Argot → En segunda acepción, el DLE lo define como 'Lenguaje especial entre personas de un mismo oficio o actividad'. En general, se emplea hoy como sinónimo de jerga y puede referirse a diversas realidades lingüísticas diastráticas:
Manera de hablar de ladrones y rufianes, usada por ellos solos y compuesta de voces del idioma español con significación distinta de la verdadera. Con este significado, argot es sinónimo de germanía: mula: 'persona que transporta drogas en pequeñas dosis'; dar el palo: 'robar, atracar o estafar a alguien'; soplar: 'delatar o informar a alguien'...
Lenguaje profesional que incluye los tecnicismos propios de los distintos oficios. He aquí algunos ejemplos de la jerga médica: hemoneumotorax 'presencia simultánea de aire y de sangre en la cavidad pleural'; aerofagia 'deglución excesiva de aire, que se acumula en el estómago y produce eructos frecuentes'; cefalea 'dolor de cabeza'...
Lenguaje coloquial de cualquier grupo social: cazadores, espiritistas... He aquí algunos ejemplos de la jerga estudiantil: catear 'suspender'; empollar 'estudiar o memorizar'; hacer campana 'no asistir a clase injustificadamente'...
Conjunto de palabras procedentes de distintas fuentes (a menudo de jergas grupales) que, por broma o ironía, se introducen en la conversación familiar de todas las clases sociales. Algunos autores lo llaman argot común y, como el resto de argots, se vale de diversos procedimientos de lexicogénesis:
Acortamientos, los cuales no responden exclusivamente a un principio de economía, sino que añaden unas notas de familiaridad, una marca de solidaridad entre hablante y oyente: depre, diver, peli, mani, pelu, tele, trepa, teleco, paraca, uni, facu, dire...
Sufijación, en su mayoría aspectual, que suponea menudo una modificación despectiva o burlesca: pureta, gafotas, narizotas, berzotas; cagueta, guaperas; dominguero, verdulera ... También se incorporan sufijos indicativos de sociolectos marginales, como -ata, en voces del tipo jubilata u ordenata.
Metáforas, a través de las cuales suele ponderarse más lo negativo que lo positivo: foca o vaca 'gordo'; cuatrojos 'miope'; tocho 'torpe'; aborto, petardo, cardo borriquero 'feo', etc. En ellas, se aprecia humor e ingenio, tal y corno muestra la mayoría de los ejemplos: dolorosa 'factura', mapamundi' trasero', de la virgen del puño 'tacaño', criar gusanos o malvas, irse al otro barrio, estirar la pata 'morirse'; ser de la acera de enfrente, ser del bando contrario, tener pluma 'ser homosexual'. Destaca la degradación semántica: el cadáver se convierte en fiambre; esta degradación se obtiene especialmente por la comparación con el mundo animal: buitre, 'persona interesada, aprovechada y ruin', estar como una cabra 'estar loco', tortuga 'persona lenta', rata 'tacaño'...
Préstamos, que pueden ser de otras lenguas, como money 'dinero', merci 'gracias', please 'por favor', birra 'cerveza', heavy 'fuerte'..., o de otros sociolectos, como echar un capote 'ayudar a alguien', ver los toros desde la barrera 'ser precavido', echarse al ruedo 'enfrentarse con algo' o cortarse la coleta 'retirarse de alguna actividad', procedentes de la jerga taurina; casarse de penalti 'casarse porque la mujer está embarazada', estar en fuera de juego 'no enterarse de lo que está sucediendo', etc., procedentes del mundo del fútbol...
Bilingüismo → Uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona. Así, puede afirmarse que Catalunya es un país bilingüe y que, en él, numerosos hablantes son bilingües.
Diglosia → Bilingüismo desigual en que una de las lenguas goza de prestigio o de privilegios sociales o políticos superiores. Encontramos ejemplos de diglosia en muchos países con poblaciones indígenas bilingües, como Paraguay o Perú, donde muchas personas hablan guaraní o quechua, respectivamente, en su vida cotidiana y familiar, mientras que, en contextos formales (escuela, gobierno, medios de comunicación...), se espera que hablen en español. En Cataluña, aunque históricamente se ha dado una situación de diglosia, hoy la situación es más compleja, pues, gracias a la normalización lingüística, la desigualdad es más residual de la que se da en Galicia o en el País Vasco; persiste en algún ámbito y para algunos hablantes por lo que cabe aplicar mejor el término de lengua minorizada.
