JOSÉ ANICETO VILLALBA SALGADO
(Hno. Alejandro José)
* 5 Julio 1906 (Puebla, Pue.)
+ 27 Agosto 1983
(Gómez Palacio, Dgo.)
Introducción:
La presente biografía narra la historia de un ser humano que supo luchar por un ideal, que entregó su vida por ese mismo ideal en que creyó y amó. No le importó tener que luchar, ser enviado al extranjero, pertenecer a un sindicato de izquierda y, al final de su vida sentirse relegado y no creído; su fe fue mayor, creyó siempre en el llamado del Señor, luchó con denuedo en lo que le exigía su vocación de educador y, valientemente enfrentó la adversidad. Fue guía para muchos, inspiración para otros, que encontraron en su ejemplo el sentido de sus vidas.
Primeros años:
El Hermano José Aniceto era nativo de Xonaca, ahora un barrio de la ciudad de Puebla, famoso por sus fiestas, en especial la del 2 de febrero, que es la de la Candelaria y viene a ser de las más importantes de la ciudad y, en especial, para el barrio de Xonaca, donde encontramos Niños Dios de más de 200 años de antigüedad, que son llevados ese día al templo…
Sus papás fueron el señor Aniceto Villalba y Herlinda Salgado, cuyo hogar se vio privilegiado porque Dios escogió entre sus hijos a varios de ellos para su servicio. José Aniceto de la Altagracia, como fue bautizado, nació el 5 de julio de 1906 y pronto fue llevado a las aguas bautismales; creció en su familia y en ella aprendió a amar a Dios y de sus padres recibió la primera catequesis, que le llevó a tener a Dios como el primer principio de su vida; en su familia florecieron los valores cristianos y Dios se fijó en ellos para llamar a varios a su seguimiento.
El mayor de ellos, José, falleció en un accidente el 24 de junio de 1916, siendo Novicio Menor en San Borja. Este joven había sido alumno de los Hermanos de alguna de las escuelas que tenían los Hermanos en Puebla. Un segundo hijo entró con los Hermanos, se llamaba José María de la Trinidad, tomó el Hábito y dio clase en los Estados Unidos, pero no fue admitido a la profesión Perpetua en 1924. José Manuel, quien murió como Hermano en la Misión del Mezquital y trabajó toda su vida en Cuba, y el Hermano Aniceto. La familia ha de haber tenido contacto con los Hermanos, aunque quizá Aniceto y José Manuel no fueron alumnos de los Hermanos porque, cuando estos dejaron los colegios de Puebla ellos eran niños de ocho y seis años. Sus padres, probablemente, eran propietarios de alguna Hacienda, por lo que el mismo Hermano contaba a los Hermanos en Gómez Palacio “de las aventuras vividas en sus años infantiles, en plena Revolución Mexicana, con su familia, en las haciendas de Puebla y Veracruz”[1].
Formación:
Como Hermano, inicia su formación en el Noviciado Menor de San Borja, en 1919 y fue recibido por el Hermano Noel de Jesús, que era el director; uno de sus maestros fue el joven Hermano Fernando Anzorena, recién llegado de los Estados Unidos. Su estancia en esta casa fue de dos años, ya que el 11 de octubre de 1922 inicia su postulantado, en la misma casa de San Borja, hasta llegar al día feliz de su Toma de Hábito.
El Noviciado lo inicia propiamente el día de su Toma de Hábito, que fue el 21 de diciembre de 1922 y, junto con el hábito de los Hermanos de las Escuelas Cristianas recibió el nombre de Hermano Alejandro José.
Entre sus compañeros de Toma de Hábito estaban los HH.: Roque Valenzuela, Ángel Campuzano, José de Jesús Torres Quintero, Salvador Cárabez, Agustín Castro Pompín y, una vez terminado su año de Noviciado, bajo la dirección del notable Hermano Gustavo Félix y del Hermano Agathange Henri, como subdirector, pasa al Escolasticado de San Borja. Como director de esta casa ha regresado de Cuba el Hermano Aggée Joseph y, como profesor, el Hermano Dosas Luciano.
