Lo llamamos castellano o español, pero nuestro idioma no es sino un latín del siglo XXI. Efectivamente, hablamos y escribimos un dialecto cuya procedencia es la fragmentación y evolución de una lengua madre (no confundir con lengua materna), a la cual se han ido sumando consuetudinariamente neologismos de índole diversa.
Así, pues, el primer concepto que cabe delimitar es el de las palabras patrimoniales.
Las palabras patrimoniales son las que provienen de la lengua madre y han ido evolucionando fonética y ortográficamente hasta fijarse en su forma moderna. En el caso del castellano, estas palabras llegan mayoritariamente del latín vulgar por vía oral.
filius → hijo germanus → hermano oculus → ojo vetulus → viejo
Los cultismos, a su vez, son las palabras latinas y también griegas que se incorporaron al léxico cuando muchos de los cambios fonéticos del proceso evolutivo ya habían sucedido.
aspectus → aspecto ἀνάλυσις → análisis
Un doblete léxico, por su parte, lo conforman una palabra patrimonial y un cultismo surgidos de un mismo étimo (palabra de la que procede otra). Sin necesidad de un examen riguroso, es fácil barruntar en cada doblete cuál es la palabra patrimonial y cuál el cultismo, atendiendo, respectivamente, a la mayor o menor diferencia formal con respecto al étimo.
cadera ← cathedra → cátedra delgado ← delicatus → delicado madera ← materia → materia
Como cabe suponer por el sentido de los formantes de la palabra neologismo, el significado de esta es el de 'palabra nueva', es decir aquella de reciente incorporación al idioma. Se trata de un concepto que ha de entenderse desde un enfoque sincrónico. Pensemos, por ejemplo en la palabra tomate, documentada por primera vez en 1532, o en papaya (1535) o en tantos indoamericanismos que engrosaron durante el s. XVI no solo el acervo lingüístico del español, sino también el de otros muchos idiomas europeos.
tomàquet (cat.) tomatea (euskera) tomate (gallego, fr., al.) tomato (ingl.) tomaatti (finés)
El vocablo italiano pomodoro 'manzana dorada', exportado al ruso помидор /pomidór/ es un rebautizo al modo como el francés renombró las patatas como pommes de terre 'manzanas de tierra'.
Todas estas palabras fueron, en su momento, neologismos; pero ya no podemos considerarlas como tales cinco siglos después. Ejemplos de neologismos recientes pueden ser coronavirus, cuarentenar, despublicar o gastrobar, todas incluidas en el DLE a finales de 2020. Con todo, la fecha de inclusión en el diccionario no es la que determina el carácter de neologismo de una palabra: trabacaciones, salario emocional y muchas otras voces lo son aunque no se hallen incluidas en él, mientras que el acortamiento finde, usado desde hace décadas, no fue incluido precisamente hasta la revisión de finales de 2020.
Contrariamente al neologismo, el arcaísmo se define por ser un elemento lingüístico cuya forma o significado, o ambos a la vez, resultan anticuados en relación con un momento determinado. Recuérdese, por ejemplo, cómo Cervantes dota el habla de don Quijote de numerosos arcaísmos con el fin de subrayar la locura de un personaje que se cree caballero andante, como los de épocas pretéritas (y ficticias): el uso de la f inicial, evolucionada hacía tiempo a una h muda (facer → hacer, malferido → malherido...), formas verbales llanas con -d- (mostredes → mostréis), etc. Muchos arcaísmos se hallan aún en el DLE, algunos señalados como palabras poco usadas (buniato, púbero...); otros, como desusadas (eruto, malfacer...); hasta que desaparecen (malfaciente, ochentañal...).
Las palabras patrimoniales constituyen la base léxica idiomática, mientras que los neologismos son los encargados de aumentar el caudal léxico a lo largo del tiempo. Estas nuevas palabras se definen a partir de dos procedencias distintas: una externa (préstamos lingüísticos) y otra interna (formación de palabras: derivación, composición...).