Español de América → Es el conjunto de variedades diatópicas del español habladas en América. Esta forma del español ha evolucionado de forma independiente, desarrollando características propias en diferentes regiones del continente, en gran parte por el contacto con las distintas lenguas indígenas.
Español rioplatense (Argentina y Uruguay): Entonación con influencia italiana, uso del voseo (vos tenés en vez de tú tienes) y de léxico local: laburar 'trabajar', bondi 'autobús', pibe(-a) 'chico(-a), quilombo 'lío'...
Español andino (Perú, Bolivia, Ecuador): Influencia de lenguas indígenas (choclo 'mazorca', cancha 'maíz tostado'), uso extendido del diminutivo, y de la partícula pues como muletilla discursiva: ¿Qué quieres que haga, pues?
Español caribeño (Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y zonas costeras): Elisión de consonantes finales (etá bien 'etsá bien'), ritmo rápido,
Español mexicano (México, aunque con diversas variantes: norteña, central, yucateca...): Léxico muy característico (chido, cuate, ándale), uso generalizado de ustedes.
Español centroamericano (Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica): Uso del voseo en algunos países, expresiones y vocabulario propios (mae, correspondiente a nuestro informal 'tío', en Costa Rica; cipote en El Salvador...).
Español meridional → Engloba una serie de dialectos hablados en la zona sur de la península Ibérica y en Canarias. Junto con el español septentrional conforma el mapa dialectal del español de España. Si bien el castellano meridional es muy diverso, los dialectos que lo componen (extremeño, murciano, canario, andaluz occidental y andaluz oriental) comparten algunas características que son comunes a todos ellos. Las más destacables son las siguientes:
Predominio del yeísmo.
Desaparición o aspiración de /s/ implosiva.
Desaparición casi general de /d/ tanto inicial como intervocálica.
Aspiración de la /j/.
Aspiración o pérdida de las líquidas /l/ y /r/ en posición final.
Rotacismo (cambio de /l/ a /r/) y, en menor medida, lambdacismo (cambio de /r/ a /l/).
Uso frecuente del pronombre de cortesía “ustedes” con formas verbales de segunda persona plural: Ustedes venís, por ejemplo.
Seseo frecuente en Andalucía occidental; en la oriental hay más casos de hablantes con ceceo o con distinción entre -s/ y /z/.
Español septentrional → Engloba una serie de dialectos hablados en la zona norte de la península Ibérica. Junto con el español meridional conforma el mapa dialectal del español de España. La división geográfica entre dialectos ambas variedades no llega a ser muy delimitada. Por ejemplo, en Madrid y La Mancha, zonas popularmente consideradas de variedad septentrional, se dan rasgos meridionales básicos, como la aspiración de la /-s/ en posición implosiva, por lo que últimamente tienden a etiquetarse como dialectos de transición. Cabe considerar que, en el Norte es donde se encuentran todas las zonas bilingües, por lo que las variedades que allí se dan se definen en parte por la interferencia lingüística. A continuación, se esquematizan las características más destacables de los dialectos septentrionales, considerados como más conservadores y cercanos al estándar peninsular que los meridionales:
Distinción entre /s/ y /z/.
Pronunciación clara de la /d/ intervocálica, salvo en los participios masculinos de la primera conjugación, en los cuales se observa un paulatino proceso de desaparición.
Articulación fuerte y clara de consonantes finales. En general, se pronuncian bien las /s/, /r/ y /d/ al final de sílaba o palabra. En el caso de la /d/, la correcta pronunciación de ciertas zonas alterna con otras donde se pierde y aun otras donde se convierte en /z/, rasgo este último muy extendido en el habla madrileña.
Leísmo aceptado de flexión masculina singular.
Laísmo no aceptado por la norma culta, circunscrito básicamente a la zona central y noroccidental de Castilla.
