con trabajo de:
Daniel Alcalá, Apparel K, Wen Bandala, Carolina Barrera, Fernando Carabajal, Margarita Castro, Ernesto Cortés, Roberto García Hernández, Manu B León, Gaby Lobato, Alberto López, Claudia Luna, Eugenia Martínez, Mariana Mendivil, Enrique Minjares Padilla, Julieta Montiel, Rocío Montoya Uribe, Verónica Rodríguez, Alejandra Ruíz Rincón, Rodrigo Sastre, Rodrigo Torres Ramos, Diego Trujillo Pisanty.
Durante una visita al estudio del pintor Alberto López fue inevitable posar mi mirada en una vistosa rata encantadoramente resuelta al óleo a la manera de los viejos maestros. La muerte le sienta bien dice con cierta ironía el autor a través del título. Dicha pintura despertó la inquietud de realizar una exposición colectiva alrededor de su efigie, cuyo concepto rector sería la idea de lo negro, ocurrencia que fue bien recibida por nuestro comisario Fernando Carabajal quien de inmediato comenzó a pensar en quienes de su bien supervisado rebaño de artistas podían ajustarse a tan supuestamente elemental premisa.
Entonces, lo que ahora presentamos como Black Celebration era conocido entre nosotros como el show negro y conforme se engrosaban las filas de la alineación de creadores que convocamos en esta aventura, debido a ciertas connotaciones obscuras latentes en sus obras, el nombre fue mutando poco a poco al grado de pensar llamarle La misa negra, epíteto que no sonaba fuera de lugar considerando piezas como Sinfonías de Resurrección de Julieta Montiel, instalación de tintes rituales cuyo elemento central son dos gallos de lidia disecados que penden del techo del cobertizo adecuado para dicho propósito, por poner un ejemplo de la clase de exploración artística que esta multitudinaria muestra tenía en mente.
En voz de Roberto García Hernández, Black Celebration es un entendimiento hasta cierto punto laxo de lo que para este nutrido cuerpo de creativos significa o implica el color negro. Citamos: “para algunos, no pasa de un pretexto formal, para otros es un recorrido por lo obscuro (literal y metafóricamente), lo oculto, lo astronómico, lo tecnológico, lo ritual o lo subversivo”; idea que complementamos enunciando algunos aspectos simbólicos de tinte existencialista, como el punto de partida en su arista más pura, aquella que conecta el inicio con el final, ¡the great beyond vaya!
Sirvan estas breves líneas para enmarcar esta oferta que esperamos disfruten tanto como nosotros. Más adelante encontrarán breves textos detallando la participación de cada uno de los veintidós artistas que nos acompañan en esta umbría celebración, que no está por demás aclarar, terminó siendo bautizada como el disco de Depeche Mode donde su carácter reconocidamente pop comenzó a adquirir ese talante obscuro que les distingue, al cual dedicamos una carta del cielo de la fecha de su lanzamiento en manos de Rocío Montoya Uribe, una de las cinco instalaciones insitu de la exhibición.
Carlos De La O