HNO. ALFONSO SALVADOR PÉREZ OROZCO
(Hno. Alfonso Salvador)
*25-12-1914 (Tacúatzuaro, Mich.) +11-08-2012 (Monterrey, N.L.)
ENTORNO SOCIAL Y POLÍTICO DE LA ÉPOCA
La región.
En marzo 1913 estalla la Revolución Constitucionalista que llega a Michoacán en julio de ese mismo año y se recrudece en mayo de 1914. La lucha se realiza en las colindancias de Guanajuato y Guerrero; al triunfar los revolucionarios contra el General Huerta éstos se hallaban divididos según los caudillos en: carrancistas, villistas y zapatistas; cada uno de ellos representaba un aspecto de la lucha. Carranza, como político, contaba con Obregón, hombre de gran talento militar; Villa era el empuje y la fuerza de la Revolución, y Zapata representaba el idealismo social de la misma. Esta situación hacía que la paz no existiera y la pobreza del pueblo se incrementara ante la inseguridad que ocasionaba la lucha de partidos. Es hasta 1920, con la elección como gobernador del estado, de Pascual Ortiz Rubio, que vino una cierta paz en la región michoacana.
Tacátzcuaro tiene una historia ruda ya que la mayoría de sus pobladores trabajaban en el campo de “azadoneros, campesinos con arado de bueyes” o se alquilaban como trabajadores agrícolas en la cabecera municipal que es Tingüindín; otra labor de sus pobladores era el tejido del tule, como una industria casera, haciendo esteras, petates, cestos, y tompeates...
Esta población está regida por diversas festividades religiosas que hacen de sus habitantes gente alegre y dispuesta para la alegría de la celebración de la fiesta de San Antonio, fiesta en la que el pueblo viste sus trajes regionales y abundan las danzas; una segunda celebración de gran importancia es la de la Semana Santa, con sus diversas procesiones, participando igualmente en las fiestas de Tingüindín.
El poblado está compuesto de casas con techos de dos aguas, con paredes blancas y tejados rojos que resaltan entre el verdor de la naturaleza, siendo el centro el templo con su plaza, lugares de reunión para la oración y la vida social de sus moradores.
Sus primeros años de vida
En este entorno nació un 25 de diciembre de 1914 Salvador Pérez Orozco, segundo hijo de la familia formada por don Néstor Pérez y la Señora Feliciana Orozco.
Sus papás:
Don Nestor Pérez y Sra. Feliciana Orozco.
Hogar cristiano que se verá bendecido por otros tres hijos, Néstor, el mayor, Luis y Esperancita, que muere a temprana edad.
Salvador fue bautizado, como se usaba en aquellos años, el día 27 de diciembre, en la parroquia de San Miguel Arcángel de Tacátzcuaro, diócesis de Zamora, siendo sus padrinos su tío Francisco Orozco y su madrina la señora Soledad Álvarez.
Su padre tenía un taller donde fabricaba velas, tan necesarias en ese tiempo para alumbrarse durante la noche y, a la vez, era de los músicos del pueblo y animaba las ceremonias litúrgicas de la iglesia, su mamá era una piadosa señora dedicada a las labores de la casa.
Salvador fue “niño revolucionario”, como se les llamó a los que nacieron en esa época y que conocieron las convulsiones de la Patria y sufrieron hambre y privaciones, como él mismo lo testimonia: “Tuve una infancia azarosa; la Revolución había estallado y los soldados llegaban a los pueblos y los saqueaban. Mataban becerros, cabritos y lo que hubiere. Luego organizaban una fiesta en la plaza y convidaban a la gente, después de eso se comenzaba a padecer hambre, porque se acababa todo. Teníamos que salir al monte, donde había dalias silvestres que producen una docena de tubérculos dulces, les quitábamos la cáscara y nos los comíamos. No había más”. Tenía unos ocho años cuando falleció su padre a causa de una enfermedad cardiaca y eso complicó más la vida de su hogar.
Cuando la situación económica de la familia, de por sí ya limitada, se hizo más difícil, se trasladaron a la capital del municipio: Tingüindín; sería uno o dos años después de este triste acontecimiento.
Un relato interesante de su vida y que lo comentaba muchas veces, recuerda que a los cuatro años comulgó por primera vez y sonriendo cuenta lo siguiente: “Siendo mi papá cantor del templo, yo lo acompañaba, pero al ver a los fieles que se formaban, yo me les uní.
El sacerdote se percató de que era demasiado pequeño cuando ya me había dado la hostia y mandó a una persona que me retuviera para hablar con mis papás. Ellos, en lugar de reprenderme, como yo lo esperaba, me prepararon un desayuno de Primera Comunión: chocolate y pan de dulce para chopear y un camino de flores” 1
Entrada al Instituto y su formación
Dios, en su Providencia, vela por las almas buenas.
Los Hermanos de las Escuelas Cristianas andan en busca de buenos muchachos que quieran seguir al Divino maestro en la sublime vocación de Maestro. En Tingüindín, Salvador entra a la escuela parroquial, dirigida por el Maestro Don Antonio Romero, excelente cristiano y notable pedagogo que marcó a varias generaciones de esa población y que, a la vez, fue un hombre preocupado por las vocaciones religiosas y sacerdotales, siendo así que de su escuela surgen los siguientes muchachos que llegaron a ser Hermanos: José de Jesús Torres Quintero, Ismael Huerta, Ignacio Cárabez, José de Jesús López Galván, Salvador Pérez Orozco y otros más, que no perseveraron; Salvador era un muchacho aplicado, buen deportista, travieso y, a la vez, obediente y piadoso, muy amiguero y querido por sus compañeros.
Los Hermanos que visitaban esa parte de Michoacán en busca de muchachos con una cierta inclinación a la vida religiosa fueron Noel de Jesús y NynfhasEmilio, que eran esperados con alegría por muchas personas del pueblo; desde Guáscaro, se les esperaba en la estación del tren y eran recibidos en la casa de la familia Cárabez, en esta población y de ahí se trasladaban a Tingüindín, donde visitaban al Señor Cura, se entrevistaban con el Maestro Romero y reunían a muchachos que, por sus cualidades humanas y cristianas les sugerían podrían formar parte del Instituto.
El Hermano Salvador relata, en una entrevista que el periódico El Norte le hizo cuando cumplió 95 años: “Tenía unos once años cuando un Hermano Lasallista llegó a preguntar si alguno quería ser religioso, y yo alcé la mano. Hay que decirlo claramente, no tenía idea de nada; el que tenía idea era Dios, que seguramente dijo: “a este chiquillo lo voy a pescar ahora, porque si no, ya no lo pesco”.
Con la bendición de su mamá viajó a la Ciudad de México para ir al Noviciado Menor, de San Borja, a donde llegó el 28 de diciembre de 1925 para probarse en la vida religiosa. Lo hace con tanto fervor que todo pronostica una vocación de élite. El Noviciado Menor funciona medio oculto, junto al Colegio San Borja, que goza de muy buena fama y, que incluso, tenía una escuela de Agricultura; Salvador tenía once años, pero al poco tiempo inició la persecución religiosa de 1926 y los Hermanos se vieron obligados a regresarlos a sus casas el 26 de enero de ese mismo año.
Calles, el último Caudillo sonorense, recibió poderes especiales de las Cámaras y con ellos, emitirá la “Ley Calles”, que quiere amordazar a la Iglesia y acabar con ella… el cierre de los Seminarios, casas de formación, colegios, iglesias no se hacen esperar y nuestras casas de formación de San Borja huirán a Cuba, pero los más pequeños volverán a sus casas, “hasta nuevo aviso”. Entre ellos está Salvador, que vuelve a Tingüidín. Al cierre de las iglesias sigue la lucha armada, en especial en los estados del centro, siendo uno de ellos, Michoacán, de modo que la vocación de Salvador tendrá una lección viva de heroísmo cristiano, “hasta la muerte”, si es preciso.
Salvador se entera de los niños que mueren por su fe.
Silva y Melgarejo serán fusilados en el panteón de Zamora y, de seguro, también Salvador conoció la historia del Niño de las Canicas, de San Juan de los Lagos, o de José Sánchez, más cercano a él, pues era de Sahuayo, enardeciendo su corazón, así como su asistencia a las misas clandestinas de misterio, de aventura y suspenso, pero imborrables en las mentes de los muchachos de ese tiempo.
El Noviciado Menor, por decisión del Consejo de Distrito y la insistencia del Hermano Emilio, que hizo todos los trámites para conseguir la casa de Tacubaya, abría sus puertas nuevamente en enero 1929, con algunos jóvenes provenientes de San José de Gracia y de Tingüindín, más algunos de los colegios de la capital. Eran aún tiempos muy difíciles porque la Persecución Cristera no terminaba, pero esta apertura fue un -acto fundador- de los Misioneros del Espíritu Santo, quienes les dijeron: “Sí no vuelven a abrir ahora la obra de sus Casas de Formación, tendrán que esperar al día siguiente del juicio final” (2) .
“A los 14 años nos visitó el Hermano Emilio y se volvió a presentar la oportunidad de prepararme para Hermano y… allá voy de nuevo”, recuerda; la fecha de su regreso fue el 15 de enero de 1929. Salvador estaba de nuevo en el Noviciado Menor, dando ejemplo, como antiguo Novicio Menor que era, en rezos, estudios, paseos, trabajos y deportes. Ciertamente era de los más desarrollados, crecido, delgado, nervudo y fuerte; lo recuerda así su compañero, Víctor Bertrand:
“Buen estudiante, a la cabeza del grupo, de lectura reposada, clara, declamatoria agradable. Buen pitcher, buen caminante, gran trabajador manual, incansable en las labores. Fuerte de carácter, porque lo que se hacía había que hacerse bien, emprendedor y punta de lanza en toda iniciativa”.
“Destaca en el dibujo, la declamación, en el ejemplo, de tal modo que se dibujaba al líder, al educador y al futuro apóstol. Memoria feliz, facilidad para el aprendizaje del idioma francés y, todo listo para dar el siguiente paso”3 .
El religioso
Terminado su Noviciado Menor pasa al Noviciado, que estaba en la finca de Los Amores, en la colonia del Valle, para entregarse a la formación como Hermano de las Escuelas Cristianas, durante tres meses, bajo la influencia del Hermano José Netelmo Fau, hombre de características humanas y religiosas relevantes; tres meses en que dirigió los primeros pasos en la vida religiosa del ferviente joven, todo dispuesto a seguir a Cristo Maestro y ser “otro Cristo”.
El Postulantado era una fase propedéutica del Noviciado. En este primer paso se requieren virtudes humanas como lealtad, alegría, amor al orden y amor al trabajo, y las sobrenaturales de piedad, mortificación, humildad y caridad; como Postulante ha de llevar al menos estas ocho virtudes.
La vida del Noviciado es una vida aparentemente calmada en la que se siguen cursos sobre la vida religiosa, más informativos que activos, no sin carecer de este aspecto, que en el tiempo de la clandestinidad, quedaban muy disminuidos, lo que hacía resaltar más la monotonía de vida, no fácil de aguantar a los 16 años.
Los rezos eran razonablemente largos y se intercalaban con lecturas y meditaciones sobre la naturaleza de la vida religiosa y profesional. Solamente personas con un ideal definido, como Salvador, podían soportar los tres meses requeridos para abrazar una existencia llena de abnegación y servicio.
(2) La Salle en México II página 61 3 Víctor Bertrand en “semblanza” para la otorgación del Premio al Mérito Cívico)
La Toma de Hábito fue el 10 de diciembre de 1930 y, en ella recibió el nombre de Hermano Alfonso Salvador, en una ceremonia totalmente privada y silenciosa que se realizó en un salón del San Borja; contaba él que, la Toma de Hábito fue en una sala, con la presencia de los Hermanos de la Capital y que los hábitos estaban sobre un piano, y cuando lo llamó el Hermano Visitador, su hábito no estaba, se había caído detrás del piano…
Una vez realizada la ceremonia se guardaron los hábitos religiosos en un baúl y se escondieron en un sótano. Su grupo de noviciado estuvo conformado por jóvenes valerosos que, como él, desarrollaron una gran labor apostólica y educativa, entre ellos los Hermanos: Víctor Bertrand, Juan del Castillo, Ismael Huerta, Salvador Pérez, Alfonso Sanabria, José Sánchez Sánchez y José de Jesús López Galván. El tiempo del Noviciado se parecía al tiempo de las catacumbas, pues estaban escondidos los objetos de culto, los hábitos y crucifijos, así que usó el hábito sólo en la ceremonia y, un año después, en el momento de su primera profesión.
Tres personas formaron al religioso en el tiempo del Noviciado y del Escolasticado: el Hermano Bernabé María, subdirector del Noviciado, el Hermano Benildo Justino, Director y el Doctor en Pedagogía de la Universidad de la Habana, Hermano Cesáreo Boillot.
Los tres merecen el apelativo de grandes formadores, sea por su sabiduría y ciencia, el Hermano Bernabé, o por su indiscutible preparación pedagógica, el Doctor, Hermano Cesáreo, o por su ciencia y energía tenaz, el Hermano Benildo Justino. Sea lo que sea, la materia prima del Hermano Alfonso Salvador fue revelando cada vez más sus características y aptitudes, por las cuales fue conocido:
Domino disciplinario, con el que manejaba los grupos de alumnos, su autoridad moral, cuando tomaba la palabra era elocuente y fácilmente manejaba la alabanza o el reproche, exhortaba con una autoridad moral suave, insinuante e irresistible emulación.
Anunciador del Evangelio, en vivos relatos aplicados a la vida real, llenos de colorido e inflamados con celo ardiente de apóstol de la niñez y juventud.
Formador de almas en las que no permitía desviaciones, tan fáciles de detectar en los tiernos años, y en las que inculcaba la práctica de las virtudes y sembraba convicciones profundas, debido a la forma amable, vigorosa, cariñosa y justa.
Tenía una rara facilidad en el manejo de esquemas y dibujos, rápidos y bellos, que acompañaban sus palabras y que luego reproducía en dedicatoria a quienes le solicitaban el esquema.
Un gran deportista, especialmente con el balón, la pelota y el bate: era terrible pichando. El Hermano José Manuel Ramírez, su cátcher, contaba que, cuando se disgustaba lanzaba con tal fuerza que le dolían las manos, y pobre del compañero que recibiera una base por bola, ya que el dolor le duraría una semana, al menos; desarrolló una gran fuerza física, producto más de la voluntad que de la salud y el ejercicio.
Desde muy joven tuvo una salud precaria, quizá debido a las grandes privaciones que sufrió su familia en tiempos del Caudillismo y de la Guerra Cristera, o bien de una enfermedad, como tifoidea, mal curada, que le hizo estragos toda su vida.
Su Director de Escolasticado va a ser uno de sus grandes amigos de toda la vida, era el Hermano Cesáreo Boillot, un hombre sabio y prudente, doctorado en pedagogía y sabio matemático, de gran presencia y una exquisita cortesía y un trato amable, con quien el Hermano Alfonso Salvador estableció una amistad muy profunda y un poco filial.
El Educador
Un año fue su tiempo de preparación pedagógica y fue enviado al Colegio de San Borja; desde su primer año se reveló como un educador innato, su presencia física, su forma de hablar y su expresión, así como su amabilidad y atención a la persona de sus alumnos pronto le dieron un ascendiente moral y pudo establecer una sana autoridad que le facilitaron la trasmisión de los conocimientos, aunado a sus dotes artísticas como buen dibujante, y violinista.
Para sus alumnos de primer año, “Monsieur Salvador” fue considerado como un héroe, un padre, y un santo, todavía cuando el Hermano Salvador tenía pasados los ochenta años había adictos visitantes para visitar a su Monsieur de cuando eran chiquitines.
Su preparación académica la va a realizar siempre trabajando, muchas veces robando horas al descanso nocturno para poder realizarla, primero como autodidacta y después emprende los estudios de Biología, en la Universidad Nacional Autónoma de México, cursos de dibujo, escultura y modelado, en la Escuela Nacional de Pintura de San Carlos etc.… Ya mayor, estudió en la Universidad La Salle, de la ciudad de México la Licenciatura en Ciencias Religiosas que, con el fin de hacer su tesis realizó un viaje a seguir los pasos de San Pablo, viaje que gozó muchísimo y siempre estuvo muy agradecido con las personas que se lo hicieron posible, aunque la tesis nunca salió a la luz, pero sí su sabiduría y amor a su religión.
En 1934 se inició como profesor de dibujo de los alumnos mayores, iniciando de esa forma su influencia con los jóvenes, permaneciendo en el Colegio Francés de San Borja durante tres cursos escolares.
De 1935 a 1937 perteneció a la comunidad del Colegio De La Salle de Belisario Domínguez 5, que ocupaba el antiguo convento de la Concepción y que contó con 1,400 alumnos y se inició como escuela Preparatoria, y desde 1920 fue reconocida por su calidad académica; poco a poco fue completándose el plantel con Primaria, Secundaria y Comercio. En 1935, cuando llegó el Hermano Salvador, ya había sido amenazada esta obra y sólo contaba con la Preparatoria y el Comercio; poco a poco iba desapareciendo la Secundaria, por temor a una incautación del edificio, como había pasado con el San Borja en 1934; así es que el Hermano Salvador comenzó su trabajo en los “groupes cachés”, como los llamaban los Hermanos.
Tiempos heroicos
Calles, a ejemplo de Rusia hace un plan sexenal; entre los puntos que se vieron en la convención del P.R.N. se estableció la meta de la Imposición Oficial de la Escuela Socialista, propugnando llevar una reforma del Artículo 3º de la Constitución. Después de muchas controversias se cambió lo de laico por socialista: “La educación que imparta el Estado será socialista y, además de excluir toda doctrina religiosa, combatirá el fanatismo y los prejuicios… Sólo el Estado impartirá educación primaria, secundaria y normal. Podrá concederse a los particulares que quieran impartir esta educación el permiso, de acuerdo a las normas socialistas”. Con esto la escuela Lasallista quedaba fuera de su ser y de sus principios y comenzaron tres largos años que se denominó ‘de los grupos’.
El Hermano Salvador siguió la suerte de los Hermanos que defendieron el derecho de enseñar contra la aberración gubernamental, que nos negaba la libertad de enseñanza.
Las comunidades de Hermanos viven en este tiempo en el Zacatito, que se transformó en casa de asistencia, a la cual sólo se llegaba a dormir y cuando había el peligro de denuncia se iban los Hermanos a dormir al campo, por el rumbo de Contreras.
La escuela se va a dar en varias casas rentadas, medio adecuadas para ello; cuando había denuncia, los Hermanos, por la noche, la hacían de cargadores y trasladaban el mobiliario a otro sitio y, al día siguiente, los profesores y Hermanos esperaban a los alumnos a unas cuadras antes y les indicaban el nuevo emplazamiento de la escuela.
La educación Primaria y Secundaria estuvo en la clandestinidad durante tres años y sin reconocimiento oficial alguno.
Los Hermanos fueron en ese tiempo: centinelas, cargadores nocturnos, choferes, miembros del sindicato socialista de maestros, mezclados con comunistas. Los alumnos saben montar el contra espionaje por medio de una docilidad aún más noble, obedeciendo a la más mínima indicación y mostrando siempre cariño y respeto por sus maestros.
El Hermano Salvador anduvo en medio de estas peripecias, trabajando en la Academia Comercial y supo de inspecciones, de traslados de muebles escolares por la noche, de iniciar el día de trabajo con una o dos horas de dormir y mal comer, de tener que participar en el Sindicato de La Enseñanza perteneciente a la CTM, a la FROC, desfilar en el Desfile de la Revolución, cual obrero, vestido de blanco y con tres grandes letras negras en el pecho: CTM y arriba de esto el escudo del sindicato y en el brazo derecho el brazalete rojo con letras negras en las que se leía FROC.4
En 1938 el panorama va cambiando poco a poco, los grupos se unen y se fundan dos colegios: el Simón Bolívar y el Colegio Cristóbal Colón, de cuya comunidad fundadora el Hermano Salvador formó parte, permaneciendo sólo un año en este Colegio.
De 1939 a 1941 es prefecto del Internado del Colegio Benavente y después del Internado del Colegio Cristóbal Colón, viviendo una época de privilegio, en la que su personalidad marcó a muchos jóvenes con grandes ideales y les infundió una espiritualidad, un hábito de estudio, de trabajo y de superación personal.
Puebla de los Ángeles lo recibe en dos ocasiones: 1942 a 1943 como Inspector del Colegio y el año de 1946 vuelve como Prefecto de los Internos grandes. El trabajo que realizó en este colegio fue muy importante, tanto como prefecto de internos como de Inspector, sin dejar nunca de dar alguna clase. En 1938 se funda la secundaria del Benavente, incorporada a la Universidad de Puebla, pero en 1939 se logra la incorporación federal de la misma y se inaugura pobremente el internado del Benavente, siendo el Hermano Salvador el primer prefecto; ese año eran sólo 27 alumnos en el internado.
Pronto se funda la Revista La Salle, en la cual escribe mensualmente algún pequeño artículo. La disciplina se hace patente en todo el colegio así como los excelentes resultados académicos, gracias a la acción del Hermano Salvador, como Inspector.
Un alumno de esa época y después Hermano, lo describe así, desde su percepción de alumno:
“No era un maestro, era un “maestrazo”, en todas las facetas de su vida. Lo conocí en 1940 en el añorado Colegio Benavente, de la 5 de Mayo, con sus patios interiores con arcadas y columnas de cantera. Él tenía entonces 26 años y era ya “inspector”, o como hoy decimos, ‘coordinador’ de un colegio que, apenas salido de la persecución y la clandestinidad se elevaba pujante, con su ya renombrado internado. Ya entonces, el Sr. Pérez era el hombre de una autoridad moral imponente, en el mejor de los sentidos. Era un huracán, subía de dos en dos los escalones de las escaleras, con niños colgando de sus brazos, literalmente. Jugaba futbol con gran destreza. Entre los estudiantes le decíamos “Lángara” porque sus jugadas recordaban las del gran futbolista español, Isidro Lángara, que jugaba en el Real Club España, de México5 .
Un alumno de esa época y hoy, también Hermano, relata que, siendo alumno de los primeros grados, un día faltó su profesor y entró en sustitución el Hermano Alfonso Salvador; hizo un dibujo en el pizarrón y si nos portábamos bien lo iba completando y todos estábamos admirados, pero si hacíamos algo mal borraba una parte, así que todo el día nos portamos y trabajamos muy bien para poder admirar el dibujo terminado.
Durante su estancia en Puebla se encargó de la A.C.J.M y, entre las muchas cosas buenas que hizo a favor de la formación cristiana de estos grupos de élite, que luchaban por mantener la fe y la congruencia en México, realizó un reglamento para estos grupos, reglamento aprobado por el Arzobispado de Puebla.
Profesión Perpetua
1939 es una fecha memorable para el Hermano Alfonso Salvador, tiene 25 años y es el momento de consagrarse por entero al Señor mediante su Profesión Perpetua…
“Santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, me consagro todo a Vos para procurar vuestra gloria cuanto me fuere posible y lo exigieres de mí…” Otro texto que aparece en su estampa recuerdo de ese día 7 de diciembre es: “¿Qué hay para mí en el cielo y que podré desear en la tierra sino a Vos? !Oh Dios mío, Vos sois el Dios de mi corazón y mi herencia por toda la eternidad”.
Este acto de consagración definitiva fue precedido de un retiro de 20 días; su consagración fue hecha con plena conciencia y con gran confianza en la misericordia y fidelidad de Dios, a quien entrega su vida y de quien depende su fidelidad, a pesar de todos los pesares.
Fundador del Colegio Febres Cordero
Los años de 1944 y 1945 fue responsable del importante trabajo de buscar vocaciones para el Instituto; recorrió los pocos colegios que se tenían y los estados del centro del país. Durante el mes de julio de 1944 formó parte de la Comunidad religiosa que estaba por fundar el Colegio Francisco Febres Cordero y acompañó al Hermano Director del nuevo colegio a hacer muchas diligencias, desde conseguir una casa para establecer la escuela; al Hermano Salvador le toca hacer las inscripciones e iniciaron las clases el 4 de septiembre, con 50 alumnos y cuatro profesores.
En el Histórico de la comunidad del Febres se lee lo siguiente: “El nombre del Colegio parece algo extraño: “Francisco Febres Cordero –Hermano Miguel”. Este nombre fue sugerido por el Hermano Alfonso Salvador y secundado por el Hermano Director, ya que ambos eran muy devotos del Hermano Miguel. A los Superiores no les pareció conveniente ya que era extranjero, religioso y santo, y dada la situación de la escuela particular, no era lo mejor” (Histórico de la comunidad de Guadalaja citado en "Estampas de la Historia del Colegio Febres Cordero) , pero el Hermano Alfonso Salvador hizo una excelente presentación de Febres Cordero, como literato y maestro ilustre, miembro de la Academia de la Lengua, que la Secretaria de Educación Pública aceptó el nombre, sin poner ningún pero.
Parece que Dios destinaba este nombre para que el Colegio tuviera un santo protector y un modelo a quien imitar y, es así como esta obra ha rendido homenaje a este Hermano notable por su saber y santo por su actuar, actualmente ya canonizado, que conocemos como San Miguel o Santo Hermano Miguel, de quien el Hermano Alfonso Salvador siempre fue un gran devoto y propagador de su devoción.
En Guadalajara pasó seis meses y el mismo histórico relata la vida de la Comunidad en esos primeros meses: “La primera Navidad pasada en la comunidad fuimos a Misa de Gallo a la Catedral, después volvimos a tomar algo “que llamamos buñuelos” y que el Hermano cocinero se esforzó porque fueran sabrosos… pero parecían hechos en cartón; fue una Navidad pobre, pero muy alegre, mucho contribuyeron los buñuelos que parecían tablas con dulce; el Hermano Salvador Pérez nos hizo reír con chistes, a propósito de nuestra pobreza” (Idem) .
Estando en Guadalajara recibió una carta de agradecimiento por un tema desarrollado por él para la Semana de Acción Católica de junio de 1947 y dice lo siguiente: “Hemos recibido con toda oportunidad el desarrollo del primer tema: DIOS… por medio de ésta nos es grato manifestar a Ud. en nombre de la Junta Central de la Acción Católica Mexicana, nuestra sincera gratitud por la generosidad y eficacia con que atendió nuestra súplica…” (Luis Beltrán M. y Enrique González H. Presidente y Secretario Nacional de la Acción Católica, carta del 10 de abril de 1947) .
Esta carta nos permite conocer la actividad apostólica del Hermano Alfonso Salvador, dentro de la Acción Católica, que iniciaba en los salones de clase y se proyectaba en la sociedad.
El Hermano Inspector
El 5 de febrero de 1948 muere el Hermano Adrián Gibert en el Colegio Simón Bolívar de Mixcoac y el colegio se quedó sin Inspector, así que el Hermano Visitador, Bernardo Grousset piensa en el Hermano Salvador para desempeñar ese puesto.
Este cambio, ciertamente le fue doloroso, pues rompió su proyecto que tenía en el Noviciado Menor, como subdirector.
En el Simón Bolívar será el Inspector general y el Subdirector; el alumnado del colegio era sumamente escogido y de tradición, en la zona sur del Distrito Federal; su nuevo trabajo marca un parte aguas en su vida, si bien ya había sido Inspector, en Puebla, como responsable del buen funcionamiento disciplinario y académico; en la Capital las exigencias eran mayores y la presencia de las autoridades educativas pedían muchos más requisitos.
Su experiencia se acrecentó y su autoridad, su presencia e influencia moral se hicieron patentes entre los alumnos y sus familias. Años después recibió varios reconocimientos de esas generaciones que le tocó dirigir. 1950 marca el inicio de años de gloria para el Hermano Alfonso Salvador, como Inspector de la Secundaria del Colegio Cristóbal Colón.
Esta comunidad estaba formada por unos treinta y tantos Hermanos, distribuídos en tres secciones, Primaria, Secundaria y Preparatoria; hombres de estudio y ciencia probada que impartían clase en la mayoría de los salones; era un colegio de los Hermanos donde se contaba con pocos maestros seglares, ya que los grupos de los chicos estaban atendidos por religiosas franciscanas y, además, recibían la ayuda de los Hermanos Escolásticos, que estudiaban en la recién fundada Normal Cristóbal Colón, primera Normal particular que la Secretaría de Educación Pública incorporó.
Además de Inspector, llegó con el título de subdirector de la comunidad. Tuvo dos directores notables, franceses ambos: Gerard Monier y Pierre Lyonnet. En ese tiempo, hablar del Colegio Cristóbal Colón era hablar de tres importantes Hermanos: Pierre Lyonnet, Director General, Manuel de Jesús Álvarez, Inspector de Preparatoria y, Alfonso Salvador Pérez, Inspector de la Secundaria.
Fueron tres hombres que marcaron un rumbo de gloria a la institución. El nivel académico era de lo mejor del país; se seguía con algunas prácticas de los antiguos Hermanos franceses, como las exposiciones de trabajos al fin del curso, o las composiciones frecuentes, realizadas por los alumnos, que ya en 1951 se publicaron algunas al final del curso, ya sea en mimeógrafo o bien, en imprenta. En ellas se ve la capacidad de redacción de los alumnos, participando en concursos de composición o de poesía escolar, en el periódico de la vida nacional, el “Excelsior”; un niño de primero de secundaria gana el concurso por el día de la madre, en poesía, con los siguientes versos:
“A la Madre”
porJorge Antonio Escudero
¡Oh, Madre, divino ser!
motivo de mi existencia,
yo te ofrezco mi querer, de mi amor la pura esencia.
Tú me enseñaste a pensar y a dar mis primeros pasos;
por ti aprendí a rezar, te prometo, Madre mía,
seguir siempre en el sendero que tu amor me ha señalado:
ser devoto de María,
y, con amor verdadero, de Cristo el mejor soldado.
Varias composiciones que describen pueblos y ciudades de nuestro México, artículos de información, crónicas de juegos, fiestas, inicio de curso, nuevas secciones de poesía y las consabidas calaveras por el día de los muertos.
A propósito de los concursos de Excelsior, la Dra. Rosario María Gutiérrez Skildsen le escribe a su amigo, que se encontraba en Italia, el 15 de mayo de 1957 y le dice:
“En este glorioso día de San Juan Bautista de La Salle y, del maestro en México, me tocó la suerte de ponerle unas letras; siempre agrada mucho al mexicano, cuando está en el extranjero… Por acá, gracias a Dios, todo marcha bien;… hubo, como todos los años el Concurso a la Madre, que convoca Excelsior, en colaboración con la Secretaría de Educación Pública y a los muchachos de secundaria les tocó una carta a la Madre. Me correspondió ser miembro del Jurado, fueron cientos de cartas… Con verdadero placer quiero comunicarle que uno de los muchachos del Cristóbal Colón y, otro de la Villa, obtuvieron los primeros premios… los particulares tuvimos y, qué placer que digo tuvimos, debo decir tuvieron, 17 premios de los 43 que se otorgaron.” (Carta de la Dra. Rosario María Gutiérrez S. al Hno. Alfonso Salvador Pérez a Roma, Italia, el 15 de mayo de 1957) (La doctora era directora e inspectora de la enseñanza del español de la SEP).
A MIS QUERIDOS AMIGOS DE PRIMER AÑO DE SECUNDARIA -1952
Ante todo una calurosa felicitación por la realización de este ramillete de ideas… Como las concibió la mente y las sintió el corazón, así van impresas en estas páginas…Tienen el vigor de la sinceridad, el perfume de la sencillez, la delicadeza de la gratitud y la vitalidad del recuerdo. Cuando las leas respira, satúrate y vive tus ideas y las de tus compañeros de 1952.
Arraiga en tu ser los grandes amores que entresaco de lo que tú tan acertadamente has pensado. - DIOS - PATRIA - FAMILIA
Tú eres totalmente de Dios, sírvelo, no lo ofendas; serás feliz temporal y eternamente.
Tu Patria te necesita. Capacítate en el estudio y en la adquisición de la virtud para serle útil.
La Familia a la que perteneces se sacrifica por ti, sin esperar más recompensa que tu propio bien. Reconócelo y pórtate dignamente. La Familia que tú has de fundar cuando seas grande te exige que seas ante todo un hombre y un buen cristiano.
Prepárate. Por último, recuerda siempre a tu Colegio y a tus Maestros. Ellos te dan su prestigio, su talento y su vida. Víveles agradecido. Dios bendiga tus esfuerzos y te dé aliento para llegar a la meta. Tu amigo A.S. Pérez O
Los alumnos le escriben a “NUESTRO INSPECTOR DE SECUNDARIA” (A nombre de todos sus compañeros): “No podemos imaginarnos las grandes responsabilidades que hay en el cargo encomendado al Sr. Pérez; solamente él y los demás maestros que hayan pasado por este cargo saben el esfuerzo que se necesita para llevarlo a cabo, tan bien como el Señor Profesor Pérez.
Este estimado maestro, además de cumplir con su trabajo perfectamente, es un gran amigo de los alumnos y un buen deportista, ya que se necesita de verdad ser muy bueno para superarlo en los deportes que se juegan en la Secundaria; en los problemas que hubo, durante el año escolar, él siempre supo salir airoso y así como nosotros estamos completamente satisfechos con él, él también tiene que estar satisfecho con nosotros.
Quisiéramos superarnos para demostrarle nuestra gratitud pero, como ha terminado el año escolar lo haremos el año entrante, tratando siempre de honrar a nuestros Maestros y a nuestro querido Colegio, como él nos ha enseñado con su ejemplo de hombre bueno, culto e inteligente.
¡Si tú, compañero, quieres llegar a ser un buen hombre para México, sigue el ejemplo de nuestro Inspector, Alfonso Salvador Pérez.
(“Un Recuerdo 1952” publicado por los alumnos de primero de Secundaria del Colegio Cristóbal Colón)
Un muchacho dice, en una composición del primer día de clase en que esperaban que los grandes de 2º y 3º de Secundaria y, a quienes llamaban los “perros”, les fueran a hacer novatadas, ya que algunos de ellos, en recreo, fueron mojados y se esperaban lo peor por la tarde… pero la situación cambió: “a la campanada salimos todos para volver a casa y regresar a las 2:45, el Inspector dio una sola indicación… Me quedé profundamente ilusionado por la persona del Señor Pérez… Me quedé pensando un rato y después de unos minutos me dije: ¡Sin duda es un santo!...
En otra composición del grupo “F”, grupo que se inició ese año y, además tuvo a dos Hermanos como titulares, primero al Hermano Cacho y después a Cordero y, ante la novedad, el Hermano Alfonso Salvador tuvo que completar, con su presencia, la planta de maestros, pues los grupos estaban sobrecargados, al grado que tuvieron que quitar 12 alumnos de cada primero para formarlo. El escrito se intitula:
EL SEÑOR PÉREZ:
“En la Secundaria tenemos un director magnífico, que cumple con su deber muy bien. En el poco tiempo que tengo de conocerlo me he dado cuenta que le gusta mucho el arte, como dibujar, tocar el violín, etc.
El señor Pérez dio clase en Primero “F”, de Biología, Dibujo y Moral. Todos los jueves nos hacía el favor de darnos los Boletines, dándonos además consejos útiles.
