Construcción es un término general que puede designar cualquier constituyente que se ajuste a un tipo sintáctico determinado. Se emplea sobre todo para hacer referencia a un sintagma o una oración cuando no se quiere designar con precisión la categoría que le corresponde o la forma en que se segmenta. Así, se puede hablar de construcción temporal como término genérico en el que se incluyen las relativas sin antecedente expreso de sentido temporal (Cuando llamaste), las subordinadas adverbiales (Mientras llamabas) igualmente temporales, los SP que expresan ese significado (Durante la llamada) o los SAv temporales (Antes de que llamase).
Así pues, existen diversas opciones de agrupamiento a través de las construcciones: interrogativas, apositivas... Sirva de ejemplo la tabla de construcciones adverbiales adjunta a estas líneas.
Tabla de construcciones adverbiales en función de su estructura
Se trata de construcciones sintácticas que expresan, mediante recursos gramaticales, una relación de igualdad o de desigualdad entre dos nociones. La especificación «mediante recursos gramaticales» es necesaria para no incluir las oraciones en las que la comparación se establece con recursos léxicos, entre ellos el verbo comparar.
En la mayor parte de los casos, las construcciones comparativas son sintagmas de diversos tipos:
SN: Más gente que nunca.
SAdj: Tan bonita como tú.
SAdv: Más apaciblemente que entonces.
SV: Duermes más que yo.
Hay que tener en cuenta que los componentes de estos sintagmas pueden aparecer separados en un constituyente discontinuo. Se entiende por constituyente todo segmento lingüístico que se combina con otro en la formación de una unidad lingüística mayor. Por ejemplo, en la palabra hematófago se combinan cinco constituyentes fonológicos (correspondientes a las cinco sílabas), dos constituyentes morfológicos (los elementos compositivos cultos hemato- y -fago), etc. Sobradamente conocido es que los constituyentes sintácticos básicos de la oración son el SN y el SV. Se consideran constituyentes discontinuos aquellos elementos que no aparecen continuos, como en la construcción comparativa siguiente: Más gente ha acudido este año a las fiestas del pueblo que ningún otro que yo recuerde.
Más allá de la continuidad o discontinuidad de sus constituyentes, las construcciones comparativas se caracterizan por ser segmentos que contienen cuantificadores comparativos (tan, más, menos...) vinculados con alguna conjunción comparativa (que, como). Para analizar las dos partes fundamentales de una construcción comparativa partamos del siguiente ejemplo: La jefa redacta tantos informes como su secretario.
Primera parte de la comparación. Se compone de dos segmentos:
Primer término de la comparación: La jefa.
Grupo cuantificativo: tantos informes. Formado a su vez por dos constituyentes:
Cuantificador comparativo: tantos.
Núcleo de la comparación: informes. Este es el elemento que aporta la noción comparada ('número de informes').
Expresión diferencial. Solo aparece en comparativas de desigualdad. Se trata de un cuantificador nominal o adverbial que cuantifica a su vez al cuantificador comparativo. Dos días más tarde, Mucho más grande, Tres euros más barato.
Segunda parte de la comparación: Se compone de dos segmentos:
Segundo término de la comparación, denominado complemento comparativo: su secretario.
Partícula introductoria. Se halla siempre antepuesta al segundo término de la comparación: como. Si la comparación hubiese sido de desigualdad, la partícula introductoria que le hubiese correspondido hubiese sido que (La jefa redacta más informes que su secretario). Si, además, el segundo término de la comparación de desigualdad hubiese contenido una oración de relativo sin antecedente expreso, la partícula hubiese podido ser también de: (Recibió más gratitud de la que pensaba).
Las magnitudes comparadas en las construcciones comparativas son, principalmente, tres:
Número. Cuando el núcleo es un sustantivo contable, la noción comparada alude a un número de entidades: Tiene tantos años como tú.
Cantidad. Cuando se trata de un sustantivo no contable o de un pluralia tantum (celos, ganas, ñoquis, fauces, escombros, alrededores...), se comparan cantidades: Tiene menos dinero que tú.
Grado. Si el cuantificador comparativo incide sobre un adjetivo o un adverbio, lo comparado es el grado de una propiedad o cualidad: Es más graciosa que tú o Camina más rápidamente que tú.
