Terres del Maestrat (TdM) es un territorio lleno de historia, donde la piedra es la gran protagonista, situado alrededor de la Vía Augusta y que perteneció a la Orden de Montesa. Descubrimos construcciones de piedra en seco, los hornos donde se preparaban los cangilones, las masías, las norias ...
Especial mención merecen las cuevas y abrigos que son el más antiguo testimonio de la presencia del hombre, entre las que destacamos las pinturas rupestres del mesolítico del Barranco de la Valltorta, declaradas patrimonio de la UNESCO.
En algunos montículos se encuentran los denominados poblados ibéricos que con el dominio romano desaparecen y se romanizan convirtiéndose en pueblos donde perduran los restos en piedra de la antigua calzada romana, Vía Augusta, que discierne por La Salzadella, San Mateu, La Jana y Traiguera. En la Vía Augusta podrás observar los miliarios, unas columnas de piedra situadas de tramo en tramo que marcaban las distancias. Además, a lo largo de esta vía de comunicación se extendió el cultivo del olivo.
Con la llegada de los árabes, los pueblos adquirieron una estructura urbana propia de esta civilización que se puede apreciar todavía en las calles estrechas e irregulares y en las casas con azotea y pocas aperturas. Se introducen, además, las norias para extraer el agua del subsuelo. Es en este momento cuando Traiguera comienza la construcción de hornos para preparar los cangilones de los que se servían las norias.
Después de cinco siglos de dominación musulmana, el rey Jaime I, Corona de Aragón, conquistó el territorio e incorporó el Castillo de Cervera y los pueblos que de él dependían (sXIII). Por su parte Jaime II impulsó la creación de una orden militar, la de Santa María de Montesa (1319) y puso al frente de la misma el Maestre (de ahí el nombre de Maestrat) que era la máxima autoridad que se instalaría en San Mateu, con el fin de colaborar en la reconquista y administración de los territorios del rey de Aragón. El Maestrat vivió su época dorada en la Edad Media con el comercio de la lana entre otros.
Después vino la crisis del siglo XVI marcada por la peste, el bandolerismo y agravada a principios del siglo XVII por la expulsión de los moriscos que despoblaron el territorio y como consecuencia los campos de cultivo. A pesar de todo aún se llevaron a cabo magníficos ejemplos de construcciones renacentistas como el Santuario de la Virgen de la Salud de Traiguera.
Otro hecho relevante fueron las Guerras Carlistas a lo largo del siglo XIX que crearon inestabilidad en el territorio.Esta época oscura tocó fondo con la filoxera que arruinó el cultivo de la vid. Así, como muchos de los territorios de interior, el Maestrat decayó, pero a pesar de ello, ha sabido mantener sus raíces con el trabajo de hombres y mujeres, con el aceite de sus olivos milenarios (vestigio de la época romana) y el cultivo de algarrobos y almendros.