Y termina Jorge Tovar su composición diciendo: El Señor Pérez es excelente maestro y director de la Secundaria del C.C.C., ha hecho muy buena labor, cual es educar jóvenes cristianos que sean útiles a su Patria”.
Los alumnos de tercero de Secundaria “D” dedican al Hermano Salvador una calavera:
Sr. Pérez:
Director muy afamado, que casi nunca se raja, las narices se ha cortado, para caber en la caja…
En un folleto de la generación 51 llamado: “El Pst!”, lleno de intentos de artículos periodísticos que reflejan las inquietudes juveniles, además de chascarrillos, listas de apodos a identificar, se encuentra un artículo titulado:
UNAS PALABRAS AL SR. PÉREZ.
“Señor Pérez: es usted un gran Director del CCC, se ha ganado usted nuestra confianza y nuestra simpatía, lo queremos más que a un amigo, como a un segundo padre.
No hay en la Sección un sólo alumno que diga: El Sr. Pérez me ha hecho una injusticia; al contrario con todos ha sido bondadoso, no hay que negarlo. Siempre está sonriente, claro, pero como todo Inspector, tiene que ponerse enérgico, pero no por eso deja de ser un buen Inspector.
Su entusiasmo y buen humor, nos lo comunica, nos da la oportunidad de pedirle consejo y nos los da amable, sacrificando su tiempo, que es tan limitado.
Gracias, Señor Pérez, sus consejos y su ejemplo nos harán buenos cristianos y patriotas.
Lo que han expresado estos muchachos de aquel tiempo, hoy adultos mayores, en los umbrales de los ochenta años de edad, lo repetirían todos los que fuimos sus alumnos, en las diversas escuelas por donde pasó y dejó su huella de notable educador y de religioso congruente con lo que se comprometió.
En 1951 tuvo la feliz ocurrencia de crear “Destellos Lasallistas” donde cada alumno buscó, o bien, redactó un pensamiento sobre el Santo De La Salle, he aquí dos de ellos, el primero, de un muchacho que en la actualidad es Hermano y, el segundo, de otro muchacho que ha brillado en la política:
“Es el reformador de los antiguos métodos de enseñanza, el Padre de la juventud, el educador que tanto hacía falta y nuestro Santo Patrono”.
“¡Oh San Juan Bautista de La Salle, tu santidad es una guía para nuestra vida! Enséñanos a seguir el camino que Tú seguiste”
La huella del Hermano Salvador ha perdurado en las generaciones de alumnos que pasaron por sus manos; una prueba de ello fue el grupo de familias formado por muchachos de ese tiempo, que se desplazaron al funeral de su Inspector, y el otro grupo que, días después vinieron a rezar ante las cenizas de su querido maestro y guía. Inspector de 18 grupos de Secundaria, con un promedio de 50 alumnos cada uno, era un trabajo absorbente que requería mucha organización, desde horarios, maestros, actividades deportivas, cívicas, además del control disciplinario y el avance académico de los alumnos.
De sus maestros, en la década de los cincuenta, salieron varios Hermanos como Directores de nuevas obras, como León, Zacatecas, Lagos de Moreno, etc.
Con ocasión del Cincuentenario de la llegada de los Hermanos a México se organizaron varios actos solemnes, entre ellos una Primera Comunión conjunta de los Colegios Simón Bolívar, Cristóbal Colón y escuela Cristóbal Colón de la Villa, de 500 niños, Eucaristía que celebró el Excelentísimo Señor Arzobispo, Coadjutor de México, Don Miguel Darío Miranda, cuya organización estuvo coordinada por el Hermano Salvador.
El tres de diciembre de 1955 fue la peregrinación a la Basílica de Guadalupe de los Pioneros de 1905, acompañados por los alumnos de la capital. Los festejos prosiguen en todos los colegios de los Hermanos de México y culminan el domingo 24 de junio, con la soberbia e imponente fiesta pública, en el Auditorio Nacional.
Unas 20,000 personas presenciaron el homenaje nacional a la obra del Señor De La Salle. El número de gala y de elocuencia estuvo a cargo de los HH. Víctor Bertrand, Rafael Martínez, Salvador Pérez y Mariano Ramírez, quienes bosquejaron un solemne elogio al Fundador, con imponente maestría…
Otro homenaje público fue la fiesta deportiva que se desarrolló en el Estadio Universitario… donde participaron 6,000 alumnos con diferentes actividades…
Los artífices de semejante solemnidad fueron los Inspectores de los colegios y, en particular el Hermano Salvador Pérez y, como planificador artístico el Hermano Armando Carrillo” .
De ese evento le vino el muy acertado sobrenombre de “PICO DE ORO” por su facilidad de palabra y la unción y fuerza de la misma.
Cuando cumplió 55 años como maestro, el Club Sertoma le hizo un homenaje. En una entrevista posterior, realizada por el periódico El Norte, de Monterrey, habla así de sus alumnos:
“Entre las personas que he educado hay todas las clases sociales y de todas las actividades humanas; algunos de mis alumnos se centraron en la política y han realizado una obra política que no juzgo, pero la han realizado. Políticos como Lugo Gil y el Presidente de la República Miguel de la Madrid han sido mis discípulos, además de otras personas de renombre de la iniciativa privada y de otros sectores, algunos son gente sencilla pero que han sabido llevar una vida digna, productiva y han sido y siguen siendo buenos hijos de Dios” (Entrevista de Celia Marín del periódico el Norte al Hermano Salvador Pérez 1986 ).
Las cartas que guardó, desde el año de 1958 en adelante, provenientes del Colegio Cristóbal Colón, hablan con añoranza de su estancia en ese centro (La Salle en México III pág 23)
“Decirle a usted muchas gracias, Señor Pérez, y poco para reconocer que usted, sabiendo que estaba sólo y desamparado supo brindarnos su amistad, apoyo moral y material. Dios lo guarde por mucho tiempo para que su magnánimo corazón siga derramando el bien entre los necesitados que Dios ponga en el camino de su vida”. Este joven llamado Francisco Javier Chávez, acababa de terminar su secundaria y entró a la Preparatoria por la ayuda del Hermano Salvador, ya que acababa de perder a su papá, y la mamá no tenía trabajo, pero el buen Hermano le consiguió un trabajo de bibliotecaria.
“Fui al CCC y sentí no poder verlo, le escribo porque no quiero interrumpir mi comunicación espiritual con usted, ya que el principal lazo que nos une es nuestra devoción a la Reina de los Cielos” (Bernardo López R. (Carta de la Dra. Rosario María Gutiérrez Eskildsen, al Hermano Salvador; México 25 de julio 1958) .
Una educadora y maestra importante en el ámbito nacional, no sólo por sus estudios, o por haber sido la responsable de la enseñanza del español a nivel de toda la Secretaría de Educación Pública Nacional, la Maestra Rosario María Gutiérrez Eskildsen, gran amiga del Hermano Salvador y del Colegio Cristóbal Colón, le envía una carta, ya estando el Hermano Salvador en León y le dice lo siguiente: “…
Nuestro Colegio Cristóbal Colón, va muy bien, allí todos lo quieren, lo piensan y lo quieren como su jardinero; los corazones de los muchachos son las rosas y usted, el hábil jardinero que supo cultivar, y lo que es más difícil en la vida, perdonar”.
Estando en Europa, en Athis-Mons, en un tiempo de descanso al que lo envió el Hermano Superior General, le escribió a su gran amigo, el Hermano Boillot, el 16 de junio de 1957: “Usted podrá imaginarse las ansias que tengo de estar en mi trabajo, Nuestro Señor se complace de hacer de mí lo contrario… !Bendito sea Él¡ y que se haga en mí según su beneplácito… Quisiera pedirle que los Hermanos y los “muchachos” no pusieran que estoy enfermo.
Si piden alguna nueva de mí, dígales que me han prolongado mi descanso en estas hermosas y acogedoras tierras de Francia” (Carta al Hermano Reginaldien Cesaire Boillot desde Athis Mons el 16 de junio de 1957 ).
Después de décadas de haber dejado su querida Secundaria del Colegio Cristóbal Colón, seguía recibiendo el agradecimiento y el cariño de muchas familias, he aquí un ejemplo:
“Hacemos fervientes votos para que Nuestro Señor fecunde su noble misión y dé frutos para su mayor Gloria. Hacemos nuevamente patente nuestro sincero agradecimiento por las bondades de las cuales hemos sido objeto de su parte y suplicamos nos tenga presentes en sus oraciones para que Nuestro Señor nos tenga siempre bajo su amparo”(Familia Sarukhan )
La obra del Hermano Salvador en el Colegio Cristóbal Colón perduró
Cada año, al menos, se reunían sus exalumnos y esperaban gustosos contar con su presencia, escuchar sus ideas, recibir sus consejos y su cariño.
Se organizaba un día especial que iniciaba con la celebración Eucarística en la cual se hacía el recuerdo de los compañeros y maestros que habían sido llamados a la presencia de Dios, seguido de un ágape fraterno.
Aún ya nonagenario el Hermano Salvador e impedido a participar en estas reuniones era esperado su mensaje, que era enviado por medio de un audiocasette; quizá la última reunión de este grupo de exalumnos fue en el 2003.
Con ocasión de sus 60 años de magisterio le hicieron un homenaje y, en un folleto muy bien impreso escribieron:
“No lo sabemos. Lo que es una realidad tangible que a los once años podíamos ver al pequeño Salvador con toda su vivacidad, pleno de energía, en el Noviciado Menor de San Borja.
Quienes hemos convivido con el maestro Salvador Pérez, no lo percibimos como un inquieto pensador, dedicado sólo a meditar.
Lo vemos siempre activo… aportando algo a sus compañeros del Noviciado de “Los Amores” y preparándose para ser, años después, maestro, guía y amigo de sus alumnos, a partir del aquél 1932, en el San Borja. Fue en 1950, cuando llega a nosotros, en el Colegio Cristóbal Colón.
¡Cuántos recuerdos… cuántos consejos… regaños… y, algunas veces, oportunas complicidades del maestro con sus alumnos, sus hijos espirituales, como él suele decirnos y como realmente lo sentimos! Un recuerdo pleno de amor, respeto y agradecimiento de los ex – alumnos del Colegio Cristóbal Colón; generaciones de 1950 a 1969” (Homenaje al Hermano Alfonso Salvador por sus exalumnos del CCC por sus 60 años de magisterio )
Una nueva etapa: el Segundo Noviciado.
El Hermano Asistente, Antonio María le escribe el 7 de enero de 1957, anunciándole que ha sido designado para seguir los ejercicios del Segundo Noviciado, de cien días, en Bordighera.
“Me alegro en el alma, mi buen Hermano Pérez, haber podido designarlo; no me vaya a decir que está cansado… que cualquier otro aprovecharía mejor esa gracia que usted”.
El sabio superior sabía bien lo apegado que estaba a su trabajo de Inspector de la Secundaria del Colón, y prevé respuestas que había podido darle. La gracia fue aceptada y el 26 de enero toma el vuelo para París.
De su pluma leemos unos párrafos escritos al día siguiente de su salida: “La víspera recibí sorpresas. Me acompañaron al aeropuerto mis familiares, mis hermanos, la Comunidad entera y muchos de mis muchachos !qué barbaridad¡ No sé cómo agradecer, sólo rezando por ellos; llevo en mi mente el recuerdo de los amigos”. Y prosigue:
Hoy 27, estoy en París –¡Quién lo creyera! A mi llegada a la Rue de Sèvres, el Hermano Director me recibió muy amablemente, pero sólo me recibió cuando se dio cuenta de que sabía el Pater Aeterne… (Oración que rezábamos los Hermanos en latín y tenía cinco estrofas con algunas palabras difíciles de pronunciar). Estoy conmovido por las finezas de las que he sido objeto. Me hicieron descansar. Fui a Misa a San Francisco Xavier; la Misa fue celebrada cara al público, en latín y contestada en latín. Muy hermosa explicación del Evangelio. Visité Saint Germain de Près, ¡quisiera visitar todos los pasos de nuestro Santo Fundador!
29 de enero, estuve en misa en la Rue du Bac, en la capilla de las HH, de la Caridad, recé con gran fervor a la Inmaculada; pedí por quienes se encomiendan a mis oraciones. Visité a los Hermanos de Athis y Bretigny. El Hermano Andelin, efusivo, bondadoso y santo varón” (Apuntes de Viaje del Hermano Salvador en pequeñas hojas de una libreta desprendible).
Cumple con la recomendación de ir a visitar a los Hermanos Baptiste Pierre y Andelin Joseph, el primero, sabio matemático que murió a los 98 años y siempre amó a México, de donde lo mandaron a Francia en 1935, por anciano y por el peligro de la escuela socialista; el segundo: el primer director de Monterrey, 1908 – 1910.
De ahí pasó a Saint Maurice l'Exil para visitar al Hermano Massard y le sugieren que pase en Mónaco el 31 de enero para estar listo el 1 de febrero, en Bordighera, Italia, a sólo quince minutos, en autobús, desde Mónaco.
Los directivos del Segundo Noviciado de Bordighera, Italia eran: el Hermano Director Crispín de Jesús, Subdirector, Hermano Tarsicio de Jesús y el sacerdote Jesuita Zupan, como predicador.
Hay que hablar un poco del Hermano Subdirector, Tarsicio, español, hombre de gran virtud, un Hermano tranquilo, de profunda piedad y de un gran ejercicio de la caridad; al terminar como subdirector, en 1963, regresó a España y fue nombrado Visitador Provincial del Distrito de Madrid y, seguidamente, Director del Noviciado de Granada y su última comunidad fue el Internado del Sagrado Corazón, donde falleció piadosamente en olor a santidad, su causa está introducida en la Arquidiócesis de Madrid. Fue un hombre de Dios y dejó rastros de santidad como pocos Hermanos que hayamos tenido en el Distrito de Madrid.
Este tiempo de gracia, del Segundo Noviciado, se inició con un retiro espiritual de ocho días, en preparación al Segundo Noviciado, cuyo inicio fue presidido por varios Hermanos Asistentes, siendo, como lo fue, un instrumento de formación y actualización de los Hermanos, que para los Superiores tenía y tiene una gran importancia. De estos cursos, tanto de Roma, como de Bordighera y Caracas, en América del Sur, surgieron los cuadros de mando del Instituto.
Las resoluciones de ese primer retiro del Segundo Noviciado nos hablan de su disposición a estar abierto a la acción de Dios en su vida:
“Aceptación plena, de golpe, sin restricciones, del reglamento. Descubrir el espíritu… Presentarme completamente vacío… ignorante…y entregarme, sin reservas, en manos de mis superiores. Buscar a Dios y sólo a Dios… Orar siempre… trabajar intensamente en lo que me propongan mis directores… Sufrir alegremente… mis dolencias, mis momentos de aridez. Mortificar el recuerdo… evitar el sentimentalismo peligroso.
¡Jesús mío, quiero dejarlo todo, pensar sólo en ti, tú lo sabes! ¡Madre mía, en tus manos estoy con todo: proyectos, ideales, miserias…”.
Con esas y otras resoluciones estaba en una excelente disposición para seguir el Segundo Noviciado; aceptó con el alma, mente, y corazón abiertos, la gracia de este tiempo, que no buscó, pero que los Superiores le concedieron, conociendo su valía como ser humano y como religioso.
Los compañeros del Hermano Alfonso Salvador fueron 42 Hermanos, provenientes de España, Francia, Bélgica, Alemania, Italia, Mónaco, El Líbano, Isla de la Reunión, Congo Belga, Argentina, Colombia, Panamá, Brasil y él de México; 12 nacionalidades y 25 Distritos.
La jornada comenzaba a las 5.30 am, una hora más tarde que las levantadas en México, tenían un horario bastante holgado, con un día de descanso, los miércoles, y los domingos gozaban de tiempo de profundización, estudio y lectura; la bibliografía que se les presentaba era de 62 títulos, sobre: oración, la Sagrada Eucaristía, vida religiosa, vida litúrgica, sobre Jesucristo, espíritu misionero, dirección para la vida interior, temas Bíblicos, Mariología, vocación en la Iglesia etc.
Es notable que no presenten al segundo novicio una bibliografía numerosa sobre el Santo Fundador, pues apenas se iniciaban las investigaciones y las impresiones de los escritos del Santo Fundador; con todo, todos los días el segundo novicio tenía una conferencia, bien documentada, sobre nuestro Padre fundador. En este tiempo, el Hermano Salvador escribe primero al Hermano Asistente y, por recomendación de éste, al Hermano Superior General, donde advierte sobre un posible fraude económico, lo dice en estos términos: “Tengo entendido que en los asuntos económicos y en la administración de bienes del Instituto, que tiene el Cristóbal Colón, intervienen individuos que se dicen bienhechores de la Congregación y que nos parece, a mí, y a otros Hermanos que los conocemos, no son dignos de confianza. Me refiero especialmente a Don Pelayo Con del Dago y al Sr. Leoncio Sobrino. No tengo todos los datos para probar lo que asiento, pero algunos bastan para sospechar fundadamente, lo que advierto…” 25. Esta denuncia y esta sospecha lograron que se realizara una investigación y, efectivamente, estos señores estaban abusando de la confianza, defraudando y robando al Instituto. Durante el tiempo del Segundo Noviciado, cada Hermano expone a sus compañeros la realidad de su país y de su Distrito. En los apuntes del Hermano Alfonso Salvador que preparó, habla de la historia dolorosa del Distrito de México, pero el énfasis de su plática lo puso en las apariciones de la Santísima Virgen de Guadalupe, tres hojitas con hermosa caligrafía, son la síntesis de esta historia. Termina con la oración que él compuso, muy probablemente, para los segundos novicios: Virgen Santísima de Guadalupe, Río de Luz, mensajera de amor, reina de la paz, mira con ojos de bondad a tus hijos que te imploran. Bendice a esta 20ª promoción y haz que cuando regresemos a las arduas labores del apostolado, no olvidemos que Cristo, tu divino Hijo, debe ser el centro de nuestro actuar y el fin de nuestras acciones y el móvil de nuestro trabajo. Sé, para nosotros, la Madre misericordiosa y tierna que guíe nuestros pasos, vivifique nuestro trabajo, aliente nuestras actividades, consuele nuestras penas y reciba nuestras almas en la hora postrera. Así sea. De su Segundo Noviciado nos dejó un cuaderno, con 81 pensamientos, todos escritos en francés, con hermosa caligrafía, quizá producto de sus lecturas, o bien nacidos de su corazón; en ellos refleja su alma y su corazón. Como conclusión de esta parte se transcribe el último pensamiento: “Tengo que hacerme hábil en el arte de hablar a Dios, de hablar de Dios y de hablar por Dios” 26. Una meta, un propósito que vivió y realizó en el resto de su vida. Un escrito de ese tiempo nos deja algunas pistas de su grandeza de alma y de su trabajo, por ser un hombre espiritual y un hombre de Dios: “Al final de mi Segundo Noviciado, debo estar resuelto, en fin, a servir a Dios, a la Iglesia y al Instituto, con toda generosidad. El método divino de la educación es:
- abrir los espíritus para que sean dóciles a la gracia… - abrirles a la verdad… esto es la liberación… el Evangelio. Siervo inútil soy, sólo instrumento, instrumento dócil… abrir el espíritu, abrir el corazón, abrir la voluntad para que Cristo entre y ahí viva…” En otra de sus meditaciones, escritas en ese tiempo, habla del sentimiento y del sentimentalismo: “El sentimiento es bueno en el hombre; el sentimentalismo es enfermedad. La Pasión de Cristo no se predica en función de sentimentalismos, sino en función de la verdad. Buscar el sentido profundo…la causa… la razón del sufrimiento de Cristo. Enseguida medita el viacrucis y va, él mismo, escribiendo los sentimientos que despierta cada una de las estaciones:
1ª- Cristo me amó y se entregó… se hizo pecado. El pecado debe ser tratado sin miramiento alguno…Cristo así quiere ser tratado… ¿Y yo?
2ª- El que quiera hacer algo de valor… debe llevar con Jesucristo su cruz y la cruz del cuerpo místico… la cruz es el principal instrumento de mi trabajo.
3ª- Cae…esa es la vida…debilidad… se levanta y sigue… en pie… no dejarse vencer por el mal… Levantarme y seguir es la solución del problema del mal. 4ª- Cristo vino a hacernos sufrir: a María Santísima la hizo sufrir terriblemente. Ella nada pudo hacer… asiste…sufre. Mi dolor será ver sumirse al mundo en el dolor, sin poder hacer nada…
5ª- Nadie quiere ayudar a Jesús…nadie quiere ayudar al mundo a llevar su dolor.
6ª- Cuántos tienen miedo de ver el rostro desfigurado de Cristo…¿Y yo? No quiero ver el rostro maltratado del mundo pecador… de x impuro…Dolió limpiar el rostro velado por el pecado…
7ª- Ritmo de la vida…caída y recaída…se levanta y sigue… renovarme y continuar… no dejarme abatir…volver a mi sitio: de pie y, adelante…
8ª- Dolor superficial de las mujeres… no lloréis sobre mí… sino sobre sus hijos. Consolar a Cristo disminuyendo mis pecados… disminuyendo los pecados del mundo… vivir el drama de los desamparados… de los huérfanos… de los heridos por toda suerte de dolencia…
9ª- La cruz de Cristo es humillante…en el camino recae… se levanta aún…Yo no podía…para que el pecado no pueda ejercer su fuerza, saldré del mundo… 10ª- Despojado… del honor, de sus fuerzas… de su sangre… de sus vestidos, de todo ¿Y, yo? Tengo mis pertenencias… ¿de cuáles tengo que despojarme?
11ª- Clavado…sin consuelo…se deja… es obediente a los verdugos… “Obediente hasta la muerte y muerte de Cruz”
12ª.- Todo el Evangelio es signo y realidad… Mediador entre Dios y la humanidad…elevado entre el cielo y la tierra…
13ª- María recibe un cadáver… silencio… vergüenza… Soy el deicida…
14ª- No tiene lugar para ser enterrado…”Si el grano de trigo no muere… a la vida se llega por la muerte…
Jesucristo nada ha ganado… todo lo ha dado; yo debo dar… hacerme alimento… darme a comer por los demás…
Concluye esas sencillas palabras de la meditación del viacrucis con una aplicación a su propia vida, sobre la que ha tratado de seguir el viacrucis de Jesús diciendo: “Según mi estado de ánimo buscaré la estación del Viacrucis que me corresponde… y vivir con Cristo esa estación… ofreciéndola por el mundo como Él lo hizo” 27.
El Hermano Salvador parece servirse de principios recibidos y de ahí va elaborando sus ideas y convicciones, que más tarde hará vida en su diario actuar y, hechos vida los trasmitirá a sus alumnos y a las personas que lo escucharon y se inspiraron en su espiritualidad.
Para el consagrado al servicio de Dios, el problema número uno es la oración. El mundo, las personas del mundo nos consideran como hombres de Dios… unidos a Dios… ¡Qué responsabilidad!
La oración de la comunidad es un gran poder… encierra una fuerza enorme, Dios está dispuesto a oír esa oración… Rezando llegaré a ser hombre de oración… ¡Rezaré!.
La oración personal debe servir para equilibrarnos… los desequilibrios del día deben ajustarse en la oración… Soy hombre de Dios ¡No olvidarlo!
La oración es el medio de permanecer en el buen sendero. La oración debe transparentar mi vida… hacerla entrar en la vida real. ¿Las distracciones? Hacerlas servir para organizar el día… Pedir, pedir… nada he recibido porque nada he pedido… Agradecer… que mi vida en adelante sea acción de gracias por todo… todo contribuye en beneficio de los que aman a Dios.
En mis arideces y siempre, orar por los demás… presentarle a Dios el cuerpo místico de Cristo.
Oración por la humanidad, oración por todos.
Sentir esta necesidad… esta obligación… Una oración muy especial en que pide la luz del Espíritu Santo la transforma en súplica:
“Espíritu Santo, dame la gracia de que sepa explorar el misterio de la presencia de la Santísima Trinidad en mí. Hermano de Jesucristo: consecuencias
a.- Intimidad con Cristo: que mi cristianismo sea la unión íntima con una persona viva: Cristo. Se hizo como yo: hombre, esclavo, yo debo hacerme como Él y vivir en Él.
b.- Hermandad universal: Todos son mis hermanos, llevan mi misma sangre y Dios quiere que lleguen a la salvación eterna. Debo amarlos a todos sin distinciones, con toda mi afectividad y fuerza de que disponga, a mis enemigos, a los que no estén de acuerdo y a los que han sido arrojados de la sociedad.
c.- Celo: Ambicionar la conquista del mundo entero para Cristo. El católico es el hombre al que Dios le confió salvar al hombre; no parar hasta que la fe y el amor de Cristo hayan llegado a todos los hombres. Que mi dinamismo por Cristo sea mayor que el que demuestran los maestros. Que cada uno de nuestros alumnos sea un militante de la Acción Católica.
d.- Solidaridad: si nosotros, católicos, no ardemos de amor, morirán muchos alrededor de nosotros. (Hay que recordar que es un lenguaje de l957, no había pasado el Concilio Vaticano II y, en México, la lucha por la fe era aún muy viva, así como la lucha contra el comunismo.
e.- Parecerse a Cristo: tender a una identificación con Cristo Hablando sobre Cristo el Señor plantea el Hermano Salvador la siguiente pregunta: ¿Conozco yo a Cristo?: Mi amor hacia Él debe ser personal. ¿Cuál es la manera característica de mi amor a Cristo? Tengo que encontrarla; mientras no haya unidad en mi vida, no podré llegar a la santidad… ¿O, será el amor a los niños? Estudiar… despojar ese amor de lo que no es amor: atención… meditación… implorar luz.
En mi vida es preciso dejar mil cosas y sólo apegarme a una: Cristo, ‘la gran pedagogía de Dios’. Se hizo hombre, como el hombre… experimentó lo que es ser hombre, para salvarlo. Yo debo hacerme como niño… cosa muy importante para el apostolado (Apuntes del Segundo Noviciado 1957 ).
Este tiempo de aggiornamento, terminó con una visita a Roma, la entrevista con el Hermano Superior General y el regreso de los Hermanos a su respectivos Distritos. Para el Hermano Alfonso Salvador el regreso se retardó, como él mismo lo dice en una carta; el Hermano Superior General lo envió a Lile, Francia para que viera al Doctor Dubus, eminente gastroenterólogo, para que lo consultara y buscará la forma de obtener su curación. Los tres Superiores mayores: Superior General, Asistente y Visitador, siempre estuvieron atentos a velar por la salud de nuestro Hermano. Sobre su estancia en Lille, en una de sus cartas a su amigo, el Hermano Cesáreo Boillot, le dice:
"Los 17 días anteriores estuve en Lille, en el Escolasticado Universitario, por orden del THF Superior General para consultar al Doctor, que me hizo estudios profundos y detallados de mis achaques y me encontró muy mal: todo el colon ulcerado y deformado y algunas cosas más… y me ha sometido a un estricto tratamiento, que seguiré en la casa de Athis-Mons, durante el espacio de 20 días. Pues, héme aquí en la “Maison de retraite, ¡Quién lo hubiera jamás pensado!
Estaré aquí al menos hasta el fin del mes.
En este tiempo aprovechó para realizar una peregrinación a Lourdes, durante dos días enteros, y relata que: “recé dos día enteros, día y noche. En la Gruta pasé todo mi tiempo, ¡Estoy feliz! Ahí pedí por cada uno de los Hermanos y por los muchachos” (Carta al Hermano Cesáreo Boillot escrita desde Athis –Mons, Francia, junio 1957 ). De regreso a México y, después de unos cuantos meses pasados en el Cristóbal Colón, es enviado a León, Gto. por el nuevo Hermano Visitador. El antiguo Hermano Visitador, en ese momento ya Director general del Colegio Cristóbal Colón, le escribe dándole las gracias: “Pero antes de terminar, séame permitido darle las más vivas y sinceras gracias por sus desvelos y derroche de abnegación, por espacio de siete años en que estuvo al frente de la secundaria, puesto que, tarde o temprano, volverá a tomar, para bien de los muchachos capitalinos…” 30, profecía que nunca se cumplió, pues con la división del Distrito de México, el Hermano Salvador quedó en el Distrito Norte.
Nuevos caminos y nuevos derroteros:
A su regreso a México fue enviado al Colegio La Salle de León, Guanajuato. Colegio que contaba con apenas seis años de existencia. El Hermano Director fundador, era uno de sus antiguos súbditos de la Secundaria del Colón.
Como inspector, no tenía oficina, tenía que pasar todo el tiempo en los corredores, era un trabajo duro, pero lo emprendió con gran entrega. La sección Preparatoria se iniciaba, era un nuevo paso al que tuvo que apoyar y fortificar; su estancia fue de escasos dos cursos escolares, ya que en junio de 1959 la obediencia lo destina al Noviciado Menor, en esa misma ciudad.
El formador.
“Todo Hermano que sea enviado a una Casa de Formación debe querer que las personas de esa casa se enamoren de su vocación y, con su actuar, su ejemplo y su forma de vivir, promover un aprendizaje permanente de cómo ser Hermano” (Hermano Visitador Agnel Isidore, cuarto visitador del Distrito de México y Visitador General de Europa.).
Ser formador es una palabra clave para perpetuar un carisma y hacerlo presente en futuras generaciones. El Hermano Alfonso Salvador sabía e intuía que su presencia en la formación era la de ser un modelo que sería imitado por los formandos y que iba a dejar una impronta en el alma juvenil de esos jóvenes que se le encomendaban. Su estancia en Casas de Formación tiene varias etapas y oficios: 1942 a 1945, reclutador y, a la vez, subdirector del Noviciado; 1946 a 1948 subdirector del Noviciado Menor, ambos en Tlalpan y, por fin, 1959 a 1963 Noviciado Menor de León, como subdirector.
El trabajo de subdirector del Noviciado y reclutador, fue un trabajo asociado con otro Hermano que hacían las mismas funciones, pero en diferentes épocas del año. Fungía uno como el subdirector del Noviciado, mientras que el otro era el promotor vocacional. Fueron principalmente Michoacán y Aguascalientes los estados donde realizaba sus visitas el Hermano Salvador, alternando con el Hermano Ángel Gálvez.
1946, desde Puebla de los Ángeles llegó, como subdirector, al Noviciado Menor de San José, en Tlalpan, con un equipo importante, encabezado por el Hermano Víctor Bertrand, como Director, el Hermano Alfonso Salvador, como subdirector, los Hermanos Víctor Córdoba, Leopoldo Angulo, Bautista Roberto y, algunos más, que integraban el equipo formador.
Una leyenda sobre el Hermano Alfonso Salvador, que aún es recordada entre los Hermanos que actualmente tienen ya algo más de siete décadas de vida, nos cuenta que: un día 28 de diciembre, todos los novicios menores, estando de vacaciones, se pusieron a trabajar en arreglos de la casa, lavar los corredores, encerarlos y dejarlos relucientes, así como prácticamente toda la casa; la ilusión era que los Hermanos del Colegio Cristóbal Colón les iban a presentar una obra de teatro; después de comer se fueron todos a poner sus mejores galas, la mayoría de traje y corbata, pero ya en la sala de estudio, que tenía una boca de teatro, todos esperaban con ansias la famosa obra teatral; se dieron la primera… segunda llamada y, por fin, la tercera llamada… y los actores no se presentaban; entonces aparece el Hermano Alfonso Salvador y con su gracia y su don de palabra les dice: “Inocentes palomitas que se han dejado engañar”(Testimonio del Hermano Juan Manuel Fernández testigo del hecho)… es día 28 de diciembre, fiesta de los Santos Inocentes. La reacción no se hizo esperar, todos se fueron a perseguir al Hermano Alfonso Salvador y al Hermano Víctor, Director, sin que nada los calmara ante la inocentada en que habían caído. Después se les dio nieve y otras golosinas, pero ni así se calmaban… ¡bueno para la travesura¡ Un novicio menor de esa época lo recuerda como a un Hermano alegre, juguetón y, en momentos, travieso.
Muy fiel a sus responsabilidades y hacía una muy buena mancuerna con el Hermano Director.
Ese mismo año de 1948, al inicio del curso escolar muere el Hermano Gibert y el Hermano Salvador inicia una larga senda como Inspector, dejando así la Casa de Formación, hasta retomarla, once años después, en el Noviciado Menor de León.
En una obediencia firmada por el Hermano Visitador de ese tiempo, lo envía al Noviciado Menor de León, el 30 de enero de 1959, en ella se lee: “De se rendre de notre maison de La Salle, León, à celle du Petit Noviciat de León, pour aider en clase et vous reposer” (Pase de nuestra casa de la Salle de León a la del Noviciado Menor de León, para ayudar en clase y para descansar).
La primera finalidad era difícil que la cumpliera, pues la comunidad estaba formada por el Hermano Leopoldo Angulo, como Director, el Hermano Cesáreo Boillot, ya septuagenario y él de 45 años.
Ciertamente, el trabajo se dividía, pero la función de presencia continua y de organización de las actividades propias del Noviciado Menor recayó en su persona.
El Hermano Asistente se vuelve su aliado y le comenta muchos detalles. En cuanto a la construcción, resalta que la casa, al construírla, se quiso hacer demasiado bien y no alcanzó el dinero previsto…
“En la actualidad no hay posibilidad de construír lo que falta, amén de que las actuales bastan para las necesidades y, que es más importante garantizar una buena alimentación para nuestros novicios menores… le invito a que vaya formando los laboratorios e incremente la biblioteca de los Hermanos y de los novicios menores”. Le dice, con respecto a su carta en que plantea la situación del Noviciado Menor de León: “ciertamente, su carta parece una queja de principio a fin, pero todo ello es justo y razonable… Me hace tocar con el dedo las muchas penas, trabajos e inquietudes que particularmente usted tiene que soportar para llevar adelanta esa querida e importante obra del Noviciado Menor de León. Que el recuerdo del santo Hermano Emilio le aliente y sea para usted una bendición”(Carta del Hermano Asistente Antonio María en 1962).
El Hermano Emilio fue Director del Hermano Salvador cuando era novicio menor y le tocó el asesinato del mismo, en 1929; los Hermanos de esa época lo tomaron como modelo de entrega generosa al Señor a través de las Casas de Formación.
En una carta anterior, el Hermano Asistente agradece al Hermano Alfonso Salvador:
“Ante todo, desde que pasé como relámpago por el Noviciado Menor de León, el 13 de diciembre, próximo pasado, quería escribirle para agradecerle todo el cariño que me ha demostrado públicamente por medio de las palabras tan delicadas, como afectuosas, que me dedicó… Se lo agradezco muy de corazón; Dios se lo pague”. El apoyo a la obra realizada por los Hermanos Director y Subdirector estaba fuertemente cimentada y los cambios de estructura plenamente dialogados, aunque no siempre comprendidos por todos, como sucedió con la visita del Hermano Bautista Fernando, que dio como resultado el cambio de los Hermanos Alfonso Salvador y Pedro Vela.
En una carta del Hermano Asistente, Antonio María, del 27 de abril de 1963, el Superior se congratula de su mejoría de salud y su generosa unión con Dios a través del trabajo en el Noviciado Menor.
