre (a través de la ciencia) descubrirlas.