El galápago de Florida es una especie semiacuática muy común en estanques y como mascota por su belleza y rusticidad. Se originó como una variación doméstica del galápago común americano. Con cuidados apropiados pueden superar los 20 años de vida.
Alimentación: Son omnívoros y deben recibir una dieta que consista en un 40% de proteína animal de origen acuático complementado con vegetales acuáticos y de tierra firme. Los juveniles requieren alimentación diaria y los adultos cada 2-3 días. Es importante proveer suplementos de vitaminas y calcio.
Hábitat: Necesitan un estanque de al menos 500 litros con una plataforma seca con lámpara de calor y UVB para termorregularse. El agua debe mantener una temperatura entre 24°C y 28°C. Requieren abundante espacio para nadar y tomar el sol. El agua debe cambiarse y filtrarse regularmente para mantener una buena calidad.
Comportamiento: Pasan gran parte del tiempo flotando o nadando en el agua, absorbiendo el calor del sol. Regularmente suben a la plataforma seca para descansar completamente fuera del agua. Pueden ser algo territoriales entre ellas. Idealmente se mantienen en parejas o grupos pequeños.
Reproducción: Alcanzan la madurez sexual alrededor de los 5 años de edad. Las hembras ponen entre 2 y 30 huevos por camada, de hasta 5 camadas en la temporada cálida. Los huevos requieren entre 60 y 80 días de incubación dependiendo de las temperaturas antes de eclosionar.
Cuidados principales: calidad de agua óptima, alimentación variada con vitaminas y calcio, lámpara de calor y UVB, zonas amplias para termorregularse y nadar y chequeos de salud regulares para prevenir enfermedades carenciales o infecciosas.
En conclusión, los galápagos de Florida requieren ciertos cuidados especiales de hábitat, pero hacen excelentes mascotas cuando se cubren sus necesidades de forma efectiva. Son animales despiertos, robustos y pueden superar las dos décadas de vida.