Desde su juventud, nuestro Hermano fue un hombre de oración; Dios era su primera motivación, su fuerza y su consuelo, e igualmente, fue un enamorado silencioso de María Santísima. Su rosario en mano, esa misma devoción y el darle el primer lugar a Dios en su vida, lo trasmitió a sus alumnos y, cuando tuvo responsabilidad sobre los Hermanos, a ellos también trató de trasmitirlo, tanto con su ejemplo de regularidad a los ejercicios, como con su palabra en las conferencias dominicales.
Estos escolásticos, en 1923 algunos fueron enviados a Cuba y, otros, en 1925 a las comunidades de la ciudad de México. Al Hermano Villalba lo envían al Colegio Francés de La Salle, donde inicia su largo apostolado de la escuela.
El Hermano Aniceto fue un hombre de estudios y su formación académica la realizó toda en la Ciudad de México; Normal Superior y Biología en la UNAM. Ciertamente, quedó como pasante en la Universidad, por una orden de los Superiores de que no se titularan; era una prohibición oficial por parte del Instituto, hasta que reciben una contra orden: “Allez de l ´avant pour les examens officiels. Je pensé que cela ne tournera pas de nos mexicains… » [2] Fue la autorización para que los Hermanos pudieran graduarse y obtener los títulos.
1926. Se inicia la persecución Cristera y los superiores toman precauciones, con respecto a los Hermanos Jóvenes y en 1927 varios son expatriados y, entre ellos, el Hermano Aniceto, que es destinado, junto con otros mexicanos, a residir y trabajar en la Academia de La Salle de Carlos III. Ese año llegaron a Cuba 30 Hermanos mexicanos.
En la Academia la Salle tuvo como Inspector al famoso Pro, Hermano muy exigente, pero que era un buen mentor de los Hermanos jóvenes. Su director fue el Hermano Reynold Arsene. “El hermano Pro era famoso por su caballo blanco y porque ponía a trabajar a los Hermanos en la Finca de Lourdes, haciendo el papel de verdadero capataz”[3]. Esa fue la escuela que tuvo el Hermano Aniceto en los cuatro años de estancia en la Habana.
1931. El Colegio Francés de La Salle era un campo de trabajo ya conocido y tenía como director al Hermano Gibert, un santo Hermano que había conformado una excelente comunidad, lugar de formación y desarrollo de los jóvenes Hermanos mexicanos, muchos de ellos notables.
Durante su estancia en el Colegio Francés, los Hermanos Aniceto y Emilio Caballero animaron varios centros de Catecismo, donde ellos mismos impartían doctrina en las Iglesias de San Juan de Dios y del Espíritu Santo y eran ayudados por los jóvenes scouts, a quienes iniciaban en el apostolado[4].
[1] La Salle en México Norte noviembre 1983. José Cervantes.
[2] Siga adelante para los exámenes oficiales. Pienso que esto no alocará a nuestros mexicanos, carta del Hermano Superior General Adrien al Hno Visitador de México Dosas Lucien.
[3] Alfredo Morales Itinerario de los Hermanos de la Salle en el Distrito de las Antillas
[4] Bernardo Grousset La Salle en México II página 47
Arriesgó todo por mantener la escuela
En aquellos años de la educación socialista... cuando el sindicalismo estaba en su apogeo y, como buenos Trabajadores de la Enseñanza, se pertenecía a la CTM, a la FROC y al SUTEEPI, se asistía a las juntas e, incluso, eran convocados al desfile del 20 de noviembre.
Camarada, olvidó esto…
Todos, como buenos trabajadores y, mejores proletarios, se pertenecía al SUTEEPI, condición con la cual se daba el visto bueno para poder trabajar en “desasnar” a nuestros compatriotas.
Dicho sindicato estaba dividido en dos secciones: una que comprendía a los maestros y, otra, propiamente a los trabajadores manuales.
