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En el ámbito de la pragmática (como también, en parte, en el de la sintaxis) juega un papel primordial la estructura informativa de los enunciados, que se resuelve fundamentalmente a través de dos conceptos: tema y rema. Se trata de los valores discursivos que las unidades sintácticas ponen de manifiesto si se atiende a la forma en que se interpreta su contribución a los mensajes como información conocida o trasfondo e información nueva o aporte, respectivamente.
Tema (o información conocida) → Parte de un enunciado que expresa la información que presenta el emisor y que es conocida por el destinatario. Es la base sobre la que se apoya la información novedosa, el rema. El tema puede no haber salido anteriormente en la conversación, pero sí debe estar al alcance del conocimiento del receptor. Suele ubicarse al principio de la oración: El jefe ha dado la tarde libre a los trabajadores. La información temática puede estar elidida si se retoma en otra parte de la oración: Juan estaba preocupado porque Ø no sabía si aprobaría. O también puede aparecer con pronombres átonos: ¿Dónde estaba mi agenda? La estaba tapando el mantel.
El rema (o información nueva) es la parte de un enunciado que contiene la información que el emisor presenta como nueva o relevante en relación con el tema. Suele ubicarse al final de la oración y la entonación puede ayudar a identificarlo: El jefe HA DADO LA TARDE LIBRE A LOS TRABAJADORES. La información remática no se puede elidir ni sustituir por un pronombre átono. Así, ante la pregunta ¿A quién le interesa esto?, posibles respuestas son A mí, A mí me interesa o Me interesa a mí; pero no *Me interesa (adviértase además que la información remática no puede ser átona).
Las informaciones temáticas tienden a elidirse, a pronominalizarse y a aparecer en posición inicial. Las informaciones remáticas no pueden elidirse ni pronominalizarse con clíticos y, además, tienden a aparecer en posición final.
Los enunciados se organizan en función de su estructura informativa como si el hablante diera una respuesta a una supuesta pregunta. Obviamente el interrogativo y su concreción en la respuesta son el rema:
¿Quién escribió la carta ayer? → Juana Ø / La escribió Juana / La carta, la escribió Juana
¿Qué escribió Juana ayer? → Ø La carta / Ø Una carta / Juana escribió una carta
¿Cuándo escribió Juana la carta? → Ø Ayer / Ayer escribió la carta / La escribió ayer
Todo el enunciado puede ser remático. En tal caso, la supuesta pregunta podría ser la siguiente:
¿Qué sucede? Juana escribió una carta ayer
Existen dos conceptos informativos (tópico y foco), que, pese a no estar incluidos entre los términos de la LTG, poseen una íntima vinculación con el tema, el rema y los adverbios de foco (todos ellos sí incluidos en la lista), lo cual hace poco menos que necesario su conocimiento.
Tema y rema se asocian, respectivamente, con tópico y foco. La diferencia entre ellos radica en el nivel de análisis: tema y rema son conceptos interpretativos (pragmáticos), tópico y foco se usan con valor sintáctico (posiciones concretas y pauta entonativa). Un tópico es un segmento sintáctico (con valor temático) asociado a una posición desgajada; así, nos referirnos a la posición periférica como tópico. Por su parte, un foco es un segmento remático que pone de relieve cierta información en el interior de un mensaje.
En conclusión, la topicalización y la focalización son los procedimientos por los cuales, respectivamente, un tema se resalta como tópico o un rema se resalta como foco.
Los tópicos ocupan una posición periférica del sintagma y presentan una duplicación en forma de clítico en su posición canónica:
A María, no la he visto
Todos los sintagmas pueden funcionar como tópicos, aunque los SAdj y los SV están más restringidos. A menudo se introducen con ciertas expresiones que los marcan como informaciones temáticas: a propósito de, de acuerdo con, en cuanto a, hablando de, etc.
Foco es el constituyente sintáctico que aporta información nueva o relevante en algún fragmento del discurso y al que el emisor dota de especial prominencia:
Estudia incluso los sábados por la noche.
Existen dos tipos principales de focos:
• Foco contrastivo.
Contrapone la opción marcada a otras opciones, que pueden estar expresas o no:
El cómic que me apetece leer es este [no ese] .
• Foco informativo.
Introduce información nueva no contrapuesta, como sucede en las respuestas:
—¿Hasta qué hora los esperaremos? —Hasta las siete.
O como sucede en los casos en que no hay discurso previo:
Esta es la noticia: Barcelona será la capital mundial de la cultura.
Como se ha dicho ya, focalización es todo procedimiento por medio del cual un segmento remático se destaca como foco, es decir, como información nueva relevante o contraria a lo esperado. Los hay de diversa índole:
• Construcciones copulativas enfáticas. Existen tres variantes:
Copulativas enfáticas de relativo:
Que me hagas caso es lo que quiero.
Copulativas de que galicado:
Fue aquí que se cayó.
Copulativas enfáticas condicionales:
Si se va es porque quiere.
• Acento contrastivo. Se trata de un énfasis tonal que incluso permite que el rema mantenga su posición en la oración (suele marcarse tipográficamente mediante mayúsculas):
Apagó las luces Juan [no yo].
Si la focalización en posición inicial es la del sujeto, al que ya corresponde por naturaleza dicha posición, así como la función informativa de tema, no de rema, este tipo de focalización suele marcarse tipográficamente mediante mayúsculas:
JUAN apagó las luces [no yo].
La focalización puede afectar a segmentos menores que una palabra:
Es una cuestión de ACtitud, no de APtitud.
• Posición inicial:
Eso dije yo [y no otra cosa].
No hay que confundir este proceso de rematización en posición inicial con el de tematización o topicalización, mediante el cual convertimos información remática en temática, colocando un constituyente en posición preoracional, que, además, en el caso de CD y CI, se recupera en el interior de la oración mediante un clítico:
Eso dije yo [y no otra cosa] vs. Eso lo dije yo [y no tú].
A Juana, he visto [no a María] vs. A Juana, la he visto.
En la voz pasiva el sujeto es tema, como habitualmente sucede; sin embargo este puede entenderse también como un proceso de focalización del CD de la voz activa:
La avería será resuelta por los operarios.
Adverbios de foco, como apenas, casi, solo, incluso, también, no, sí…, identifican también el foco de la oración:
No duerme bien.
Los adverbios de foco se clasifican según el tipo de relación que establecen entre su foco y el conjunto de alternativas posibles con las que se contraponen:
De negación: no
De afirmación: sí
De inclusión: también, tampoco, incluso, inclusive, ni siquiera, hasta, todavía, aun, aún.
De exclusión: solo, tan solo, solamente, únicamente, exclusivamente, no más, nada más.
De particularización: precisamente, particularmente, concretamente, en concreto, sobre todo, en particular, en especial, justamente, mismamente.
De aproximación: casi, prácticamente, apenas.
Escalares: al menos, como mucho, por lo menos, a lo sumo.