Seguramente el Hermano Alfonso Salvador le había escrito algo sobre las molestias que había vivido durante la visita del Hermano Visitador General; el Hermano Antonio María le dice: “Creo que el daño que involuntariamente le hizo el R. Hermano Visitador General, vino en gran parte del enemigo y, en parte, tal vez, por la forma de proceder de ese excelente Hermano, que no a todos agrada; por el informe personal que me envió sobre usted, veo que nada le reprocha ni señala… al contrario, quedó muy bien impresionado de usted y del Noviciado Menor de León” (Hermano Antonio María Asistente , carta del 27 IV 1963).
Ciertamente, el Hermano Subdirector y el Hermano Director, Leopoldo Angulo, habían implementado varios cambios, que en ese momento se les podría considerar revolucionarios, ya que no seguían los usos y costumbres de estas casas; el primer cambio fue tener la preparatoria, segundo, la forma de trato y la confianza dada a los novicios menores, la visita a la familia para el 10 de mayo, de todos los que vivían cerca… de 3 a 5 horas de autobús…
El consejo del buen superior es de ánimo, le dice lo siguiente: “Prosiga usted trabajando con espíritu sobrenatural muy unido con Dios, con nuestra Madre celestial, con el buen Hermano Director, y haciendo todo el bien posible a esos queridos niños que el Señor les ha enviado” (Hermano Antonio María Asistente , carta del 27 IV 1963)
Testimonios personales y recuerdos de ese tiempo
Nuestro tiempo de novicios menores fue una época hermosa; la casa no estaba aún terminada, a algunos nos tocó ayudar a colar la loza de algún techo, lavar la ropa de todos, quitar cemento para hacer jardines, que nuestra propia clase fuera nuestra sala de estudio, ocupar, como dormitorio, parte de lo que sería la dirección y biblioteca, cosas que poco a poco se fueron mejorando; en este tiempo siempre tuvimos tres fuertes acompañantes: el Hermano Director, con su paciencia y su serenidad, el Hermano Alfonso Salvador, con su impulso, su motivación, creatividad, organización, con su palabra atrayente y embelesadora y, la sabiduría, el testimonio de una vida entregada, y de un gran amigo del Hermano Alfonso Salvador, el Hermano Cesáreo Boillot.
Fuimos felices, estudiamos con alegría y aplicación, nuestros paseos, un poco rutinarios, pero interesantes, los partidos de fútbol, básquet, béisbol, muy bien organizados por nuestro buen Hermano Subdirector, que quería que supiéramos algo de todos los deportes, además, nos enseñó principios de pintura y dibujo, tumbling, técnica para las carreras.
¡Era genial cuando jugaba con nosotros! Y, en momentos nos daba nuestros buenos empujones en el básquet, encestando siempre la bola en la canasta…
Los domingos, su clase de Historia Sagrada era saboreada por toda la muchachada; una Biblia grande, encuadernada lujosamente, era explicada con palabra sabia que nos elevaba y hacía volar la imaginación para llegar a aquellos hechos o lugares bíblicos; infundió en nosotros una piedad varonil, a la vez que la devoción tierna a María Santísima y a Nuestro Señor; nos motivó a vivir en la gracia de Dios y a la entrega a su servicio (Testimonio de un Novicio Menor de ese tiempo, todo lo que está en forma personal son testimonios de Novicios Menores de 1959 -63.).
Un testimonio de uno de nosotros que se fue a Saint Maurice l‘Exil, como misionero, dice: “Los Hermanos me han tratado muy bien. He encontrado un Hermano Director, claro, no como el de León, porque yo creo que no encontraré otro igual, pero sí un hombre bueno en quien podré confiar mi vida espiritual. Aquí no reina la misma caridad y fraternidad que teníamos en León; los novicios menores españoles llegan sin tener idea a lo que vienen, son muy egoístas…” (Carta de Alfonso Molina desde Saint Maurice l'Exile, Francia del 23 de septiembre de 1962)
Él nos preparaba las ceremonias religiosas, dándonos clase de canto; con su violín nos enseñaba los cantos o, bien, nos los repasaba; algunos motetes los interpretábamos a dos voces, siempre acompañados de su violín.
En secundaria nos dio las clases de Biología y Botánica en primero, Zoología en segundo y, principios de Anatomía en tercero; nos las hacía muy agradables por los ejemplos que nos daba, muchas veces prolongándose en los paseos, donde nos hacía observar plantas y algunas especies de insectos y otros animales.
Quizá, una clase que gozamos mucho por sus explicaciones y experimentos que nos hacía, o nos pedía que hiciéramos, era la de Física, de segundo de secundaria; en cuanto a sus clases de francés, eran sistemáticas y nos hacía que aprendiéramos mucho, sobre todo que la tomó porque nosotros abusamos de la bondad del Hermano Bautista Roberto, quién preparaba muy bien su clase, nos hacía conversar, pero nosotros, al fin adolescentes, nos cambiamos los nombres y el buen Hermano, como era albino, no nos distinguía; fue la razón por la cual fue extremadamente exigente, pero, gracias a eso aprendimos.
Cómo olvidar los campamentos vividos en San Juan Cosalá, en que organizó momentos de formación artística: pintura y labrado de madera, los hermosos paseos al cerro, en que nos enseñaba diferentes tipos de plantas, nos explicaba sus características, algunas nos las hacía observar, tocar, y oler algunas flores, no sin antes hacernos observar sus pétalos, sépalos; algunas eran negras y de olor nauseabundo, otras eran muy sencillas, casi -sin chiste- pero con hermoso olor.
Y el año siguiente el campamento de Durango, viviendo en los salones del Colegio Guadiana, comiendo en la casa de los Hermanos y realizando tres o cuatro paseos por semana, a la sierra, conocimos lugares hermosos; hubo días en que nos llovía tres o cuatro veces durante el paseo, pero nos hacía las jornadas felices. Y qué decir de los campamentos en la Haciendita, en la Asunción Malacatepec: oración en la montaña, en medio del bosque, pistas, misa por la tarde, después de una lluvia que nos hacía quedarnos en casa a labrar madera, pintar un poco, dibujar o juegos de mesa y, al final del día, el rato de reflexión o de lectura comentada, dirigida por él.
Fue un Hermano que nos dio amistad, que dio a nuestra vida una seguridad, una orientación y una riqueza incomparable que dejaron una huella profunda e indeleble en nuestras existencias.
Frases como éstas, que seguido nos repetía, llegaron a nuestro corazón:
“No tomes una resolución cuando no estés en calma, recuerda que, después de la tempestad viene la calma, el sol no se pierde, sólo se oculta con las nubes”
“Recuerda que toda resolución debe ser: presente, particular y eficaz; no tomes una resolución que no vas a cumplir…”
“Para ser apóstol se necesita ser santo”,
“El que no esté lleno de Cristo, cómo va a poder derramar a Cristo”…(Recuerdo de varios novicios menores y cartas de los mismos al Hermano Salvador, entonces en Hermosillo, Son.)
El buen Hermano Salvador vivió en continua enfermedad, su estómago nunca estaba bien, se le dificultaba comer, y por las noches, muchas veces se las pasaba en blanco.
En busca de mejora fue con un doctor, o curandero a Silao, Gto., que lo único que logró fue torturarlo más y que el pobre pudiera comer menos de lo ya poco que comía.
Una cosa de llamar mucho la atención es que su trato hacia nosotros era ecuánime y pocas veces se alteraba. Tenía un gran control sobre sí mismo.
La comunidad de novicios menores creció, así como la de los Hermanos formadores; un grupo se fue a Tlalpan, los demás siguieron hasta el momento de pasar al Noviciado, ya con un año de Preparatoria cursado. Creo que a todos los que pasamos por sus manos nos dejó una huella profunda que nos ayudó para nuestra vida posterior.
Agosto de 1963, la obediencia lo manda a un reposo relativo, por su enfermedad, que se había recrudecido, además del peligro de un desprendimiento de retina; Hermosillo fue su Emaús, hasta que es nombrado reclutador, durante cerca de dos años, recorriendo todo el Distrito de México Norte, y como le llamaban “reclutapón”, también ejerció ese puesto, un tiempo como Director emergente en Durango, otro tiempecito de Director del Noviciado Menor, ante la enfermedad del Hermano Angulito.
Por los caminos de Dios
El puesto de Director vocacional lo vivió intensamente, ya no como en su primera etapa en este puesto, ya que fue reclutador de “tiempo completo”, siempre y cuando no surgiera algún problema en un Colegio, ya que sería llamado a reemplazar al Hermano enfermo; compartió el puesto con otro Hermano que se encargaba de la pastoral Vocacional con los más pequeños y él con los mayores, o sea tercero de Secundaria y Preparatoria.
Recorrieron el Distrito por lo menos dos veces durante el curso escolar, sino que hasta tres, en un VW, miles de kilómetros; buen tiempo para rezar el Rosario y observar el paisaje desierto.
Otra labor que se le encomendó fue la revisión del Escolasticado, analizar algunos proyectos y ver la conveniencia de que pudiera ser trasladado de Coyoacán, D.F. a alguna ciudad del Distrito, habiéndose pensado en Guadalajara, pero las circunstancias lo llevaron a Monterrey, donde ya se contaba con la Normal del Regiomontano.
Inició conjuntamente con el Hermano Visitador un primer proyecto de formación de los jóvenes novicios menores, novicios y escolásticos, que poco a poco se iría conformando, gracias al Capítulo especial del Instituto y a lo que pedía el Concilio. Una gran oportunidad tuvo el Hermano Salvador de participar en Ginebra Suiza en la Conferencia Internacional de Educación Católica, acompañando al Padre José Antonio Villalón, presidente de la Confederación Nacional de Escuelas Particulares.
El sacerdote le escribe lo siguiente después del viaje: “No he podido olvidar nunca los días memorables de nuestro viaje y tengo también la convicción, de que nuestra compañía no fue algo de casualidad, sino verdadera Providencia del Señor… además, lo que oímos y vimos en varias partes nos edificó y alentó sobremanera, por ejemplo nuestra inolvidable aventura en un medio día lluvioso en Ginebra…”(José Antonio Villalón, carta al Hermano Alfonso Salvador del 1 de febrero de 1966) .
El viaje fue una invitación expresa del comité del Episcopado Mexicano para que participara en el Congreso.
El Inspector Pérez a Monterrey
Finales de octubre de 1966 marca su inicio de trabajo en el Instituto Regiomontano como Inspector de la Sección Primaria, en remplazo de un joven Hermano inexperto, hombre bueno, de nobles sentimientos pero poca organización escolar; razón por la cual el Hermano Visitador se privó de su director vocacional para encomendarle esta nueva tarea
Quizá alguno de los lectores pueda decir: ¿Por qué el nombre de Inspector? La figura del Inspector de la Escuela se encontraba en la Regla de los Hermanos de las Escuelas Cristianas desde 1718 en el capítulo XI, y lo define como: “Habrá un Inspector en cada escuela que cuidará de la conducta de los maestros y del avance de los alumnos” (Reglas Comunes de los Hermanos de las Escuelas Cristianas edición 1946, Capítulo XI).
Este nombre cambió a fin de los años sesenta o principio de los setenta por el de ‘Coordinador General’ de una sección.
El Hermano Salvador se quejaba ante su Director de Noviciado de los muchos cambios de comunidad y trabajo que había recibido a lo largo de su vida, eso era por el año de 1946; pero el cambio a Monterrey sería el último de su vida, pues de ahí en adelante la Comunidad del Instituto Regiomontano será su hogar durante 45 años, hasta el fin de su peregrinación por esta tierra.
Cada cambio fue una gracia para él, aunque sufrió con cada traslado de colegio. Como era una persona muy emotiva y apegada a las personas, no le era fácil desprenderse, aunque siempre fue muy generoso en ello.
Podemos decir que también sus cambios de comunidad fueron una gracia para todos los que tuvieron la oportunidad de trabajar, vivir, oírlo y gustar de sus ideas y participar de su notable espiritualidad. Tres etapas sucesivas vivió en sus últimos cuarenta y cinco años de vida como regiomontano: Inspector Coordinador, Coordinador general de Catequesis y asesor espiritual, y la última de sus etapas: el retiro de la vida activa, guardando siempre la firme convicción de tratar de ser útil, ayudar, motivar e impulsar a las personas con las que trataba.
Llegó sin ninguna consigna de tiempo de estancia ni de cambios por realizar, pero se adaptó tan bien que en poco tiempo se transformó en un regiomontano que había llegado para quedarse y de aquí partir a la Casa del Padre.
Su presencia ciertamente despertó curiosidad entre los padres de familia, curiosidad que en poco tiempo se transformó en admiración, ya que a los alumnos pronto se los echó a la bolsa y se ganó sus corazones; pronto surgen proyectos, primero de formación a los padres de familia, después de mejoramiento de medios audiovisuales, realizando la instalación de un sistema de televisión interno que permitió se unificaran las reflexiones a toda la Primaria por parte del Hermano Inspector,
la aplicación de exámenes por niveles al mismo tiempo a los cuatro grupos de cada nivel, premiar a los mejores trabajos haciendo que los niños señalados fueran a presentarlos ante todos sus compañeros al fin de la jornada escolar.
Otra parte educativa es que los alumnos mismos eran los responsables de la trasmisión y filmación de los pequeños programas.
De 1967 a 1969 inicia un curso, que para él fue muy importante, sobre control mental; permitiéndole superar parte de su enfermedad y, además, ser más dueño de sí mismo cuando la salud se le quebrantaba; y proporcionarle técnicas que más tarde, puso al servicio de mucho más personas en sus pláticas de superación personal.
1968, promueve la adquisición de varias unidades de transporte escolar para dar un mejor servicio a los alumnos que vivían lejos y que tenían que hacer 4 viajes al día para la escuela.
Siempre muy puntual, todas las mañanas se encontraba en el patio del Instituto a las 7.30, ya que la entrada era a las 8, hora en que daba el toque y se formaban los alumnos con gran prontitud y disciplina, después controlaba atrasos y se reunía con sus auxiliares para determinar algunas acciones a realizar en ese día. A medio día despedía a los alumnos y los recibía a las 2.30 cuando regresaban para sus clases por la tarde; en ocasiones aprovechaba la tarde para visitar algún salón de clase y nuevamente despedía a maestros y alumnos a las 4.30 pm, quedándose a supervisar las diferentes actividades deportivas, o de banda de guerra que se realizaban por la tarde.
Era muy cercano y amigo de los niños; en momentos veía algunos juegos; él contaba una anécdota al estar presenciando un partido de los alumnos mayores, pero que eran muy malos: había con él varios niños de tercero y cuarto de primaria y uno de ellos le dice:
“Inspector, verdad que están bien cagados, pues no sirven para nada”; se puso algo serio, pero después contaba la anécdota y se reía con ganas.
Los jueves, cada quince días, eran esperados, pues era el día de entrega de calificaciones, trabajo que se divdía con el Hermano Director general.
Cuando le tocaba distribuírlos en una clase, le recibían todos de pie, se le saludaba y, después daba la señal para sentarse, comenzaba con una pequeña, pero interesante reflexión, y después la entrega personalizada del Boletín, felicitando a los de buenos resultados, comprometiendo a los de resultados menos buenos para que se superaran, muchas veces pidiéndoles que hicieran un compromiso.
Como Inspector, permitía la creatividad de los maestros en sus clases; su exigencia era tranquila y motivadora, algunas veces sí llamaba la atención al maestro, pero con cortesía y amabilidad, y por qué no decirlo, algunas veces con rudeza; bien se puede afirmar que nunca Hermano Alfonso Salvador Pérez Orozco con injusticia e intolerancia.
Un momento crítico para el Hermano Salvador eran los viajes de las Bandas de Guerra a Laredo, en el mes de febrero de cada año. Sabiendo las travesuras y algunas cosas que hacían los muchachos, que podrían poner en peligro la integridad moral de los alumnos, era contrario a esta actividad; nunca participó, pero sí demostró su oposición; pero cuando se regresaba y veía la alegría de muchos de los niños por haber desfilado, la aventura de dormir en el suelo, los juegos con pistolitas de agua y la adrenalina gastada al comprar algunas cosillas y “chiviarlas” (Expresión usada para indicar que se había adquirido en los Estados Unidos y pasada de contrabando), su rostro cambiaba.
Una de sus intuiciones pedagógicas fue actualizar la comunicación en la Primaria, para lo cual realizó la instalación de un circuito cerrado de televisión, con televisiones en cada salón de clase y con este sistema de televisión dio vuelo a su creatividad pedagógica: trasmitía diariamente las reflexiones para los alumnos, aprovechaba para realizar pruebas de ortografía, cálculo, matemáticas u otras materias a los diversos salones, por niveles; los mismos alumnos eran los camarógrafos y productores, siempre auxiliados de un maestro responsable.
Este circuito duró hasta que la vieja escuela de 1946 dio paso a una nueva construcción más funcional y moderna que la anterior.
En 1970 le tocó ser coordinador del Congreso de la OIEC42, que se realizó en la Universidad La Salle, de la ciudad de México, con un éxito total en el desempeño del cargo; a su vez era facilitador y su voz bien timbrada, potente y a la vez atrayente se le escuchaba en la lengua de Cervantes y en la francesa con perfección; siendo otra persona la que daba las indicación en inglés, lengua que nunca dominó.
Otro punto importante fue la formación de los papás, a quienes reunía cada dos meses y les daba una conferencia, ya fuera de pedagogía, de formación humana, o de aspectos que les ayudaran para la fortificación de su vida matrimonial y más tarde, sus pláticas se convirtieron en cursos organizados y sistemáticos, a los que acudían no sólo madres de familia del Instituto Regiomontano, sino otras muchas personas interesadas en su autoformación.
En el mes de septiembre mandaba una invitación a las pláticas de los miércoles sobre “Mejoramiento personal y autocontrol emocional”.
Dividía el curso en cinco ciclos a través del año escolar y entregaba el programa de cada ciclo en la primera plática. En una circular de septiembre de 1978 se lee:
“Con respeto y estima me dirijo a ustedes, señoras madres de familia, para comunicarles el calendario de las pláticas que voy a impartir los miércoles por la mañana y hacerles al mismo tiempo la invitación a participar en ellas, con la posibilidad de que ustedes, a su vez, inviten a una o más amigas que deseen aprovechar estos momentos de estudio y reflexión”.
A continuación pone el calendario de los cinco ciclos de 3 a 5 miércoles por período, y marca igualmente los tiempos de cada plática que se iniciaban a las 10 y terminaban a las 11.
Se despide: “Esperando poder saludarlas el próximo miércoles 20 de los corrientes, me despido de ustedes con gran respeto y afecto” (Circular de invitación septiembre de 1978).
Algunas personas dan testimonio de la utilidad de estos cursos: “De mucho me han servido sus clases de control mental. ¡Parece increíble cómo puede uno asimilar las cosas y aplicarlas cuando uno menos piensa; también estoy teniendo la oportunidad de vivir la sustancia de nuestras conversaciones de los martes” (Testimonio de la Sra. María Luisa Ayala en carta desde París, fechada 8 de junio de 1974).
Otros dos testimonios: “Le agradezco los agradables recuerdos que su presencia dejó en mí y la caridad que tuvo con todos los que le escuchábamos en el Curso de Control Mental, aún permanecen en mi espíritu… Una vez más le agradezco las luces que encendió en nuestras mentes y la alegría que sembró entonces en nuestro espíritu”…(Carta del Pbro. S Herrerias de Villahermosa, Tabasco, 25 de enero de 1973)
Este último testimonio fue relativamente más reciente: “Nuestro agradecimiento por lo mucho que usted nos ha dado con sus pláticas y mensajes tan interesantes para nuestra vida diaria, pero que en ocasiones nos olvidamos un poco de llevarlas a cabo. Siento mucho que mi esposo no siempre haya podido acompañarme, pues lo ideal es crecer juntos como pareja…” (23 de febrero de 1991, desde Monclova, Coah. Nini R de Russariz)
Además de estos cursos comenzó con cursos de estudio religioso o bíblicos a los que llamó “Círculos de Estudio”; otro curso muy interesante que implementó fue el de oración, siguiendo el Método de Oración de San Juan Bautista de La Salle; para su explicación hizo varios folletos, para que los pasos de cada acto estuvieran al alcance de la mano de alumnos, misioneros, padres de familia que acudieron a esos momentos privilegiados de oración y enseñanza y aplicarlos después en su vida diaria.
El buen artista sabe retirarse a tiempo; 1976 es relevado de su puesto de Coordinador General de la Primaria, tiene 62 años, está fuerte y goza de salud estable.
Dos años antes había llegado a la Primaria un joven Hermano talentoso, de una didáctica y pedagogía innata: el Hermano Humberto Islas, que tomó las riendas de la Primaria y sabiamente escogió al Hermano Salvador como su consejero de la Primaria y Coordinador de Catequesis del Instituto.
Su labor de catequista la realizó motivando la catequesis que impartían los maestros, ayudando en la preparación de las lecciones y, sobre todo, ayudando a la catequesis sacramental: Primera Comunión en la Primaria y Confirmación en la Preparatoria; era él quien impartía las pláticas preparatorias a estos Sacramentos, y coordinaba los pequeños retiros que precedían la recepción de los mismos.
Cuando el Hermano que lo remplazó en la coordinación de Primaria le entregó la circular en la que se despedía de las familias, maestros y alumnos, en la que hacía resaltar el valor de las personas con las que convivió y en una forma especial de su puño y letra le dice:
“Hermano Salvador: con un cariño muy grande, con respeto, admiración, agradecimiento y todo lo que quisiera ser capaz de expresarle, cómo me gustaría platicar con usted y darle las gracias por todo. Ojalá, Dios me conceda la gracia de verlo en el Aspirantado de Guadalajara. Muchas gracias por su cariño, su amistad, su apoyo y ejemplo” (Circular de agosto de 1982, firmada por el Hno. Humberto Islas Castañeda, con ocasión de su cambio de colegio.).
Ya descargado de la responsabilidad de la sección Primaria le permitió planear y realizar pequeños retiros y encuentros para los alumnos del Instituto Regiomontano, pero su acción traspasó las fronteras y pronto lo llamaron de otros colegios como Labastida, Mexicano, Cumbres, Lumen para acompañar a los jóvenes y presidir sus retiros.
Es fácil ver su actividad en esta época de la vida, basta con tomar una de sus agendas y recorrerla con calma para darnos cuenta de que tiene pláticas semanales con grupos de servicio, cursos de Biblia para señoras, grupos de oración, entrevista con mamás para tratar asuntos sobre sus hijos, conversaciones con alumnos que le pedían consejo, o bien con algunos muchachos que los papás se los referían.
Como un ejemplo, tomamos el mes de noviembre de 1985, la primera semana del mes y leemos:
“Plática en el Lumen: el joven y el servicio, eso fue el viernes 1; el cuatro fue plática a las esposas de Rotarios, el miércoles 6: plática sobre Valores aplicados a las relaciones humanas y, ese mismo día, por la noche, Círculo Bíblico con exalumnos; al día siguiente, plática sobre la Fraternidad, en el Colegio Mexicano y por la noche reunión con los participantes al Encuentro Nacional Lasallista, de Gómez Palacio, a celebrarse del 14 al 17 de ese mes.
El viernes y sábado acompañó a los alumnos de Preparatoria, a retiro, a Ramos Arizpe” (Agenda del año de 1985, mes de noviembre).
En esa misma semana hay agendadas citas con mamás, ser testigo de una boda, una petición de mano y muchas cosas más, que semana con semana tenía que realizar.
Encontramos entres sus apuntes de esta agenda una hermosa oración que compuso para los padres de una joven que iba a contraer matrimonio:
“Padre Celestial, el que nuestra hija deje el seno familiar para iniciar su propia familia lo aceptamos gustosamente por ser tu voluntad. Concédele que ella sea cada día más capaz del amor verdaderamente cristiano, amor que le proporcione una felicidad nueva en su vida de casada. Padre, Tú sabes que la amamos entrañablemente y seguiremos amándola siempre y, debido a nuestro amor por ella, la entregamos gustosamente a su esposo. Concede a los dos que inviten a Cristo Jesús a su fiesta de bodas y que confíen en Él, que los acompañará siempre, durante toda su vida temporal y eterna. Amén”(Agenda del año de 1985, directorio ejecutivo páginas Y y Z).
En sus agendas también se refleja su estado de ánimo; ese año, en los meses de marzo a mayo estuvo enfermo y no escribió nada en la agenda, salvo en tres ocasiones, pero sí, en cada día aparecen dibujos muy bien realizados y que trasmiten un bello mensaje; el día 22 de abril recibió el sacramento de la Unción de los enfermos, dice textualmente.:
“Unción de enfermos, la recibimos juntos, mi sobrina y yo… Ella murió hoy, poco después de recibir el Sacramento”.
Al día siguiente fue la operación de la próstata; los dibujos reflejan su dolor, algunas siluetas de Cristo, sin rostro, luego como en tinieblas, hasta la última, en que agradece poder volver a verlo.
Una característica de las entrevistas del Hermano Salvador con un muchacho era el respeto de su conciencia e interioridad; no hacía preguntas para sacar hilo, como se dice, sólo escuchaba y, al darle su opinión, lo hacía con caridad y respeto, nunca lo forzaba, trataba de que se sintiera libre, y bien; si el joven veía que le era benéfico el diálogo, que volviera por su propio pie.
Su presencia en la escuela es de gran valor, y se desea su presencia en muchos momentos; es como un testigo de honor y una garantía de las actividades que se realizan.
En los retiros de las distintas secciones del Instituto es un elemento clave; así mismo, muchos colegios y grupos apostólicos lo invitan a que les dirija la palabra. 1979.
La visita de su Santidad Juan Pablo II a México marcó para nuestra patria un parte aguas: las relaciones de la Iglesia con el Estado son cuestionadas, la expresión de fe del pueblo es notable, los gestos del Papa hacia el pueblo mexicano hacen que se gane todo los corazones.
El encuentro con los obispos del CELAM, con los pueblos de Oaxaca, con los obreros, en Monterrey, con los estudiantes, en el Instituto Miguel Ángel y con los Estudiantes en la Basílica de Guadalupe, el 31 de enero de 1979, fueron momentos privilegiados para el pueblo mexicano que, además, se había volcado a las calles para verlo un momento y tener la gracia de recibir su bendición.
El Hermano Salvador fue invitado especialmente a participar en dos eventos papales:
a) Encuentro con los estudiantes, en el Instituto Miguel Ángel. Durante este encuentro, el Hermano Salvador estuvo a la derecha de Su Santidad Juan Pablo II, le dirigió un saludo y, a la vez, presentó a la niñez mexicana, representada por esos jóvenes. Al escuchar el mensaje del Papa, seguramente vivió en esas palabras lo que había sido el ideal de su vida: “Buscad a Jesús esforzándose en conseguir una fe personal que informe y oriente toda vuestra vida; pero sobre todo que sea vuestro compromiso y programa, amar a Jesús, con un amor sincero, auténtico y personal. Él debe ser vuestro amigo y apoyo en el camino de la vida. Sólo Cristo, buscado y amado con amor sincero, es fuente de alegría, de serenidad y de paz… Ustedes jóvenes, debéis tener el ansia de ser portadores de Cristo a esta sociedad actual, más necesitada que nunca”.
b) Habiendo sido designada la Universidad La Salle, en la organización inicial, para el encuentro con el Papa, fue invitado el Hermano Salvador para que fuera él quien presentara a los jóvenes universitarios al Santo Padre; hubo algunas circunstancias y el encuentro se realizó en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, donde apareció nuevamente el Hermano Salvador al lado de S.S. Juan Pablo II y escuchó este elogioso saludo del Papa: “Permitidme que, en primer lugar, ponga un recuerdo para los miembros de la Universidad Católica La Salle, en cuyo recinto debía celebrarse este encuentro”. Ha de haber escuchado con gran emoción las recomendaciones del Papa a los jóvenes universitarios, cuyo mensaje termina así: “caminad alegres e infatigables bajo la guía de la Santa Madre Iglesia, cuyo Magisterio, prolongamiento del de Cristo, es garantía única para no perder el justo camino, y guía segura hacia la herencia imperecedera que Cristo reserva a quien le es fiel”. Os encomiendo a todos a la Eterna Sabiduría: “esplendente e inmarcesible es la sabiduría; fácilmente se deja ver de los que la amen y es hallada por los que la buscan”Sab 6, 12 (Mensaje de Juan Pablo II a los Universitarios en la Basílica de Guadalupe 31 de enero de 1979) .
1980. El Hermano Salvador participa en el Congreso Internacional de Exalumnos, realizado en su querido Colegio Cristóbal Colón, donde participó en las mesas y conferencias, así como coordinando la celebración Eucarística con la que dio fin el Congreso. Una de sus grandes devociones fue al Santo Hermano Miguel; desde que era joven conoció su vida, relatada por Hermanos franceses, que vinieron a México y, cuando ellos eran formandos, el Hermano Miguel había sido su profesor, en Premiá del Mar, lugar en que murió este Hermano. Ya vimos cómo luchó para que el colegio de Guadalajara llevara su nombre: él, personalmente, repartió muchas estampas del siervo de Dios, poco después Beato Hermano Miguel y, cuando fue su canonización, el 21 de octubre de 1984, el Hermano Salvador fue invitado a participar en dicho acontecimiento, en Roma.
El Hermano José Cervantes, entonces Consejero del Hermano Superior General, lo recibió con gran alegría en la Casa Madre de los Hermanos y lo invitó a participar en algunos de los actos de la festividad; fue la voz del Hermano Salvador la que trasmitió por Radio Vaticano, en español, la biografía sucinta del nuevo Santo, y también fue maestro de ceremonias en la Casa Generalicia en algunos de los actos conmemorativos.
Terminados los festejos en Roma, inició una peregrinación que siempre había deseado, sobre todo desde que terminó su licenciatura en Ciencias Religiosas: realizar el recorrido de los viajes de San Pablo y seguir paso a paso el relato de las epístolas del Apóstol de los Gentiles. Muchas personas apoyaron su proyecto y lo pudo realizar; todos esperaban que escribiera su tesis sobre esos viajes, pero dicha tesis se quedó en el tintero, sin nunca ver la luz.
1988. El Hermano Víctor Bertrand, en ese momento, Director del Noviciado, va a Europa a visitar a su familia, en compañía de sus hermanas y es designado el Hermano Salvador a sustituirlo en el Noviciado, por espacio de un mes y medio; al finalizar su estancia la Comunidad del Noviciado le escribe:
“Le dirá su Señor: Bien, sirvo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, te pondré por eso al frente de lo mucho; entra al gozo de tu Señor”. Y continúa, ya de una forma personal:
“Así, queremos expresarte, Hermano Salvador, cuánto significa, no sólo en este momento, sino en todos nosotros tu presencia santa y amable, en este campo donde se forjan, día a día, nuestra almas juveniles para consagrarse a Dios nuestro Salvador. Cada palabra, cada hecho tuyo, nos recuerda al Salvador, Cristo Nuestro Señor, que abandonándose completamente en manos del Padre redimió al hombre y, así, en esta forma, cada Hermano, siguiendo el camino trazado por San Juan Bautista de la Salle… son más de cincuenta años de tu entrega al servicio de los niños y de los jóvenes y, así palpamos que tu alma sigue siendo la de un niño, y en tu entusiasmo vemos a un joven en plenitud…
Hermano Alfonso Salvador, que seas la pluma del Espíritu Santo para que sigas dibujando en el alma de cada niño que tratas el rostro de Cristo…(Carta de los Novicios al Hermano Salvador marzo de 1988) “
La redacción de quien escribió es pobre e inconclusa en la construcción de las ideas pero refleja el cariño y la honda huella que dejó el Hermano Salvador en ese joven novicio.
Al año siguiente fue invitado a dar una semana de espiritualidad en el Noviciado, con gran provecho y gusto de todos.
1992.
La Hermana Esther Vázquez, Superiora General de las Hermanas Guadalupanas de la Salle lo invita a dar su testimonio sobre la vida del Hermano Juan Fromental, fundador de esta Congregación, y que el Hermano Salvador conoció muy bien, le dice lo siguiente: “El Reverendo Hermano, Vicario General, Genaro Sáenz, en su visita a México, en abril, nos recomendó insistir con usted , para que, como fuente fidedigna y valiosa, nos diera su aportación sobre
la persona del Rdo. Hermano Juan Fromental Cayroche, para la introducción de su causa de beatificación y canonización” (Hermanas Guadalupanas de la Salle, carta de septiembre de 1992.) .
Seguramente, el Hermano Salvador acudió al llamado que le hicieron las Hermanas y, el día de hoy, la causa del Hermano Juanito ya pasó la etapa diocesana y se encuentra lista para la fase romana y su beatificación.
El artista Ser artista es un don de Dios donde se conjugan habilidades, sentimientos, capacidades y una manera especial de ver el mundo, el color, la forma y se expresa a través de la pintura, escultura, poesía, canto, música… el artista se convierte en alguien único que engloba a muchos seres humanos, a quienes va a llegar su lenguaje plástico, pictórico, poético y, en el Hermano Salvador se conjuga la palabra ardiente y alentadora, con la poesía que eleva y transporta, con la forma y el color, plasmado en lienzos o en simples hojas de papel, y la dimensión en la escultura o tallado de madera, del cual era un maestro.
El Hermano Salvador fue introducido en el mundo del dibujo y la pintura por los Hermanos franceses, durante su Noviciado Menor; más tarde, fue el Hermano Manuel Ibarrola, magnífico artista y destacado literato michoacano quien lo perfecciona.
Para el Hermano Salvador, dibujar, esculpir o pintar es un modo de manifestar sus sentimientos, pensamientos, ilusiones y proyectos… pero también es un modo de orar y catequizar. Todo tiene un valor: una piedra, el tronco de un árbol, un bello atardecer o una nube espesa… pero, lo que más le cautiva es el ser humano y, de lo humano, es el Dios Hombre: Jesús; en sus pinturas y dibujos Jesús es el inspirador, la base, la cúspide.
Bien o mal representado, hermoso o maltrecho, muerto o resucitado, escondido o manifiesto, eso poco importa. Lo que vale es que Él está allí… y decía, el Hermano Salvador: “lo tienes que encontrar, completar, lo debes formar”
Quiere expresar su lema, que no es otro que el del mismo Pablo: “Mi vivir es Cristo”.
Su pintura no encuadra en el límite de un estilo… se expresa en todos y de todos se sirve. Son muchos los idiomas y dialectos de su pintura; muchas veces parte de una escuela clásica y de ahí pasa a un tinte surrealista e impresionista, de corte moderno, pero hay, sobre todo, un profundo contenido espiritual y de gran afecto humano. Habla con profundidad y arregla con profusión. Traza con sencillez y, a veces, con gran complicación; se le entienda o no, él se expresa y ahí queda para verse… para buscarse o, simplemente ahí quedó.
Ciertamente, los temas religiosos le atraen fuertemente por su profundo misticismo, aunado a su gran humanismo, siendo como ya se ha recalcado, su mayor inspirador, Cristo Jesús, siempre presente y manifestado en diferentes formas, que introducen su arte a un realismo dramático profundo...
