proyecto individual de Carolina Magis Weinberg
El confettï es un material que tiene la función de celebrar y confundir, es una neblina festiva que en momentos especiales como el carnaval desordena al mundo... tan sólo por un momento. Llegué a este volátil y nebuloso material fascinada por su forma, su tamaño y su uso; me he dedicado una década a observarlo, intentando entenderlo, estudiándolo con el más preciso rigor, desde todas sus posibles e infraleves aristas.
Me aproximo a este estudio primero desde el lenguaje. Solicito activamente ponerle diéresis a la palabra confettï para que tenga confettï tipográfico cayendo sobre ella en todo momento. En 2014 envié esta solicitud a la Real Academia de la Lengua Española y todavía no tengo respuesta. En 2016 lo solicité también en inglés al diccionario Oxford: incluir la diéresis como disrupción en la institución del lenguaje. Tampoco he recibido respuesta, sigo esperando. El diccionario Webster no recibió mi propuesta sino que me sugirió usar la palabra, insertarla en el lenguaje activamente y que entonces llegaría al diccionario. Confettï, confettï, confettÏ, siempre y mil veces. Un juego tipográfico, una fiesta suspendida, puntitos flotando arriba de la palabra, permanentemente a punto de caer.
Mi estudio del confettï a nivel formal inició con una pregunta geométrica, tan natural para ese elemento que era sin duda la materialización del punto. En su canónico libro Punto y línea sobre el plano, Wassily Kandinsky indica que al punto abstracto “nuestra imaginación lo concibe pequeño y asimismo redondo”; sin embargo, “tan pronto como se materializa, advertimos que su tamaño y sus límites se han vuelto relativos”. El punto como una forma real está determinado por su borde, por su tensión concéntrica. “Las formas que el punto real puede adquirir son infinitas” sugiere Kandinsky mientras ofrece a sus lectores una preciosa imagen con doce formas que titula Ejemplos de algunas formas puntuales, casi puntos, con bordes dentellados, diminutos cuernos y de bordes muy diversos.
Me he puesto en busca de este diminuto átomo de la diversidad formal, tan mínima que pasa inadvertida. Además de su forma me ha intrigado siempre su uso social. Al confettï siempre lo
vemos por caer (en su máxima energía potencial), cayendo (brevísimamente), o caído (en todas parte en un instante), su función es confundir y desordenar el mundo siempre en relación con esa caída.
Me pregunté entonces qué pasaría si cae el confettï en la cama de exposición que se utiliza en el proceso de la serigrafía. Así desordenaría también los sólidos procesos de creación de la imagen. En la serie Twist intervine el espacio de trabajo dejando caer el material colorido en el vidrio antes de exponer la malla a la luz. Al lavar la superficie a presión quedaron huequitos en todos los sitios que había bloqueado el papel, circulitos por todas partes que se volvieron espacios transparentes para el paso de la tinta. Al imprimir hice que la tinta pasara dos veces por la malla con un ligero desfase, y de pronto el confettï volvía a caer visualmente. La pregunta por la posibilidad de ver y simular una caída quedaba suspendida en la hoja de papel.
He puesto a lxs demás también a buscar estas diferencias entre circulitos de papel de color, pidiéndoles que los observen conmigo y que los hagan Circular, que tomen un puñado en sus manos y lo clasifiquen por color, suscribiendo a la labor titánica y desproporcionada de ver a la multiplicidad en su parte, y reconocerla. La apuesta es por lo que puede suceder en esa interacción: al seguir la instrucción los dedos seleccionarán un confettï y lo reconocerán en su singularidad, en su diferencia.
En la fiesta el confettï vuela, libera su energía potencial y circula alborotado por el aire. De pronto una superficie lo interrumpe, lo detiene y lo recibe. El momento celebrado chispeante se condensa y cae, atrapado en el pelo de una amiga. ¿Se ha terminado la fiesta?
¿Será, tal vez, que si el confettï nunca vuela y nunca cae la fiesta no termina y nos mantenemos dentro de la neblina de colores para siempre?
Carolina Magis Weinberg