La tortuga jaspeada europea es una especie terrestre y semiacuática originaria de la región que rodea el Mediterráneo. Se caracteriza por un caparazón negro con motas amarillas y marcas de color rojo o naranja en los lados de su cabeza. En cautiverio puede superar los 75 años de vida.
Alimentación: Es omnívora y le gusta una amplia variedad de alimentos que incluye insectos, gusanos, moluscos, pescados, crustáceos, carne, frutas blandas y vegetales de hoja verde. Los juveniles deben alimentarse a diario mientras que los adultos toleran la alimentación cada 2 o 3 días. Requiere complementos de calcio y vitaminas con regularidad.
Hábitat: Necesita un terrario a prueba de fugas, de al menos 1x0.5 metros de superficie por animal. Con una sección de tierra para hacer madrigueras y una piscina de agua para remojarse. La temperatura del ambiente debe ser cálida, entre 26°C y 30°C con un punto caliente más alto y lámpara UVB para termorregularse y tomar el sol.
Comportamiento: Pasan gran parte del día tomando el sol o cavando en busca de alimento. Cuando están inactivas les gusta enterrarse en la tierra o sumergirse en el agua para mantenerse hidratadas. Son territoriales y algo agresivas entre ellas, por lo que suelen alojarse individualmente salvo cuando se aparean.
Reproducción: La madures sexual se alcanza entre los 4 y 5 años de edad. Tras el apareamiento, la hembra pone entre 3 y 6 huevos varias veces por temporada en agujeros poco profundos bajo tierra. La incubación dura aproximadamente 85 días.
Cuidados esenciales: dieta rica en calcio, acceso al agua para rehidratarse, terrario espacioso, temperaturas cálidas, una lámpara de calor y de UVB y chequeos veterinarios periódicos para asegurar una vida larga y saludable.
En resumen, la tortuga jaspeada europea es una excelente especie para cuidadores comprometidos a proporcionarle un ambiente muy similar al de su hábitat natural. Si se le da lo que necesita, puede ser una extraordinaria y longeva mascota terrestre.