Había una vez en un centro escolar que bien me sé, y en un lugar del que sí me acuerdo, donde educar no era un cuento, sino una realidad en la que sus protagonistas afrontaban con verdadera ilusión y fortuna, hora a hora, día a día, semana a semana y así año tras año. Además, -y esto sí que tiene mérito- seguían apostando por una educación cristiana de calidad, donde el ser humano es libre y capaz de dar de sí muchos y buenos frutos, porque, ante todo, creen en las personas y en su capacidad para amar y obrar el bien, tal y como nos enseña Jesús en el evangelio. ¿Será posible?
Muy posiblemente, el avezado lector ya haya adivinado el lugar y el colegio donde se lleva a cabo esta manera de enseñar. Sí, nos referimos a la pastoral del Santa María de la Providencia de Alcalá de Henares. No hay otro cole igual.
¿DÓNDE?
Todos conocemos, o podemos al menos imaginar, cómo es la vida diaria en un colegio. Para hacerse una idea, se trata de juntar a un montón de niños y adolescentes -inquietos todos, cada uno con su singularidad, sus problemas y procesos- en las mismas instalaciones y bajo unos horarios y tareas previamente establecidas.
Habría que preguntarse si en ese torbellino de diversidad es posible una acción educativa de calado. Pues sí, la práctica y la experiencia nos ponen de manifiesto que justamente es ahí donde se puede realizar el enseñanza-aprendizaje de la mejor manera, porque no logra imponerse el caos, sino que con el empeño y la mejor versión de todos los que formamos parte de la comunidad escolar cada día es una auténtica oportunidad para crecer y convivir aprendiendo. Y conseguimos que todo lo que va sucediendo, tanto sea bueno o malo o regular, se convierte en una oportunidad para educarnos y seguir aprendiendo.
¿QUÉ?
Y en medio de trabajos, clases, horarios, exámenes ¿Es posible planificar una pastoral educativa de calidad? ¿Es posible anunciar y vivir el evangelio con coherencia y frescura? ¿Se puede presentar la Buena Noticia de Jesucristo, vivo y resucitado, en medio del transcurso acelerado de la vida en las aulas y los pasillos?
La respuesta, evidentemente, es absolutamente afirmativa. Es más, no solo es posible, sino que además es un reto apasionante que orienta y aglutina toda la acción educativa. ¿Cómo lograrlo? Pues del modo más normal, tal y como nos sale cuando uno se entrega con ilusión y ganas a aquello que nos gusta hacer. Por poner un ejemplo, ¿cómo cocina un gran cocinero o cocinera? A fuego lento, con los mejores ingredientes y poniendo los cinco sentidos y todo su amor y arte en lograr un plato exquisito.
¿ CON QUIÉN?
En nuestro colegio, Santa María de la Providencia, podemos presumir de contar con unos ingredientes extraordinarios, que son nuestros alumnos, y con ellos y la dedicación de nuestros expertos cocineros (los profesores), obtenemos unos resultados verdaderamente considerables. Estamos muy orgullosos de los alumnos que, año tras año, salen de las cocinas de la Provi: son magníficas personas y están cualificados en lo académico, pero también en lo relacional y en lo espiritual para afrontar los retos que la vida les vaya proponiendo.
Nuestro colegio pertenece a la Fundación Educación y Evangelio, FEyE, institución que promueve una educación integral de la persona, donde el alumno es protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje, y donde se priorizan tres competencias esenciales: pedagógica, relacional y espiritual. El desarrollo pleno de estas marca nuestro trabajo diario.
¿Y CÓMO?
Refiriéndonos a esta tercera competencia, la espiritual, toda la acción pastoral del colegio tratará de ser:
Una pastoral de presencia, pues la persona de Cristo y del evangelio es la que da la orientación a todo lo que vivimos y celebramos en la vida del colegio. Siempre está presente Jesús en cada persona que forma parte de la comunidad educativa; y esto implica un estilo de convivencia marcada por el respeto y el cuidado entre todos.
Una pastoral de pertenencia, de encuentro, de cercanía, donde se estrechan lazos de afecto que nos vinculan a las personas entre sí y con Dios para siempre. Somos para los demás, los unos con y para los otros. Y esto se refleja en el ambiente alegre y amistoso que se mantiene en el colegio.
Una pastoral evangélica, de encuentro, de escucha y atención personalizada. La realidad nos interpela, los problemas nos impelen a tratar de intervenir para aportar una solución. Jesús de Nazaret no se desentiende de los problemas de las persona que le rodean, al revés, Jesús pasó por la vida haciendo el bien y ayudando a todos y siempre. Él es nuestro referente. Hacemos suya su forma de ver y actuar.
Una pastoral de propuestas, de búsquedas, de interrogación, de sentido, que confronta, que hace preguntarse, mirar dentro reflexionar, despertar y ser profundos. No adoctrina, sino que propone, invita y respeta la libertad de elección y decisión de los alumnos, pero que no facilita la aceptación cómoda, indiferente e inconsciente. Cada uno ha de asumir responsable su vida como proyecto.
Una pastoral que acompaña procesos de crecimiento y respeta el ritmo y momento de cada uno. Lo que importa es ponerse en camino, empezar y no quedarse parado por mucho tiempo, siempre tendiendo a la meta de la realización cada vez mayor de nuestra versión. Por ello no dejamos que nadie se quede atrás, que nadie se quede al margen, y si alguno tiene un bache, ahí vamos a estar para ayudarle a seguir adelante.
¿POR QUÉ?
Por todo ello, es esta una forma de hacer pastoral apasionante, que nos sale del corazón y que es central en la manera de entender y realizar la educación en nuestro centro. Además que en esta pastoral todos nos comprometemos y esforzamos para que resulte un completo éxito. Si queremos que nuestros alumnos saquen esa mejor versión de la que son capaces, también la pastoral ha de promover este quehacer educativo. Es nuestra común tarea, y, por tanto, estamos todos llamados a colaborar en ella (padres, familia, profesores, PAS y alumnos). ¿Te animas? En esta gran cocina cabemos todos.
Por ello, nuestro colegio participa en numerosas campañas solidarias; empezamos cada día orando con un buenos días, realizamos actividades de interioridad, celebramos con entusiasmo las principales fiestas religiosas, acudimos a la Parroquia de Santiago Apóstol en distintos momentos litúrgicos del curso, mantenemos un blog de pastoral, aula de escucha y acompañamiento, grupo caminando.. y además de en todo lo que día a día hacemos, nuestra dimensión religiosa confesional está presente en distintos espacios de nuestro colegio con gran creatividad. Porque en este colegio la pastoral nos importa mucho y se cuida de verdad. Muchas gracias al equipo de pastoral por todo su constante trabajo.
Ven y podrás comprobarlo por ti mismo. Es mucho mejor verlo y vivirlo de primera mano a que te lo contemos.