Él mismo, con ocasión de la presentación de la coral de Padres de Familia del Instituto Regiomontano, en La Sala Ricardo R. Guajardo, describe así la acción artística:
“La expresión artística introduce al hombre en una órbita que permite afinar su espíritu, equilibrar sus fuerzas, purificar su mente, armonizar la naturaleza e iniciar relaciones significativas, sensibilizar su yo y al otro, establecer comunicación nutriente, madurar y producir bienes y servicios incalculables.
Cuando la expresión artística cambia la nota y la palabra y, ambas cosas, al realizarlas en grupo, con disciplina y armonía, bajo la mirada y el gesto directivo de un conductor, adquiere matices insospechados de belleza, que hace vibrar el gozo y la alegría tonificante y dinámica.
Tal es el caso de la Coral Lasallista del Instituto Regiomontano (Salvador Pérez, Mayo de 1985, presentación de la Coral de Padres de Familia en la Sala Guajardo ).
En retiros de muchachos o en reuniones con maestros a donde se le invitaba a motivarlos, después de una magnifica charla se ponía en una banco, con un buen número de cartoncitos y con pintura, o bien, con sólo su pluma, e iniciaba a dibujar a Nuestro Señor y les iba entregando a cada uno un rostro de Cristo, todos diferentes, pero todos llevaban a la piedad.
En una ocasión un joven de preparatoria fue a hablar con él y le escucha atentamente, le disipa dudas y le da aliento, pero al mismo tiempo dibuja un rostro de Cristo, con una sola línea, sin despegar la pluma, al final aparece un significativo rostro de Jesús y le da la aplicación al muchacho, que él mismo la relata :
“A pesar de que el Hermano Salvador Pérez tenía agenda llena, aquel día soleado, como en muchas otras ocasiones, se dio el tiempo de escuchar con infinita paciencia una de tantas inquietudes que, como adolescente, atravesaban por mi mente con regularidad. Y es que para mí, como para muchos otros, el Hermano Pérez, más que un maestro, era un guía espiritual.
Caminamos un poco, sin rumbo, a lo largo de los patios del colegio y, finalmente nos sentamos en la barda, al pie de la oficina de la coordinación, dejándome hablar hasta cansarme. Entonces, sin decir palabra, sacó del bolsillo de su guayabera una pequeña tarjeta en blanco, tomó una pluma y comenzó a dibujar una línea continua, que de no ser porque lo conocía, bien pudiera haber sido confundida por el trazo de un telegrafista retirado. La misma, no me decía absolutamente nada. De repente, aquel rayadero comienza a tomar la forma de la imagen de Jesús, el Hermano comenzó a hablar y me dijo textualmente:
“Así como la pluma no se despega del papel, así mantén tu vida unida a Cristo”. Esta experiencia dejó marcada en mi vida una huella imborrable hasta el día de hoy”(Testimonio de C. Martínez Treviño, exalumno del Instituto Regiomontano).
En otra ocasión le preguntaron que por qué había huecos en el rostro del Señor y la respuesta sencilla fue: “es que te toca, con tu vida completar el rostro de Cristo”… así se podrían señalar muchas lecciones que daba con esos pequeños rostros de Jesús.
Cada pequeño cuadro de Cristo llevaba un mensaje, una oración, o simplemente, en la expresión del rostro de Jesús estaba el mensaje y la catequesis que el Hermano plasmaba en esos rasgos.
María Santísima fue también uno de sus temas privilegiados para plasmar en los lienzos. Dos de ellos me han llamado mucho la atención: el primero lo intituló ‘La Encarnación’, fue un cuadro hermoso, pintado de modo tradicional, era el año de 1960 y, poco a poco lo fue transformando en una especie de cubismo y geometrismo, conservando sólo el rostro de María Santísima, cuadro lleno de símbolos, profusión de colores, transparencia de los mismos y un mensaje claro:
“El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.
Fue realizado para la fiesta de la Anunciación, entre los años 1960 y 1961. Un segundo cuadro de Nuestra Señora, llamado “Nuestra Señora del Gran Riesgo”, fue pintado para la casa del Aspirantado mayor de Saltillo, a principio de la década de los setentas o en el último año de los sesenta.
La figura de María Santísima es la de una joven, con mirada limpia y penetrante, enmarcada entre dos signos de interrogación que se entrelazan, teniendo como centro la figura de María, que es el de una joven, porque así es como muestra su generosidad a Dios, desde su juventud. Con una mirada que parece “perdida”, o a lo lejos, porque no se queda en lo terrenal, sino que va más allá. Alrededor hay unos signos de interrogación, que enmarcan la figura de María Santísima, porque en la vivencia de la vocación siempre hay dudas, necesitamos de la fe y la decisión para arriesgarnos en las cosas de Dios, sabiendo y teniendo bien claro que, lo único seguro es Él. En la parte superior del cuadro hay un fin de pista que marca el final, o sea, la meta que hay que alcanzar y por la cual hay que luchar. En el lado izquierdo del cuadro, visto de frente se encuentra una cruz que nos dice que el seguimiento de Cristo sólo se da a través de ella; al lado derecho hay un Rabat, del hábito Lasallista, indicando que el seguimiento de Cristo es al estilo de La Salle. Alrededor de las figuras hay como espinas, que simbolizan que el camino no es fácil, hay contratiempos, pero todo es superable, y el último simbolismo son los dos corazones: los de María y de Jesús, que aparecen entrelazados, a los cuales tenemos que unir nuestro corazón, y guardar en el nuestro los sentimientos de Jesús, como María los guardaba en el suyo…
Este cuadro se encuentra actualmente en la Capilla del Aspirantado Interdistrital de Gómez Palacio, Durango.
Cientos fueron los cuadros que pintó, el tamaño no le importaba, bastaba un poco de inspiración y algo en qué realizarlo para que de sus dedos y su mente surgieran figuras.
El Hermano Salvador fue muy buen declamador, captaba la atención y hacía al oyente entrar en las emociones, tragedias y dramas que expresaban cada uno de los versos; su voz, su expresión, entonación y gestos hacían entrar de lleno al sentimiento del autor del poema.
Conocía y sabía de memoria muchas poesías, gustaba con especial predilección la poesía de Amado Nervo, sin dejar atrás la Canción del Pirata, las Coplas de Jorge Manrique, que aún al final de sus días gozaba recitándolas a sus enfermeros.
Entre sus escritos, con frecuencia se encuentran pequeños versos, salidos de su pluma, muchas veces escritos en trozos pequeños de papel. Un verso que amaba recitar y con él, su alma vibraba, su voz sonora tomaba tonos dulces y piadosos, haciendo gozar al oyente con cada palabra salida de su boca; era, se podría ver así, una síntesis de su vida:
Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo... No volveré siquiera la mirada para mirar a la mujer amada... Pero dímelo fuerte, de tal modo que tu voz, como toque de llamada, vibre hasta el más íntimo recodo del ser, levante el alma de su lodo y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices «¡ven!», todo lo dejo. Llegaré a tu santuario casi viejo, y al fulgor de la luz crepuscular; mas he de compensarte mi retardo, difundiéndome ¡Oh Cristo! ¡Vomo un nardo de perfume sutil, ante tu altar! (Amado Nervo “Si tú me dices ven”)
Así fue su vida, se fue difundiendo como el perfume de un nardo, como la llama de un cirio que se consume hasta la última gota ante el altar del Señor y el mismo Señor le dijo “Ven”, cuando clareaba la luz del sol, y las gotas del rocío transparentaban la luz, descomponiéndola en rayos de colores…
Su Espiritualidad a través de sus escritos personales.
Dos palabras de la Sagrada escritura pueden explicarnos muy bien muchos de los aspectos de la espiritualidad del Hermano Salvador: “Nadie puede poner otro cimiento que el que ha puesto Jesucristo” y la segunda “Me amó y murió por mí”
La mayoría de sus escritos son del fin de su vida; al revisar lo que dejó en algunas cajas, se encontraron, en pequeñas hojas, esquemas de sus pláticas, que son sólo palabras sueltas; en algunas hojas de agenda, que él cortó y agrupó, hay girones de su ser, de su oración, de su reflexión, de su apostolado.
Una visita que hizo al Colegio La Salle de Cancún, le permitió tener tiempo de meditar y rezar por escrito:
“Día soleado, renace la alegría en mi entorno… quiero ser un sol siempre encendido… perforaré la niebla cuando ésta me invada; estuve en la comida con la familia Castillo. Gracias Señor por el contacto con esta familia tan buena…”
“Hoy domingo… Te me vuelves a manifestar. La fe me guía. Por la fe te me das a conocer, tu amor me asume, me llevas en tu seguimiento y me unes a Ti… te pido que esto sea eterno… y para todo el mundo”.
“La estrella cumplió bien con su misión: ilumina, inspira y guía a los reyes .
“Ustedes son luz”...
Tengo vocación de iluminar… he de gastarme dando luz. Por mi medio Tú, Jesús, inspira a las almas… que al verme te miren a Ti… También tengo que guiar a todos hasta Ti… que no se detengan en mi”.
“El frío del pecado hiela mis huesos- mis hermanos extraviados necesitan tu luz… Que los niños y los jóvenes no se encandilen con los espejismos del placer… dales un corazón fuerte y una voluntad de acero”.
Seguramente había tenido contacto con alguna persona que se encontraba lejos del Señor o llena de problemas morales en su alma; ese día el Hermano Salvador escribió la siguiente constatación y súplica:
“Palpo las cadenas del pecado, su peso y esclavitud en ella; Jesús, Tú eres salvador…Tú destruyes el pecado y colmas de tu amor al pecador…Te pido para ella la gracia del arrepentimiento… Deseo vivamente disfrutar de la gran fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente”.
“Nada afecta negativamente el corazón humano como la indiferencia… Me duele la indiferencia… acepto la indiferencia a cambio de tu amor. No permitas, mi Jesús, que yo te trate alguna vez con indiferencia. Sólo Tú eres grande… Sólo Tú Señor… Sólo Tú Altísimo. Que lo repita el Cosmos, toda criatura y toda cosa, hoy y eternamente”
. Después de haber tenido contacto con un grupo de jóvenes, quizá misioneros o comprometidos en un apostolado con los necesitados nos expresa su sentir:
“Qué belleza creada ha hecho la Belleza increada: los jóvenes. 23 hombres y mujeres jóvenes que se ocupan de Ti, Jesús. Todos ellos son tus predilectos… Mírales y ámalos, llenándoles de tu amor y de tu gracia. Alrededor el mundo se contamina, le falta lo que ellos, los jóvenes, con ahínco quieren tener: Fe, Fraternidad y Servicio.
Se sienten responsables de su mundo… nunca los abandones. Que la ternura maternal de María los acompañe… que el silencioso trabajo de José los aliente…”. La alegría florecía en su corazón y el consuelo del Señor se hacía presente; en momentos se alegra por el contacto con otros seres humanos o con la naturaleza. “Mi corazón está ardiendo de amor a Ti, mi Señor… Mi cuerpo resiente la humedad y el frío circundantes. Todo mi ser te glorifica. Mi voz resuene en todo el orbe y hasta los confines del cosmos: ¡Gloria al Señor!”
Cada año el Hermano Salvador iba como asesor al colegio de Cancún, fundado por los exalumnos, con ayuda de él y con su asesoría e inspiración.
Fue el alma de esa obra en sus inicios. Esta visita lo llenaba de entusiasmos y se sentía muy feliz en medio de una familia que para él era entrañable y donde lo sentían como algo suyo.
“Del frío y humedad paso, en unas cuantas horas, al calor con humedad. Siento la recepción afectuosa de Alfredo y mi familia Castillo… Aquí estoy Señor… Aquí, en Cancún… Aquí presente estás Tú, siento que conmigo vas, yo no te dejaré, Amor. Pon tus palabras en mi boca y sus raíces en mi corazón… que sólo hable con tu voz y diga lo que Tú quieres, y silencie mis palabras”.
“Maestro… sólo Tú puedes enseñar la verdad, toda la verdad. Habla por mi boca, para que los profesores de Instituto Cancún te reciban a Ti… mueve sus corazones para que obren por ti. Los niños son tus predilectos, necesitan apoyo, suscita apóstoles que los atiendan con amor y con desinterés”.
Hablando del trabajo realizado por el Hermano encargado de Educación del Distrito de México Norte, en el Instituto Cancún, se alegra por ello y lo plasmó así:
“Alegría jubilosa de los niños y adolescentes del I.C. ¡Qué hermoso recuerdo ha dejado el H. Gustavo…! todos lo aprecian y se alegran de haberlo tratado. ¡Alabado seas en tus apóstoles!”.
“La visita que hice a toda la primaria, después del saludo inicial a la Secundaria, Primaria y Jardín la he sentido muy positiva. Sembrar a manos llenas amor, respeto y responsabilidad.
La relación con maestros y alumnos va en ascenso… impulsarlos a Cristo. Visito al grupo de mamás. Señor, has hecho al hombre un poco inferior a los ángeles, has que recuperemos la dignidad”.
En sus visitas a ese hermoso centro turístico, de aguas cristalinas, arenas blancas y hermosos colores, el Hermano Salvador se dirigía a los papás del Instituto Cancún y constata lo siguiente:
“Inquieta mi corazón la frialdad, la indiferencia de muchos cristianos en Cancún… Jesús me uno a Ti, y por la fuerza del Espíritu clamo al Padre: Suscita, aquí en Cancún, cristianos comprometidos, apóstoles entregados, que sean fermento de esta nueva sociedad”
“Señor, siembra por mi medio abundante y buena simiente en los corazones humanos.
Señor levanta una pléyade de cristianos que sean tus testigos comprometidos.
Cielo y mar, mar y cielo.
En tus manos estoy.
Todo tuyo soy; ayer y hoy.
En ti voy.
La seguridad es mi boleto.
El amor mi ambiente.
La esperanza me aliente.
Amor mi corazón siente.
Tu verdad no miente.
¡Confío en Ti, Señor!
(Invierno de 1987 en Cancún, Q.R)
Sensible ante el dolor del amigo que termina su peregrinar en la tierra escribió:
“Fuerte dolor causado en mí. El suegro de Armando, el papá de Socorrito, murió… Recíbelo en tus brazos amorosos y dale la felicidad perdurable. Llena está mi alma de la dulzura de tu amor. Rebosa mi corazón de alegría. La paz que has puesto en mi alma se trasmite a la familia Levi… La muerte del papá, su cadáver en el ataúd, las lágrimas de los suyos, el ambiente de dolor se mitiga por Tu presencia pacificadora. Quédate con ellos, Señor, a él dale la felicidad perdurable”.
Algunas de sus oraciones escritas parecen más un diálogo con Jesús y un ofrecimiento de su persona a Jesús, que colma las inquietudes y su corazón:
“¡Alabado sea Jesucristo! Cada vez que mi espíritu se postra ante tu inmenso poder, invito a toda la naturaleza que se humille en la presencia de su Señor… Mi actitud perene es de humilde entrega: Padre, me ofrezco con todo lo creado en unión de tu Hijo Jesús, por el Espíritu Santo, hoy y por siempre”.
“Brilla, oh mi Jesús, brilla intensamente, reflejando tu luz bienhechora, desde la pequeñez de esta nubecilla. Que todos vean la hermosura crepuscular de tu servidor y alaben al Padre porque hizo maravillas de la nada y estableció en sitio de honor la miseria…”
“Todo cuanto existe se postre con profundo respeto ante Ti y glorifique tu excelso poder. Universo, cosmos, lo grande y lo pequeño, todo glorifique al Señor y no cesen de engrandecer su nombre. Tu amor, Señor, se manifiesta en todo lo creado… pero sólo el hombre puede, es capaz, de descubrirlo… Que toda inteligencia te ame y se adhiera a tu amor misericordioso. El amor todo lo perdona… Yo amo con tu amor”.
“Cuando la naturaleza calle, yo gritaré ¡qué bueno es el Señor! Quiero que jamás se agote en mi ser la alabanza a tu nombre… ¡qué bueno es el Señor! Otros, con tus dones te dirán cosas bellas, yo no acierto sino a repetir: ¡qué bueno es el Señor!”.
“Como la lluvia pertinaz, menuda y prolongada, indulgente y penetrante… así tu Palabra llegue hasta lo más hondo de mi ser… Dime una palabra de amor, cargada de misericordia infinita y todo en mí será fecundo… que de Ti, en mí se alimente la humanidad”.
“Jesús escondido, descúbrete al mundo por la irrupción de tu gracia… Envía renovadamente tu Espíritu y todo será creado… Que tu cáliz de vida, tu Sangre amorosa caiga y recaiga en todas tus criaturas que Tú formaste… que inunde el corazón de todo ser humano, de antes, hoy y de mañana, para ser salvos. Dame la gracia de aceptar la salvación”.
Cuando el dolor del otro llega a su corazón, ya sea por una enfermedad que sufre o la muerte de una persona por él conocida, su corazón se eleva al Señor y le manifiesta su tristeza:
“Aparta de nosotros la angustia que produce la soledad y libéranos de la desesperanza… Mi corazón se apachurra al contacto del deprimido, desesperado, del que siente que no le queda otra salida que la muerte. ¡Señor, apiádate del suicida! Oro fervorosamente por los jóvenes sin ideales… ilumínales en la noche oscura de su alma; la Estrella que tú elegiste, María, tu hermosa madre y señora nuestra, sea su luz”.
“Una tumba, un cadáver, y en torno sus amigos y familiares, con el dolor sobre la frente y el amor en su mirada. Los mariachis cantan: “A dónde irá… Yo si sé a dónde va… a unirse a Ti en un abrazo de amor eterno… Señor, dale el eterno descanso”.
La mayoría de los textos son del primer trimestre de 1987, las siguientes oraciones- reflexiones personales del Hermano Salvador son de 2003, quizá las ultimas plegarias nacidas de su alma, que escribió con ocasión de recibir un reconocimiento:
“Sentimientos variados, a veces inentendibles. Alabanzas personales totalmente equivocadas, las he recibido exclusivamente para ti Jesús. Canto en mi interior las alabanzas que te agradan, río y lloro, soporto dolores que me turban… sufro caídas que me hacen fuerte; yo veo que el débil es humilde y el humilde te atrae. Yo te atraigo, mejor dicho, Tú me atraes irresistiblemente. Espíritu Santo purifícame y dame la gracia de dejarme empujar”.
Hace una confesión de sí mismo:
“ Todo lo que no es eterno o para la vida eterna lo voy a relativizar. Espíritu Santo, ilumíname para conocer la Verdad, encontrar la Verdad, vivir la Verdad, morir por la Verdad, ser testigo de la Verdad, morir en la Verdad”.
“Tengo mucho desorden en las cosas, no así en mi alma; la veo sincera y diáfana. Tu amor misericordioso no tiene límites para mí… siento explotar… voy a explotar… y, ¡qué ternura!, de la que tienes pletórica mi alma; haz que alcance hasta la más humilde criatura, hechura de tu infinito poder misericordioso. Haz eficaz en mí tu Palabra”.
Un último escrito personal del Hermano Salvador habla de los niños y pide a Dios por ellos:
“Está cerca la vida eterna. Quiero vivir ya la vida eterna; ya estás a punto de nacer, ya María nos va a entregar el fruto. Ya mis ojos lo ven, lo oyen mis oídos, lo tocan mis manos. Jesús, con cuánta claridad te descubro envuelto en pañales… como cualquier niño… ¡qué barbaridad!, ¿qué estoy diciendo?, sí cualquier niño eres Tú, pues en cualquier niño te descubro… te veo, te siento en los otomíes y en los de la calle, en ellos hay y se deja ver la imagen viva de tu amor… te descubro en la inocencia de todos los niños, de aquéllos que no tienen la culpa de estar escondidos bajo las cobijas de las riquezas materiales.
No permitas que se asfixien… Las riquezas terrenas son una cáscara muy dura de romper, te pido que sus padres lo comprendan para que les ayuden y los alienten en el esfuerzo para liberarse de ese primer gran obstáculo. Jesús, José y María, trinidad terrestre, fuerza y empuje, fortaleza y suavidad, divinidad y humanidad, eres la luz que destruye las tinieblas; las familias que a ti se acercan y caminan contigo van ciertas y seguras en la vida, las palabras se suscitan en su corazón por el Espíritu Santo. La armonía toma su asiento en ese hogar y en todos los que se unen a él…”(Apuntes personales del 19 de diciembre de 2002)
Al final de su vida escribió, ya viendo llegar el día en que el Señor lo llamaría: “… levanto los ojos a las alturas para recordar que allá está mi morada preparada para mí, por Jesús, mi Señor y Salvador.”
La Fe guía su vida.
El hombre de fe que reside en el Hermano Alfonso Salvador, le da la sencillez y humildad para que abra su alma a la dirección de sus Superiores, a los cuales manifiesta una gran confianza y les desvela su alma y su interioridad.
En las “cuentas de conducta” que periódicamente se tenían que rendir al Hermano Superior General, en la persona del Hermano Asistente, y cuyas respuestas guardó con veneración, se puede leer mucho de su interioridad y de su ser de religioso.
El 15 de abril de 1957 entregó, por escrito, la cuenta de su conducta al Hermano Superior General, Nicet Joseph, durante su Segundo Noviciado; primero le presenta su currículum vitae, en el que le informa de sus once cambios que vivió desde 1932 a 1950, éstos fueron: San Borja, La Salle de Belisario Domínguez, el heroico tiempo de los grupos, prefecto de internos en Puebla y Cristóbal Colón, Inspector en Puebla, Reclutador, nuevamente Prefecto de internos, en Puebla, Subdirector del Noviciado Menor, Inspector y Subdirector en el Simón Bolívar y, por fin, Inspector de la Secundaria del Cristóbal Colón; son su caminar, y los lugares de su apostolado.
Agradece la gran gracia que el Instituto le concedió con el Segundo Noviciado y relata que su oración durante este tiempo de gracia ha sido la frase del ciego del Evangelio: “Señor que yo vea”, le pido y, después de la gracia de ver, quiere que Jesús diga como al paralitico: ¡Camina! Prosigue: Conozco mi debilidad y mi inconstancia; no me que queda otra cosa que dar que mi pobre cooperación a Nuestro Señor.
Para conseguir ser fiel a esta cooperación con Jesús, tomo como medio, para lograrlo, la apertura total de mi conciencia a los Superiores…
Al hablar de sus obligaciones en el cumplimiento de sus votos, donde revela su valor como humano y su compromiso como religioso, escribe: “sufro violentos y continuos ataques contra esta virtud y, hablando de la castidad, hace una bella confesión sobre su vida: “desde que soy Hermano, nunca he pecado de impureza….”(Cuenta de Conducta presentada al Hermano Nicet Joseph Superior General al fin de su Segundo Noviciado).
Se conservan muchas respuestas de ‘las cuentas’ escritas por el Hermano Alfonso Salvador; en ellas se ve el aprecio de los superiores y el gran cariño que tenían por su persona.
El Hermano Asistente, Nivard Joseph, insistía mucho en que estuviera presente y cercano con su mamá, que ya estaba delicada; el Hermano Asistente, Antonio María, consiguió algunos indultos porque el Hermano Alfonso Salvador había conseguido un bienhechor que ayudaba con cien pesos a su mamá, y dio la orden de que el Hermano procurador le entregara, mensualmente, 40 pesos para ayuda a su mamá… ya que en ese tiempo los Hermanos no manejaban ningún dinero, a menos que fuera responsable de la Dirección o de la administración de una casa… una forma de entender el voto de Pobreza, que no permitía el manejo de dinero o de algún bien sin el permiso expreso del superior.
En algunas de sus cartas de cuenta de conducta hace la confesión de que lo que más le costaba en su actuar, era estar sujeto al Superior y consultar todas sus decisiones antes de realizarlas… el Hermano Asistente le insiste en que dialogue y comunique esas decisiones, pues a eso se había obligado por su voto de Obediencia.
Frente a frente con el Señor.
Los Hermanos, cada año, hacen un retiro espiritual en tiempo de vacaciones; el Hermano Alfonso Salvador siempre fue fiel a estos ejercicios de Regla.
De estos retiros hay muchas pequeñas hojas escritas por él, pero difíciles de relacionar una con otra, pero de 1952 se encontró en sus apuntes, prácticamente todo, y se transcribe aquí:
Dios misericordioso, que me has dado esta gracia del retiro anual para liquidar y renovarme. Estoy confundido por la realidad de mi indigencia espiritual y tu incomparable dignidad. Te ofrezco la preciosísima sangre de Cristo, en el purísimo cáliz del Corazón de María, en acción de gracias, acéptalo, Dios mío, y permite que mezcle esta gota de agua impura de mi vida a tan precioso Don, y recibe así la ofrenda.
Mi vida es inconsistente; es un tejido de inconstancias. Hoy tengo un entusiasmo que la más ligera dificultad al poco tiempo derrumba. Señor, lo único que puedo hacer frente a estas lamentables realidades, consiste, primero, en arrojarme así como soy, en tu Corazón abierto y renacer a la vida, transformado con vitalidad nueva, con nuevos bríos. Segundo, ratificar la definitiva entrega de mi libertad.
Tú debes reinar en mí: así lo quieres y yo también lo quiero; que yo muera, es la expresión más sincera y mi máximo deseo, antes de que intente sustraerme de tu imperio.
Muchos, por humildad, aseguran que no tienen nada que ofrecerte… en mí es una realidad. Tengo pecados, infidelidades, faltas de generosidad, sentimientos vanos, pensamientos de orgullo y hasta raquítica salud… todo esto en abundancia… así soy y así me atrevo a darme a Ti.
Tú eres el gran transformador; inventaste la transubstanciación y, sólo movido por tu misericordia… haz el milagro… transfórmame y sírvete de mí, si así te place… quiero contribuir al brillo de tu gloria. Hazlo así, el mundo tendrá un motivo más palpable de la grandeza de tu misericordia…
Otro de los días de ese mismo retiro escribió, muy probablemente ante un examen de conciencia, lo siguiente:
Horrores, he descubierto en conciencia ocultos sentimientos de vanagloria, sensualidad… apegos desordenados, ambiciones… falta de caridad.
No soy humilde para sujetarme en todo a la obediencia, para solicitar permiso… soy vanidoso por la facilidad de insinuarme a los alumnos; como si no te lo debiera a Ti, mí Jesús. Hablo de la pureza a los jóvenes… recibo sus confidencias y hoy sufro del temor de buscarme sólo a mí mismo.
Hablo, hago discursos, doy conferencias, organizo fiestas, invito a reuniones piadosas… y en todo eso encuentro raíces del deseo de ser tenido en algo, me busco a mí mismo.
Oigo hoy, a pesar de mi gran miseria, tu dulce voz invitándome a ir a Ti. Y vengo porque me llamaste y porque sé que tu misericordia es mayor que mi malicia y miseria.
Lo que de mí exiges y lo que me pides, te lo doy, y agrego: tómalo a mi pesar, pues antes que nada te entrego mi libertad, sin reticencias.
Ya he formado el propósito firme de purificar mis intenciones en la obra apostólica que me encomiendas.
Renuevo el compromiso que he contraído contigo, de tratarte bien en la persona de mis alumnos. Cuando se me acerquen heridos por el pecado, seré tu buen samaritano; te veré a ti en ellos y los trataré en consecuencia.
Si me hablan de sus miserias espirituales, no descenderé a detalles que pudieran ser provocativos… jamás forzaré una conciencia para substraer sus secretos, me conformaré con rezar y mortificarme por ellos.
Oración de un hombre en paz
Que no tenga yo ningún hombre como enemigo, y que sea amigo de lo que es eterno y que perdura.
Que no me regocije con la desventura del que me ha hecho algo mal.
Que pueda, con palabras amables y consoladoras, al visitar a los que sufren, aliviar sus penas.
Que ame, busque y llore sólo lo que es bueno.
Que hasta donde alcancen mis fuerzas preste toda la ayuda necesaria a mis amigos y a todos los necesitados.
Que me respete a mí mismo.
Que cuando yo haya dicho o hecho algo malo, no esperar nunca que los demás me lo reprochen.
Que me acostumbre a mostrarme amable y nunca irritado con los demás, bajo ninguna circunstancia.
Entre las cosas del Hermano Salvador, ya con una letra garrapateada, que no es ni la sombra de la bella letra que tuvo, seguro porque la escribió cerca de su fin, se encuentra la siguiente oración:
Mujer tú eres el ser más bello, formado por las manos amorosas y tiernas de Dios.
Mujer, llevas en tu ser el germen de la vida que hace crecer hasta la vida eterna.
Mujer, valora tu dignidad
Mujer, haz valer los dones y carismas que has recibido del Señor tu Dios.
Mujer, una lágrima vertida de tus ojos, hace al mundo un poco mejor.
Mujer, el universo se inclina ante ti, rindiéndote un homenaje de amor y respeto.
Lo hacemos hoy a la mujer, a la mujer hija, a la mujer esposa, a la mujer madre, a la mujer educadora.
¡Mujer bendita de Dios, Él ha hecho en ti maravillas!
Tu Hermano en Cristo. Hno. Salvador Pérez Orozco.
Correspondencia del Hermano Alfonso Salvador:
Durante sus primeros treinta y tantos años de docencia, el Hermano Salvador fue conocido como Hermano Alfonso Salvador, su nombre de religioso. De hecho, en su firma, la letra “A” sobresale entre sus rasgos. Fue hasta después de 1966, con el Concilio y el Capítulo especial de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que desaparece el nombre religioso y vuelve a ser nombrado por su nombre de pila, Salvador.
La correspondencia del Hermano Salvador la conocemos gracias a las múltiples cartas que guardó y que provenían como respuesta de las que él había enviado.
Las más antiguas corresponden al tiempo que estuvo en Puebla que, como Prefecto de Internos, informaba a los padres de “sus muchachos”, a los cuales amaba entrañablemente y, a la vez les exigía estudio, buena conducta en clase y los motivaba para que vivieran en la gracia de Dios.
Un antiguo interno de Puebla habla de su escuela diciendo: “quiero hacer la mejor disertación de mi escuela, o mejor, de nuestra escuela, pues usted y yo formamos parte de la esencia de ella… en esta edad privilegiada de la niñez y adolescencia he vivido una variedad de matices que nos sorprenden y que dejan impreso en nuestra alma los recuerdos que endulzarán nuestra existencia y, más tarde serán un paliativo para nuestra vejez…
Con el sincero afecto de uno de los más traviesos alumnos que lo aprecia, le mando un abrazo de despedida y el agradecimiento de mis padres, a quienes impresionó hondamente la forma de expresión de usted, en que pone el alma al servicio de la niñez y de la educación”. Cariñosamente, JPS de Tenancingo, Méx., 1946.
La forma de expresión de los sentimientos de este joven, aún adolescente, nos habla de la honda huella que el Hermano Alfonso Salvador dejaba en sus alumnos.
Relación con sus alumnos.
El primero de enero de 1947 acababa de sr cambiado al Noviciado Menor, como subdirector, y escribe a sus antiguos internos del Colegio Benavente para felicitarlos y, de una manera velada, decirles que había sido enviado a otra obra.
Queridos e inolvidables amigos:
No puedo dejar pasar el primer día del Nuevo año de 1947, sin desearles a ustedes y a sus apreciables familias, abundantes bendiciones de Dios y una protección especial de su Divina Providencia.
En la Santa Misa y Sagrada Comunión de Hermano Alfonso Salvador Pérez Orozco este nuevo año tuve un recuerdo especial de cada uno de mis internos. Créanme que el gran cariño sobrenatural que les profeso me impide olvidarme de todos a la vez y de cada uno en particular.
Desde el santo día de Navidad estoy deseando escribirles; por muchas causas no lo había podido hacer, pero ahora, con gran gusto, les mando estos rengloncitos.
En los 365 días del año que expiró, 1946, ascienden a 60 millones el número de muertos.
¡Cuántas y que provechosas reflexiones podemos hacer a este respecto! Sesenta millones que se han presentado ante el SOBERANO Juez. ¿Cuántos habrán oído las terribles palabras: “apártate de mí maldito…”?
¿Cuántos otros, al contrario, habrán sido llamados…? ¡Venid benditos de mi Padre a poseer el reino…!
Si la muerte nos hubiera sorprendido en aquel día, que todos nosotros bien conocemos. (Habla de un sacerdote en un día de paseo del Internado)
¡Cuántos de nosotros no estábamos bien con Dios…! ¿qué hubiera sido de nosotros? De esos 60 millones ¿cuántos eran padres o madres?... cuántos hogares huérfanos. Y para nosotros, la bondad divina ha conservado a nuestros seres queridos. Hemos sido tratados espléndidamente por Dios Nuestro Señor.
Dos sentimientos y un propósito nacen de su corazón generoso:
Sentimiento de tristeza, por haber ofendido a Dios, que tanto nos ama, y por lo tanto un acto de arrepentimiento.
Segundo sentimiento, de gratitud. Todo buen corazón agradece tanta misericordia.
El propósito: pasar el año 1947 sin ofender gravemente a Nuestro Padre Misericordioso. ¡Ánimo!, pues, y con verdad se diga de cada uno de mis internos que al entrar el Año Nuevo, comienzan vida nueva, según la ley de Dios.
Sean cada día más obedientes y respetuosos con sus padres y más condescendientes y cariñosos con sus hermanos.
Apártense de las malas compañías, porque son del demonio. Que sus diversiones sean honestas. Su tiempo bien empleado, jamás ociosos.
No se olviden de Nuestro Señor Sacramentado, en Él encontrarán consuelo en sus penas, fuerza en sus tentaciones, luz en las dificultades; María Santísima quiere seguir oyendo sus fervientes plegarias. Ojalá que le recen diariamente algunas Ave Marías. (El Hno. Alfonso Pérez a sus inernos del Benavente el 1 de nero de 1946)
Da saludos a los papás y les comunica su nueva dirección.
En esta carta se ve la preocupación por el bien espiritual de sus queridos internos, el cuidado amoroso sobre esos hijos que Dios le prestó, y que ahora, con corazón destrozado los deja, para encontrarse con nuevas almas que el Señor le confía.
Una carta procedente de Manzanillo le dice al Hermano Salvador lo siguiente: “Quizá no me recuerde, estuve en el Colegio Benavente en 1941 y 1942, yo estaba de interno y, por cierto, usted compuso el Himno del Colegio Benavente y comenzaba: “Benavente muy querido…”recuerdo que había un grupo de Sonora y salíamos de excursión al Iztacihuatl y lugares muy hermosos…” termina así la carta con una petición: que se abriera un colegio lasallista en Manzanillo y un ofrecimiento de una Suite para que pasara vacaciones frente al mar (J.L. Moreno Pelayo 1985).
Esta carta nos permite saber que fue el compositor del himno del Benavente y, a la vez, nos desvela la función de intermediario e intercesor que va a realizar muchas veces en su vida, aunque ésta nunca se concretizó.
Hno. Antonio María Lozano, Asistente general.
De la correspondencia proveniente de los Hermanos, hay tres de ellos que le muestran una gran amistad y profundo cariño, ellos son su antiguo Director de Noviciado, Hermano Benildo Justino, su antiguo Director de Escolasticado y compañero de andanzas y proyectos en el Colegio Cristóbal Colón y, más tarde en el Noviciado Menor de León y, por último, su Superior, el Hermano Asistente, Antonio María, primer receptor de la carta que se hacía en esos años al Hermano Superior General, dándole cuenta de la conducta de uno mismo.