Pertenecía a esta sección el Hermano Aniceto Villalba y, al llegar a hacer los pagos, sacó su cartera, en la que también iba su Carnet de Examen Particular
A los ocho días, como buen camarada, asistió a la junta el H. Aniceto a la que siempre iba “voluntariamente a fuerzas” y el camarada Secretario le dice:
“Camarada, hace ocho días dejó aquí su “barómetro espiritual... y, al mismo tiempo le entregaba su Carnet de Examen Particular”[1].
La Salle de Belisario Domínguez fue desapareciendo poco a poco; el problema se presentó en las Primarias; el San Borja fue clausurado e invadido en 1934 y La Salle podía correr la misma suerte, por el rechazo a la educación socialista, impuesta por el Presidente Cárdenas. Los superiores pensaron en formar dos pequeñas escuelas, dependiendo de la Preparatoria, que funcionaba en la calle de Lucerna. Se rentaron casas y departamentos donde podrían tener dos salones, a lo máximo, para no llamar la atención. Los dos Hermanos que se responsabilizaron de esto fueron los HH. Aniceto Villalba y Ángel Campuzano. En el curso escolar de 1935 – 1936 se abren los grupos e inicia el funcionamiento. Las clases que funcionaban en la calle de Serapio Rendón fueron descubiertas y tuvieron que cambiar todo el mobiliario, en una noche, a la calle de Lerma, pero al mes es descubierta por los inspectores y se refugian en la calle de Artículo 123.
El curso escolar de 1937- 1938 se establecen en la 2ª calle de Santa María la Rivera y ya pueden tener sus clases con más calma.
1939. Los grupos se convierten en los Colegios Simón Bolívar y Cristóbal Colón; las clases que coordinaba el Hermano Campuzano formaron el primer colegio y las del Hermano Aniceto Villalba son la base del segundo colegio, del cual fue
Fundador, primer inspector de la Primaria y profesor de Biología de la Preparatoria, como lo había sido anteriormente en La Salle de Belisario Domínguez y en la Preparatoria de Lucerna. Fue muy apreciado por sus conocimientos en esta ciencia, por sus habilidades en el laboratorio y por sus explicaciones claras, concisas y precisas.
[1] Bernardo Zepeda Sahagún La Salle en México, marzo de 1959 #3
Un educador notable:
“El Hermano Aniceto era todo un educador fino. La vida azarosa que había vivido le había enseñado mucho: Educar la afectividad del niño y del adolescente eran para él lo básico.
“Nunca había que enviar a casa a un alumno enojado contra el Colegio o contra el Profesor, recomendaba abreviar el castigo o hasta perdonarlo y darle la mano antes de partir… quedar amigos.
Hablarle en particular, cuando entonces las Reglas lo prohibían, para lograr en privado lo que las humillaciones públicas no logran… nunca usar la ironía.
Reglas todas estas, simples, pero fruto de la experiencia y que producían resultados sorprendentes.
Como director general nunca dejaba, personalmente, de proclamar cada semana ---era entonces buena costumbre--- los resultados de calificaciones, a través de los boletines, de deslizar una palabra de aliento, de arrancar promesas por mejorar, de hablarles de Dios y su amor hacia nosotros.
Cuando como responsable de la Congregación Mariana le invitaban, en los días de retiro, a hablarles a los congregantes, siempre aceptaba gustoso y marcaba el día”[1].
Director innovador:
En 1944 había llegado como Inspector general del Instituto Francés, sustituyendo al Hermano Rafael Martínez. El Hermano Director, Emilio Reversat fue cambiado, a causa de una petición por parte del Arzobispo de Durango.
[1] El Señor Villalba maestro de Vida. José Cervantes en La Salle en México octubre de 1984
En 1948 inicia su labor como Hermano Director del Francés de la Laguna. Aunque ya era época de movilidad, por las fundaciones, el Hermano Director logró que la comunidad de la Laguna gozara de notable estabilidad.
“Con los Hermanos, durante las comidas, generalmente se leía, pues no había tiempo para prolongar una plática en el comedor, pero en las cenas, la Comunidad de Gómez había encontrado el valor de la interacción en el comedor y, al final de la cena, espontáneamente se hacia el silencio, para escuchar--- literalmente embobados--- las aventuras del Hermano Director.