Estereotipo lingüístico → Se trata de una asociación mental que se establece entre un rasgo lingüístico (un acento, un idioma, un estilo de habla o la elección de ciertas palabras) y características no lingüísticas (la inteligencia, la educación, el origen social...). Esta asociación puede o no tener base en la realidad, y a menudo se basa en generalizaciones simplificadas. Los conceptos de estereotipo, prejuicio y glotofobia a menudo están íntimamente ligados. Para diferenciarlos, hay que tener claro que el estereotipo es la idea que tenemos acerca de un rasgo lingüístico, el prejuicio es el juicio negativo que emitimos acerca de ese rasgo (está mal, es inferior...) y la glotofobia se produce cuando esa idea o ese juicio se convierten en acciones de exclusión, burla, corrección agresiva o marginación. Por ejemplo, la idea de que los costeños arrastran las palabras al hablar concreta el estereotipo de que el acento costeño suena perezoso. Ello puede convertirse en un prejuicio si opinamos que no es el modo adecuado de expresarse en la radio, en la universidad..., y constituirá un caso de glotofobia si no admitimos a los costeños en nuestros equipos de trabajo o nos burlamos de ellos, por ejemplo.
Glotofobia → Discriminación hacia una persona por su manera de hablar, es decir, por su acento, pronunciación, vocabulario, gramática o por usar una variedad lingüística considerada inferior, inculta o incorrecta socialmente. Se basa en prejuicios lingüísticos, no en fallos reales de comunicación y puede manifestarse como burla, exclusión, corrección constante, negación de oportunidades (laborales, educativas, sociales...). Afecta especialmente a hablantes de lenguas indígenas, dialectos rurales, acentos regionales o personas que aprenden una segunda lengua. Los conceptos de estereotipo, prejuicio y glotofobia a menudo están íntimamente ligados. Para diferenciarlos, hay que tener claro que el estereotipo es la idea que tenemos acerca de un rasgo lingüístico, el prejuicio es el juicio negativo que emitimos acerca de ese rasgo (está mal, es inferior...) y la glotofobia se produce cuando esa idea o ese juicio se convierten en acciones de exclusión, burla, corrección agresiva o marginación. Por ejemplo, la idea de que los costeños arrastran las palabras al hablar concreta el estereotipo de que el acento costeño suena perezoso. Ello puede convertirse en un prejuicio si opinamos que no es el modo adecuado de expresarse en la radio, en la universidad..., y constituirá un caso de glotofobia si no admitimos a los costeños en nuestros equipos de trabajo o nos burlamos de ellos, por ejemplo.
Idiolecto → Es el conjunto de rasgos propios que posee la forma de expresarse de un individuo. Es decir, es la variedad única e irrepetible del idioma que usa cada individuo y que se halla influida por su entorno, su educación, su edad, su región, su profesión, sus gustos, sus experiencias... Por ejemplo dos personas, aun de la misma ciudad, edad y clase social pueden tener dierente pronunciación, diferente preferencia por diminutivos (tontín, tontito, tontillo, tontuelo...), muletillas (esteee..., o sea...), o palabras (compu, computadora, ordenador, ordenata...).
Jerga → (V. supra argot).
Lenguas de contacto → Son idiomas que entran en relación directa porque sus hablantes conviven o interactúan regularmente, ya sea por razones históricas, sociales, comerciales o migratorias.Cuando dos o más lenguas interactúan regularmente, suele haber préstamos léxicos (indoamericanismos como canoa, tomate, patata..., anglicismos como softwere, rafting...) e interferencias gramaticales, es decir, estructuras de una lengua que influyen en otra (hacerse oscuro en vez de oscurecer o venir de gusto en vez de apetecer, por influencia del catalán). Por otro lado, Además de las posibles situaciones de bilingüismo o de diglosia, cabe destacar la posibilidad de que se creen nuevas realidades lingüísticas, como los pidgins o las lenguas criollas. Los primeros son lenguas de contacto simplificadas, no maternas, creadas para resolver una necesidad comunicativa básica entre grupos con lenguas diferentes; la RAE los define así: "Lengua mixta, creada sobre la base de una lengua determinada y con la aportación de numerosos elementos de otra u otras, que usan especialmente en enclaves comerciales hablantes de diferentes idiomas para relacionarse entre sí". Si un pidgin se transmite de padres a hijos, es decir, se convierte en lengua materna, pasa a denominarse criollo o lengua criolla. Así, del contacto entre el francés y ciertas lenguas africanas durante la época colonial, nació un pidgin, una variedad simplificada haitiana que luego evolucionó hasta convertirse en una lengua materna: el criollo haitiano.