Préstamo lingüístico es toda voz procedente de otra lengua. Su incorporación al idioma puede obedecer simplemente a la proximidad geográfica entre lenguas (los territorios bilingües son buena muestra de ello), a procesos de conquista y colonización (arabismos medievales, indoamericanismos del XVI...) o a cuestiones de prestigio cultural (galicismos del XVIII, anglicismos contemporáneos...).
La clasificación de los préstamos se lleva a cabo desde dos perspectivas diferentes: la lengua de procedencia y el grado de asimilación.
Según la procedencia de los préstamos, puede establecerse el siguiente lemario:
Anglicismos. Proceden del inglés y se incorporan a partir del s.XIX. En la actualidad, son los préstamos más abundantes: champú, fútbol, líder...
Arabismos. Proceden del árabe (lengua de superestrato) y se incorporan a partir del s. VIII, en que se inicia la conquista de la península. Dado que la presencia árabe se alargó hasta finalizar el s. XV, la cantidad de préstamos es muy numerosa; se calcula que en torno a los 4.000, aunque actualmente el DLE registra tan solo 2.253: aceituna, alcohol, naranja, taza...
Catalanismos. Proceden del catalán: capicúa, cohete, rape...
Galicismos. Proceden del francés y se incorporan sobre todo a partir del influjo de la Ilustración, durante los siglos XVIII y XIX: asamblea, garaje, peluca...
Galleguismos. Proceden del gallego: morriña, sarpullido, vieira...
Germanismos. Proceden del alemán (lengua de superestrato) y se incorporan a partir de la caída del Imperio romano en el s. V: blanco, guerra, yelmo...
Indoamericanismos. Proceden de las lenguas indígenas americanas y se incorporan a partir de la colonización del Nuevo Mundo: aguacate, caoba, hamaca... La mayoría de manuales usan el término americanismo, pero este debería reservarse como hiperónimo para los hipónimos angloamericanismo, hispanoamericanismo e indoamericanismo.
Italianismos. Proceden del italiano y se incorporan a partir del influjo renacentista en el s. XVI: acuarela, novela, piloto...
Lusismos. Proceden del portugués: caramelo, mejillón, mermelada...
Vasquismos. Proceden del euskera: chistorra, izquierda, zamarra...
Según el grado de asimilación idiomática, los préstamos se dividen en dos categorías básicas:
Xenismos. Son aquellos extranjerismos crudos, es decir, que no han sido sometidos a adaptación formal y que, por tanto, conservan su grafía original. Al no coincidir su pronunciación con los usos del castellano, su escritura ha de resaltarse en cursiva.
camping parking pizza
Calcos. Son adopciones de un significado extranjero para una palabra ya existente en una lengua; p. ej., ratón, en su acepción 'aparato manual conectado a una computadora', es calco del inglés mouse. El DLE solo contempla este tipo de calcos, llamados calcos semánticos, sin embargo, hay gramáticos (incluso la propia Academia, más allá de su lexicón) que establecen un segundo tipo: los calcos por traducción. Estos son expresiones tomadas de otras lenguas y traducidas literalmente.
hotdog → perrito caliente sky scraper → rascacielos weekend → fin de semana...
En numerosos manuales, se denomina calco por adaptación a aquellos préstamos que han modificado su grafía original para adaptarse a las normas de la lengua que los acoge, en nuestro caso, del castellano (valgan como ejemplos muchos de los que aparecen mencionados en la clasificación anterior, según la lengua de procedencia).
Barbarismos. Se denominan así (como las incorrecciones lingüísticas: aférrimo, cocreta, enmedio, preveer, procastinar, vinistes...) aquellos calcos que no han sido incorporados totalmente al idioma. Por ejemplo, durante mucho tiempo se ha venido considerando como barbarismo el calco resultado de la combinación del verbo jugar con el sustantivo papel: jugar un papel, por influjo de jouer un rôle o to play a role. Sin embargo, tal como señala el DPD, este uso de jugar se halla tan arraigado en la lengua culta que apenas cabe censurarlo ya.