El Hermano Villalba era un excelente narrador, hacía vivir las aventuras pasadas, sus años infantiles en plena revolución, las escaramuzas con la “Loba” (aquella Inspectora come curas, de hueso colorado) en la Salle de Belisario Domínguez 5, en la capital...
Lograba la regularidad y el fervor en la comunidad. Periódicamente llamaba a los Hermanos a dialogar con él y, fueron relativamente pocos los Hermanos que salieron entonces.
En agosto de 1945 fue el iniciador y organizador de las vacaciones comunitarias en la Sierra de Durango, el famoso campamento de Mil Diez, que eran proverbiales, a las que se invitaba a los Hermanos de Monterrey y Saltillo. Para nuestros estándares de hoy, eran vacaciones espartanas, pero se era felices.
Creía y daba la confianza en sus Hermanos. No intervenía para nada en la disciplina y la marcha inmediata del Colegio. Tenía y demostraba fe plena en sus colaboradores.
En los años cincuenta, la expresión y la realidad de “Crisis de identidad” no se había inventado ni se sufría. Se sabía bien lo que se quería, se tomaban los medios y estos daban resultado. Así, sin pretenderlo, se fue protagonistas, tanto en vida cristiana, como en la vida académica, artística y deportiva y de una excelencia reconocida. El alma de todo ello era el Hermano Villalba; aunque fueran jóvenes veinteañeros y, esto mucho antes de que existiera la famosa subsidiaridad, para él ya era una realidad cotidiana... y no se crea que no ejercía influencia en el Colegio, era un hombre al tanto de todo, informado, árbitro supremo de las situaciones difíciles, gozaba del cariño y la adhesión de todos los Hermanos, así como del prestigio y confianza de las familias.
Tenía como norma escuchar antes de hablar, dejaba que se expresaran todo lo que deseaban, sin interrumpir y luego sistemáticamente tomaba cada uno de los argumentos, aceptaba lo válido, pero era irreductible en lo falso o exagerado y lo devolvía a su interlocutor ... quien terminaba excusándose.
Una vez, un padre de familia se presentó furioso en la dirección del Instituto Francés de la Laguna, lo escuchó, lo atendió y el Señor se fue pidiéndole disculpas...[1] H. José Cervantes en La Salle México Norte noviembre 1983
Algunas de sus realizaciones:
En 1949 comienza el Hermano Director a trabajar en dotar al Instituto Francés de la Laguna de Laboratorios de Biología y Química, con una inversión de
25 000.00 pesos, para que los alumnos tuvieran una mejor preparación académica.
1949- 1950. La alberca olímpica del Instituto Francés de la Laguna fue promovida y construida, gracias a la motivación del Hermano Director a los Padres de Familia, que aportaron dos tercios del costo de la misma y el otro tercio lo aportó el colegio. “Los trabajos en la piscina se continuaron durante todas las vacaciones y el 21 de octubre se realizó la bendición y la inauguración oficial y, para ello, el comité organizador invitó a los mejores nadadores de México, entre ellos a dos señoritas. Fueron invitados también el Señor Gobernador, para que declarará la inauguración y el Señor Arzobispo, para que realizara la bendición. Cuál sería la sorpresa del Hermano Director, Villalba, que a los dos días recibió una carta del Arzobispado en la que le reclamaban la presencia de las jóvenes atletas, durante la bendición de la alberca. La carta mostraba un cierto enfriamiento de parte de la autoridad Eclesiástica[1].
En el histórico del Colegio hay muchos relatos de las acciones que se realizaban a favor de los niños pobres, como fueron los centros de Catecismo de Santa Rosa y otros lugares, pero es notable la organización de campañas de alfabetización y la ayuda que se les daba a los niños sin escuela, organizando cursos después de las clases ordinarias, con ayuda de alumnos; esto dio lugar a la escuela “gratuita”, que durante muchos años fue atendida por el Hermano Javier Velázquez, “Chetis” y el Hermano Bautista Roberto.