Las cartas hacia los Superiores, por sus respuestas, se ve que en ellas les abría su alma, y les daba cuenta de su ser y quehacer. De parte del Hermano Nivard Joseph, Asistente del Hermano Superior General, hasta 1946; sobresale la preocupación y cariño del Superior hacia la persona del Hermano Alfonso Salvador, se interesa mucho por su salud y tiene delicadezas hacia la mamá del Hermano, que ya se encontraba enferma.
Con el nuevo Superior, el Hermano Asistente Antonio María, ya se conocían y se estimaban mucho; creo que ambos se admiraban y apreciaban por sus formas de actuar, con todo, el Superior, en momentos le llama la atención por excederse en el trabajo, por falta de regularidad en las levantadas, que en ese tiempo eran a las cuatro y media de la mañana y, habiendo mal dormido, era fácil que a la hora de levantada se siguiera un poco más para poder responder a sus deberes profesionales.
Estas cartas son un dechado de espiritualidad, como lo vemos en los siguientes párrafos:
“Aunque sin saber detalles, me llegaron rumores de que, el día treinta de abril, fecha del Glorioso Tricentenario de nuestro Santo Padre y Fundador, en la magnífica peregrinación realizada desde Peralvillo hasta la Villa de Guadalupe, usted se sintió animado con el espíritu de San Vicente Ferrer y, encaramado sobre una camioneta, por medio de un magnavoz, estuvo publicando las glorias de nuestro Santo Fundador…
Además el primer día de la semana Lasallista, usted hizo una hermosa conferencia sobre nuestro Santo Fundador. Por todo esto, reciba mi más fraternal, entusiasta y cordial felicitación. Es poco lo que puedo decirle para felicitarlo…” En ese tono va toda la carta de agradecimiento, felicitación y admiración del Superior hacia el buen Hermano Alfonso Salvador (1951, 17 de mayo).
En otra carta del 7 de enero de 1957, escrita al inicio en francés y luego en español, le dice lo siguiente:
“Como el ángel que apareció a los pastores felicísimos de Belén, también yo tengo el agrado de decirle: “vengo a darle una buena nueva”; y es que ha sido usted designado para venir al Segundo Noviciado de Bordighera, a fin de seguir la sesión que va del 1 de febrero al 15 de mayo de este año.
Y me alegro en el alma mi buen Hermano “Pérez”, haber podido designarlo. No me vaya a decir que está cansado… que cualquiera lo aprovecharía mejor que usted; antes de dejar pasar cosas por la mente diga: ¡Bendito sea Dios¡, hasta que llovió en Michoacán... y, prepárese cuanto antes” (Carta de enero de 1957 del Hermano Asistente Antonio María).
Siguen una serie de indicaciones de orden práctico e invitación para que visite en Athis Mons a los veteranos de México: HH Andelin Joseph, primer director de Monterrey, que siempre amó a México y a la Reina de los mexicanos: Santa María de Guadalupe, y al buen Hermano Baptiste Pierre, un sabio Hermano que, en 1934, por ser mayor, tuvo que refugiarse ahora en su patria, pero siempre siguió colaborando con textos escolares para el Distrito de México.
Le pide que vaya a Saint Maurice L´Exil, donde había novicios menores mexicanos y el Hermano Massard, antiguo director de los Colegios Benavente y Simón Bolívar, que se sentía un poco desterrado en su propia patria.
La correspondencia del Hermano Asistente se multiplica después del segundo noviciado, ya que está muy atento a la salud del Hermano Alfonso Salvador, que ha seguido un tratamiento en Francia con un célebre médico especialista.
No siempre las cartas que recibió del Superior fueron de felicitación; como hombre apasionado y de una emotividad muy fuerte, tuvo grandes tentaciones y para ello también actuó con dureza:
Me comunica usted, con una confianza humilde y filial, el motivo por el cual desde hace un año, o poco más, duerme en el suelo.
Como le escribí, me parece que es mejor que duerma en la cama, pues dado su estado de salud necesita descansar bien, durante la noche… de otra manera, enfermo como está irá desmejorando… recuerde que don de no hay voluntad no puede haber pecado.
A Dios Nuestro Señor, más que a nadie le consta el inmenso y profundo horror que usted tiene al pecado… Tome esto como un pequeño regaño o, más bien, como un consejo de su Hermano mayor” (Agosto 15 1948, Hermano Asistente Antonio María)
La amistad entre el Hermano Alfonso Salvador y el Hermano Cesáreo Boillot es una amistad de dos buenos amigos, de dos compañeros de camino, de dos almas que vibran por un mismo ideal. La primera carta que se encontró entre sus papeles está fechada del 31 de diciembre de 1940, procede de la ciudad de La Habana y comienza así:
Con la llegada del Hermano José Aceves he recibido sonrisas del Colegio Benavente, de Puebla y entre las que más me gustaron se encuentra, en primera fila, la de usted. Prosigue algunos renglones después, seguro contestándole algunos comentarios que el Hermano Salvador le hizo y, dice lo siguiente:
“Qué suerte tiene usted de poder ofrecer a Nuestro Señor algunas miserias que sanar, origen ellas de mayor amor y más minucioso cuidado en las ocasiones siguientes. Ya sabe que no puede tener otra norma que ir a Nuestro Señor y volar en la atmósfera de la perfección, sino el cariño, el amor y el aliciente de una mirada afectuosa y divina de quien sabe aquilatar la buena voluntad, sincera y constante, a pesar del combustible necesario de nuestras faltas e imperfecciones, tan fácilmente transformadas en joyas sobrenaturales por el amor loco de Jesús por las almas. Créame, es más humildad, es más verdad, desde luego, enseñar a Nuestro Señor un semblante risueño, de confianza y respeto, a la vez que presentarse ante el altar con cara de pocos amigos, de refunfuñón, de cascarrabias, descontento y disque amigo…”
Siguen los consejos y se despide deseándole feliz año nuevo y diciéndole:
Unión espiritual íntima y diaria y, sabe que le quiere de veras en el Señor. Hermano Reginaldien Cesaire.
La mayoría de sus cartas, una mensual, son de 1957; en ellas vierte la vida del Distrito y noticias del amado Colegio Cristóbal Colón, el Hermano Salvador le habla de la casa de campo de Tetela, donde los dos pasaban fines de semana de paz, tranquilidad y trabajo, en el mes de febrero.
En la primera de sus cartas que le envía a Europa le da cuenta del número de alumnos de cada sección del Colegio, así como la muerte de un Hermano escolástico, por un derrumbe de tierra, y muchos detalles más.
En la última carta, escrita desde Tetela, Cuernavaca, su preocupación es por la salud del Hermano Alfonso Salvador y los resultados de su estancia en Lille para someterse a los cuidados del Dr. A Dubus.
Le encomienda también que visite a unos parientes suyos: su hermano sacerdote en Besançon, a un primo que trabaja como ingeniero en los ferrocarriles y cuya oficina estaba en la estación de San Lázaro, aunque le dice que si es que puede hacerlo, sino no, no hay problema, ya será para otra vez.
Los párrafos de una carta de junio de 1963, desde Gómez Palacio, a donde había sido cambiado el Hermano, le cuenta algo sobre su vida y ocupaciones:
“Aquí no hay vacaciones para el H. Cesáreo, ayer mis internas me hicieron un regalo de 1812 huevos, los vendemos a seis pesos kilo… tengo, además, 1730 pollitas que comenzaron a poner ayer, ellas me dieron 113 huevos, todos pequeños, pero en agosto tendremos una postura de 4000 huevos diarios, que deberé clasificar, contar, lavar y secarlos en el espacio de una hora y, para ello se ha comprado una máquina….
Después le participa de la compra del rancho de La Loma, de sus viñedos, algodonales y del sueño que tienen que con eso podrán ayudar a sostener las casas de formación y termina: Comment allez –vous? Soignez vous¡ Il y a beaucoup à faire dans le champ du Seigneur. Bien un bonjour á tous, svp. Et à vous mon priant souvenir, bien sûr.” (como está Ud.? ¡Sueñe¡ Hay mucho que hacer en el campo del Señor.
Un saludo a todos, por favor, y mi recuerdo en la oración, esté seguro.
Un tercer amigo especial fue su director de Noviciado, el Hermano Benildo Justino; son cartas provenientes de Cuba y, después, de 1963, de León Guanajuato; en ellas su buen maestro de Novicios, en momentos consuela y alienta a su ex novicio, en otras felicita y admira las acciones emprendidas por su discípulo; en la respuesta de alguna de ellas, se ve que el Hermano Salvador había abierto su alma y le había expresado sus dolores físicos y morales y le contesta con una frase que le ha de haber llegado al fondo de su alma: “Las obras de la providencia van marcadas por la cruz”(Hermano Benildo Justino, desde la Habana 1946)
Hno. Benildo, Director del Noviciado del Hno. Salvador Pérez.
Una misiva muy interesante procede de un Hermano que estaba en España, obteniendo el doctorado en Historia, en la Complutense de Madrid, y se lee, después de la presentación de rigor, expresándose así:
“Ilustre Pericles: No me castigues, contéstame… se parece a Carrillo… en fin, los dos a cual más de… pintores. Le comenta algunas de sus actividades, que sabe que son de interés para el Hermano Salvador, sobre todo le da el siguiente dato sobre la tierra que le vio nacer: En la colección de los Condes de Lerma, entre los manuscritos que estoy manejando, se encuentra uno que habla de Tingüindín, fechado en 1777 ¿tan antiguo es? Y termina con una petición: Hágale un acto de caridad a Juanito Bulbulian, nadie le escribe, está en Roma, como usted sabe, escríbale.
Gracias. Respetable Peritosnitis, reciba un abrazo fuerte y unas oraciones por su salud”.
Este Hermano fue alumno del Colegio Cristóbal Colón, se distinguió por ser muy travieso, pero siempre fue un amigo entrañable del Hermano Salvador.
Otra carta, de cuarenta y tantos años después, la misma persona le dice: “Carísimo Hermano Peritos… soy el Hermano Francisco Leonel de Cervantes… tengo nueve años en el C.C.C. de los cuales siete como Director de la Secundaria… revivo los bellos años en que usted era el Director y Chapis, Carillo para monada y media en Secundaria… recuerde usted que casi todos los viernes nos íbamos a Tetela… por la misericordia de Dios yo de 73 y con salud excelente… Abrazo y oraciones por usted y el súper-aprecio de siempre…”
Le comenta después las situaciones de personas que conocen y estiman ambos; en la posdata le dice: “Aunque por reportes, el subdirector y profesores “expulsan” tres días de sus lecciones a adolescentes latosos… yo me las arreglo para que no se vayan a casa… me remuerde la conciencia”(Carta del Hno. Francisco Leonel de Cervantes Lechuga( Casimiro) del 21 de julio de 2003).
En la correspondencia el Hermano Alfonso Salvador vuelca su alma llena de ternura, y de su pluma salen palabras de afecto y caridad cristiana, que reconfortan y alientan a las personas que las reciben; con sus superiores son francas, abiertas, sinceras y en actitud de escucha, ya que siempre toca temas íntimos.
Algunos de los Hermanos le consultan detalles de su vida, como si era conveniente renunciar a la dirección de un colegio, o bien le agradecen detalles que tuvo hacia ellos, como el Hermano Angulito, que le agradece el gesto de una tarjeta postal, o bien el Hermano Aniceto Villalba que le dice:
“Cuando menos esperaba recibí su cariñosa cartita, llena de cariño y de conceptos equivocados, para éste su servidor y amigo, que sólo se perdonan por estar dictados por su caridad y buen corazón. Carta como la suya son verdaderos comprimidos de optimismo, que de vez en cuando necesita uno para seguir adelante” (Carta al Hermano Anieto Villalba 1965).
El Hermano Massard, desde su destierro en Francia, él lo dice así, y le pide que le realice una serie de dibujos para un folleto que va a publicar y quiere ilustrarlo con dibujos nacidos de la idea y las manos del Hermano Salvador.
El Hermano José Cervantes, entonces Consejero del Superior General le escribe lo siguiente: “Pocas líneas bastan cuando los sentimientos que queremos expresar son claros: le envío una carta que también pertenece a Usted. Siendo Usted para mí “un modelo por realizar”, el Hermano que todo el tiempo me ha inspirado. Es una gran satisfacción que me compare con usted”… (Roma 12 de octubre de 1976, carta la Hermano Alfonso S. Pérez)
El Hermano José había recibido una carta de un exalumno en la que lo tomaba como modelo y, a la vez, lo comparaba con el Hermano Salvador, siendo para el Hermano Consejero un honor esa comparación, ya que él, desde que era alumno en el Benavente, de Puebla, lo había tomado como modelo para su vida; en la carta se lee: “para un exalumno como yo, que se pasó estudiando once años con los Hermano, creo que uno de los premios más grandes que se pueden recibir y, aún sabiendo desde aquí, que en algún momento los podría tener, nunca imaginé la dimensión emotiva que me dieron al participar con ustedes en la escuela, en la vida cotidiana, como se hace en la mente el ideal lasallista, debo de confesar que ese gran ideal de mi vida lo personifica Don Alfonso Salvador Pérez, como el hombre amoroso, comprometido profundamente con su fe, y una persona cuyos detalles para mí siempre han sido un ejemplo de lo que es la bondad cristiana, en todas sus fases; para asimilar todas estas características, me llevaron los tres años de Secundaria y el tiempo extraescolar compartido con él a la fecha”(Carta del Licenciado Víctor Roberto Fuentes, del 14 de septiembre de 1976).
Algunas cartas son de Hermanos, amistades muy profundas que le piden consejo, le agradecen algunos gestos que tuvo para con ellos o con personas relacionadas con ellos, o bien, le encomiendan alguna tarea importante, como un Hermano enfermo que le pide la difícil tarea de cumplir su última voluntad; hecho difícil de realizar pero que de seguro lo realizó.
En otra de las cartas le relata el agradecimiento de uno de los trabajadores del rancho familiar que, habiendo sufrido un accidente, el Hermano Salvador lo ayudó para que siguiera estudiando; tanto el Hermano, como el padre, agradecidos expresan su admiración por sus actos de caridad.
Dos antiguos miembros del Instituto acuden a él para expresar sus penas, o bien, como intermediario de una súplica hacia los Superiores; este buen hombre, no sé en qué puntos de Regla había fallado y el Hermano Visitador de ese tiempo le pidió que pidiera su dispensa de votos; éste, obediente, lo hace y, después de dos o tres años está totalmente arrepentido y busca que el Hermano Alfonso Salvador sea el intermediario con el Hermano Asistente; recibe dos cartas llenas de ternura y arrepentimiento, que el buen Hermano Salvador hace llegar al Superior, éste le responde amablemente, también, por el mismo medio, pero la negativa de readmisión perdura.
Otra parte de su correspondencia corresponde al tiempo que fue encargado de vocaciones, ya que después de hacer sus giras y hablar con los posibles candidatos a la vida religiosa, la comunicación se hacía por medio de la correspondencia.
Un joven escribe: “Hermano Alfonso Salvador, espero que no esté enojado, pues como no me ha contestado, así me parece a mí, … ya regresé a la Preparatoria del colegio, logré, más bien logró Dios Nuestro Señor convencer a mis padres … no se olvide de éste, su muy ingrato alumno, a los pies del Santísimo, no se ha olvidado de mi madre que, con su amor tan egoísta y que, ahora yo le agradezco, pues como usted sabe, estoy en la edad del desarrollo y vienen tentaciones muy fuertes y, como me pienso consagrar a Dios Nuestro Señor, me sirvió de mucho no entrar este año….
Como usted me dijo… no he de quitar el dedo del renglón, ni lo quitaré” 69. Sería de mucho interés saber lo que el Hermano Alfonso Salvador le escribió. Entre la correspondencia del Hermano Salvador hay bastantes cartas en el mismo tono.
La correspondencia con su familia es poca la que existe: algunas cartas de un sobrino llamado Javier, en que toca temas de formación y le hace una serie de confidencias muy personales, pero existen varias cartas de su prima que vivía en La Barca, Jalisco, que son cartas llenas de amor, de solicitud familiar y de comunicación de noticias, penas y sufrimientos vividos, así como esperanzas y alegrías:
“Con inmensa gratitud contesto tu cartita, porque, ¿quién soy yo para que te acuerdes de mí? No sé cómo pagar tus finezas, lo que hago yo también pedir mucho a Nuestro Señor por ti… de Refugio no te digo sino que sufre y está en Guadalajara … estoy con ansias por saber su dirección y mandarle algún socorro, sabrá Dios cómo la pase, él va a un dispensario para curarse del asma….
Si alguna vez, Dios nos concede que nos podamos ver, te platico, y si no, nos vemos en el cielo; casi decirlo, respecto a mí, es una locura, pero la misericordia de Dios es infinita y es en la que confío. Recibe pues todo mi cariño que te tengo en Dios, deseo mucho verte(Julia Pérez Gil prima del Hermano Salvador).
Varias cartas de su prima hermana las conservó y, por su contenido, se ve que eran contestadas puntualmente por él, y que vibraba en su interior por su familia, les expresaba su cariño y su reconocimiento. Recibía cientos de cartitas de niños de la Primaria, o bien de muchachas y muchachos a quienes dirigía algunas pláticas en algún retiro espiritual o, simplemente, que lo felicitaban por alguno de sus aniversarios.
Eran sentimientos de almas sencillas, con expresiones juveniles y cercanas, algunas llenas de ternura e inocencia; le agradecían haber encontrado en ese retiro a la persona de Cristo, o que les había permitido hacer un alto en el camino para reconsiderar algunos aspectos de su actuar, que tenían que cambiar.
Unas niñas de tercero de Secundaria a las cuales les dirigió dos días de retiro en Saltillo, una de ellas le dice:
“Señor Pérez, quiero darle las gracias por estos dos días de experiencias inolvidables y encuentro con Dios, creo que me estoy comenzando a enamorar y yo ofrezco, por usted, tratar de hacer lo que más me cueste y mis oraciones nocturnas. Gracias por su tiempo dedicado para que nosotras nos encontremos con Dios. Gabriela T.A.
Otra le agradece el dibujo de Jesús que le quedó bellísimo, así como sus enseñanzas que me han servido mucho porque había muchas cosas que no entendía. S.L.H. Un tercer testimonio, de más de sesenta que tenía guardados nos dice lo siguiente:
“Realmente lo admiro mucho por ese espíritu de servicio, por el don de la palabra que nos llega muy hondo a nuestro corazón; por esa paciencia que nos tiene, por el amor desinteresado, y muchas otras cualidades, que si las nombro tardaría un millón de años…. También le doy gracias a Dios porque nos haya dado la oportunidad de asistir a este retiro y que sea usted quien nos lo haya dirigido… Madya”. Son muy bonitos conceptos de estas niñas de unos catorce años, a quienes el Señor les llegó, siendo el instrumento de sus manos, la persona del Hermano Salvador.
Los niños de primaria, en su inocencia, le escribían mensajes muy interesantes, la letra medio garrapateada algunos, otros letra excelentemente formada, pero en ambos el cariño y la admiración se hacían presentes, por ejemplo, en una tarjeta de navidad de un niño de tercero de primaria le dice:
“Dios envió a su Hijo para salvarnos, así también puso al Hermano Salvador Pérez para ayudarnos. Felicidades” (Paco un niño de tercero de Primaria del I.R.).
En una tarjeta hechiza, con recortes de cartoncillo, con un cierto arte, un muchacho le escribió lo siguiente, sabiendo que el Hermano estaba enfermo, e incluso que había estado hospitalizado: “Hace algunos días que no escucho el ruidito de tu voz. Salvador, que la paz y la alegría de vivir el día de hoy estén contigo. Hermano, me enteré que desde hace algunos días estás un poco delicado de salud, ojalá que ya muy pronto te mejores; en estos días le he dicho cosas bonitas de ti al Señor, tu “Gran cómplice de amor” y sé que aún, de este tiempo, algo bueno quiere para ti. Sigue viviendo bonito, descansa y, que muy, muy pronto, estés con nosotros en la Primaria; tú sabes que te necesitamos… y mucho.
“Hay una personita que ha dicho: “cuando alguien que apreciamos no está bien o está enfermo, es como una basurita que se nos metiera en el alma. Un niño de primaria…”
Al final de su vida aparecen algunas tarjetas y cartas donde llaman al Hermano Salvador, con mucho cariño, ‘abuelito’, así se expresan dos señoras: Después de saludarlo le dicen:
“Realmente se merece lo mejor del mundo y no hay nada me jor que lo que Dios nos puede dar. Dios me ha dado muchísimos regalos a través de la vida y uno de los más valiosos es el gran privilegio de haberlo conocido y tenerlo como amigo súper especial. Usted tiene un lugar muy especial en mi corazón pues, además de gran amigo, es de mi familia, pues yo quise adoptarlo en mi corazón como mi abuelito. He recibido tanto de Dios a través de mi abuelito Salvador Pérez, que mi vida no sería igual de bonita sin todo el cariño, los consejos y la paz que siempre me ha dado. Gracias por ser mi abuelito que todos quisieran adoptar…” D. A.
En otra carta de enero de 1994 le dicen lo siguiente: Querido Abuelito: Con todo el respeto y cariño que le tengo, quiero que me permita llamarlo mi querido abuelito. ¿Sí puedo?... Sus consejos y su amor, que Dios le manda para que nos lo trasmita… Gracias por darme la oportunidad de platicar con Ud. y poderme tranquilizar… .Abuelito, por favor ayúdeme y deme la oportunidad, aunque sea una vez por mes, poder escuchar sus consejos y decirme en qué estoy fallando; por tu medio Dios nos da esta ternura, ese amor, esa tranquilidad, esa confianza que necesito para poder trasmitirla a mis hijos y esposo… M del C G.
Hay otro grupo de cartas de agradecimiento de clubs de servicio, de sociedades de padres de familia de varias escuelas y colegios en los que le agradecen al Hermano Salvador su participación, he aquí una de ellas: “Querido Maestro: Las cosas adquieren sentido cuando usted las describe, y las ideas al fluir de sus labios, ilustran y deleitan a los que lo escuchamos. Que Dios permita a usted, seguir siendo su instrumento de comunicación verbal y, a nosotros sus oyentes…” Atentamente, Sociedad de Padres de Familia del Colegio Labastida (Alberto y Elba Carrillo, Presidentes de la Sociedad de Padres del Colegio Labastida).
El 31 de diciembre de 2005, después de un retiro de los Hermanos de ambos Distritos de México, los Hermanos mayores de 70 años, ahí presentes le escribieron al Hermano Salvador una cartita fraterna en la que le comunicaban:
“Muy estimado Hermano Pérez: Este retiro que ahora terminamos reunió, entre otros grupos de edad, el nuestro, hermanos con más de 70 años. Entre todos los presentes, nuestras edades suman 1300 años de bella experiencia acumulada, sacudida, sostenida, cuestionada, pero perseverante. Hasta aquí hemos llegado de la mano del Señor, conscientes de que cada uno de nosotros es la suma de fortalezas, debilidades, insistencias y acentuaciones. Decimos esto, porque es necesario decirlo, al contemplar, admirados, cómo La Salle supera “los vientos contrarios” y llega a pasar “a la otra orilla”, como “sucede la memoria peligrosa” cuyo “recuerdo puede volverse opio”, como se provee de “iconos” , que dan fuerza al relato de su vida. Es lo que hemos querido vivir en estos días de gracia. ¡Esto ha sido nuestro retiro! Tanta riqueza que se convierte en certeza, nos hizo pensar en ti, en la fuerza imperiosa de tu juventud no agotada; en tu soledad ante el dolor; o en tu pasmo, tal vez incomprensible, por lo que sucede; o ante tu perseverante convicción de que tu modo de vivir, como lo estás viviendo, es lo mejor…
Aquí va la firma de cada uno de nosotros, que expresa afectuosamente nuestra solidaridad contigo; con ella te manifestamos nuestra simpatía y afecto fraterno en La Salle” (Cuernavaca, Mor. 31 de diciembre de 2005, celebración del Centenario de la llegada de los Hermanos a México).
Firman la carta 18 Hermanos, de los cuales algunos trabajaron con él en el Colegio Cristóbal Colón y fue para ellos un modelo de Hermano por su entrega, alegría, presencia y cercanía.
Fueron varios cientos de cartas que el Hermano Salvador recibió en Monterrey de los jóvenes de Secundaria o de Preparatoria que, habiéndose ido a los Estados Unidos, acudían a él en busca de un consejo o, simplemente, buscando quien les escuchara y les respondiera a sus inquietudes o nuevas experiencias, que estaban viviendo lejos de casa, con otras costumbres, con familias de otras creencias, y siempre encontraron en él una palabra de aliento, de valentía para responder a los nuevos retos que se les presentaban al estar lejos de su hogar.
Jubileo de Oro
“Doy gracias a Dios a causa de la colaboración que he prestado al Evangelio desde el primer día hasta hoy” (Fil. 1,3.5).
La acción educativa del Hermano Salvador no era otra cosa que la colaboración generosa que él realizaba para difundir el Evangelio, por esos sus pies fueron dichosos al esparcir y sembrar la buena nueva, y muchos lo notaron, por eso con el tiempo fue reconocido, como el buen árbol que da buenos frutos.
Homenaje por sus bodas de oro de Magisterio 1932 - 1982:
El Calendario del Instituto Regiomontano del mes de abril de 1982 anunciaba lo siguiente:
“En este mes de abril celebramos a un amigo y a una persona muy importante para ti y para mí: El Hermano Lasallista Salvador Pérez Orozco. Lo festejamos porque cumple 50 años de ser amigo de los niños y de los jóvenes. A tus papás y a los maestros nos da mucha alegría esta celebración, pues sabemos que son 50 años de una entrega entusiasta y generosa, llena de amor de Dios y de un cariño desbordante a los niños y jóvenes, a quienes ha entregado durante este tiempo lo mejor de su persona, de su genio de educador y la riqueza de una naturaleza privilegiada.
Hermano Salvador: Que el Señor Jesús lo bendiga por estos 50 años de servicio, en particular por los 16 últimos, compartidos y vividos con la comunidad educativa regiomontana.
La comunidad religiosa y educativa del Instituto Regiomontano no quiso que esta fecha pasara inadvertida, por lo cual se organizaron, en el mes de abril de 1982, exactamente a los cincuenta años de haber iniciado su labor docente en el Colegio Francés de San Borja, una serie de festejos:
Exposición de su pinturas, en el recién estrenado gimnasio del Instituto, 16 a 20 de abril; se expusieron cerca de 200 cuadros, desde sencillas pinturas al temple, dibujos a lápiz, óleos, acuarelas y tintas; los visitantes a la exposición, que duró una semana, fueron numerosos; de escuelas vecinas vinieron a admirar el arte. Se vendieron 180 cuadros, siendo el producto de la venta de 63,050 pesos.
Misa concelebrada de acción de gracias el 11 de abril y banquete, ofrecido por la Sociedad de Padres de Familia del Regiomontano el 17 del mismo mes.
Un hermoso libro, en papel pergamino, hermosamente presentado, es el testimonio del cariño y veneración de muchas personas que reconocen su gran calidad moral, pedagógica y humana, y le expresan ese reconocimiento bien, con una sencilla firma, o con algunas frases.
El Hermano Salvador tuvo la alegría de compartir su gozo con sus dos Hermanos de sangre: Néstor y Luis, su sobrino Luis Javier y sus sobrinos Fernández, que viven en la ciudad de Monterrey. Luis, a nombre de su hermano Néstor y de su sobrino, escribió lo siguiente:
“Muchas gracias, Hermanos, por habernos dado la oportunidad de convivir con ustedes los dos días en que Alfonso Salvador, fue objeto del homenaje que organizó la Sociedad de Padres Familia del Instituto Regiomontano y la Comunidad religiosa, con motivo de los 50 años de ejercer el magisterio, siguiendo el ejemplo de San Juan Bautista de La Salle.
Néstor, su hijo Luis Javier y yo, deseamos hacerles saber, independientemente de haber podido constatar el reconocimiento general de que goza Salvador – por medio de diversas manifestaciones - con grata emoción vimos que ustedes, sus Hermanos de Congregación, le profesan ese cariño y respeto que sólo puede conquistar aquél que derrama en su alrededor esas misma cualidades.
Por otra parte, queremos expresarles que, por haber sido nuestra madre la mejor aliada que tuvo Salvador para que ingresara al Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, tenemos la seguridad – y así lo pedimos sus hijos -, que a todos ustedes los bendiga desde el cielo, por ser los Hermanos de nuestro muy querido hermano Alfonso Salvador”. Esta carta dirigida a la comunidad de Hermanos del Instituto Regiomontano es muestra del agradecimiento de los Hermanos Pérez Orozco por el festejo de que fue objeto su Hermano; también, quizá haya sido una de las pocas oportunidades que tuvieron ellos de convivir con su Hermano y de ver más de cerca el trabajo realizado, las simpatías conquistadas y el cariño que se había merecido su hermano (Luis Pérez Orozco carta escrita desde México D.F. el 21 de abril de 1982).
Hno. Humberto Islas Castañeda.
Reconocimiento y celebración de la vida del Hermano Salvador.
Cincuenta años de magisterio, cincuenta años de consagración a la educación de niños y jóvenes, que el Hermano Víctor Bertrand resume maravillosamente:
“Elegido para salvar; Liberado para amar, Amaste para educar”.
La presencia de sus dos hermanos: Néstor y Luis, así como uno de sus sobrinos que vinieron de México le dieron calidez y fraternidad a estos momentos. Uno de ellos escribió lo siguiente:
“Tenemos la seguridad de que nuestra Madre, desde el cielo, bendice especialmente en este histórico día tu fecunda existencia en pro de la doctrina de Cristo”.
Las expresiones de cariño y admiración brotaron también de sus Hermanos de Congregación, así lo expresaron:
”Salvador: tu testimonio de fidelidad y entrega absoluta al Señor, a tus hermanos, a los niños, es y ha sido, para mí, impulso, ejemplo, estímulo para ser como tú y, contigo, fiel al Señor; gracias por tu apoyo y cariño y, felicidades por estos 50 años maravillosos de entrega” (Lorenzo González Kipper fsc ).
Otro testimonio muy significativo es el del Hermano Humberto Islas Castañeda, que se expresa así:
“Hermano Salvador: Bendigo al Señor Jesús y le agradezco el don maravilloso de su persona como hermano, como pedagogo, como consejero, guía espiritual y como amigo. Gracias por ese testimonio de sencillez al aceptar y vivir con intensidad y plenitud; que el Señor haga de usted maravillas.
Hay muchos más testimonios de Hermanos, uno de ellos dice lo siguiente “De verdad es fantástico poder acompañarte en este festejo. Eres realmente el prototipo del Hermano de hoy…”
Varios de sus primeros alumnos, del ya lejano 1932 y años sucesivos, se hicieron presentes, que dejaron plasmadas sus firmas. Transcribo el testimonio del Señor Xavier Toussaint:
“Hermano Salvador: que su siempre sentido cristiano y humano, recibido del Maestro, lo acompañe toda su vida y lo derrame entre todos los que somos sus discípulos”.
En las vacaciones, los exalumnos de México, ya sean del Cristóbal Colón o del Simón Bolívar, y más antiguos, le hicieron varios homenajes que, por la sencillez y humildad del Hermano Salvador no hay datos para rememorar.
La celebración Eucarística revistió especial solemnidad, pues en ella estuvieron sacerdotes, exalumnos del Instituto Regiomontano, el Sr Cura de la Parroquia de San Juan Bautista de la Salle y nuestro Capellán, el Padre Alfonso Cortés, hoy arzobispo de León Guanajuato que, en tres pequeñas frases expresan el cariño y la admiración por el Hermano Salvador, en los siguientes términos:
“Hermano: Gracias por su ejemplo que me anima a seguir sirviendo al Señor” P. Alfonso (Actual Arzobispo de León, Guanajuato. Y capellán de los HH por mucho tiempo en el Regiomontano) .
El señor cura de la parroquia expresa su pensamiento hacia el Hermano:
“Que la fisonomía espiritual de San Juan Bautista de La Salle se vaya perfeccionando día con día en usted, porque es la de Cristo Maestro…” (P. Román Guerrero).
Los padres de familia y maestros también expresaron sus sentimientos y su cariño, muchos de ellos sólo con su firma, otros con frases cortas como: “gracias por educar a nuestros hijos”, “Dios nos dio en su persona la gracia de saber que hay hombres buenos y nobles y que dejan en el corazón honda huella a seguir”, “gracias por ser sembrador de paz, alegría y felicidad…” “damos gracias a Dios por permitirnos conocer, saludar y convivir con uno de sus modernos apóstoles”.
Todos los festejos fueron realizados con mucho cariño y, ampliamente gozados por el Hermano y todas las personas que tuvimos el honor de acompañarlo.
La exposición de sus pinturas fue también un éxito económico y el principio de nuevos apostolados y ayudas que el Hermano Salvador realizó… sin que su mano izquierda supiera lo que hacía la derecha… sabía llegar al más pobre, al desconsolado, al afligido y al desesperanzado, con un haz de luz y una gota de agua en el desierto de la vida.
El banquete se realizó en la terraza de la casa de los Hermanos, con más de un centenar de invitados, entre ellos sus dos Hermanos, los sobrinos Fernández, la Madre Antonia, superiora del Colegio Mexicano y prima hermana del festejado; reinó la alegría y la amistad, quedando todos muy contentos de este festejo y de haber convivido con el Hermano.
Fue una celebración de la vida, de la obra y de la mano de Dios en la persona de uno de nuestros Hermanos mayores.
Las felicitaciones para el buen Hermano Salvador sobreabundaron, decenas de telegramas con pensamientos como estos: “Su dedicación y entrega a su vocación de maestro es guía y estímulo permanente para sus alumnos”… “Querido tío, enviámoste un fuerte abrazo, con admiración y cariño”… (Genaro Fernández Godoy y fam) otros más, donde la palabra felicitación, admiración, cariño, entrega, siempre están presentes.
Como últimos testimonios de agradecimiento y felicitación están los de una madre de un Hermano fallecido en plena juventud y el de una religiosa:
“Por mi nieto me enteré de su feliz aniversario. ¡Qué dicha llegar a cincuenta años consagrados al servicio de Dios y de los hombres! ¡Qué gracia tan grande! ¡Cuán bueno ha sido el Señor para con usted! Y, por añadidura, lo ha colmado de dones y simpatías… Deseo que Dios lo siga bendiciendo y nos lo guarde muchos años. Seguramente, Manuel, desde el cielo, estará muy complacido de ver la buena y fecunda labor del Hermano Pérez y, desde allá le enviará sus sonrisas complacientes por estos merecidos homenajes… Necesito que venga a ayudarme a llevar “mi cruz” con sus buenos consejos y sus orientaciones santas…” (Sra. Martha Morales de Marroquín mamá del Hermano Manuel Marroquín, + 31 XII 1964).
La comunidad de Hermanas Hijas de María de Guadalupe de Labastida se expresan así: “… los dones de Dios, tan espléndidos, a veces lucen mucho en algunas personas, como en usted, bendito sea Dios que así ha querido distinguirlo, para gloria del Señor y bien de todos los que hemos tenido la suerte de encontrarlo en nuestro camino hacia Él. Toda la comunidad se alegra inmensamente y da infinitas gracias a Dios por todo lo que a usted le ha concedido” (Hermano Lucia Sepúlveda HMIG).