Lengua minorizada → El término se refiere a una lengua colocada en una posición social, política o cultural inferior dentro de una comunidad, no porque sea minoritaria, es decir, no porque tenga menos hablantes necesariamente, sino por haber sido históricamente desplazada, prohibida, desprestigiada o excluida de ámbitos importantes como la educación, los medios de comunicación, la administración pública o la cultura oficial. Es un concepto próximo al de la diglosia. Por ejemplo, se debate mucho la cuestión de si el catalán se encuentra en una situación de diglosia o de lengua minorizada, ya que resulta indudable que en Cataluña periste un bilingüismo en contacto con conflicto lingüístico. Muchos expertos y activistas prefieren hablar de lengua minorizada más que de diglosia dado que el término minorizada subraya la asimetría de poder y la presión que sufre la lengua, así como la necesidad de políticas de protección y fomento para garantizar su vitalidad. La diglosia, si bien fue una característica histórica clara a lo largo de los siglos, en la actualidad es un concepto más discutido, ya que el catalán sí tiene un alto estatus y su uso se extiende a muchos ámbitos formales. Sin embargo, la persistencia de desigualdades en el uso y el prestigio sugiere que la minorización sigue siendo una realidad compleja. La asimetría funcional puede argumentarse en base a que el catalán aún debe luchar para consolidar su presencia en ciertos ámbitos (judicial, empresarial, comercial, de ocio) y que el uso del castellano suele ser la opción por defecto en muchos contextos interlingüísticos en los que además, a veces, los propios catalanohablantes cambian al castellano cuando perciben que el interlocutor no habla catalán.
Lenguas (co)oficiales → Son aquellas que son oficiales junto con otra u otras lenguas en un determinado territorio, por lo que gozan del mismo reconocimiento legal. Esto significa que pueden usarse en la administración pública, la educación, la justicia y los medios, con plenos derechos lingüísticos para los hablantes. En España, existen cinco comunidades autónomas con cooficialidad de lenguas: el catalán (en distintas variantes) y el castellano son cooficiales en Cataluña (donde también es cooficial el aranés), Valencia y Baleares; en Galicia lo son el gallego y el castellano, y en el País Vasco, el euskera es el que comparte oficialidad con el castellano. La cooficialidad puede darse en todo el Estado, como sucede en Filipinas con el filipino y el inglés o en Finlandia, con el finés y el sueco (a pesar de ser este muy minoritario) o puede darse solo en parte de un territorio estatal, como en el caso de España o de India, donde hasta un total de veintiuna lenguas regionales (bengalí, tamil, panyabí...) comparten oficialidad regional con el hindi.
Nivel culto → Variedad diastrática, es decir, variedad relacionada con el nivel cultural del hablante, que se define por el uso más correcto y solvente del lenguaje verbal. Es el modo en que se espera que lo utilicen las personas con mayor nivel educativo y mayor dominio del idioma. Suele darse en textos académicos, científicos, jurídicos y literarios, en discursos formales, correspondencia oficial de alto nivel... Sus características son las siguientes:
Vocabulario rico, preciso, variado y a menudo especializado. Uso de cultismos y de términos técnicos o abstractos, incluso de arcaísmos en contextos literarios).
Estricto cumplimiento de las normas gramaticales y ortográficas. Oraciones complejas y bien estructuradas, con subordinación y coordinación elaboradas.
Uso de conectores lógicos y discursivos para asegurar la cohesión y coherencia.
Pronunciación cuidada y precisa que tiende a respetar la pronunciación estándar.
Nivel medio → Variedad diastrática, es decir, variedad relacionada con el nivel cultural del hablante, que se define por un uso correcto y comprensible del idioma, aunque sin la sofisticación técnica o terminológica del nivel culto. Es el nivel más común en la comunicación cotidiana entre personas con una educación básica o media, por lo que es el habitual en los medios de comunicación, la educación, la administración... Lo encontramos en noticias, libros de texto, informes, conversaciones educadas, presentaciones... Sus características son las siguientes:
Vocabulario amplio y variado, aunque menos especializado que el del nivel culto. Se evitan vulgarismos y coloquialismos excesivos.
Cumplimiento general de las normas gramaticales, con oraciones claras y bien construidas, aunque no necesariamente complejas.