Tradicionalmente, se consideraban oraciones subordinadas adverbiales impropias comparativas las que contenían una comparación en cualquier segmento. Se suponía en ellas un proceso de elipsis. No obstante, la reposición de la información omitida crea a menudo secuencias anómalas como la que sigue: Te encuentro mucho mejor que el mes pasado [*te encuentro mucho mejor].
Por otro lado, la comparación no es una propiedad de la oración, ya que puede afectar solo a ciertos constituyentes, como el sujeto (Asistió más gente que nunca), el predicado (Él trabaja más que antes), un componente de este (Ha respondido tantas preguntas como yo) o un modificador interno de algún constituyente (No puedo colaborar con personas menos eficientes que Juan).
Por todo ello, en la actualidad, tienden a analizarse como un tipo más de coordinación.
Teniendo en cuenta el significado del cuantificador que contienen, estas construcciones se clasifican de la siguiente manera:
Comparativas de igualdad. Presentan relaciones de equivalencia y se forman con el cuantificador tan(to): La hija mayor tuvo tantas oportunidades como la menor. También pueden formarse a partir del adverbio igual seguido de la preposición de: Está igual de limpio que este.
Comparativas de desigualdad. Expresan relaciones de diferencia. Se dividen en dos tipos:
Comparativas de superioridad. Se forman con el cuantificador más: Ella come más verdura que Juan.
Comparativas de inferioridad. Se forman con el cuantificador menos: Ella come menos verdura que Juan. También pueden formarse mediante comparativos sincréticos, que integran semánticamente en un adjetivo o un adverbio las nociones expresadas por más o por menos: Mi amigo es menor ['más pequeño'] que ella, Ella cocina mejor ['más bien'] que yo.
Las construcciones consecutivas son construcciones sintácticas que expresan un valor máximo aplicado a una magnitud y se añade la consecuencia extrema o inusitada que de él se obtiene.
Las construcciones consecutivas son sintagmas de diversos tipos:
SN: Hacía tanto frío que nevó.
SAdj: Resultó tan divertido que repetimos varias veces.
SAdv: Lo escondió tan bien que no hubo forma de encontrarlo.
SV: Trabajó tanto que enfermó.
Estas construcciones constan de dos componentes: un cuantificador (tanto o tal, con sus respectivas variantes) y una oración subordinada encabezada por la conjunción que,.
En la lengua coloquial, el indefinido un adquiere el valor de tal, encabezando construcciones consecutivas: Hace un frío que pela. En ocasiones, ambos elementos coaparecen: Tenía un miedo tal que para qué hablar.
También pueden formarse consecutivas con palabras exclamativas, caracterizadas gramaticalmente para expresar valores extremos: Qué le diría su padre, que no volvió a casa en todo el fin de semana, Cuánto ganará, que cambia de coche todos los años.
En la lengua oral, son frecuentes las llamadas consecutivas suspendidas, en las cuales se da la elipsis de uno de los dos elementos de la construcción consecutiva:
Omisión de la subordinada. La entonación suspendida que las caracteriza se representa en la escritura con puntos suspensivos: ¡Me queda tanto por hacer aún...!, ¡Dice cada cosa...!, ¡Tiene una suerte...!
Omisión del cuantificador y su núcleo. Puede producirse siempre que pueda deducirse del contexto cuál es la propiedad que se está intensificando: Habla [con tal elocuencia] que da gusto, Mi madre está [tan enfadada] que trina.
Los valores extremos de los que se habla en las construcciones consecutivas son, principalmente, tres:
Número. Con sustantivos contables: Tiene tantos coches que no le da abasto a conducirlos todos.
Cantidad. Con sustantivos no contables y ciertos verbos: Le dedica tanto esfuerzo, que acabará por lograrlo.
Propiedad o cualidad. Con adjetivos y adverbios: Conduce tan lento que hasta los tractores lo adelantan.
Como sucede en el caso de las comparativas, es habitual en la tradición caracterizar como consecutiva toda la oración que contiene el cuantificador tan(to); pero nótese que la secuencia subrayada en Vio un castillo con una torre tan alta que rozaba las nubes no es una oración, sino un SN, por lo que la construcción consecutiva es meramente el SAdj tan alta que rozaba las nubes.