Otra preocupación fue despertar vocaciones a la Vida Religiosa y sacerdotal. Año con años surgían de las aulas del Instituto Francés, jóvenes, tanto para el Seminario de Durango como para el Noviciado Menor de Tlalpan, algunos, incluso para el Noviciado y, esto era trabajo de toda la comunidad, pero siempre apoyados por el Hermano Director.
El Hermano Director promovió el estudio de los Hermanos, y, cada Hermano joven que llegaba a la Comunidad de Gómez Palacio era invitado a inscribirse en la Universidad de Coahuila, para que siguiera los estudios de Normal Superior. Algunos de ellos lograron obtener dos carreras; los apoyaba, tanto económicamente, como moralmente y los exhortaba a superarse.
“El Hermano director buscó siempre el desarrollo, tanto de la comunidad, como del Instituto Francés. En 1953, en unión con el Hermano Visitador, Bernard Alphonse, promueve al Hermano José Cervantes, como Inspector y, al Hermano José Sánchez, como Subdirector de la comunidad.
Muy cuidadoso en tener buenas relaciones con las autoridades civiles. El histórico de 1953 dice: “no son solamente muy buenas, sino que, el Presidente municipal y el Gobernador, son amigos del Hermano Director y del Colegio”. En cuanto a las autoridades religiosas, las relaciones mejoraron mucho, sobre todo con el Señor Arzobispo, desde que se prometió la fundación de un colegio en la ciudad de Durango.
En 1953 se inicia la construcción de la Casa de Ejercicios, colindante con la casa de los Hermanos. El promotor de esta obra fue el Hermano José Sánchez, (Alfredo Ignacio) y se contó con el apoyo del Hermano Villalba. El 4 de junio, después de varias semanas de hospitalización en la Ciudad de México, muere el Hermano José Sánchrez, una pérdida que el Hermano Director resintió mucho. Contaba solamente con 31 años y se nos fue maduro al cielo.
1954. “Con todo y la penuria de Hermanos: 17 Hermanos y 10 seglares, no se pudo responder al deseo de las familias de abrir la Preparatoria. Esto solo fue factible en el curso 1954-55. Es en junio de 1954 que el Hermano Director Villalba anuncia la próxima apertura de la Preparatoria, cosa que se realizó con gran demanda por parte de las familias[1].
1955. Las comunidades de Monterey, Saltillo y Gómez Palacio hicieron su retiro ahí, con el apoyo pleno del Hermano Director.
En el mes de septiembre de 1955 el Hermano Director propicia la presencia de los exalumnos y sus familias, organizando los domingos deportivos; también se llevó a cabo la Convención Nacional de Exalumnos, presidida por el Hermano Visitador, Bernardo Grousset, en el Hotel Rio Nazas, de Torreón, como preámbulo de la celebración, en Puebla, del cincuentenario de la llegada de los Hermanos”[2].
[1] 1954 histórico “Suplément a l´historique pour l´anee 1954.
[2] Histórico de la Comunidad de Gómez Palacio 1953- 54 y 55
Valiente, hábil para enfrentar los problemas, un día de ese año de 1955 le notifican: “La ciudad de Gómez Palacio tiene nuevos planes para la ciudad y los terrenos del colegio tendrán que ser atravesados por calles. De inmediato se puso a hacer todas las gestiones oficiales para detener esto; habiendo obtenido poco de las autoridades de Gómez Palacio, recurrió a la Ciudad de México, por recomendación del Señor Rogerio De La Selva, secretario de la Presidencia de la República;
el resultado obtenido fue pobre, pero abrió otros caminos y el terreno se mantuvo, gracias al Presidente de Gómez Palacio, que le ofrece venderle una calle y con eso quedó salvaguardada la propiedad.
El Hermano Aniceto construyó la Alberca, el casino y modificó algunos de los edificios del internado, quedando por hacer la renovación de la Primaria y de los comedores.