Pronunciación generalmente correcta y entendible, aunque pueden darse ligeras variaciones regionales, que no dificultan la comprensión.
Nivel vulgar → Variedad diastrática, es decir, variedad relacionada con el nivel cultural del hablante, que se define por un uso incorrecto o deficiente del idioma, asociado generalmente a un bajo nivel de escolarización o escasa exposición a modelos lingüísticos normativos. Este nivel suele presentar errores gramaticales, léxicos y fonéticos, y se utiliza principalmente en contextos muy informales o entre hablantes con vínculos de confianza. Sus características son las siguientes:
Vocabulario sencillo, limitado y a menudo repetitivo, con presencia de coloquialismos, modismos, vulgarismos, voces jergales y palabras malsonantes.
Uso frecuente de diminutivos y aumentativos con valor expresivo.
Relajación de las normas gramaticales en oraciones cortas, simples o incluso incompletas, con una sintaxis menos elaborada y a veces con solecismos, como errores de concordancia, de régimen verbal...
Pronunciación con posibles variaciones regionales o sociales significativas, simplificación de sonidos, omisión de letras o sílabas, y entonación expresiva.
Prejuicio lingüístico → Es una creencia negativa sobre una variedad del habla. Alimenta la glotofobia, pero no siempre se expresa abiertamente, por lo que puede o no traducirse en una acción discriminatoria. A menudo esta actitud es inconsciente o ha sido aprendida socialmente. Por ejemplo, es un prejuicio pensar que quien habla con acento andaluz es menos serio, y este prejuicio podría ser la base de una discriminación por glotofobia si quien así piensa hace mofa por ello. Los conceptos de estereotipo, prejuicio y glotofobia a menudo están íntimamente ligados. Para diferenciarlos, hay que tener claro que el estereotipo es la idea que tenemos acerca de un rasgo lingüístico, el prejuicio es el juicio negativo que emitimos acerca de ese rasgo (está mal, es inferior...) y la glotofobia se produce cuando esa idea o ese juicio se convierten en acciones de exclusión, burla, corrección agresiva o marginación. Por ejemplo, la idea de que los costeños arrastran las palabras al hablar concreta el estereotipo de que el acento costeño suena perezoso. Ello puede convertirse en un prejuicio si opinamos que no es el modo adecuado de expresarse en la radio, en la universidad..., y constituirá un caso de glotofobia si no admitimos a los costeños en nuestros equipos de trabajo o nos burlamos de ellos, por ejemplo.
Registro formal → Es una variedad diafásica, es decir, dependiente de la situación comunicativa, que se utiliza en situaciones profesionales, institucionales o revestidas de cierta seriedad, en las que se requiere un grado alto de corrección, de precisión y de respeto: documentos administrativos, exposiciones académicas, entrevistas laborales, comunicaciones institucionales... Se caracteriza por los siguientes rasgos:
Vocabulario elaborado y preciso, a menudo especializado. Por ejemplo, solicito información en lugar de quiero saber).
Oraciones completas y bien estructuradas a partir del dominio de conectores, incluso en el uso oral de la lengua.
Uso adecuado de normas gramaticales y ortográficas.
Ausencia de expresiones coloquiales, muletillas y vulgarismos.
Pronunciación esmerada y tono objetivo, respetuoso y distante, sin expresiones emocionales excesivas.
Preferencia por el usteo.
Uso de fórmulas de cortesía más elaboradas en los saludos, despedidas y agradecimientos.
💡 «En atención a su solicitud y en cumplimiento de la normativa vigente, me permito informarle de que la documentación requerida deberá ser presentada en las dependencias de esta institución antes de la fecha estipulada. Agradeciendo de antemano su diligencia y colaboración, quedamos a su disposición para cualquier consulta adicional que pudiera surgir.»
Registro informal → También denominado coloquial, es una variedad diafásica, es decir, dependiente de la situación comunicativa, que se define por ser una forma de comunicación espontánea, natural y cercana que se utiliza en situaciones cotidianas o de confianza, como entre amigos, entre familiares o en entornos relajados. Se caracteriza por los siguientes rasgos:
Vocabulario coloquial o popular, a veces con expresiones locales o jergas.
Frases más cortas y simples, a menudo con estructuras incompletas u omitidas, sobre todo en la lengua oral.
