El tetra cardenal es uno de los peces de acuario de agua dulce más populares, nativo de ríos y arroyos de América del Sur. Se distingue fácilmente por su cuerpo azul iridiscente y aletas de color rojo intenso. Pueden vivir de 5 a 8 años con buenos cuidados.
Alimentación: En su hábitat natural, los tetras cardenal se alimentan de larvas de insectos, gusanos y crustáceos pequeños. En cautiverio deben recibir una dieta variada de alimentos comerciales de alta calidad para peces tropicales como hojuelas, gránulos o copos, complementado con ocasionales porciones de artemia, tubifex o dafnia. Se recomienda alimentarlos una o dos veces al día solo con lo que puedan comer en dos minutos.
Condiciones del acuario: Requieren un acuario maduro de 60 litros o más, bien plantado, con temperaturas de 22 a 28°C. Prefieren agua ligeramente ácida, blanda y con moderado movimiento. La iluminación debe ser tenue y la filtración eficiente para mantener los nitratos bajos.
Comportamiento: Son peces vigorosos, constantes nadadores de nivel medio y superior que forman grupos cohesionados de por lo menos 6 individuos. Son pacíficos pero muy activos, por lo que requieren abundante espacio para nadar.
Compatibilidad: Excelentes compañeros de acuario para cíclidos y otros peces pequeños pacíficos como neones, rascacas, danios cebra y corydoras. No deben juntarse con peces demasiado lentos, tímidos ni de mordedura fuerte.
Reproducción: Alcanzan madurez a los 10-12 meses de edad pero rara vez se reproducen en acuarios hogareños. En condiciones ideales, desovan cerca de plantas después de realizar una elaborada danza de apareamiento, luego cuidan a los alevines que eclosionan después de 28-36 horas.
Cuidados esenciales: Mantener la calidad del agua prístina, ofrecer una dieta balanceada, proporcionar grupos de al menos 6 tetras y compañeros de acuario adecuados. Prestar atención a cambios en su comportamiento como signo temprano de enfermedad.
En resumen, los tetras cardenal son excelentes peces para cualquier acuarista principiante o avanzado. Son resistentes, vivos, pacíficos y extraordinariamente coloridos. Con el cuidado adecuado pueden brindar muchos años de actividad y belleza en un acuario comunitario.