“El año de 1957 se distinguió por la construcción del Internado, que se había comenzado en 1956. Los trabajos se realizaron con cierta rapidez, pues una parte del nuevo edificio debía ocuparse en el regreso a clases, donde funcionaría la Preparatoria y Agricultura. Un poco más tarde se comenzaron a construir dos dormitorios de internos, con regaderas y baños completos, así como con mobiliario nuevo de camas, lockers y los burós, que fueron construidos en el colegio etc...
El 20 de junio de 1957 la comunidad tuvo la visita del Hermano Asistente y de los Hermanos Visitadores, Bernard Alphonse, que terminaba su mandato y del nuevo Hermano Visitador, Víctor Bertrand; el Hermano Director Aniceto aprovechó la visita para presentar a los Superiores la Escuela de Agricultura, abierta ese año, y agradecer, a la vez, la presencia del Hermano Raúl Álvarez, recién llegado de Francia, con estudios de Agronomía.
Director de Hermosillo
Enero de 1958. El Hermano Aniceto Villalba es enviado a Hermosillo y es sustituido por el Hermano Manuel de Jesús Álvarez y, a su vez, él sustituye al Hermano Ignacio Tapia Gálvez, director fundador del Colegio Regis, en el mes de julio de 1958.
Durante su gestión se abre la Preparatoria del Colegio Regis y, gracias a ello, se tuvo que ampliar el internado.
En julio de 1960 el Instituto Francés de la Laguna reclamó su regreso, pues había habido una defección muy triste y se requería de la experiencia del Hermano Director Villalba, para que todo siguiera marchando bien[1].
[1] La Salle en México III H. Bernardo Grousset
Los últimos días de vacaciones de agosto de 1960 hubo algunos cambios del personal y en la Comunidad. El Hermano Alejandro José, que estuvo como director nueve años y, que estuvo ausente durante dos años y medio, regresa a tomar la Dirección, con gran satisfacción y alegría de todos.
En sus tres años de mandato, el número de alumnos de secundaria y preparatoria, así como el número de alumnos internos crecen significativamente.
Las actividades culturales: Orquesta y Coral están es su culmen y desarrollan muchas actividades, en las que se lucen; igualmente sucede con las actividades deportivas y culturales.
1963. Pasa la estafeta al Hermano José Elcoro y él pasa a formar parte de la Casa Central del Distrito, que se acaba de trasladar a Gómez Palacio.
FESTEJO EN EL INSTITUTO FRANCÉS DE LA LAGUNA. H. PAUL AYEL, H. VISITADOR, VÍCTOR BERTRAND Y EL H. DTR. ANICETO VILLALBA
El Hermano Aniceto fue consejero del Distrito, durante el tiempo del Hermano Visitador, Bernardo Grousset y en el primer trienio del Hermano Víctor Bertrand, después dejó su lugar a otro Hermano.
1963 Rancho La Loma
Dejando la dirección del Instituto Francés de la Laguna, en agosto de1963 pasa a ser el director de la Casa Central, que el Hermano Visitador se había llevado a Gómez Palacio, Dgo.
El Hermano Aniceto Villalba compró, a nombre del Distrito, “El Rancho de La Loma”, en 1965, a Don Luis Garza. La propiedad constaba de 4 pequeñas propiedades, quedando cada una a nombre de un Hermano; la superficie total era de 105 ha. Tenía un excelente pozo que daba 10 pulgadas y que le daba gran valor al rancho. Mucha parte del terreno no era de cultivo, tenía 14 has de viñas experimentales; ya adquirido se incrementaron a 45 ha de vides. Se tenía además un lote de 131 animales - Holstein-Friesian, la mayor parte de muy buena calidad: 3 toros, 78 vacas, 36 vaquillas preñadas y 14 becerras. El 80% de - las vacas estaba normalmente en producción y daban entre 800 y 1,000 litros diarios de leche. Siendo la Laguna una cuenca lechera, La Loma tenía un buen futuro.
El problema se presenta: La inundación de 1968, en la que se perdió más de medio millón de pesos: se ahogaren 12,000 gallinas, se ahogaron o huyeron 60 marranos, murieron bastantes becerras, la cosecha de la uva bajó. En 1971 también la cosecha bajó y la ayuda que se daba para la construcción del Aspirantado de Saltillo disminuyó.