Uso frecuente de contracciones, interjecciones y muletillas.
Tono cercano, desenfadado, afectivo o humorístico, sin rigidez ni distancia social.
Puede incluir vulgarismos o palabras malsonantes, dependiendo del contexto y de la relación entre los hablantes.
💡 «¡Qué pasa, bro! Pues mira, que anoche me quedé sin batería en el móvil y tuve que volver andando a casa. ¡Un rollazo! A ver si esta noche nos vemos y echamos unos jajas. ¿Te apuntas? Venga, ¡hasta luego!».
Variedades diafásicas → Estas variedades, conocidas también como registros lingüísticos o estilos, son las distintas formas en que un hablante adapta su lenguaje según la situación comunicativa en la que se encuentra. La elección de un registro formal o informal está influenciada por varios factores:
Relación entre los interlocutores: Si hay confianza y familiaridad (amigos, familia), se tiende a un registro informal; si hay distancia social o jerarquía (desconocidos, jefe), se tiende a uno formal.
Propósito de la comunicación: ¿Para qué se habla? ¿Para informar, persuadir, expresar sentimientos, bromear?
Tema o asunto: Un tema complejo o técnico, como una conferencia científica, requerirá un registro formal y especializado, mientras que un tema trivial o personal, como una conversación sobre un partido de fútbol, permitirá un registro informal.
Canal o medio: La comunicación escrita suele ser más formal que la oral, y dentro de la escritura, un ensayo es más formal que un chat.
Cabe tener en cuenta que un registro especializado o técnico puede inscribirse dentro de un registro formal o de un registro informal, según se dé, por ejemplo, en una conversación médica entre colegas fuera del trabajo o en un diagnóstico por escrito.
Variedades diastráticas → Estas variedades, también conocidas como sociolectos o dialectos sociales, son las variaciones de una lengua que dependen del nivel cultural del hablante y del grupo social al que pertenece. Estas variaciones se traducen básicamente en tres niveles lingüísticos: nivel culto, nivel estándar y nivel vulgar, y están influenciadas por diversos factores socioeconómicos y demográficos:
Clase social: Diferentes estratos sociales (clase alta, media, baja) pueden tener patrones de habla distintivos en cuanto a pronunciación, vocabulario y gramática.
Nivel educativo: La educación formal tiene un impacto significativo en el lenguaje. Las personas con mayor nivel educativo suelen tener un vocabulario más amplio y preciso, una sintaxis más compleja y un mayor apego a la norma lingüística estándar.
Edad: La edad del hablante es un factor clave. Los jóvenes a menudo usan jergas juveniles o argot que no son comunes entre los adultos o las personas mayores. Las palabras y expresiones de moda cambian rápidamente entre las generaciones.
Género: Aunque las diferencias son más sutiles y a menudo debatidas, algunos estudios sociolingüísticos sugieren que puede haber variaciones en el uso del lenguaje entre hombres y mujeres (por ejemplo, en el uso de atenuantes, en la entonación o en el vocabulario).
Ocupación o profesión: Ciertas profesiones desarrollan su propio argot o jerga técnica, que es un tipo de variedad diastrática. Los médicos, abogados, informáticos, etc., usan términos específicos que no son de uso común fuera de su ámbito.
Origen Étnico o Cultural: En sociedades multiculturales, los grupos étnicos pueden mantener características lingüísticas propias de su identidad cultural, incluso si hablan la lengua dominante.
Variedades diatópicas → Son las distintas realizaciones de una lengua según el lugar de origen geográfico de sus hablantes. Estas diferencias pueden ser fonéticas y afectar a la pronunciación; léxicas y afectar al vocabulario, e incluso gramaticales y afectar a algunas estructuras sintácticas. Las variedades diatópicas del español se agrupan según su pertenencia a uno u otro continente:
Español de España (o europeo), caracterizado por el uso del pronombre vosotros para la segunda persona del plural informal y ustedes para la formal. Suelen diferenciarse dos variedades peninsulares con características propias: español septentrional y español meridional.
Español de América, caracterizado por el uso del pronombre ustedes tanto para la segunda persona del plural formal como informal. Dada la vastedad del territorio abarcado, pueden destacarse numerosas variedades diatópicas dentro del español de América.