El préstamo de palabras es un fenómeno habitual, aunque con frecuencia no seamos conscientes de ellas, pues se introdujeron en el idioma en épocas pasadas (por ejemplo, el galicismo jardín). A grandes rasgos, atendiendo a lo explicado hasta aquí, el criterio de la RAE establece el siguiente tratamiento para los préstamos lingüísticos:
Extranjerismos superfluos o innecesarios. Son aquellos para los que existen equivalentes españoles con plena vitalidad. Se recomiendan esas alternativas y se censura el empleo de la voz extranjera.
abstract → resumen o extracto back-up → copia de seguridad consulting → consultoría hall → vestíbulo o recibidor
Extranjerismos necesarios o muy extendidos. Son aquellos para los que no existen, o no es fácil encontrar, términos españoles equivalentes, o cuyo empleo está arraigado o muy extendido. Se aplican dos criterios, según los casos:
Mantenimiento de la grafía y pronunciación originarias. Se trata de extranjerismos asentados en el uso internacional en su forma original.
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En este caso se advierte de su condición de extranjerismos crudos y de la obligación de escribirlos con resalte tipográfico (cursiva o comillas) para señalar su carácter ajeno a la ortografía del español, hecho que explica que su pronunciación no se corresponda con su forma escrita. No obstante, en algunas ocasiones no se ha renunciado a sugerir fáciles adaptaciones o posibles equivalencias, que se proponen en segundo término.
blue jean → bluyín CD-ROM → cederrón whisky → güisqui
Adaptación de la pronunciación o de la grafía originarias. La mayor parte de las veces se proponen adaptaciones cuyo objetivo prioritario es preservar el alto grado de cohesión entre forma gráfica y pronunciación característico de la lengua española. La adaptación de estas voces se ha hecho por dos vías:
a) Mantenimiento de la grafía original, pero con pronunciación a la española y acentuación gráfica según las reglas del español. Así, para el galicismo quiche [kísh], se propone el uso en español de esa misma grafía, pero con la pronunciación [kíche], de la misma forma que, para el anglicismo airbag [érbag], se propone la pronunciación [áirbag]. Estas formas adaptadas se consideran ya incorporadas al léxico del español y, por tanto, se escriben en letra redonda, y no en cursiva como los extranjerismos crudos. Esta misma razón explica que voces de origen extranjero como set o box, que no plantean problemas de adecuación al español, se registren en el diccionario con el lema en redonda.
b) Mantenimiento de la pronunciación original, pero adaptando la forma extranjera al sistema gráfico del español. Así, para el anglicismo paddle, se propone la adaptación pádel; para el galicismo choucroute, la grafía adaptada chucrut, y para master, la grafía con tilde máster
Es de vital importancia señalar que nuestro idioma es un bien compartido por más de cuatrocientos millones de hablantes a lo largo de varios continentes y, por tanto, no se puede hablar de una norma única sino de la convivencia de varios sistemas. Ello supone, en muchos casos, generar extrañeza en aquellos hablantes que no reconocen como propio un uso característico de otra variedad geográfica y, por tanto, tienden a rechazarlo. Así, que un hablante de España use la palabra vaquero no es motivo para censurar el uso de bluyín en los países americanos en los que esta grafía está asentada. Obviamente, la aceptación de la grafía adaptada bluyín para esas zonas no obliga a los hablantes de España a utilizarla ni impide a todos, españoles y americanos, el empleo de otras opciones como tejano, o el uso en cursiva del extranjerismo crudo (blue) jeans.