Otro regalo maravilloso que recibió fueron varios Ramilletes espirituales de varios Colegios, agrupaciones y del Centro de Catecismo de la Fama, N.L. entre otros.
Honor a quien honor merece
En la vida sencilla de coordinador de primaria se labró un reconocimiento, no buscado, pero sí merecido. En 1966, ya iniciado el curso escolar llega a Monterrey el Hermano Salvador Pérez, para hacerse cargo de la Primaria del Instituto Regiomontano.
Pronto se corre la voz de que había llegado un nuevo Inspector de Primaria; una persona mayor en comparación de quien era relevo, un hombre de experiencia que, en pocos años transformaría muchos aspectos de la Primaria.
Llegó sin ninguna consigna de tiempo de estancia ni de cambios por realizar, pero se adaptó tan bien que, en poco tiempo se transformó en un regiomontano que había llegado para quedarse, y de aquí partir a la Casa del Padre.
Pronto se gana los corazones y comienza a dejar una huella profunda en la sociedad. El trato con centenares de niños, cada año, fue permeando su acción en la sociedad, y muchas personas y grupos sociales lo observaron, después lo admiraron y comprendieron que era un ser humano especial, un pedagogo notable, un artista, y un religioso. Su acción directa como responsable de la sección Primaria, como Inspector- Coordinador, duró diez años. Ya cansado pidió un reemplazante, en la persona del Hermano Humberto Islas Castañeda, pero él se quedó como soporte y auxiliar de la coordinación de Primaria.
En esta época florecieron los talleres de pintura, impartidos por él, las pláticas de formación para las mamás del colegio y para agregadas, que se congregaban todos los martes; eran más de 500 personas.
Cursos que se repitieron por varios años y fueron sumamente apreciados y buscados; algunos fueron de control mental, otros de formación básica para la formación en la familia, otros tuvieron como centro la Sagrada Escritura, y por las noches, una vez al mes, fue la reunión del Club de Oración San Benildo.
Estas actividades le dieron al Hermano Salvador una proyección que llegó a muchos ámbitos de la ciudad, agregando las múltiples invitaciones que recibía de clubs de servicio, directivas de Padres de familia de otras instituciones educativas, de la televisión, para asistir a foros, o bien a dar algunas reflexiones.
En 1998, cuando el comité de la Medalla al Mérito Cívico lo propuso como a una persona a quien se le debería dar este reconocimiento, fue aceptado por todos y se congratularon de haberlo escogido.
El premio al Mérito Cívico que otorga el Gobierno de Nuevo León, es en reconocimiento a quienes han realizado actos de evidente significado y trascendencia en beneficio de la comunidad, a través de sus investigaciones, escritos, actos humanitarios y heroísmo, así como en el desempeño de su función en la administración pública, labor legislativa, labor campesina, trabajo obrero, gestión sindical, fomento industrial y comercial, investigación científica, arte, en sus diversas expresiones, periodismo, docencia, juventud y deporte, profesiones independientes y las demás, autorizadas por el Comité.
La presea fue otorgada al Hermano Salvador Pérez Orozco el 22 de mayo de 1998, doce años después de haber sido establecida; en la reseña leída en esa ocasión se dice: “En 1965 ingresa al Instituto Regiomontano, Chepe Vera, donde, desde entonces, se ha consagrado totalmente a las diversas áreas educativas, lo que significa que, durante treinta y tres años, ha estado representando un baluarte de fuerza espiritual para padres de familia y alumnos del Instituto. Hermano Alfonso Salvador Pérez Orozco 78 por ser un excelente promotor de la unión familiar y ser ejemplo de perfecto caballero para sus alumnos, le otorgamos la MEDALLA AL MERITO CÍVICO” .
Con el otorgamiento de esta presea de oro al Hermano Salvador, se llegó a 215 personas galardonadas, muchos de ellos héroes en mangas de camisa, que han sido testigos fieles y artífices de la construcción de la sociedad neolonesa; su labor ha sido callada, efectiva y, muchas veces inadvertida, pero que contribuyó a transformar y engrandecer su entorno.
A su vez, el Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León, A.C., en carta enviada el 4 de junio de 1998 le dice lo siguiente:
“A nombre del Consejo Cívico le hacemos extensiva una sincera felicitación, por el valioso reconocimiento “MERITO CIVICO, PRESEA ESTADO DE NUEVO LEON”, que recibió por su noble labor cívica mostrada ante la sociedad”.
Que su ánimo y entusiasmo por servir a los neoleoneses perdure por siempre y, que su ejemplo sirva de aliento para que cada día sean más ciudadanos al servicio de los demás.
Firman, el presidente: C.P. Humberto Maldonado L. y el Ing. Alfredo J. Rivera M., Director General.
Varias instituciones unieron sus voces para resaltar la labor callada, sencilla, noble, entregada y eficiente del Hermano Salvador, como educador y formador de niños, jóvenes y adultos de bien, con valores firmes y principios cristianos. Se podría afirmar que su vocación como Hermano estuvo en estos años en plena realización.
Años antes, el Consejo Cívico de las Instituciones de Nuevo León, que había instituido el premio “Lic. RICARDO MARGAIN ZOZAYA”, con el propósito de otorgar anualmente un merecido reconocimiento a aquellas personas que se han destacado como “Líderes Sociales”, el 16 de octubre de 2002 se le entregó este reconocimiento.
En la carta que se lo anuncian dice así:
“Por medio de la presente, nos es grato comunicarle que nuestra Comisión de Reconocimientos ha considerado que sus valiosas contribuciones lo han hecho merecedor a este Reconocimiento, junto con otras personas destacadas de nuestra sociedad, así como dos Instituciones, quienes también recibirán un justo homenaje por ser los ganadores del año 2002. Su liderazgo, su capacidad de organización y relación humana siempre fue notable, ideas claras, muy bien expresadas, aceptación de las personas, sin prejui- 1914-2011 79 cio alguno le ayudaron a llegar a las personas y mover los corazones, esta fue su forma de vivir su liderazgo moral.
Con ocasión del reconocimiento recibido se organizó un desayuno en su honor, él mismo escribe lo siguiente: “en la reunión-desayuno de este día, por la presea recibida el día 16, ochenta maravillosas personas se han reunido, un grandioso homenaje a mi comunidad del Instituto Regiomontano. Ni artista, ni pintor, ni escultor puede compararse con aquél que tiene en sus manos a niños y jóvenes para modelar su corazón. Jesús defiende a los que le pertenecen. Todas las alabanzas, aplausos y honores son para Ti. Honor y gloria por siempre a Ti, que eres el Alfa y el Omega, el principio y fin. ¡Gloria al Señor! (Octubre 27 de 2002, apuntes personales.).
No fueron las únicas distinciones que recibió el Hermano Salvador.
Por parte de la comunidad de los Hermanos hubo la celebración de los cincuenta años de profesión perpetua realizada en 1939, en San Borja. Los festejos de oro de esta consagración fueron ampliamente publicados por el periódico El Norte el 16 de diciembre de 1989. Fue, ciertamente, una ceremonia familiar, una celebración eucarística durante la cual renovó su consagración, en presencia del Hermano Visitador, Everardo Márquez y una cena de gala, a la cual estuvieron invitadas varias personas cercanas al Hermano Salvador, así como la sociedad de Padres del Instituto Regiomontano, quien organizó también, como homenaje, una exposición de sus cuadros, titulada ‘Oleos, Tintas y Piedras vivas’, del primero al 15 del mismo mes, siendo todo un éxito, tanto por el número de visitantes, como por la venta de sus cuadros.
En el año de 1995 el Gobierno del Estado, a través del Congreso, homenajeó a dos Hermanos significativos en Monterrey, por su actuar pedagógico y sus realizaciones en bien de la sociedad regiomontana. Ellos fueron el Hermano Salvador Pérez y el Hermano Víctor Bertrand, los cuales, en su tiempo, llenaron una época con su labor educativa.
Grupo de Oración San Benildo:
Este grupo de oración nace en Chihuahua, fundado por el Hermano Gilberto Lozano, con el fin de pedir al Señor, por intercesión del Santo Hermano Benildo, que envíe buenas vocaciones religiosas y sacerdotales.
El grupo fue creciendo en el Distrito de México Norte, pasando después también a México Sur.
El Hermano Alfonso Salvador fue siempre un entusiasta, un Hermano preocupado por las vocaciones para el Instituto; fue dos veces encargado de la Pastoral Vocacional y, desde su puesto de Prefecto de internos e Inspector, buscó despertar en los jóvenes la vocación religiosa; como subdirector del Noviciado Menor, tanto de Tlalpan como de León, Gto., fue sostén, aliento y testimonio para los jóvenes que estaban en proceso de discernimiento.
Fue activo participante y excelente maestro de ceremonias en las convenciones que se hacían, primero con ocasión de las fiestas del Noviciado Menor de León, los días 21 de noviembre, después, en la primera convención realizada en el CLES, en Monterrey en 1973, que tuvo una gran asistencia de muchas de las comunidades de oración San Benildo.
Cómo olvidar esos días de reflexión y fiesta, la música y las canciones de la Señora Ramos, de Chihuahua, la gentil presencia del Hermano Pedro Vela y del fundador del grupo, el Hermano Gilberto Lozano, en ese tiempo viceprovincial. Hizo un boletín del Club de oración San Benildo, cuyo primer número apareció en 1985; constaba de una sola hojita; en el primero leemos:
“La vocación es la respuesta de un Dios providente a una COMUNIDAD ORANTE” .
Define después algunos puntos: El Club San Benildo es esencialmente una comunidad orante, con espiritualidad lasallista. Pide constantemente al Padre, en nombre de Jesús, movido por el Espíritu Santo, la fidelidad de todas las personas consagradas a Dios: vida sacerdotal, religiosa, vida de casados y de solteros. Pide especialmente que Dios se apiade de su Pueblo y que envíe muchas vocaciones religiosas y sacerdotales, particularmente para Hermanos Lasallistas.
Reflexiona sobre la vida y virtudes de San Juan Bautista de la Salle y profundiza su espiritualidad.
Bajo un dibujo, muy característico suyo, que delineaba lo que quería con una sola línea, en la cual hace un logo del Club; se lee lo siguiente: “El Hermano San Benildo hizo las cosas comunes de una manera poco común” (S.S. Pio XII). San Benildo es el mártir del terrible cotidiano.
En la segunda parte de la hoja hace una pequeñísima biografía de San Benildo y da un saludo a todos los socios y socias del Club San Benildo:
“Con inmensa alegría reanudamos las sesiones de oración comunitaria. Quiero aprovechar este modo de comunicación para agradecerles las muestras de afecto y sus incesantes oraciones por mi salud y recuperación.
Alabemos juntos al Señor porque esta enfermedad me ha hecho palpar más la profundidad, el afecto desinteresado y la gran abnegación de todos mis Hermanos… también he podido ver cuán bueno es el Señor y cómo su fidelidad no tiene término. Yo no sabía qué significaba la palabra del Evangelio que asegura el ciento por uno a quien Él se digna llamar a su servicio… y, ahora lo he comprobado: afectos y cuidados maternales, paternales, fraternales y filiales, por centenares… ¡Gloria al Señor!
Fue fiel a las reuniones mensuales del Club San Benildo, que en un principio eran mamás de Hermanos y formandos y, poco a poco se amplió a personas que quisieran orar por las vocaciones y se convirtió en un grupo de oración de matrimonios, sin excluir a los hijos, cuando ellos querían asistir. Prepara muchos esquemas de oración, después de la cual, era siempre esperado su mensaje, terminando algunas veces con un pequeño convivio.
Este trabajo lo realizó desde 1972 hasta 2003, en que ya su salud decayó y, sobre todo, su movilidad se vio afectada; primero se redujo a moverse en una silla de ruedas, para luego quedar postrado en su lecho, hasta que el Señor de la vida lo llamó a la verdadera vida, donde, no dudamos, sigue intercediendo por las buenas vocaciones y pidiendo por los miembros de ese grupo de oración que siguen como peregrinos en esta tierra.
María Santísima en la vida del Hermano Alfonso Salvador
El Hermano Salvador escribía sus pensamientos, reflexiones y oraciones en hojas sueltas; sólo dejó un cuaderno del tiempo de su Segundo Noviciado, el resto de sus escritos están en hojas sueltas y en ellas se puede entrever su pensamiento sobre diferentes temas:
“La Virgen Santísima es un elemento esencial de la vida espiritual; su culto es congenial del cristiano…No tener verdadera devoción a María Santísima es cometer un grosero error… una negra ingratitud. Todo lo que se hace sin Ella no tiene éxito. Ella es inseparable de Cristo”.
Prosiguen sus pensamientos sobre María Santísima y nos dice: “La Virgen María es pura…purísima, refleja a Dios como ÉL es. Mientras yo no sea puro, el reflejo de Dios que yo dé no será claro, será imperfecto, deformado ¡Qué responsabilidad! Más mal hace a la Iglesia de Dios un alma piadosa pero impura, que los impíos y perseguidores. María lleva la alegría…la ayuda…el amor… a la casa de su prima. Para sembrar alegría, debo llevar a Cristo en mí. “Hágase en mí según tu palabra”. Dios la toma por su cuenta, y ella se entrega sin condiciones… Y ¿yo me entrego como Ella? ¿No es acaso una cosa la promesa y otra la realidad? Pensar…pedir…humillación… confianza… amor”.
El día del Dulce Nombre de María, dejó escrita su oración-reflexión sobre esta fiesta: “Tú nombre llega a mí como suave brisa de mar, como suavizante aceite de los olivos, como delicioso perfume de los nardos y rosas, como caricia vespertina de una mano maternal, como delicada sugerencia de un amor total, como casto beso consolador, como maná de sabor celestial, como leche y miel que corren por los labios hambrientos de sabores deliciosos, como seguro de eterna vida. ¡MARÍA!” (Oración escrita en hojas de la agenda del Hermano Salvador, el 10 de septiembre de 2003 el orden es 1,4 y 2,3).
Es un verdadero florilegio que hace el Hermano, por su madre del cielo; de esa misma forma lo proclamaba ante sus alumnos y personas que le escuchaban, cuando hablaba de la Buena Madre del Cielo.
En otra oración, encontrada en la misma libreta, nos dice: “La alegría, el gozo del Espíritu hacen al ser humano bondadoso, tierno misericordioso… La alegría transforma las penas y dolores en un gozo que nadie nos puede quitar… La alegría nos impulsa a dar sin medida y nos recompensa con la invasión del amor de Dios , pues Él ama al que da con alegría. La presencia de María, llevando en su vientre la Palabra encarnada, hace dar saltos de alegría al mundo entero…los montes brincan como terneros, la colinas como corderos y yo como las pulgas”(18 de diciembre de 2002.).
Sus pláticas, su oración, sus reflexiones sobre María Santísima, expresaban un amor ardiente a la buena Madre del Cielo, hablaba desde la experiencia de amor hacia su Madre divina y entusiasmaba a sus oyentes y los motivaba a que naciera un amor filial y una devoción intensa a esa buena Madre.
El siguiente esquema debió haber sido una plática del Hermano Salvador, pues eran hojas sueltas y un esquema con tres o cuatro ideas en cada punto que, sin haber escuchado el desarrollo de las mismas, son motivo de una reflexión para la persona que esté dispuesta a realizarla:
María “La Virgen del equilibrio.”
Alma atenta al Dios que viene… Supo hacer silencio, estaba en oración… hizo un clima interior…
Alma preparada al Dios que busca… Vivió serena, supo esperar… dio respuesta….
Alma paciente al Dios que espera respuesta: Hizo conciencia… supo ordenar… vivió en la entrega.
María tuvo fuerza para armonizar lo material y lo espiritual
Tuvo la capacidad para unificar lo de adentro con lo de afuera.
Tuvo la seguridad en ordenar el tiempo y tender a lo eterno.
La Virgen del equilibrio nos invita a: Mirar al más allá, no descuidar el aquí y ahora, vivir la intimidad con Cristo en la Eucaristía memorial… esperanza … y alimento.
Cuando todo parece contradictorio, busca el silencio… Cuando todo parece oculto, busca la oración… Cuando todo parece acabarse, busca el espíritu.
La Virgen del silencio vive abierta a la Trinidad: seguridad en el Padre, Cruz del Hijo y Fuerza del Espíritu.
Maestro de vida interior
Amaba tiernamente a Jesús y a la Santísima Virgen.
En un diario suyo que inicia en febrero de 1957 y termina, aproximadamente, en julio de 1965.
Está escrito con una bella letra, a veces inclinada, otras vertical y muchas páginas están redactadas en francés, idioma que dominaba perfectamente.
Posiblemente existan otros cuadernillos:
Hacer mi vida… Rehacerla, recuperar por el amor… lo perdido por el descuido.
Hacer mi vida conforme a esa consoladora filosofía del Evangelio… Hoy, poner todo el amor de que sea capaz… MORIR CADA DIA… y si llega un nuevo día. VIVIRLO Y VOLVER A MORIR.
Es toda una filosofía de vida centrada en el Evangelio: “Si el grano de trigo no muere….”
Cuando nos preguntamos de dónde venía esa fidelidad, esa paz, esa serenidad, aquí encontramos la respuesta.
En otro párrafo muestra su amor por Jesús: Tu divino Corazón, La divina Eucaristía El Crucifijo…
Seguiré las necesidades de los alumnos que hoy pongas en contacto conmigo, dulcificarán sus penas, calentarán sus almas y reinarás en su espíritu, en su ser…
Hay una bellísima y larga Consagración a la Santísima Virgen y que se lleva cuatro páginas de este diario íntimo.
Sólo entresaco y traduzco algunos de sus párrafos, inicia con la invocación a la Sabiduría de Dios:
Oh Sabiduría eterna y encarnada ! … Te adoro profundamente … Te doy gracias por haberte anonadado ..Te alabo y Te glorifico …
Pero yo, por desgracia, no he guardado los votos y las promesas que solemnemente te he hecho en mi Bautismo (…) Por ello recurro a la intercesión y a la misericordia de tu Santa Madre (,,,)
Os elijo hoy, en presencia de toda la corte celestial por MADRE Y MAESTRA (…) Recibe Virgen benigna esta pequeña ofrenda (…)
Es el único documento que acompaña de su firma y rúbrica. Ha de haber sido elaborado en 1964, en su plena madurez de vida.
Teológicamente es sólido, ordenado y profundo, rebasando toda “devocionalidad” superficial y, definitivamente, requiere un estudio y un comentario mucho más amplio.
Este era Don Salvador Pérez, un gigante, un maestro de vida. Demos gracias a Dios que suscita tales personas y les da la generosidad para responder.
¿Había la otra cara de la moneda? Sí claro, todos la tenemos y la conocemos: una rotundidez, casi absoluta, una tendencia a aceptar algunas devociones o “apariciones” sin someterlas a un más riguroso examen teológico…
Como decía el recordado Sr. Grousset: “son los defectos de las cualidades” (Artículo del Hno. José Cervantes en La Salle en México septiembre 2012)
Un ejemplo de ello fue su naciente devoción a la Santísima Virgen en Conyers, en Georgia, Estados Unidos, a donde fue entusiastamente a participar en las apariciones y a vivir el milagro del rosario que cambiaba de color.
Hasta el día en que el Sr. Arzobispo de Monterrey desautorizó esas peregrinaciones, el Hermano Salvador obedeció humildemente; de la misma forma que el milagro Eucarístico de la sagrada forma, con un corazón de sangre, que apareció varias veces, de la misma manera, ante la autoridad eclesiástica su obediencia fue total.
Amó a San Juan Bautista De la Salle entrañablemente y su devoción la manifestó de múltiples formas.
Una de ellas, quizá la más característica en él fue enseñar a orar con el método del Señor De La Salle, e hizo varios folletos explicativos del método de oración, con sus tres partes: la Presencia de Dios, en la primera parte las tres miradas de cada parte y la explicación de los tres actos de esas mismas partes.
Una forma didáctica de explicación: tres miradas comprometidas. En cada mirada tres acciones.
En cada acción uno o más textos de la Biblia y en cada texto bíblico, una gran apertura y un serio compromiso.
Para la segunda parte hace lo mismo; e igualmente en la tercera, terminando con una resolución que debe de ser: Presente…Particular y Eficaz.
Otro método fue realizado con otra perspectiva y, quizá también para otro público, que seguiría el curso de oración, ya que muchos de los jóvenes misioneros, en su preparación para la misión, le pedían que les enseñara a rezar con el método de la Presencia de Dios, que había elaborado San Juan Bautista de la Salle; a ello dedicaba muchas tardes en las que los muchachos, atentos le escuchaban y, después les hacía una especie de oración de formación práctica, en que tenían que ir haciendo los diversos actos, basados en pasajes de la Sagrada Escritura.
LA ORACION SEGÚN EL MÉTODO DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
Hizo otra serie de dibujos, explicando el método, pero desgraciadamente, aunque sean más artísticos, están menos conservados, pero los conceptos son parecidos.
Un nuevo aerópago: “el apostolado en las redes sociales”
Una forma de seguir activo en relación con sus múltiples amigos, exalumnos y gente que lo conocía y hacia los cuales sentía una cierta obligación de ser un guía y de que su palabra siguiera teniendo impacto en los corazones, como siempre lo había tenido, el Hermano Salvador se abrió a las redes sociales, como nuevos areópagos que le facilitaran seguir trasmitiendo el fuego de su corazón y, con ese fuego, en forma de palabra, mover los corazones.
No era muy afecto a escribir, su fuerte era la palabra, que era su forma habitual de llegar a las personas; pero en esta nueva modalidad tuvo dos formas de hacerlo: una, escribiendo él mismo, en su computadora, otra como lo hacía el Apóstol de los gentiles, dictando su pensamiento para que otra persona lo escribiera. El inicio de su participación en Facebook está señalado el 17 de abril de 2009, y al momento de que se marchó a la casa del Padre tenía 4 464 seguidores que lo leían, comentaban sus mensajes, o simplemente, recibían el mensaje como aliento para sus vidas.
Algunos de sus mensajes son los siguientes:
Los saludo con mucha alegría, asegurándoles con este saludo las bendiciones de Dios y de Nuestra Madre Santísima. Hoy quiero que pensemos más profundamente en los días de Semana Santa. Vamos a unirnos en oración durante estos días santos para que, unidos, recibamos más gracia de Dios y más fortaleza para no caer en pecado…
Con mucho cariño los saludo, no sólo con aprecio, sino con entrega total en mi oración. Te pongo dos pensamientos para que los leas y los medites:
“Esos minutos que pasas con tu familia, por la mañana, son ideales para infundir ánimo; dile a tu mujer lo bonita que se ve hoy y, dile a tu hijo que le va a ir fantásticamente en el colegio, dales un abrazo y un beso de despedida, para que sepan que esperas la hora para volver a estar en su compañía.
El segundo pensamiento: Antes de pronunciarte sobre algo, entérate de todos los aspectos de la cuestión y cuanto mayor informado estés, mayores posibilidades tendrás de juzgar certeramente. Siempre terminaba sus mensajes con esta fórmula: “De su Hermano mayor SPO.” El Hermano Alfonso Salvador Pérez.
Hermano Salvador tuvo una correspondencia frecuente y muy íntima con algunos de sus superiores, en especial con el Hermano, Asistente Nivard Joseph y con el también Hermano Asistente, Antonio María.
En las contestaciones de los superiores siempre había esa misma expresión “de su Hermano mayor”, sea en francés o en español.
Prosiguiendo con algunos de los mensajes rescatados del portal de redes sociales se lee:… todos los deseos de mi alma es que sean felices y se mantengan lejos del pecado y cerca del amor. Para todos va el amor de Cristo y de María, que ellos los sostengan y los lleven adelante, hasta llegar a la meta que Dios les ha señalado…
En otro día leemos:
Mis saludos cariñosos a todos aquéllos que se han acordado de mí y ofrecen oración a mi intención, cosa que les agradezco mucho; todos los que lean esta parte deben estar persuadidos que mis oraciones les acompañan a donde quiera que vayan.
Déjenme decirles, un poco de desahogo: El amor lo vence todo y acaba por ser el verdadero protagonista del bien, sigan con firmeza esta regla de San Agustín: El amor todo lo vence, por eso, en este mundo serán vencidas las dificultades; por eso, Jesús es el vencedor de la muerte y lleva siempre la victoria como respuesta. Cuando se lucha con amor, se logra la victoria… Prosiguiendo con su idea del amor nos dejó esta frase:
“El amor no tiene nada que ver con lo que estás esperando obtener; tiene que ver con lo que estas esperando dar”.
Hablando de las cosas de la vida nos deja este pensamiento: “Disfruta de los pequeños placeres, de su esencia, valora los sentidos que Dios te da y sácales el máximo provecho. Cuando veas algo bello detente a mirarlo, cuando comas, saborea, cuando huelas un aroma, detente en él, cuando oigas, escucha y cuando toques, palpa. Cultiva el hábito de manifestar a tus seres queridos tu amor, muéstraselos con tu cercanía, tu presencia y tus acciones”.
Otras veces es un reflejo de su amor y alegría por las personas que se ponen en contacto con él, así leemos:
No se imaginan cuánto levantan mi ánimo al constatar que tenemos, unos para otros, tanto cariño y afecto; las buenas obras, en medio del dolor y la pena son como un rocío suave que lo mitiga; sigamos pidiendo por la paz y la justicia. Dios les bendiga y los llene de paz y de amor y distribúyanlo por todas partes por donde pasan.
En una ocasión encontré en un libro que estaba leyendo, una frase digna de reproducirse:
“el ayer es historia, el futuro es misterio y el hoy, es un regalo para hacer el bien” SPO.
Con ocasión de la visita de una generación que cumplía años de haber salido del Instituto Regiomontano, escribió lo siguiente:
“Estimados muchachos, han llenado de alegría mi corazón al compartir un pedacito de sus vidas, por este gran medio de comunicación; ahora, más que nunca, estoy convencido que el espíritu ESTO VIR, está presente en el mundo”.
El internet , el facebook, el teléfono, fueron para el Hermano Salvador medios de llegar a las personas; al concluir esta citas sólo resta ver dos más en las que habla de la oración, aunque muchas otras lo hacen; el Hermano Salvador siempre fue un hombre de oración y de entrega total al Señor.
“A veces cuando rezo es como si Dios estuviese en todas partes cerca de mí; tan cerca que no me gusta decir amén.
Decir amén es como si terminase una conversación telefónica con Él. Digo yo que sería estupendo si, en vez de colgar el teléfono pudiésemos dejar el teléfono descolgado para siempre.
Así, cada vez que nos acercásemos al teléfono para escuchar, escucharíamos a Dios respirando del otro lado del teléfono”. “Seguimos en campaña de oración: sé atento y comprensivo; muchas veces, los que vienen a conversar contigo traen problemas recónditos, ocultos en el fondo del alma. No pierdas la calma, tú que vislumbraste ya la luz de la comprensión de los hermanos.
Mantén el equilibrio cuando se presente alguien perturbado, sé atento y comprensivo: en el mundo hay muchísimos enfermos y tú tienes la salud moral de tu Hermano Mayor” S.P.O.
El último mensaje recibido de un amigo fue el 1º de agosto y dice así:
“¡¡¡Bendiciones!!! Espero que el día de hoy se encuentre mejor de salud.
Con mucho cariño lo recuerdo y su fundamental enseñanza de Amar, siempre amar, amar en todo momento. Le envío un abrazo con mucho cariño y gratitud”(Facebook/ salvador. Perez.orozco y www.matercal.com).
Con este mensaje se cerró su larga carrera de apostolado a través de esta red social; ya no escribió, no leyó más mensajes, tuvo diez días de preparación y purificación por el dolor y la soledad de unos cuidados intensivos para estar preparado al encuentro definitivo con el Señor de su vida.
El teléfono fue un medio de llevar consuelo a las almas atribuladas y afligidas por alguna pena moral o física, era su medio de hacerse presente cuando un miembro de una de las familias amigas sufría o bien, era llamado a la presencia de Dios, el Hermano Salvador se hacía presente, su palabra cálida, llena de bondad y de fe, reconfortaba y alentaba.
¡A cuántas personas ayudó a través de este medio, cuántos problemas matrimoniales ayudó a solucionar, y a cuántas almas les dio nuevos motivos para luchar y vivir a plenitud!
Antes de entrar a internet, el Hermano Salvador trasmitía sus mensajes y sus pláticas por medio de cassets que llevaban el mensaje de su voz, a personas necesitadas de algún mensaje espiritual, o bien, como recuerdo de algún retiro que había presidido y querían guardar los mensajes recibidos para después meditarlos.
Una respuesta proveniente de las redes sociales habla felicitando al Hermano Salvador de esta forma, era un 15 de mayo: “A mis queridos maestros: Mi agradecimiento y cariño por haberme dado sus conocimientos y formación de valores; brindo y celebro haber tenido maestros entregados a su profesión, que no se distrajeron del objetivo y que formaron a muchas generaciones de hombres y mujeres de bien. Entre los más destacados tuve la dicha de que en preprimaria me enseñara la maestra María Luisa Hernández; durante la Primaria el ejemplo de un santo vivo, como lo es el Hermano Salvador Pérez Orozco y el equipo del Regiomontano que él motivaba, donde obtuvimos el fortalecimiento en la fe y los valores básicos del respeto, la honestidad, entre otras virtudes” (Luis Gerardo Treviño).
Acciones a favor del más necesitado:
En un artículo entrevista del periódico El Norte, de Monterrey, hace la siguiente confesión:
“Me he dedicado de manera especial a la promoción humanitaria, dando cursos de mejoramiento personal y actividades de pastoral”.
Y prosigue después:
“Puedo asegurar que la tónica principal de mi relación con las personas es el afecto, el cariño y la confianza que imprimo en el trato con ellas, porque mi disposición habitual es prestar servicio a la hora en que se me necesita y cuando se solicita, sin fijarme en el tiempo, ni en la salud que pudiera impedir esta disposición” (Artículo del Periódico El Norte de la periodista Celia Marín mayo de 1999).
Su caridad era notable; no quiere decir que no tenía defectos, sí los tenía y estaban en su propia naturaleza; en momentos era impulsivo, en otros el sentimiento le ganaba e iba por arriba de la lógica pero, eso sí, el respeto, el aprecio, el hablar siempre bien del prójimo y el no aceptar críticas de ninguno, eran frutos de su gran caridad.
Muchas veces puso en práctica el consejo del Evangelio: ‘que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha’, ya que ayudó pecuniariamente a muchas personas, ancianos, abuelitas del colegio que sabía que estaban solas y luchaban por el nieto, algunos Hermanos que tenían necesidades familiares, uno de ellos le dice en un escrito: “quiero aprovechar esta oportunidad para expresarle formalmente y con mucho cariño mi agradecimiento por todas las atenciones que tuvo con mi mamá, (acababa de fallecer).
Así mismo, el gesto providencial y bondadoso de su parte cuando me obsequió un dinero que, en ese momento, Dios sabe cuánto lo necesitaba y que gracias a usted y a las familias caritativas pude reunir…
No cabe duda que el Señor Jesús tiene sus caminos y modos de hacerse presente. De mi parte no he dejado de agradecérselo a Él y a estas personas que ha puesto en mi camino” (Carta del Hermano Humberto Islas C + del 6 de mayo de 1986).
Estos pequeños párrafos dan la tónica de su acción y del por qué está dispuesto a servir y a entregarse a los demás.
Escuela Bernardo Grousset:
En 1988 el Ciclón Gilberto descargó sus aguas en las regiones circunvecinas a Monterrey y las consecuencias fueron fatales, pues miles de familias perdieron sus casas con todas sus pertenencias. Muchas de esas familias tuvieron que ser reubicadas en nuevas colonias.
En Santa Catarina hubo varios asentamientos de damnificados, uno de ellos muy cercano a la Preparatoria La Salle de esa población.
El Hermano Salvador se entusiasmó con el proyecto de crear una escuela primaria, auspiciada por la Asociación Gilberto para ayudar a esos niños damnificados y que tuviera el espíritu lasallista, e hicieron muchos trámites.
La escuela inició, con el nombre del Hermano Lasallista Bernardo Grousset, el personal lo cedió la Primaria del Instituto Regiomontano y 6 de sus maestros fueron los iniciadores.
El Hermano Salvador estuvo muy cerca de este equipo, los animó, motivó y les trató de infundir una espiritualidad lasallista, pasando jornadas completas con ellos.
La idea era que esa escuela estuviera a cargo del Instituto de los Hermanos y cuando se planteó la propuesta al Consejo Provincial, hubo algunas indecisiones y, por fin se decidió que, por la carencia de personal, no se podían encargar los lasallistas de esa nueva escuela.
El Hermano Salvador obedeció y se retiró, aunque su corazón y su deseo estaban en ella y ayudó cuanto pudo.
Fundación Madre Teresa.
La acción de Dios hacia el más pobre y atribulado fue uno de sus apostolados del fin de sus días.
El día 10 de febrero de 1998, por la noche, se llevó a cabo, en el Casino del Valle, la reunión constitutiva de la sociedad que se llamaría “Asociación Madre Teresa de Calcuta”, con la venia y bendición del Hermano Salvador; en la misma se determinó que una labor por realizar sería la recaudación de fondos para dos obras educativas en Santa Catarina: La Preparatoria Lasallista y la Primaria Bernardo Grousset.
El periódico El Norte, en su sección, Sierra Madre, hace un reportaje que tituló: “Continuarán labor de la Madre Teresa”; en él se habla de los fundadores de la asociación: “los fundadores son Carlos Jaime Farías y Gabriela López de Jaime, Hermano Alfonso Salvador Pérez Orozco 94 en colaboración con Salvador Pérez Orozco, Hermano lasallista y asesor de la Asociación. Enfrentar y cubrir, a través del servicio y amor, las carencias más urgentes que agobian a todos los que viven en pobreza, especialmente los niños, es su objetivo general.
Su lema es “Amor en acción = acción en amor”… Carlos relata que fue a platicar con el Hermano Salvador sobre su idea y nació la idea de formar un grupo…
El nombre Madre Teresa de Calcuta es producto del reconocimiento a las innumerables obras de caridad que realizó esta misionera de Dios, quien dejó un legado de esperanza para los desprotegidos.
“Pensamos en ponerle el nombre de una persona de Monterrey que fuera destacada por su labor humanitaria, pero sería algo local. Así fue que pensamos en una persona mundialmente conocida en el servicio de los más pobres: la Madre Teresa de Calcuta, quien arrastró a millones de personas a hacer el bien”, añadió Pérez Orozco.
Otro factor para escoger el nombre de la Asociación fue que, Pérez Orozco deseaba que fuera el de una mujer, ya que actualmente se le está revalorizando.
Las últimas palabras del Concilio Vaticano II dedicadas a las mujeres son:
“A ustedes mujeres, les está encomendada la paz del mundo”, señaló el Hno. Salvador Pérez. (Periódico El Norte, sección Sierra Madre del 27 de febrero de 1998, por Claudia Cantú)
El 17 del mismo mes se reúnen nuevamente y se eligen los directivos de la asociación, que quedó integrada de la siguiente manera: como Presidente, el señor Carlos Jaime, como tesorero, el señor Rogelio González Parra y la secretaría de la asociación la ocupó la Señora Gaby de Jaime, entregándose la lista de todos los miembros.