En el Segundo Capitulo de Distrito, celebrado en Gómez Palacio, entre los temas que se tocaron estaba lo de la revisión de las obras; una de las que se pusieron sobre el tapete fue el “Rancho de la Loma”.
Se hizo una comisión de Hermanos para analizar la situación del rancho, quizá se les olvidó que en el campo hay que tener los ojos en el cielo y los pies bien puestos en la tierra y, que un peso invertido en el campo, años dará hasta 10 y, en años, ni siquiera ese peso se recupera...El resultado de la comisión fue el siguiente:
Los Hermanos reaccionaron y buscaron nuevos horizontes y encontraron que la esperanza estaba en convertir el rancho en un emporio lechero: “La orientación del Rancho hacia la producción lechera es pues un acierto del Sr, Villalba y del Sr. López”[1]. Es por eso que en el ciclo 1972 se sembraron 20 ha. de alfalfa. “Dialogué con los Hermanos Visitadores de México Sur y escribió el Hermano Aniceto: Fracasé en mis gestiones ante los Hermanos Juan del Castillo y Manuel Arróyave para conseguir al Hno. Carlos Cárabez para La Loma[2].
Creyendo interpretar el sentir de algunos Hermanos del Distrito, que externaron sus opiniones en el Capítulo de diciembre de 1971, el Sr. Villalba estuvo a punto de vender La Loma. Hubo muchos compradores interesados, pero aún no era el tiempo.
Tres puntos interesantes del informe del Hno. Raúl Álvarez Carvajal a los Hermanos del Distrito México-Norte sobre el Rancho de "La Loma":
.- El valor económico de La Loma se ha incrementado notablemente - mediante la reinversión de sus utilidades. Estamos en una etapa en la que la propiedad empezará a hacer aportaciones sustanciales al Distrito, recurriendo al financiamiento bancario, para su propio desarrollo. La Loma constituye en este momento un porcentaje muy importante del Patrimonio del Distrito.
.- La orientación hacia la producción de leche es un positivo acierto. Los ingresos de La Loma podrán alivianar, en un futuro, las aportaciones de los colegios a la Administración Central.
.- Los Hermanos Boillot (que prepara vinos muy digestivos), Bautista (que desarrolla gran labor humana y cristiana entre los trabajadores) y el Hno. Villalba (que ha recuperado su entusiasmo por el Rancho), merecen nuestra comprensión y nuestro aliento[3].
Para la comisión evaluadora la Loma tenía futuro...
La decisión del Hermano Visitador y su Consejo fue la de vender el rancho de la Loma y se realizó... con gran dolor por parte del Hermano Aniceto y de la misma comunidad.
Algo de historia que ilustra la conclusión a la que nos lleva el Hermano Cervantes.
“El Hermano Villalba quedó herido, quizá no se sintió escuchado y menos creídas sus convicciones. El Hermano Cervantes escribió con respecto a esto: “No ignoro que la decisión de nuestro II Capítulo de Distrito de vender “La Loma” le hirió profundamente. Lástima que algunas “pequeñeces” pueden nublar un cariño y una compenetración, que va mucha más allá y que él comprendía. Me hizo saber cómo le dolía, pero nunca me lo hizo sentir y menos noté en él rencor o menosprecio hacia mí. Sentía yo al saludarlo la emoción que experimentaba al encontrarme con mi padre, porque para mí, él lo era en la vida religiosa y me educó para ser educador...”[4]
Ciertamente, fue una gran herida y una decepción al cerrarle su campo de trabajo y su ilusión de servir al Distrito, desde esa trinchera, en el ocaso de sus días; mismos sentimientos tuvo el Hermano Bautista Roberto, pero se recuperó más, mientras que Don Aniceto no se rehízo; el resto de sus días estuvieron marcados por este hecho y buscó escapes y trabajos fuera del ámbito de las obras establecidas en el Distrito.