Las lenguas disponen de procedimientos distintos para la formación de nuevas palabras. Para entender muchos de estos procesos, deben conocerse suficientemente las unidades morfológicas que se combinan en ellos, es decir, los distintos tipos de morfema. Consulta el esquema adjunto o la lista de términos PAU (aunque de forma explícita no figura en ellos la distinción entre morfemas libres, o independientes, y morfemas ligados, o trabados, resulta conveniente considerar que, a grandes rasgos, se considera morfemas ligados a los afijos y los elementos compositivos cultos, y, a las palabras de significado gramatical (preposiciones, conjunciones, determinantes y pronombres), se las considera morfemas libres.
A continuación, se enumeran los distintos tipos de formación de léxico. No obstante, su estudio en profundidad corresponde al 1.er curso de bachillerato.
Derivación. Proceso de formación de palabras por medio de afijos derivativos. Se distinguen diversos tipos, según la categoría de la voz resultante:
Derivación nominal: traducir > traducción ancho > anchura naranja > naranjal
Derivación adjetival: arena > arenoso deprimir > deprimente centro > central
Derivación verbal: batalla > batallar cabeza > cabecear oscuro > oscurecer
Derivación adverbial: ágil > ágilmente paciente > pacientemente suave > suavemente
Composición. Proceso de formación de palabras por medio de la combinación de palabras o elementos compositivos cultos. Se distinguen dos tipos básicos:
Compuestos univerbales: saca + corchos = sacacorchos foto- + -grafía = fotografía nos + -otr(o)(s) = nosotros
Compuestos pluriverbales: hombre + rana = hombre rana mesa + camilla = mesa camilla unidad + covid = unidad covid
Parasíntesis. Proceso de formación de palabras mediante el cual un sufijo y un prefijo se adjuntan simultáneamente a una base. Se distinguen dos tipos, según la categoría de la voz resultante. La de tipo adjetival es escasa:
Parasíntesis verbal: claro > aclarar jaula > enjaular sombra > ensombrecer
Parasíntesis adjetival: naranja > anaranjado dinero > adinerado fruta > afrutado
Parasíntesis composicional. Proceso simultáneo, poco productivo en español, de derivación y composición que da lugar a formaciones en que no se reconocen como palabras independientes ni la forma compuesta ni la palabra derivada: barriobajero, centrocampista, enaltecer, mileurista, pordiosero, quinceañero, terraplanista...
Al margen de estos procedimientos, existen otros que no se basan en la adición de afijos y que, genéricamente, se denominan abreviaciones:
Siglas. Abreviación gráfica formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja. Según el modo en que se leen, se distinguen tres tipos:
Siglas deletreadas: FBI: efe-be-i FMI: efe-eme-i PC: pe,ce
Siglas silabeadas o acronímicas: ONU: onu RAE: rae
Siglas mixtas: CD-ROM: ce-de-rom MCAC: eme-cac
Acrónimos. Atendiendo a las dos acepciones que figuran en el DLE, se distinguen dos tipos:
Siglas, lexicalilzadas o no, cuya configuración permite su pronunciación como una palabra:
ovni TIC OTAN
Vocablos formados por la unión de elementos de dos o más palabras, constituidos por el principio de la primera y el final de la última o, frecuentemente, por otras combinaciones:
so(und) n(avigation) a(nd) r(anging) ofi(cina infor)mática Re(d) n(acional) (de) f(errocarriles) e(spañoles) mo(tor car) (ho)tel
Acortamientos. Palabras resultantes de la reducción de la parte final o inicial de otras palabras
cinematógrafo > cine bicicleta > bici autobús > bus fin de semana > finde mejor amigo/a > mejo/a
Abreviaturas. Sensu stricto, no son palabras nuevas, sino representaciones gráficas reducidas de una palabra o de un grupo de palabras obtenidas mediante un procedimiento de supresión de letras finales o centrales, cerradas generalmente con punto y raramente con barra. Su lectura ha de ser la del desarrollo completo de la palabra.
afectísimo > afmo. calle > c/ sus majestades > SS. MM. número > n.º séptimo > 7.º