La primera actividad pública de la Asociación fue una triple conferencia en el Auditorio San Pedro; se dieron las comisiones de propaganda, preparación de los boletos, comunicación con los medios, TV, radio y periódicos, además de realizar los trámites legales.
En esa junta quedó constituida legalmente la Asociación Madre Teresa, gracias al registro de la misma, realizado gratuitamente por el Señor Licenciado y Notario Público Jesús Montaño.
A través del programa de TV “A Quien Corresponda”, se enteraron de la existencia de la escuela Cuauhtémoc, de la colonia Lomas Modelo, que contaba con 250 niños que hablaban otomí y presentaba grandes y urgentes carencias que debían ser atendidas. Este fue el medio de que Dios se valió para que la Sociedad naciente se comprometiera con esta obra.
La triple conferencia fue muy bien recibida, la asistencia fue de poco más de 150 personas, de las cuales muchas se comprometieron con la fundación en diversos tipos de ayuda; distinguió este acto la presencia de la Presidenta Municipal de San Pedro, Sra. Teresa García de Madero.
Los tres conferencistas fueron: el Ingeniero Enrique Canales, que habló de la educación de los jóvenes, con un lenguaje simple y gracioso; al final tuvieron muchas preguntas por parte del público, en especial de los padres de familia.
El segundo fue el Dr. Luis E. Todd. En su plática hizo hincapié en retomar, a través de los mensajes publicitarios, los valores familiares. Por cercanía al público permaneció siempre de pie. Después de un breve receso, le tocó el turno al Hermano Salvador, quién con bellas palabras se refirió a los valores que, como seres humanos debemos vivir.
Habló también del respeto deseado, en base al respeto dado… respondiendo ampliamente a las preguntas que le planteó el público.
El maestro de ceremonias, Lic. Eduardo Alanís, hizo entrega de reconocimientos a los tres expositores y, después, él mismo recibió uno, terminándose la conferencia con la rifa de una pintura del Hermano Salvador.
Indígenas Otomíes en Monterrey
Actualmente, Nuevo León es uno de los principales receptores de etnias que dejan sus estados de origen por la falta de oportunidades para emplearse.
Monterrey y su área metropolitana se han convertido desde, por lo menos hace quince años, en una zona urbana receptora de población indígena, y tan es así, que en cinco años su número se ha incrementado en 165 por ciento.
Poco a poco, guiados por la necesidad de un futuro mejor y por los embates de la crisis estructural que se vive en México, han hecho de Monterrey y su área metropolitana, uno de los destinos favoritos de la población indígena, para mejorar sus condiciones de vida.
Estas personas son migrantes, dentro de su propio país y han dejado lo poco que tenían, su seguridad, sus costumbres y tradiciones para aposentarse en otras tierras.
Ante esta gente en necesidad, el corazón compasivo del Hermano Salvador reaccionó, y con su palabra convocadora invita a varias personas a formar una asociación a favor de la etnia otomí, que cuenta con alrededor de 1,126 personas.
Su organización es precaria y sin muchas posibilidades de superación; esta realidad va a determinar los objetivos de la Asociación Madre Teresa.
En el año 1998, el Hermano Salvador Pérez funda la Asociación Madre Teresa de Calcuta, con el único objetivo de encontrar gente necesitada y sin apoyo de otras Asociaciones.
A través de algunas investigaciones, encuentra en la Colonia Lomas Modelo, un asentamiento de otomíes, procedentes de Querétaro, quienes cumplen el perfil inicialmente planteado.
Desde entonces se inicia la organización de la Asociación. Los primeros recursos son fruto de la venta de cuadros pintados por el Hermano Salvador, que organiza varias exposiciones en diferentes lugares. Sus cuadros, que fueron admirados, fueron adquiridos por los visitantes. También desde el inicio contó con el apoyo de la fundación Coca Cola y con el desinteresado apoyo de mucha gente, que han ayudado a que se tenga una escuela primaria, los servicios básicos de agua potable y algo de drenaje, realizándose también una serie de eventos destinados a apoyarlos.
Una de las primeras realizaciones fue obtener del Dr. Mid, dueño de una serie de propiedades, la donación de 3 terrenos en dicha colonia, destinados, dos de ellos para una Capilla y otro para ser utilizado para el bien de la comunidad. El modelo de apoyo de la asociación Madre Teresa busca:
• Detectar necesidades.
• Coordinar esfuerzos.
• Proveer recursos a través de apoyos directos de Instituciones y de particulares (Becas y Servicios, nada en efectivo).
• Actuar ante necesidades que afecten a la Comunidad.
Se siguen 5 líneas de acción:
I.- Apoyar a la rehabilitación de los miembros de la Comunidad que tengan problemas de drogadicción. Internamiento en Centros de Rehabilitación. Apoyo. Intervención local.
II. Apoyar en las diversas necesidades de la Comunidad, por medio de Brigadas, cursos de capacitación y de atención médica.
III. Crear, en las instalaciones de la Escuela Primaria Cuauhtémoc, una Secundaria Técnica que permita a los jóvenes prepararse para poder tener un oficio en la industria. (Soldadores, electricistas, mecánicos, etc.).
IV. Construir, en uno de los terrenos de la Asociación Lasallista Madre Teresa, un Centro de Capacitación. Este punto está basado en que, actualmente, muchos de los jóvenes trabajan como ayudantes de la construcción, pero ninguno de ellos está capacitado para hacer trabajos de calidad, inclusive, se tiene la visión de que, además de capacitarlos para hacer trabajos de calidad, se puedan detectar habilidades de liderazgo para que puedan llegar a ser capataces de obra o poder aspirar a un trabajo bien remunerado, dentro de cualquier industria.
V. Conseguir los recursos y hacer los trámites necesarios para hacer las mejoras y adecuaciones a la Capilla, acorde con las necesidades de la Comunidad, en los dos terrenos que actualmente ocupa. El Hermano Salvador Pérez con su brillante inteligencia y pensamiento profundo, su paterno amor estructurante, su severidad disciplinaria exigente, su bondadosa forma de ser, lo hacen ascender a las más elevadas realizaciones pedagógicas ya que en la ancianidad no ha querido permanecer aislado y sin ser aún factor de cambio de la sociedad, por lo cual se lanzó a esta nueva empresa, que poco a poco ha ido tomado forma y cambiando el entorno en que se desenvuelven estos hermanos nuestros otomíes.
Al momento de su muerte se han realizado: la construcción de la capilla, un centro de salud, la escuela primaria y talleres de preparación para el trabajo; ciertamente, es una gota de agua en el gran desierto, donde crecen las necesidades y los recursos escasean.
Grupo Luz
Ante la muerte de un hijo en una familia, el sufrimiento de los padres se hace patente, pues de ordinario se espera que los hijos sobrevivan a los padres. Habiendo sufrido algunas familias del Instituto Regiomontano la desaparición de alguno de sus hijos, el Hermano Salvador se acercó a esas familias para brindarles consuelo, reflexionar y orar con ellas y, sobre todo, ver en ese acontecimiento doloroso la voluntad de Dios y de su Providencia.
El Hermano Salvador sabía hacer ver bien la acción de Dios en los acontecimientos y repetía a la saciedad que, el verdadero amor a Dios se conocía en el sacrificio, haciendo así nacer la resignación y, muchas veces, la alegría, en almas invadidas por el desaliento.
Su palabra, muchas veces fundamentada en la Palabra de Dios, y con el don recibido de saber escuchar, aconsejar y hablar desde el fondo del corazón, derramando ternura y a la vez fortificando a sus oyentes, fue un don especial que tenía parte de Nuestro Señor para consolar y fortificar a las almas atribuladas y afligidas.
La reunión de este grupo era una vez al mes, se rezaba, se escuchaba a las personas en sus sufrimientos.
El Hermano Salvador, con su palabra acertada derramaba consuelo y resignación.
Dentro del grupo, cuando alguna persona sabía de alguna familia que había perdido un hijo o hija se le visitaba y se le invitaba a la reunión; una vez que aceptaba asistir, se le escuchaba, si lloraba se le respetaban sus lágrimas y dolor y, después se iniciaba un diálogo, en el que el Hermano Salvador intervenía para quitar los complejos de culpa, que muchas veces existían en los padres; les hacía ver que Dios tienes sus caminos y que nuestras vidas son prestadas.
Después se convivía y se dejaba alguna tarea de oración, citándose para una nueva reunión, ya sea en la casa de la Familia Garza Villanueva, donde nació el grupo, pues ellos perdieron a su hijo mayor, que de una manera admirable fue consciente de su fin, cuando estudiaba en Guaymas y se inoculó un virus que lo fue paralizando.
Él dejó indicaciones claras sobre su funeral y, sobre todo, que las cosas deberían seguir igual en su familia, incluso, que no dejaran de realizar las vacaciones familiares que harían a los pocos días de su fin.
Tres obras nuevas que animó el Hermano Salvador Pérez en el sureste mexicano:
1° INSTITUTO CANCÚN, A.C. que luego pasó a ser Instituto Cancún, A.C. de la Salle y, finalmente, Colegio La Salle de Cancún.
A raíz de las visitas de los Hermanos Lasallistas a Cancún, que venían en plan de descanso, invitados por la familia Castillo, el Sr. Alfonso Alarcón Morali, Primer Presidente Municipal del Municipio Benito Juárez (1975-1978) trabó amistad con el Hno. Salvador.
Preocupado el primer Presidente Municipal de Cancún por la educación del Municipio, ofreció, a través del Hno. Salvador Pérez, una escuela Secundaria totalmente instalada, en el caso de que los Hermanos fueran a Cancún.
A esta reunión asistieron el Sr. Pérez, el Sr. Alarcón, el Ing. Manuel Castillo y el Q.I. Armando Castillo. Rápidamente se entusiasmaron ante la idea y comenzaron las gestiones ante el Sr. Pérez, quien recibió, en esta ocasión, un decidido apoyo y consejo por parte del Hno. Víctor Bertrán, en ese momento director del Noviciado de Lagos de Moreno, Jal., pero se les indicó que debía iniciar con la primaria, que no podrían mandar Hermanos, por el momento, y que tendría que ser una Escuela de Extensión.
En 1977, un grupo de padres de familia, ante la necesidad de una educación más calificada, se avocó a la tarea de fundar una Institución de Enseñanza que proporcionara a sus hijos los elementos de un sistema educativo, los principios morales, así como la disciplina y el orden, que los encauzara a su vida profesional. Conociendo al Hermano Salvador se piensa en La Salle. Se inician las gestiones en México Norte, estamos en 1978.
Los comienzos fueron difíciles. La escuela inicia con 33 alumnos; en segundo de primaria sólo tenía tres, pero continuaron. Algunos padres de familia dudaron de los resultados y sacaron a sus hijos, pero otros más los fueron inscribiendo.
Los locales eran las palapas del antiguo aeropuerto de Cancún, que se rentó; la sociedad fue apoyando a un grupo de entusiastas de la educación, que ya antes habían tenido contacto con los Hermanos, por ser exalumnos o padres de familia de alguno de los colegios. Fue indudablemente el prestigio y la experiencia del sistema lasallista, así como la opinión directa de egresados de los planteles La Salle, en varias ciudades de la República, lo que decididamente señaló la preferencia por esa Institución.
Mención especial merece el Hermano Salvador Pérez quien, desde el inicio los condujo con su plática amable y su alegría de vivir.
Él les advirtió que el camino sería difícil, pero no los dejaría solos, acudiendo a ellos cada vez que lo necesitaran, levantándoles el ánimo y llevándoles el consejo oportuno.
Posteriormente al Hermano Salvador Pérez vinieron los Hermanos Lasallistas, como el Hermano Gilberto Lozano, Visitador del Distrito Norte, con quien se firmó el convenio de asesoría para la escuela, que garantizaba y permitía corroborar que ya era Lasallista. Él mandó a su equipo de asesores, quienes los auxiliaron en las diversas áreas de la escuela, como Salvador Valle, en Educación y el Hno. Everardo, en Economía.
Los Hnos. del Instituto Regiomontano ofrecieron mucho material y consejos durante el inicio, destacándose el apoyo que el Hno. Juan Estudillo les brindó.
Simultáneamente y, como corresponde a toda empresa bien planeada, se consolidó la formación de una Asociación Civil que resguardara el patrimonio y permitiera el funcionamiento de la escuela, con fines puramente educativos; en tal forma quedó constituída la Asociación Civil con los siguientes Socios Fundadores: Sr. Alberto Gómez Tenorio, Q.I. Armando Castillo Rendón, Ing. Manuel J. Castillo, Ing. Eduardo Martínez y otras personas más.
El registro ante las autoridades de Hacienda quedó efectuado el 25 de mayo de 1978.
Y aquel primer ciclo escolar fue toda una experiencia. Experiencia, porque un grupo de padres estaban empeñados en impulsar una escuela y ninguno de ellos era maestro; cada uno aportaba ideas, de acuerdo a sus conocimientos y de acuerdo a su propia empresa y, los errores y sinsabores, que fueron numerosos, mantuvieron unidos la enorme fe de Armando y los alientos del Ing. Manuel Castillo, del Hermano Salvador Pérez y del Sr. Alarcón Morali.
Para el curso escolar 82-83 la población escolar rebasaba los 300 alumnos y las clases se iniciaron en las nuevas instalaciones, construídas en una gran manzana, y la Dirección de la escuela recae en un maestro enviado de Monterrey, por el Hermano Salvador, para ese puesto, que fue ocupado por el Prof. Juan Francisco Villalobos y con él llegó un grupo de maestros del Instituto Regiomontano que fueron a fortificar el plantel de maestros, entre ellos:
Prof. Raúl Ayala Quiroga, Profesora Magda de Zamacona, Profesores Diana y Alejandro Sánchez, Profesora Aurora, Profesora Graciela, Profesora Rosy y varios más, todos egresados de la Escuela Normal de los Hermanos, bajo la coordinación de los Hermanos Lasallistas, comenzando así una etapa de consolidación de la escuela, ya con el sello característico de La Salle.
Junto con el “Instituto Cancún” nació el grupo Scout, que fue todo un caso: fundado por Armando Castillo, que supo atraer a numerosos padres que volcaron su entusiasmo en la dirección de las distintas ramas del Escultismo.
Durante el ciclo escolar 86-87 resultó electo Presidente del Consejo, Francisco López Mena.
Durante su gestión al frente del Consejo se modificaron los estatutos, se consolidaron y liberaron las finanzas, se revisaron los contratos con los Hermanos del Distrito Norte; se formó el Fideicomiso para la Construcción de la Preparatoria; se integró el Fondo para Obras Comunitarias; se firmó el convenio con ULSA, para la preparatoria; se construyó el salón de usos múltiples del kínder; se construyó la cancha del fútbol.
Con la firma de este convenio se pasó la obra a México Sur, y el Hermano Salvador Pérez, que visitaba dos veces al año la escuela, siendo siempre atendido amablemente por la familia Castillo Rendón, fue declarado persona non grata, para el responsable de Educación del otro Distrito, pidiendo formalmente al Hermano Provincial de México Norte que no le permitiera ir (Carta del Hno. Responsable de visitar la Preparatoria La Salle de Cancún al Consejo de Distrito, Archivo México Norte).
2° ESCUELA GRATUITA o de EXTENSIÓN, que se abrió en los salones de la Escuela Parroquial de la Iglesia de Nta. Sra. de Lourdes, de Cancún. El Párroco era el Pbro. Bernard Quinn L.C. Se trató de dar a la escuela el nombre de “COLEGIO H. SALVADOR PÉREZ O.” (como está el letrero que subsiste hasta nuestros días, sobre el Portón del patio de juegos de la Parroquia), seguido de la firma del Sr. de la SALLE.
Sin embargo, nos lo negaron de manera oficial porque, si queríamos que tuviera el nombre de una persona, debería estar ya fallecida (Ing, Armando Castillo Rendón)
Al no poder ponerle el nombre deseado, se conoció al principio, como la escuela gratuita, y al encontrar un terreno en un área más perjudicada, se construyó el edificio para Primaria y se la llamó “Escuela La Salle" de la región 332.
Tercera obra: CAMPO ESCUELA SAN JOSÉ.
El campo escuela San José, nace por iniciativa de algunos de los antiguos fundadores de La Salle, que constituyen la Asociación Civil denominada “Promotora de Educación Zagal”, como una Asociación sin fines de lucro y cuyo objetivo sería la promoción de la educación.
Seis asociados fueron los fundadores de la Asociación y el objeto principal de la misma, quedó fijado como el establecimiento, organización y supervisión de instituciones de enseñanza católica, de cualquier nivel cultural.
Y se pensó en los niños de los trabajadores de la industria turística, generalmente de origen maya.
Entre sus objetivos están: la promoción de los valores éticos; el respeto al ser humano; trabajar en pro de la ecología; promover la unión de la familia; inculcar el respeto a los padres y el amor filial y fraternal; luchar por el derecho a la vida y procurar el uso de la libertad.
Después de analizar diversos proyectos y, con la valiosa asesoría del Hno. Salvador Pérez Orozco fsc, se inició la gestación del Campo Escuela, San JOSÉ.
En aquellos tiempos se pudo establecer contacto con directivos de ABC que, junto con otras personas, se unieron a la asociación y a sus objetivos, apoyándolos de manera decidida.
Así fue que para finales de 1995 y principios de 1996 estaba listo el Anteproyecto del Campo Escuela.
El Hno. Salvador Pérez fue desde Monterrey a colocar una estatuilla de San JOSÉ, en la parte norte del banco de materiales.
Se pidió a San JOSÉ la intercesión ante su hijo Jesús, para que pudiera realizarse el objetivo de la asociación.
La mayoría de los asociados, con sus familias, se unieron a las oraciones del Hermano y elevaron sus súplicas al Patrono de la Iglesia Universal.
En mayo de 1996, el Presidente Municipal de Benito Juárez, Ing. Rafael Lara Lara, hizo el honor de colocar la primera piedra del Campo Escuela y de departir un rato con todos, en el área de la alberca olímpica y la laguna.
Ese mismo año se lograron los permisos de la Secretaría de Educación Pública del Estado y los Acuerdos de Incorporación correspondientes para las 4 escuelas: Jardín de Niños, Primaria, Secundaria y Preparatoria
La participación del Hermano Salvador en la formación del Instituto Cancún, A.C. fue decisiva y orientó y animó en sus múltiples visitas que hizo, y por la enorme cantidad de veces que los aconsejó vía telefónica.
Fue de gran ayuda representándolos y apoyándolos ante las autoridades de la Congregación cuando pertenecieron a México Norte, y al realizarse el cambio al Distrito Sur, les siguió orientando en la esencia del Lasallismo.
Con su orientación y consejo se fundó la Escuela La Salle, que primeramente fue gratuita y después siguió, pero con colegiaturas sumamente bajas.
Su nombre original fue Salvador Pérez Orozco y, por sugerencia misma de él, le cambiaron el nombre a Escuela La Salle.
Y por último, el Campo Escuela San JOSÉ existe, gracias a su intervención, oraciones y tantas visitas que les hizo, en las que paseó saludando a los alumnos por la escuela (Colaboración del IQ Armando Castillo Rendón, a quien agradecemos esta colaboración)
El Hermano Salvador tuvo amistades muy profundas que cultivó durante toda su vida, tanto de exalumnos, como de Hermanos o familias y entre éstas se encuentra la Familia Castillo Rendón, que lo quisieron como a un hermano o un hijo de ellos. Uno de sus miembros fue Hermano pero, por causas de salud se tuvo que retirar, pero el amor fraterno que nació y creció entre ellos nunca feneció; esta persona vino exclusivamente a despedirse del Hermano Salvador, cuando éste ya estaba iniciando sus últimas horas de vida, ¡tanto era el cariño mutuo!
Las obras de la Providencia van marcadas por la cruz (Carta del Hermano Benildo Justino del 5 de febrero de 1946, fue el director del Noviciado del Hermano Salvador):
La enfermedad fue fiel compañera del Hermano Salvador, desde muy joven. La primera noticia la encontramos en una carta de 1944, que refleja en su contestación una charla íntima del Hermano Salvador con un amigo de su juventud y, a la vez, su Director de Noviciado, al cual le comenta de sus males estomacales,
que ya venían de tiempo atrás pero, por virtud, por discreción, o bien por la costumbre que se tenía en el Instituto de no quejarse y de manifestar poco los dolores personales, por espíritu de mortificación.
Igualmente, el Hermano Alfonso Salvador comunicó el estado de salud al Hermano Asistente, Nivard Joseph, que de manera paternal conmina al Hermano enfermo para que se atienda y, a la vez, alienta para que atienda a su mamacita que comenzaba a tener problemas de salud, que la visitara y se mostrara cercano a ella.
Fue muy obediente en atender a su mamacita. Por iniciativa suya buscó personas amigas que ayudaran a su mamá con gastos de médicos y algunas necesidades más; igualmente, obtuvo del Hermano Asistente una ayuda de parte del Instituto, que se le entregaba mensualmente.
La enfermedad de su mamá fue larga, un cáncer en la base del cerebro la fue minando lentamente, haciéndola dependiente, restándole sus facultades, como a una vela que se consume; expiró en el Señor el 1° de octubre de 1950 y fue sepultada en el panteón Español, de la Cd. de México.
Los pésames llegaron y hay muchas pequeñas cartas que él guardó, como un signo de aprecio que le tenían parientes y allegados, así como algunos antiguos alumnos y Hermanos; desde Talca, en el sur del Continente Americano, el Superior le escribe lo siguiente:
“Sabe que lo sigo acompañando en los sufragios que ofrece por su querida e inolvidable mamá. Me alegro de corazón que los alumnos se hayan portado tan bien con motivo de la muerte y el entierro de su querida mamá, ese afecto sincero para con usted debió consolarlo mucho.
Así lo quiso Dios Nuestro Señor y todo proviene de su mano. Usted sufrió lo indecible, me dice, y bien lo comprendo; esos mismos sufrimientos habrán servido muchísimo, pues no hay nada tan santificante como el sufrimiento en unión con Jesús y por su amor…” A M L.
Siguen palabras de consuelo y otros asuntos…
El Hermano Salvador fue un hombre probado por la cruz y el dolor, tanto físico como moral. Su salud, durante buen tiempo de la vida no fue nada buena.
En 1957, después de una crisis sufrida en Bordighera, Italia del norte , donde estaba haciendo el Segundo Noviciado, presagió un problema muy grave, que fue conocido por el Hermano Superior General y lo envía a Lille, Francia, para atenderse de sus males con el Dr. A Dubus, afamado médico, presidente de la Sociedad Francesa de gastroenterología.
La relación con este doctor continuó aun cuando el Hermano Salvador ya había regresado a México, lo que permite entrever que se estableció una amistad más allá de la relación profesional.
En un reporte dice lo siguiente: “Cher Frère Alfonso Salvador: presenta usted lesiones ulcerosas antiguas, con colitis generalizada e inflamación del colon derecho y del ciego; el colon izquierdo, además, es un colon espático (irritable) acompañado de reflejos en la zona urinaria, sin lesiones orgánicas, pero con ardor en el momento de orinar y dolores pélvicos… el informe continúa y no tiene prácticamente ningún aspecto bueno… cuando dice úlceras antiguas, lesiones de mucho tiempo atrás, nos permite darnos cuenta que el dolor lo probaba desde mucho tiempo atrás.
De 1959 a 1963, estando en el Noviciado Menor de León, este dolor le causó muchas molestias y días enteros sin poder probar bocado... fue a caer en manos de un médico o curandero que casi lo mata de hambre y el resultado fue nulo; los sufrimientos siguieron así como las visitas a varios doctores, sin que se lograra el milagro de su salud.
En Monterrey, ya en el curso de 1967 – 1968 un médico regiomontano puso fin a este mal de años, aunque las precauciones tuvieron que estar presentes el resto de su vida, pero su alimentación fue más normal y de su vida se desterraron prácticamente las noches en blanco, por problemas del aparato digestivo.
Este mal fue la causa de su cambio del Cristóbal Colón a la Salle de León, Guanajuato y de ahí al Noviciado Menor de León, así lo señala la obediencia recibida: “Aider en clase et vous reposer” (Ayudar en clase y descansar…) esta última palabra no era mucho del vocabulario del Hermano Alfonso Salvador, ya que siempre fue una persona activa, organizadora, y presente en medio de sus alumnos.
La etapa final de su vida estuvo marcada también por el dolor; tiempo largo de éste que le permitió hacer suyos los consejos del subdirector de Noviciado, y poder decir:
“Mi cruz tengo que aceptarla y amarla, venga de quien venga": personas o acontecimientos, de mi propio carácter, de mis limitaciones, ¿qué importa? Es Dios quien me la envía para mi bien, y para su gloria; tengo pues un deber para con ella: Aceptarla y Amarla”.
1963, un principio de desprendimiento de retina, felizmente bien atendido, lo tuvo en reposo durante un semestre escolar pero, gracias a Dios, y a la fina y acertada atención de los médicos, el mal se corrigió y no volvió más.
Un hecho notable es que el Hermano Salvador, con tantas cualidades, con una autoridad moral indiscutible y física también, ya que su forma de planear, organizar y realizar eran claras y precisas, alcanzando muy bien los objetivos trazados, nunca haya sido Director de una Comunidad o de un Colegio.
Siempre fue Subdirector y, algún año Prodirector, y sólo en alguna necesidad urgente asumió la dirección general de una escuela por unos meses; el motivo principal, parece ser, su estado de salud siempre débil y propenso a agravarse ante las presiones.
1985, un herpes, de los llamados “cinturón de la reina” o Herpes Zoster, producido por un virus, lo tuvo en el hospital varias semanas; fue muy molesto para él. Los Hermanos de la Comunidad y señoras amigas se turnaron para estar siempre con él.
Al hacerle estudios más profundos se descubrió un mal en la próstata, que fue operada en esos mismos días, así como la existencia de un tumor maligno, en la vejiga, que fue tratado con quimioterapia, siendo un éxito médico y de la bondad de Dios, pues el tumor no se desarrolló y ese cáncer no lo molestó, sólo los dos años que soportó las inyecciones de la medicina radiactiva, que sí le cambiaban la vida, pues había dificultad para comer y su carácter se alteraba.
Con motivo de su enfermedad la escritora Ana María Rabatté, le dedica “Con todo mi cariño”, así lo afirma, un escrito sobre el sufrimiento: Señor, ¡qué suerte he tenido de sufrir!
Señor, ¡qué suerte he tenido de sufrir!… para sentir tu AMOR DEMOSTRADO en mis hermanos...
sentir el poder de la oración… la ternura que me rodea por todos lados.
Señor, en verdad ¡qué suerte he tenido de sufrir… Señor, qué suerte he tenido de sufrir!…
Me has mimado en cada alma, he sentido la ternura infinita de tu amor en las miradas de las almas… en la delicadeza inmensa de cuantos me rodean… ¡Señor qué suerte he tenido de sufrir!… Para poder ver claro con los ojos del alma y saber que al pasar por un túnel de aparente oscuridad y ver al final tu rosto amado, en cada alma que cruza mi camino… Señor, en verdad ¡qué suerte he tenido de sufrir!…
Pues toda la vida es un proceso de transformación que lleva en el dolor un cambio para AMAR MÁS Y MEJOR… para arrancar del alma todo aquello que nos separe de Ti, y poco a poco… comprender que cada día… debo tomar el timón de mi vida y tomar la dirección del Sagrario, porque es ahí donde, rindiéndome débil, he encontrado la fuerza para comprender cuál es mi misión, cuál es mi camino…
Señor, en verdad ¡qué suerte he tenido de sufrir!… pues sólo en el sufrimiento existe el crecimiento, al sentir mi fragilidad humana y comprender que sólo Tú lo llenas TODO… y que al desprenderme totalmente de todo aquello que me impide volar libremente cual gaviota… aun cuando tenga que volar cuando el viento me esté siendo contrario… siempre teniéndote a Ti y acurrucándome en tu corazón y escuchando que siempre me dices al oído: te he amado tanto y de tantas maneras me consuelas y me llamas…
Señor, en verdad ¡qué suerte he tenido de sufrir!… Señor me arrobo en tu amor, me abandono plenamente a lo que quieras hacer de mí y desde el fondo de mi alma te digo: Señor, ¡qué suerte he tenido de sufrir!…
ANA MARÍA RABATTÉ
(Carta proveniente de Tampico, de mayo de 1985, el Hermano Salvador sólo conservó el sobre y el escrito.)
El dolor moral en su vida:
Si el dolor físico a causa de su precaria salud fue una constante, también sufrió moralmente por múltiples circunstancias. En algunos de sus escritos lo revela: “Hoy ha sido para mí un día triste… aún no se ha cerrado la herida que me hizo aquél que yo consideraba mi amigo. El desdén, la indiferencia, el menosprecio, me matan… Él fue el único de todos los Hermanos que no se acercó para darme un abrazo fraterno, de amigo, el día de mi cumpleaños… el único que ni siquiera me saludó… mi orgullo herido quería tomar desquite… ¡qué pobre soy! Pero fue vencido y yo con humildad me acerqué a él… y aunque no tuve respuesta le di mi saludo… ¡Viva el amor! Es el amor más fuerte que la muerte …”
Algunas faltas de caridad, o simplemente de atención de parte de los cohermanos que no eran sensibles a su persona le hacen exclamar: “¿Qué, Tú quieres que yo, ahora viejo, venga a sufrir el desprecio, el abandono, la indiferencia aquí adentro?. ¡Estoy agobiado por las atenciones, el cariño, y el respeto de los de afuera! Estos contrastes, Jesús, me son muy dolorosos… Aquél que comía conmigo me puso la trampa"…
Te ofrezco esta indiferencia de este hermano mío… sólo te pido que no se lo imputes como pecado… ¡Yo pido perdón si soy culpable! ¡Yo, perdono si soy ofendido! Quiero ver de nuevo la Estrella y que mi alma se llene de gozo… como me encuentro, te ofrezco todo lo que soy y lo que tengo…”
Estando en Cancún, donde supervisaba el colegio y donde era muy deseada su presencia, le mortificó algo y su pluma escribió: Vuelve mi ser a temblar… la angustia me invade… el fuego quema mis entrañas…nada apaga, nada mitiga, nada consuela la angustiosa angustia. No dejaré traslucir nada de mi dolorosa situación ¡Espero en Ti contra toda esperanza!
¡Confió en Ti con entera y absoluta confianza! Contigo, que venga todo lo que sea… Contigo todo es superable…
Un poco antes de tener que recibir cuidados de enfermería expresó su dolor y su sentimiento de soledad por el factor edad: “Claro que cala… Hablar de esta comunidad de conflictos generacionales cuando los mayores de 88 años somos comprensivos, atentos, fraternos, de espíritu abierto, consecuentes… ¿Quiénes constituyen la distancia? El que ve el mundo con ojos del mundo o el que mira con los ojos de Jesús, con los ojos de la fe? Señor que siempre mire yo con tus ojos. Amo, perdono, sirvo.
Me cala hondo el desajuste… se me remueve todo mi ser…No hago otra cosa más que aceptar lo que me entristece, yo no puedo remediarlo. No me puedo explicar lo que me pasa, por allí lo llamarían estrés, depresión o cansancio psicológico. Y yo te veo a ti Jesús y te oigo decir: “Mi alma estaba triste hasta la muerte”. Dime que te pasó y si en algo consuelo a tu Corazón y a tu Iglesia ¡aquí estoy! Tomo las palabras del profeta: “las lágrimas me ciegan y me hieren la ternura”(7 de agosto de 2003).
En una de sus oraciones escrita, ya cruzados los noventa, escribió: Tengo miedo, mucho miedo…me agobia el temor, me aprieta el miedo, por todos lados me aprisiona. Siento desolación, me duele la angustia. Hay estrechez en mi ser. Junto mis manos y aprieto mi corazón y no percibo la seguridad…mi debilidad me agobia, siento pesadez y flojera, nubarrones que me oscurecen. Una rendija se abre… es Ella… sigo igual pero con Ella.
Es mi mamá la Mamá de Jesús. Me muestra a Jesús…sigo reseco pero aquí está Jesús. No estoy deprimido, estoy golpeado…Espero en Él. No tengas miedo…Soy todo de Jesús. Adoro, Alabo y Agradezco.
Los años se le acumularon, su caminar vigoroso y marcial fue desapareciendo para tener un paso lento y pausado, elegante por el uso de su bastón pero, a los 89 años de edad sufrió un infarto, que lo va a limitar más y lo postró en cama y durante un buen tiempo no se le vio en los ejercicios comunitarios o en la escuela; poco a poco se repuso, pero por corto tiempo.
Una nueva crisis lo obligó a depender de sus ángeles de la guarda, sus enfermeros, Ángeles, José Antonio y Carmelita, fieles compañeros de su último caminar por la vida.
Fiel devoto de Jesús Sacramentado, siguió con las Horas Santas de los viernes, con una buena asistencia de personas, además, siguió pintando a favor de sus obras de los pobres y logró realizar dos exposiciones de sus pinturas.
En su cuarto, convirtió un pequeño rincón en capilla; tenía bajo su mismo techo a Jesús Sacramentado y un sacerdote amigo y confidente le celebraba la Eucaristía una vez a la semana; era un momento de gracia y transformación para el Hermano Salvador, ¡Qué dicha la suya, de dormir con Jesús, de hablar de corazón a corazón, de sentirlo cercano y de ver a Jesús sacramentado desde su lecho donde estaba postrado!
Ciertamente, sus fuerzas declinaron lentamente, pero no así su espíritu y su ánimo. Colaboró siempre que pudo con pláticas, participando en el inicio de las misiones de Semana Santa, dándoles a los jóvenes misioneros un mensaje de aliento y entusiasmo, asistiendo a algunos actos del Instituto, como fue la inauguración del edificio de la Primaria, a cuyo salón auditorio le pusieron su nombre. Recibía visitas de personas amigas y muchas llamadas por teléfono, de almas que sufrían y acudían a él en busca de consejos, consuelo, escucha y paz.
Como Hermanos, visitar al Hermano Salvador era muy satisfactorio, pues veíamos cómo se llenaba de alegría, su sonrisa franca, su mirada acogedora, sus gestos amables y cariñosos, les tomaba la mano y a algunos de los Hermanos se las besaba, gesto que muchas veces era correspondido, y al despedirse procuraba dar al Hermano visitante un abrazo fraterno, cordial y lleno de cariño.
Varias personas lo visitaban seguido, para gran gusto de él.
Había una señora que, amable y caritativamente le traía algunos guisos o gustos personales de comida y los compartía con el Hermano, semana a semana. Con este gesto se sentía muy querido y, a su vez, se deshacía en agradecimiento para la caritativa dama.
Una visita muy deseada por el Hermano Salvador era la del Padre Javier Hinojosa, Misionero de Guadalupe y antiguo alumno del Regiomontano, con quien estableció una profunda y santa amistad, a la vez que eran compañeros de camino en el sufrimiento y en la oración.