1974. Después, de su fracaso aparente y habiendo realizado el Hermano Villalba y la comunidad de la Loma o de la Cueva, como se le conocía por la casa que ocupaban, un acto heroico de obediencia, se lanzaron a nuevos horizontes, ahora como parte de la comunidad del IFL.
En donde terminaban los terrenos del Instituto Francés, cercano al canal y al cerro, se construyó un internado para niños con problemas, posiblemente entusiasmó en el proyecto a antiguos alumnos y a algunas personas que lo estimaban y podían colaborar; ciertamente, era una obra educativa, en que los niños vivían y estudiaban, fue bien organizada por los Hermanos. El Hermano Bautista puso un pequeño huerto para enseñar a los niños y que contribuyera a la alimentación de los mismos. En un primer tiempo funcionó muy bien, hasta que el gobierno y, un poco el sindicato, influyeron a retirar a los Hermanos de esa obra.
Otro apostolado que hizo el Hermano Aniceto fue ir a dar clase y estar como presencia en la Apostólica, una especie de seminario preparatorio de la Arquidiócesis de Durango, que funcionaba aledaño a la Parroquia de Guadalupe.
Y otro trabajo que se buscó fue asesorar a las Religiosas del Colegio Villa de Matel y ayudarles en diferentes trabajos.
1980. Su cadera requirió de una prótesis para recuperar el movimiento de su pierna; la operación fue un éxito y se realizó en la ciudad de Monterrey, se le dio recuperación, pero él se negó a volver a caminar por él mismo; no se quiso independizar del andador y pasaba mucho tiempo postrado en la cama. Decía que cómo iba a ser posible que pudiera caminar con un fierro... su mucho conocimiento de anatomía, no evolucionado, le causó en parte eso...
Regresó a Gómez Palacio y siguió con los mismos problemas, hasta que su salud se fue cada vez más deteriorando. Sus últimos días fueron de penosa postración en cama, pero siempre tuvo un fiel compañero de ruta, que fue el Hermano Bautista Roberto Camacho, quien en las buenas y en las malas fue su fiel compañero, su cirineo y su amigo cercano, quien vio poco a poco cómo se debilitaban sus fuerzas y cómo se acercaba el día del Señor.
El Hermano José Aniceto fue llamado a la Casa del Padre el 27 de agosto de 1983, después de haber sufrido esa inmovilidad, que fue parte de su dolor y, el sentirse impotente para valerse por sí mismo.
Testimonio.
“27 de agosto de 1983... Desconozco los detalles de aquella madrugada, en la maravillosa aurora donde el tiempo ha terminado, se cerró una vida, como se apaga una antorcha o, como se cierra una herida que al fin cicatriza.
De este maestro de vida –“el Señor Villalba”- aprendí que el tiempo es complejidad, interacción del pasado, presente y futuro... con todo lo ambiguo que tiene cada tiempo: el pasado parece confuso, el futuro incierto y el presente equívoco.
Llegué a la Laguna a mis 19 años, solo medio año nos duró el Hermano Reversat, como director y tomó el mando don Aniceto, un mando largo---y creo que fructífero--- que duraría en el Instituto Francés, nueve años y volvería luego a retomarlo por tres años más. Me tocó ser su inmediato colaborador en ambos períodos y, conviví con él intensamente... ciertamente dejó su huella formativa” [5]
Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo...
Pero dímelo fuerte, de tal modo
Que al escucharlo te descubra mí Señor
y mi pie sin vacilar, no pierda la senda y te siga..
que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices «¡ven!», todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas, he de compensarte mi retardo,
difundiéndome ¡Oh Cristo! ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar![6]
Y, EL SEÑOR LE DIJO, VEN...
[1] Informe de la Comisión
[2] Comentario del Hermano Aniceto Villalba al H, R. Álvarez jefe del equipo de evaluación
[3] Informe al Consejo de Distrito y a l comisión de seguimiento del II Capítulo de Distrito-
[4] José Cervantes “ el Señor Villalba maestro de vida...” Roma septiembre de 1983
[5] José Cervantes.
[6] Poesía de Amado Nervo modificada en dos versos...
H. Juan Ignacio Alba Ornelas.