ELENA MARTÍN
Desde el cole me propusieron contaros como es mi vida después de salir de la provi, o de lo que yo llamo ,casa. No os mentiría si os digo que lo echo de menos, es verdad que cuando te levantas por la mañana y tienes que ir a clase, te da pereza y lo que piensas es que es el cole lo que no te gusta, pero no es así. Es mucho peor levantarse por las mañanas a la misma hora o incluso antes, y pensar en que no vas a ver a los profes, a las monjas , o a los compañeros que han crecido contigo, ahí es donde te das cuenta de que la provi te ha cambiado, y que no hay ningún otro cole como este.
Me llamo Elena Martin, y soy antigua alumna, ahora mismo estoy en primero de bachiller, y está siendo un año de todo menos normal. Estoy estudiando en Estados Unidos, lo que probablemente es el sueño de muchos. Es verdad que está siendo un año increíble, pero no es como te lo cuentan, o como ves en redes sociales. Solo nosotros, los estudiantes de intercambio, sabemos lo que es, no nuestras familias, o las familias con las que vivimos, o nuestros amigos. Obviamente ellos saben cómo se vive desde su perspectiva. Yo se lo he contado a todo el mundo, que siempre te dicen “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde” pues bien, es la verdad, porque aquí me he dado cuenta que las personas lo son todo, no el país, ni la cultura, ni el idioma, sino la gente de la que te rodeas, desde tus profesores hasta tus amigos o compañeros de clase. Porque yo ahora sé lo que es no poder darle un abrazo a tus padres, contarles cómo ha ido el día. Tener un día malo con tus hermanos y arreglarlo porque, al fin y al cabo, somos hermanos, hacer el tonto con tus primos, salir con tus amigos de toda la vida, salir a pasear con tu perro, o simplemente estar aburrido, coger el autobús, e ir a casa de tus abuelos, porque o hay sitio mas acogedor que con los tuyos.
Con esto no os quiero decir que esté siendo un mal año, simplemente es difícil. Yo soy la primera que quería hacer esto, lo llevaba pidiendo desde que tengo uso de razón, y mis padres confiaron en mí, y me hicieron lo que es probablemente el mejor regalo del mundo. Porque siento que he crecido personalmente, he conocido otra cultura totalmente diferente a la española, y he aprendido inglés que era probablemente el mayor reto, adaptarse. Yo me fui de España porque sentía que estaba en una burbuja, todos los días eran el mismo horario, las mismas personas, que aunque en ese momento sentía que quería cambiar, ahora daría lo que fuera por poder ver esas personas todos los días. Os recomiendo este reto porque es algo que solo se puede vivir una vez, yo sabía que si decía que no, me iba a arrepentir en un futuro, y así hice, ahora después de 6 meses lejos de todo, solo siento que tomé la mejor decisión, porque la familia siempre está, y los amigos que son de verdad, también.
También me he dado cuenta de la forma de ser de la gente española, o mejor dicho de gente que ha crecido en la provi. La diferencia con la gente de aquí, en la provi nos enseñan a ser para los demás, a ser cercanos como una familia. En la provi puedes tener muchos amigos, como mi grupo, llegamos a ser un grupo de 20 personas, chicos y chicas. Y podías salir con quien fuera de ellos, que todos éramos cercanos y no era incomodo. Aquí puedes tener muchísimos amigos, pero solo unos pocos son de los que puedes salir con ellos a donde sea, que no va a ser raro. Lo que os quiero decir como antigua alumna es que disfrutéis de todo, de la vida, de la provi, y lo más importante, de las personas que os rodean. Porque yo ahora si que entiendo a lo que se refieren cuando te dicen que no todo es para siempre, todo tiene un principio y un final. Pero la huella que la provi dejo en mí es para siempre porque pese a estar a miles y miles de km yo sigo siendo de la Provi.
MARÍA DE LA O
Tú Señor que enciendes las estrellas
Recuerdo con cariño las celebraciones en el cole, donde entonábamos estas palabras del himno. Me llamo María, tengo 31 años, y yo también fui alumna de La Provi allá por 1999. Desde entonces, me han pasado muchas cosas que me han hecho entender que aquello que cantábamos se hace hoy presente en nuestra vida, y que Dios Padre providente nos cuida donde estemos.
Pienso en lo divertidos que fueron los años en el colegio. Conservo buenos amigos. Cada uno hemos acabado haciendo algo diferente: Antonio responsable de su departamento en el periódico para el que trabaja, Natalia historiadora del arte, Susana abogada en una consultoría, Marta jefa de obra con un montón de personas a su cargo, Marina en el Instituto de Física Teórica de Madrid, Jorge fisioterapeuta, Malela es profesor...Lo importante es que cuando nos juntamos nunca faltan las historias compartidas. Incluso hemos celebrado una boda juntos!
Yo hice la carrera de Arquitectura y poco después empecé a trabajar en un estudio de Madrid. Descubrí que trabajar me encantaba. Me ayudaba a ser útil para los demás. Un día me enviaron a participar en un concurso en colaboración con un estudio de Rotterdam y... ganamos! Qué nervios. De pronto había que preparar maletas y marcharse a vivir a Holanda, o como dicen ellos, de Nederlands. Tengo una familia genial a la que siempre echo de menos. Con ellos he aprendido que cada uno es distinto y lo bonito que es ser querido de manera incondicional. Pero la vida fuera de tu país es intensa y también por ello gratificante. Trabajo con gente de unas diez nacionalidades. ¡En el fondo se parecen un poco a mi familia!
Al poco de llegar fue mi cumpleaños. Como no conocía a casi nadie, se me ocurrió decir en la oficina que iba a hacer unas tortillas esa noche en casa. ¡Aparecieron treinta personas! Acabé invitando a mi casero que pasó la noche aprendiendo a bailar la Macarena. Ahora llevo aquí cuatro años. En mi tiempo libre aprendo patronaje y monto en bicicleta como buena holandesa. Mi novio Rahul es de Nueva Zelanda aunque nacido en la India, así que he tenido que aprender a discutir en inglés (para que veáis lo importante que es atender en clase)
Tengo una vida bastante corriente. Una en la que hay tomar decisiones, esforzarse e intentar hacerlo todo desde el amor. Doy gracias a Dios porque ha puesto a mi lado a las personas adecuadas para alumbrar el camino.
Un fuerte abrazo, Providencia!