Sus conversaciones tenían mucho de místico, desarrollaban coloquios de profunda espiritualidad, además de tener sus horas santas y la eucaristía, al menos semanal, en el cuarto de enfermo del Hermano.
Un día, en un movimiento le falló la pierna al caminar y, de repente, su hueso fémur tronó, en forma de fractura expuesta; dolores nuevos, una operación y confinamiento a un sillón o bien a la cama. El dolor purificador se le presenta muy a menudo al fin de su vida y su paciencia se ejercita; el comer se le dificulta por falta de apetito, o bien por dificultades para deglutir.
Los médicos deciden alimentarlo en forma parenteral, ciertamente, buena solución, pero al tener reflujo, parte del alimento congestionaba los pulmones, dándole problemas para la respiración.
El encuentro esperado
Ya en la nueva casa de la comunidad, en Cumbres, tuvo varios momentos difíciles, hasta que los problemas respiratorios lo hicieron internarse en el Hospital.
Entró unos días, salió algo aliviado pero, a los dos días de estar en casa se agravó y tuvo que regresar al Hospital, donde fue el encuentro definitivo con el Señor Jesús.
Su muerte fue en un momento de paz y bienaventuranza. Días antes, ya en cuidados intensivos, había recibido, en plena conciencia, los auxilios espirituales que la Iglesia brinda a sus hijos; el viernes 10 de agosto recibió a muchas personas; con todas se mostró muy amable y sereno, su rostro reflejaba alegría; a eso de las cuatro de la tarde ya no recibió visitas y se durmió…
Su respiración se hizo más lenta; a las cinco de la mañana llamaron por teléfono a un Hermano que estaba cuidando a otro Hermano, también hospitalizado, para pedirle permiso de entubarlo, cosa que se negó, ya que era prolongar su agonía… poco a poco se fue haciendo más espaciada su respiración y el esfuerzo fue disminuyendo, hasta que se fue al encuentro de su Señor “a unirse a Él en un abrazo de amor eterno” (Como lo escribió el 1 de marzo de 1987 en su agenda),
Con su Creador a quien en su infancia entregó su vida entera. Los rayos del sol devolvían el color a la naturaleza y las sombras de la noche habían partido. Con la primera luz se fue.
Eran las siete doce de la mañana, del sábado 11 de agosto de 2012.
Después de los trámites burocráticos de estas ocasiones, el cuerpo del Hermano fue preparado en la funeraria y después del medio día fue llevado a la casa de los Hermanos de Cumbres, donde se fueron congregando muchas personas, entre amigos, antiguos alumnos, Hermanos de las comunidades vecinas y parientes.
Por la noche se celebró la primera Eucaristía por su eterno descanso, a la cual asistieron más de un centenar de personas, que poco a poco se fueron retirando y a la 11 de la noche se cerró la capilla ardiente.
Al día siguiente, temprano, comenzaron a llegar nuevamente personas que rezaban, hacían presencia, estaban junto al féretro en oración o, simplemente, recordando lo que Dios había obrado en sus vidas por medio del Hermano Salvador.
A las dos de la tarde salió el cortejo fúnebre, rumbo al gimnasio del Instituto Regiomontano, que pronto quedó casi lleno; era domingo, con todo, varios sacerdotes llegaron para oficiar la Eucaristía.
Durante la homilía, los sacerdotes exaltaron las virtudes del querido difunto y, al terminar la comunión, dos personas tomaron la palabra; el primero, un exalumno, que con palabras muy sentidas hizo una breve reseña del Hermano:
“Estamos reunidos con usted, en alma y corazón, para dar gracias a Dios Abba, Papá Dios, como usted lo llamaba, por habernos permitido conocerlo y tenerlo por cerca de 97 años.
Reconocemos su labor como: líder espiritual, maestro, amigo, tutor y padre, consejero y confidente. Hermano, usted nos deja un gran legado, el cual influyó y marcó de una manera intensa nuestra vida; siempre sencillo, claro, carismático, hablando siempre con el corazón y esa dulce y afectuosa sonrisa, recordándonos siempre a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo, al Espíritu Santo y a nuestra Madre, la siempre Virgen María.
Su mensaje fue claro:
Aprendan a perdnarse y a quererse como hermanos. Hagan de éste un mundo mejor y luchen siempre por la paz.
Admirable fue su capacidad física, mental y espiritual, fundador de varias asociaciones, gran orador en todos los niveles y hacedor de milagros, entre ellos el milagro del amor… En una ocasión una persona que vio los videos dirigidos a las generaciones lasallistas, comentó: porque son ustedes unidos… esa es su esencia…. Usted nació el mismo día que Jesús y siempre supo cuál era su misión aquí en la tierra, desde muy temprana edad. Usted, Hermano, se lleva la medalla de oro de nuestros corazones, todos los que lo conocimos lo llevamos muy profundamente en nuestro corazón… y queremos decirle que, para todos nosotros, usted siempre ha sido un santo” (12 de agosto Portilla).
Otra de las personas que despidieron al Hermano Salvador fue el Dr. José Agustín Gallardo, su médico personal, que cariñosa y caritativamente lo atendió durante años, viendo siempre por su salud, estableciendo entre ellos una santa amistad.
En su oración fúnebre recordó brevemente el recorrido del Hermano Salvador por esta tierra.
Dada la bendición y, rezado el último responsorio, lentamente fue saliendo el féretro; muchas personas se acercaron a tocarlo a modo de despedida y, ya en la calle, fue puesto en la carroza para ir al crematorio.
El miércoles fue la primera misa de cenizas, en la casa de los Hermanos y, durante unos diez días permaneció en la capilla, y así elevar una oración por su eterno descanso; después fue llevado al Columbario de la Casa Provincial, donde espera la resurrección.
En la Parroquia de San Juan Bautista de La Salle, un grupo de exalumnos y personas amigas del Hermano Salvador organizaron un triduo de Misas por su eterno descanso; la asistencia a las mismas fue numerosa; algunos de los antiguos alumnos que formaron coros las animaron y mucha gente manifestó a la Comunidad de Hermanos su pesar por la muerte del Hermano, pero más fueron las manifestaciones de admiración por su persona y el agradecimiento a Dios por haberlo tratado y aprovechado la sabiduría de sus consejos y haber gozado de la dicha de ser escuchados por él en sus problemas y aflicciones.
Post mortem:
Celebrando este curso escolar de 2011– 2012, los setenta años de la fundación del Instituto Regiomontano, un grupo de exalumnos, encabezado por el Señor Gilberto Marcos, tuvo la iniciativa de mandar hacer un busto del Hermano, para perpetuar su memoria;
para ello, en cada comida de exalumnos se expuso la idea y se pidió la cooperación para la misma y, habiendo sido generosa la respuesta, pronto quedó colocada en la Primaria del Instituto Regiomontano, en la colonia Chepe Vera.
El Hermano Salvador colaboró varias veces en un programa muy interesante que tenía el Licenciado Gilberto Marcos, en la televisión.
La opinión y los conceptos del Hermano Salvador eran muy apreciados, tanto por este excelente comunicador, como por el público en general.
Esquemas de sus pláticas:
El Hermano Salvador no era muy amante de hacer grandes discursos escritos, o escribir toda una conferencia o clase que iba a impartir.
Como buen maestro, tenía la doble preparación: la remota, que le implicaba una lectura y un conocimiento anterior, y la preparación próxima, que era ya esquematizar las ideas que desarrollaría… la mayoría de sus conferencias eran eso, sólo esquemas.
Entre los escritos ológrafos del Hermano Salvador, se encuentran varios cursos y pláticas. De entre ellas se transcribe aquí una que dio en un curso, sobre valores lasallistas, en la que participó también el Hermano José Cervantes.
Generalmente, muchas de sus pláticas eran preparadas en pequeñas hojitas, de unos 8 centímetros por lado, bien numeradas en el orden que seguían, pero muy difícil de reconstruírlas.
Una serie de pláticas sobre “El Cristiano, apóstol hoy, testigo actual de Cristo”, se encuentran en cuatro pequeños cartoncillos, parece la preparación de una clase muy bien fundamentada y con algunas aplicaciones precisas:
“El Cristiano, apóstol hoy, testigo actual de Cristo”
1.- El hombre comprometido y partidario: Los doce apóstoles recibieron el testimonio de Jesús, su maestro. Este Maestro quiso que vivieran en su intimidad; lo vivieron con sus propios ojos, lo escucharon, lo tocaron con sus propias manos.
“Serán testigos, les dice Cristo, (1Jn 1,1) porque han estado conmigo desde el principio”. Son testigos de una realidad superior, captada por la fe.
El objeto de su testimonio es el “Verbo de Vida” manifestado en la carne (1 Jn 1,2).
Nuestro testimonio como apóstoles de hoy no es más que la continuación del de los testigos privilegiados de Cristo. Somos testigos por la comunión con los testigos que han visto y oído (1Jn 1,3).
Así como ellos fueron testigos comprometidos, también lo tendremos que ser nosotros.
El apóstol–testigo tiene que hacer causa común con el mensaje de Cristo, tiene que tomar partido por la persona misma de Cristo (2Cor 5,20; Ef 6,20) .“No te avergüences, le decía el apóstol Pablo a Timoteo, el testimonio que tienes que dar es de Nuestro Señor Jesucristo” (2Tim 1,8).
El apóstol testigo de Cristo se compromete y nos compromete con su compromiso: ¿De quién hablar?
Nuestro Héroe: ¿Cuál? CRISTO ES LA PIEDRA ANGULAR: Es mi fuerza, mi roca y salvación. El hombre prudente construye…
2. El apóstol-testigo de hoy, en la intimidad con Cristo, por el cual se compromete: El cristiano, apóstol de hoy, ha de hacerse íntimo de Jesús, tomando contacto con Él por medio de un conocimiento profundo y una amistad creciente con el mismo Cristo.
Está llamado a dar a conocer a los hombres a Dios Padre y a su enviado Jesucristo; en este conocimiento consiste la vida eterna (Jn 17, 1-3).
Pero en Dios Padre habita la luz inaccesible (1Tim6, 16). Su conocimiento sólo nos es posible por su Hijo, hecho hombre.
Por eso nos basta con el conocimiento de Jesucristo “El que ve al Hijo, ve al Padre” (Jn 14,8), porque el Hijo es la imagen de Dios invisible (Col 1,15), la efigie de su sustancia (Heb 1,3).
La plena revelación de la personalidad misteriosa de Jesús no se concedió a los apóstoles, sino después de su resurrección, gracias a la efusión sobre ellos del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo, Espíritu de verdad, les condujo hasta la verdad completa (Jn 16,13), haciendo que captasen, con toda su profundidad e intimidad el misterio de su maestro, el sentido de sus palabras (Jn 2, 19), de sus actos, de sus signos (Jn 14,26; 16,13; 1Jn 2 20- 27) .
El conocimiento que más importa es el del misterio de salvación que constituye el fondo del mensaje. ¿Quién lo introducirá en el fondo de este misterio, sino el Espíritu Santo? San Pablo lo indica repetidas veces. Este misterio de amor que Dios ha destinado a los que le aman (1Cor 2,10). Nos lo ha revelado a nosotros en el Espíritu (1Cor 2,10).
Y no solamente se nos ha revelado a nosotros por el Espíritu, sino también en el Espíritu (Ef 3,5).
Este conocimiento íntimo del misterio de Cristo no nos lo dará una fe imperfecta, sino la fe que se ha hecho operante por el amor, la fe que, gracias al amor nos ha dispuesto para la acción iluminadora del Espíritu Santo.
3.- El Cristiano-Apóstol de hoy, testigo comprometido de Cristo por el ejemplo de su vida:
El apóstol que quiera vivir plenamente su vocación de testigo comprometido de Cristo tendrá que ser sincero en lo que dice y no comprometer su mensaje con su conducta.
“Nosotros no le damos a nadie, escribe el apóstol Pablo, ningún motivo de escándalo, para que nuestro ministerio no quede desacreditado” (2 Cor 6,3).
Esto mismo quiere para sus discípulos: “Muéstrate, ordena a Timoteo, como un modelo para los creyentes, con tu palabra, con tu conducta, tu caridad, tu fe, tu pureza” (1 Tim 4,12).
Y a Tito le ordena que ofrezca, en su persona “un ejemplo de buena conducta” (Tit 2,7). Tú, como cristiano–apóstol de hoy, como al de ayer, te incumbe la obligación “de hacer resplandecer el conocimiento de la gloria de Dios que brilla en la faz de Cristo” (2 Cor 4,6).
Si la vida del apóstol no responde a su palabra, quiera o no quiera, se verá tachado de fariseo. Tú, cristiano, has sido llamado para ser “signo de Dios”.
Te pregunto: ¿Se percibe el rostro de Cristo a través de todo lo que haces?
4.- El cristiano-apóstol de hoy, testigo de Cristo desaparece ante Aquél de quien da testimonio:
Por una parte se evidencia el testigo sin miedo ni timideces. Bajo la acción del Espíritu Santo, recibido en Pentecostés, los apóstoles eran testigos impávidos del maestro, muerto y resucitado.
“No podemos menos de publicar lo que hemos visto y oído” (Hech 4,20).
Por otro lado. el cristiano apóstol, es testigo no para darse a conocer a sí mismo, sino para dar a conocer a aquél en favor del cual da testimonio. Es preciso que Él crezca y Yo disminuya…
Valores Lasallistas en la Educación.
¡Quién es De La Salle? = El árbol por sus frutos se le conoce:
1. Ya son poco más de 300 años de la Fundación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
2. La figura del Fundador, San Juan Bautista de la Salle, cobra actualidad, cada día más.
3. Su escuela ofrece ahora, en clima de libertad y democracia, la alternativa genuina de la Educación Cristiana.
4. Hoy se hace realidad en la escuela Cristiana la visión conciliar del Gravissimun educationis…
5. La ejecutoria de tres siglos sitúa a la escuela lasallista en vanguardia de la pedagogía católica: Proclama el derecho a la educación. A la comunidad escolar y luego a la Comunidad Educativa . Proclama la atención a la persona y la preferencia por los pobres. Proclama la Evangelización, “que se propone sin imponer”.
6. La Iglesia, recientemente (1950) proclamó a De La Salle “Celestial Patrono” de todos los maestros: El fue el organizador de la primera escuela para formación de profesores. Descubrió al mundo que la escuela es lugar preferencial para la catequesis.
7. Llevó una vida increíblemente desprendida y entregada al querer de Dios.
8. Ajetreada ente los Hermanos, Maestros y Escolares.
9. Fue golpeado por intereses creados de párrocos y sindicatos de maestros.
10. Su vida, iluminada por la poderosa luz del Espíritu de Fe, que lo hizo inconmovible ante el desprecio de la gente, la ingratitud de los padres, la inconstancia de los muchachos.
11. Vida estimulante, entonces y siempre, y que culminó en el alba de un Viernes Santo, cerrándose con estas palabras “ADORO EN TODO EL PROCEDER DE DIOS PARA CONMIGO”.
Los valores lasallistas en educación, son valores evangélicos.
Preámbulo:
No hay nada más allá de los valores evangélicos, y en el Evangelio se unifica y se centra el esfuerzo de todos los que optaron por el apostolado de la educación, que sigue vivo y es operante y necesario.
Ejercicio sobre las Meditaciones del tiempo de Retiro
Los fundadores de congregaciones dedicadas a la educación escogieron del Evangelio principios, enseñanzas y objetivos determinados a los que dieron legítima preferencia, estilo personal y sello propio.
En la obra de San Juan Bautista de La Salle se pueden evidenciar las líneas que él escogió y que caracterizan a la Congregación que fundó.
VALORES: LA FE, COMO PRIMER VALOR.
El objetivo que la Iglesia expresa a través del Concilio Vaticano II es EVANGELIZAR.
Este mismo fue el objetivo que el Santo De La Salle propone a sus discípulos. “Hacer a la Iglesia del Siglo XX más apta para anunciar el Evangelio a la humanidad del siglo, declara su santidad Pablo VI”.
La misión del educador lasallista es una misión de FE.
“El primer efecto de la fe es aficionarnos fuertemente al conocimiento, amor, seguimiento y unión con Cristo” (Colección de Trataditos, San Juan Bautista de la Salle).
La fe transforma radicalmente al ser humano: … “el alma penetrada por sentimientos de fe, en tal grado se eleva hasta Dios, que ya no conoce más que a Dios, no estima sino a Dios” (Meditación 32 de San Juan Bautista de la Salle)
Pregunta el Santo: “¿es tal su fe, que llegue a cautivar el corazón de los alumnos y a inspirarles el espíritu del cristianismo, pues es éste el mayor milagro que pueden obrar y el que Dios les exige, por ser el fin de su empleo?” (Meditación 129 de San Juan Bautista de la Salle)
Enseguida hace una serie de definiciones para aclarar términos y conceptos:
La FE es la aceptación de Dios y su Palabra… Es compromiso de la vida con Él.
EVANGELIZAR es abrir el alma de los demás a la acción de Dios… a su Palabra.
Es despejar el camino para que la gracia encienda en su alma la luz de la fe, para el compromiso.
El santo de la Salle señaló el valor capital de la vida cristiana: La fe es la luz que penetra en el espíritu e interior del hombre, procedente de Dios.
Luz sagrada, fuerte y suave a la vez, inexplicablemente distante y, sin embargo, íntima y familiar.
El educador lasallista es una persona que acepta el Evangelio sin restricciones y se entrega en cuerpo y alma a los demás, para que reciban esa luz divina y se comprometan con la verdad.
He aquí algunos textos del Santo De La Salle que pone, el Hermano Salvador, como ilustrativos y motivadores del trabajo del maestro:
“Os ha destinado para anunciar las ver dades del Evangelio” “…No adulteréis su palabra y poned en ello toda diligencia… consideraos como ministros de Dios y dispensadores de sus misterios” “…
Pongan particularmente su empeño en educarlos según el espíritu del cristianismo, que les dé la sabiduría de Dios” “…
Para mover a los niños que educáis a adquirir el espíritu del cristianismo, debéis enseñarles las verdades prácticas de la fe de Jesucristo y las máximas del Santo Evangelio”(Meditaciones del Tiempo de Retiro: 193, 193, 194 y 194)
CELO – TESTIMONIO – COMPROMISO
Celo es sinónimo de entrega, entusiasmo, compromiso con el Evangelio.
Celo es generosidad total. A los educadores lasallistas el Santo De La Salle, apoyado en la palabra Bíblica, les advierte que: “elegidos para tan santo ministerio, os exige Dios que lo desempeñéis con celo ardiente –entrega total- por la salvación de sus discípulos, pues esa es la obra de Dios, y Dios maldice al que hace su obra con negligencia” (SJBS Meditaciones del Tiempo de Retiro 201).
El celo es también expresión de amor sincero; el educador lasallista debe también dar muestras sinceras de que ama a quienes Dios le ha encomendó.
“El celo ardiente… ha debido moveros a consumir vuestra vida para darles educación cristiana y procurarles la vida de la gracia en este mundo y la vida eterna en el otro” (SJBS Meditaciones del Tiempo de Retiro 201).
El educador lasallista, digamos, el padre y la madre de familia lasallistas, es decir cristianos al estilo de San Juan Bautista de La Salle, entienden que el Celo, que es testimonio y compromiso y ponen en su escala de valores, en primer lugar, la formación de sus hijos…
Vivimos impresiones y emociones casi siempre materialistas: un fracaso, una desatención… o un éxito, una sonrisa, que nos altera en profundidad y duración.
La educación cristiana lleva al educador a enseñar a gustar, saborear, saber catar las cosas de Dios… a no encontrarlas insípidas, desabridas… “Si la sal pierde su sabor…” “Los que viven según el Espíritu gustas las cosas de arriba”.
LA COMUNIDAD:
La comunidad humana auténtica tiene origen divino… “Todos somos hijos de un mismo Padre…”
“Dios ha querido que todos los hombres constituyan una sola familia y se traten entre sí con espíritu de hermanos”.
“Dios eligió a los hombres no sólo en cuanto individuos, sino también en cuanto miembros de una comunidad” (Gaudium et spes del Concilio Vaticano II).
San Juan Bautista de la Salle quiere que los lasallistas formen una comunidad, al estilo de las primeras comunidades. Nos dice que la comunidad es signo de que Cristo ha venido al mundo y, por lo mismo, foco pujante de energía apostólica.
La familia cristiana: Iglesia Domestica, es una comunidad de Fe, Esperanza y Amor.
La comunidad, familia, es el mejor contexto para el desarrollo sano de la afectividad; brinda razones para vivir y actuar, oportunidades constantes para superarse y vivir el compromiso personal.
Nadie como el Padre y la Madre tienen el poder de revelar a Dios a sus hijos y de crear un ambiente en el que se respire lo sagrado.
La idea que sus hijos tengan de Dios, guardará siempre algo de la idea que se hayan hecho de ustedes, sus padres.
Decía que la comunidad tiene origen divino, por eso tener un hijo y acrecentar así la comunidad conyugal y educarlo, es antes que nada refugiarse, cobijarse junto al Padre para nutrir nuestro amor en el suyo.
Señalaba que su charla constaba de 6 hojas, la sexta se perdió, así que no pudimos conocer su conclusión, pero podemos ver una secuencia lógica de pensamiento, una idea perfectamente llevada y que en su voz, con su sensibilidad y atractivo natural ha de haber atraído el pensamiento, abierto el corazón y permitido otra visión de quienes le escucharon en ese encuentro.
Con ocasión de un encuentro nacional del Movimiento Familiar Cristiano, el Hermano Salvador fue invitado; el lugar no se puede reconstruir, ni saber el número de personas que asistieron, pero sí se ha encontrado sobre lo que habló, quizá ya utilizado en algún encuentro de Padres de Familia del colegio:
EL MATRIMONIO, UNA CONQUISTA DIARIA .
Taine trazó así la historia del m a t r i m o n i o :
“Se conocen durante tres semanas; se aman durante tres meses; discuten durante tres años; se aguantan durante treinta y los hijos vuelven a empezar”.
Un inglés contestó así a los que preguntaban dónde había pasado su luna de miel:
“Quince días en Escocia y cuarenta y cinco en mi casa”.
Taine escribió la leyenda negra del matrimonio.
El inglés acertó… en los esposos que se deciden a serlo de verdad.
El matrimonio no es la meta en la que han de terminar los esfuerzos para conseguir la felicidad. Por eso los recién casados no deben decir: “Ya la hicimos” sino “Ahora comenzamos”.
Algunas cosas para ser un marido ideal y otras para ser la esposa ideal: MARIDO IDEAL:
Yo creo que tú quieres que tu hogar sea un paraíso en miniatura y no un insoportable infierno… y no sabes cómo hacerle. Aquí te pongo algo que puede ayudarte para que lo logres:
1.- No consideres a tu esposa dedicada a tu servicio, ni la rebajes a la categoría de instrumento (objeto) de placer. Sé con ella un eterno enamorado… y dile que la amas…
2.- Coopera en los pequeños detalles del hogar… préstale ayuda… dale una manita cariñosa.
3.- No te hagas el mártir por las molestias que te ocasionan los hijos…No se los dejes a ella sola. Tú eres insustituible en su educación.
5.- Si tu mujercita estrena un vestido o un peinado, aunque resulte estrambótico… chuléaselo, pues a ella le gusta…
6.- Hazle sentir que le tienes plena confianza… Hazle sentir que la necesitas… Y la necesitas de verdad.
7.- Préstale atención… dale seguridad y apoyo – Sé un enorme equilibrio en el aspecto emocional de la vida conyugal.
8.- No se te vayan a olvidar ciertas fechas clave: el día en que se conocieron… el día en que estrenaron su matrimonio y el otro en que una vida nueva agrandó su hogar, el día del santo y del cumpleaños… y unas flores, un regalito, una misa… una oración… un gesto de amor.
9.- Sé educado con ella… si hoy le salió un platillo exquisito dile que es una cocinera divina… dile cuánto admiras su orden… limpieza… atención para con los niños… pero dile todo lo bueno que ves en ella.
10.- Sé el sacerdote de esa pequeña Iglesia Doméstica. Vive con tu esposa y con tus hijos como peregrinos hacia la casa del Padre. En las dificultades, ponte de rodillas y reza con ella… y con ellos.
ESPOSA IDEAL: Tú también, mujer, quieres hacer de tu familia un lugar de dicha y felicidad… manos a la obra:
1.- Trata de estar siempre con cara de fiesta, sonriente, así tendrás en el hogar un ambiente de tranquila felicidad.
2.- Recuerda cómo te preparabas para recibirlo cuando novios. Y no cometas el disparate de recibirlo ahora en pantuflas y con esas cosas que se ponen las mujeres en el pelo… No olvides que tienes que conquistar a tu esposo cada día.
3.- Por lo menos una vez a la semana échate en sus brazos y confíale tus penas… grandes o pequeñas… que sienta que lo necesitas… que te es indispensable su protección y ayuda.
4.- Que note claramente, tu esposo, que “estás chiflada” por él, más aún, que el día en que estrenaron su matrimonio… Nunca, ni en broma vayas a decirle: Fulano, sí que es hombre… Mi hermana sí que tuvo suerte con ese marido… ¡Qué barbaridad!
5.- No le contradigas delante de los hijos. A solas dialoguen. Deben remar parejo y en el mismo sentido y dirección.
6.- No hagas tragedias por cosas insignificantes… Nada exaspera tanto a un hombre como los extremos emotivos. Nunca lo margines ni hagas que se sienta anulado por ti… al contrario, engrandécelo… pero hazlo.
7.- No tengas el mal tino de pedirle dinero cuando tu marido está de un humor negro que ¡válgame Dios!… Tampoco lo atiborres con la cantinela de que ya nada alcanza y cuán caro es todo…
8.- No estés absorbida por los “angelitos” o los quehaceres de la casa, que arrincones solemnementa tu marido… y lo mandes a que se saque de apuro solo para cenar… ni lo obligues a que se meta a tu dieta... 9.- Cúrate radicalmente de esa horrible enfermedad de los celos… y no armes un san Quintín porque le dijo un piropo a una de tus amigas, o se le fueron los ojos tras un cuerpo juvenil.
10.- Piensa que la felicidad conyugal es una conquista diaria, fruto del esfuerzo continuo… con él, híncate tú también y reza y el Señor será tu recompensa. La experiencia de escuchar matrimonios y los problemas que viven, le autorizó al Hermano Salvador para hacer estas recomendaciones, como fruto de su experiencia y de su amor por la familia, ya que todos provenimos de una, y siempre se quiere lo mejor para ese núcleo fundamental de la sociedad. Termina con una oración por los esposos:
ORACIÓN POR LOS ESPOSOS
Señor, haz de nuestro hogar un sitio de amor.
- Que no haya injuria, porque Tú nos das comprensión.
- Que no haya amargura, porque Tú nos bendices.
- Que no haya egoísmo, porque Tú nos alientas.
- Que no haya rencor, porque Tú nos das el perdón.
- Que no haya abandono, porque Tú estás con nosotros.
- Que sepamos marchar hacia Ti en nuestro diario vivir.
- Que cada mañana amanezca un día más de amor y entrega.
- Que cada noche nos encuentre con más amor de esposos.
- Haz, Señor, de nuestras vidas una página llena de Ti
- Haz, de nuestros hijos lo que Tú anhelas;
- Ayúdanos a educarlos Haz que nos esforcemos en el consuelo mutuo, Que hagamos del amor un motivo para amarte más,
- Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar.
- Que cuando veamos el gran día de ir hacia tu encuentro, Nos concedas hallarnos unidos siempre.
Amén.
La oración es un típico lenguaje del Hermano Salvador, cuando entraba en confianza; se ve que gozó esos momentos vividos con los padres de familia y trasmitió su mensaje a plenitud.
Un cursillo interesante, quizá dado a jóvenes dirigentes scouts, o de alguna agrupación de jóvenes misioneros es el siguiente:
PARA LLEGAR A SER UN BUEN JEFE
Para ser un JEFE se requiere:
a. Poseer conocimiento profundo de las personas y de las cosas.
b. Conocerse a sí mismo.
c. Tener presente la obra que se ha de hacer.
Un buen Jefe:
a. No cree en fórmulas prefabricadas… recetas para hacer las cosas.
b. Evita la obstinación, así como la debilidad. Es fuerte y suave a la vez.
Para pensar y juzgar justamente evita:
a. la precipitación
b. la generalización
c. la amplificación
d. la parcialización
e. los prejuicios y la exagerada simplificación
Para inspirar confianza se necesita:
a. El dominio propio (autocontrol personal).
b. Disciplina mental.
c. Control de las palabras (cuidado con la diplomacia).
d. Moderación en los gestos.
Para actuar en sentido de la unión:
a. No ponerse al servicio de los apetitos de la masa ( buscar la popularidad).
b. Se pone al servicio de: la verdad, de la justicia, del amor.
El jefe se distingue por:
a. espíritu metódico
b. facultad de persuasión: razonamiento claro
c. voluntad estable
d. capacidad creativa
e. gusto por la iniciativa.
Personalidad del Jefe: debe ser: reflexivo, observador, decidido, tranquilo, radiante, valiente, atractivo, seductor, consciente, activo, claro…
La voluntad del jefe debe ser iluminada por la inteligencia para que no sea obstinado… No debe violentar los acontecimientos… debe saber interpretarlos.
Ama y vive su tiempo como es. En momentos difíciles no debe turbarse, sino analizar la situación para actuar adecuadamente.
El ejemplo del jefe es contagioso.
Para ser equilibrado se requiere:
Ejercitarse en disciplinar sus sentimientos: .
- en dominarse a sí mismo .
- en evitar todo exceso .
- en prohibirse todo movimiento de ánimo violento. Cualquier efervescencia demasiado viva del pensamiento
Prepararse a:
- vivir peligrosamente .
- a ser atrevido .
- a arriesgarse por un ideal Aprender a:
.- evitar imprudencias .- fortalecer su voluntad .- afinar su inteligencia Sabe descansar.
* La paciencia y la constancia hacen a los realizadores.
Testimonios:
En el transcurso de nuestra vida hay un momento que deseamos escribir nuestros pensamientos, ya sea para comunicarlos o solamente para tenerlos presentes; ahora he sentido ese momento y quise expresarle, por medio de estas líneas, el agradecimiento hacia usted.
Puede preguntarse: ¿De qué? No por lo material, sino por lo más grande, lo espiritual. Su orientación la he sentido como una guía para poder seguir aprendiendo en la vida a amar, madurar, comunicar, dar, servir, atender…
Dios Nuestro Señor nos ha dado esa oportunidad de tenerlo cerca de nuestras vidas y nunca nos cansaremos de darle las gracias al Espíritu Santo y a Nuestro Señor, de ese don tan grande que le dio para poder enseñarnos el camino verdadero hacia el Reino de los Cielos.
Quise que supiera esto, porque cuando me preguntan “¿Quién es el Sr. Pérez?” contesto:
Es una persona sencilla, amable, que desborda de alegría en su mirada, con un don tan especial que Dios Nuestro Señor le dio para poder trasmitir ese amor y esa fe tan grande hacia Él.
Con un segundo que esté uno cerca del Sr. Pérez, siente esa tranquilidad y una paz tan grande que nos da Nuestro Señor, a través de su persona.
Nuestro Señor lo hizo instrumento de Él para poder enseñarnos el camino más hermoso, que es el Reino del Señor.
Con sus mensajes nos enseña a poder darle solución a los problemas, sin que perdamos la calma; se oye fácil, pero ya sé que es difícil y como ser humano caigo mil veces en esto, pero he llegado a la conclusión de que es fácil si uno pone todo su empeño, y todo tendrá un resultado favorable y siempre positivo… (Familia De La Peña Herrera, San Pedro Garza García, 26 de noviembre de 1981)
El 8 de septiembre de 1998, el sacerdote y misionero de Guadalupe, Javier Hinojosa, cumplió 25 años de ordenación; en un interesante artículo que le dedicó al Hermano Salvador le dice:
“Muy querido Hermano Salvador: tu amistad ha significado muchísimo para mí en mi vida sacerdotal. Lo que escribí en la página 22, lo hice pensando en ti. Gracias por ser mi amigo y por todo el apoyo que me has dado hasta ahora y que espero continúe siempre; aún más, cuando el Señor te llame a su Reino. Con mucho cariño te comparto este sencillo escrito, donde quise expresar mi agradecimiento a Dios por mi vida y sacerdocio. Ayúdame a dar gracias a Dios, así como yo doy gracias y alabo al Señor por tu vida tan fecunda, como cristiano y Hermano lasallista.
En su escrito, el padre Javier hace un recorrido de toda su vida, de su estancia en el Instituto Regiomontano, donde en quinto año de primaria llegó a sus manos una revista ‘Almas’ que despertó su vocación como misionero, ingresando al Seminario de los Misioneros de Guadalupe, al terminar tercero de Secundaria… así sigue recorriendo el camino de su vida con lo que escribió en la página antes mencionada, con la que termina su escrito:
“Definitivamente, uno de los más grandes regalos que recibimos en la vida es el don de la amistad. Primero, por supuesto, la amistad de Dios, de cada persona de la Trinidad.
Pero también de tantos hermanos y hermanas que encontramos por el camino, no por “casualidad” o buena suerte, sino por providencia de Dios.
Los amigos que tengo no son coincidencias de la vida sino, por inventar una palabra “Dioscidencias”; el Señor hizo que nuestros caminos se cruzaran y surgió una bella amistad, hecha de comprensión, respeto, aceptación y perdón.
Para mí, un amigo es alguien que:
Te acepta como eres y te ayuda a ser mejor Goza contigo con lo que te gusta hacer; te levanta el ánimo, te ayuda a salir de tu “yo” para formar el nosotros.
Hace oración por ti. Te quiere como eres, no por lo que tienes o sabes.
Te lleva a hacer nuevos amigos; comparte tu soledad y tristeza con su alegría y su sonrisa.
Trata de comprenderte y te sigue queriendo, pase lo que pase; te dice la verdad aunque duela.
Corre contigo los riesgos del amor y de la justicia; siempre tiene las puertas abiertas para ti.
Te invita a correr por el camino de la felicidad; está seguro de tu cariño y te enseña a amar.
Te motiva a amar a tu Creador y a tu prójimo.
Con razón Jesús dijo de la amistad: “NO HAY AMOR MÁS GRANDE QUE DAR LA VIDA POR LOS AMIGOS. Y quien ha encontrado un amigo, ha encontrado un tesoro”. Siempre unido en el Señor, un fuerte abrazo y mi bendición, pidiendo la tuya.
Tu amigo y hermano, Javier Hinojosa M.G.
Presentación de algunos de sus dibujos:
Es una muestra muy pequeña de sus dibujos a tinta, o bien, carboncillo, que realizaba con diferentes técnicas y en espacios de tiempo de minutos, siempre atento a las personas o acontecimientos. Estos dibujos, además de muy estimados, ilustraban algún acontecimiento.
En una carpeta pequeña se encontraron varios dibujos en que se muestra el Hermano Salvador como retratista: Su papá, el Hermano Paul Ayel, Maestros, alumnos, y el Hno. Rodrigo Treviño, que lo dejó inconcluso.
La oración de la comunidad es un gran poder porrque encierra una fuerza enorme.
Salvador Pérez Orozco.