La higiene de la zona íntima de las mujeres es fundamental, pero también es bueno que sepas que existen algunos métodos que son poco sanos, y aunque prometen evitar malos olores y las irritaciones, acaban por hacerte daño. Hoy te hablaremos de las duchas vaginales, muchos especialistas las consideran innecesarias y hasta un riesgo para la salud, porque influyen en la limpieza natural de tu vagina.
5 Efectos negativos del uso de duchas vaginales
Incrementan el riesgo de desarrollar infecciones, como la vaginosis bacteriana.
Ocasionan alteraciones en el pH de la vagina.
Este producto también acelera la aparición de enfermedades pélvicas en un 70%, inflamando el útero, las trompas de Falopio y los ovarios.
El método también genera complicaciones para quedar embarazada y aumenta el riesgo de una gestación ectópica, es decir, cuando el embrión se ubica fuera del útero.
Vas a notar un escozor muy agudo que va a tardar un largo rato en desaparecer
Por el contrario se recomienda
Utiliza jabones neutros cada vez que te des un baño.
Tener a la mano toallitas diarias. Por lo general, tienen olor y son ideales para contrarrestar malos olores.
Mantener buena higiene durante la menstruación y después de tener relaciones sexuales.
Al igual que ocurre con otros orificios naturales como el oído, las fosas nasales, etc. la vagina es autolimpiante. Esto es que mantiene con una "lubricación" y un "ecosistema" que evita el crecimiento de gérmenes patógenos. Al igual que el intestino que tiene una serie de bacterias sin las cuales no podríamos vivir, la vagina también tiene algunas bacterias que la ayudan a mantener un pH ácido, que evitan las infecciones bacterianas.
El más común de los gérmenes del ecosistema normal de la vagina es el Lactobacillus acidophyllus, que se encuentra también en los intestinos y donde la degradación de los nutrientes produce acido láctico, peróxido de hidrogeno y otros subproductos que crean un medio hostil para otros organismos indeseables.
La costumbre de lavados vaginales data desde tiempos remotos, en el que único medio de tratar las infecciones vaginales era mediante lavados vaginales. Hoy en día, con la existencia de tratamientos específicos para las infecciones, las duchas vaginales no tienen justificación. Desafortunadamente, en el mercado existen una serie de preparados para hacerse lavados vaginales que debieran ser removidos del mercado.
Las razones por esta posición en contra de los lavados vaginales se sustentan por los siguientes principios:
A menos que el agua con el que se haga el lavado haya sido previamente esterilizada, lo más probable es que se esté introduciendo en la vagina gérmenes que no pertenecen a su "ecosistema" normal.
Si utiliza sustancias antibióticas, no sólo va a matar los gérmenes patógenos que usted cree que tiene en la vagina sino que, además, va a matar gérmenes que son indispensables para la salud de la vagina, entre ellos el Lactobacillus Acidophyllus.
Estudios científicos han demostrado que las personas que se hacen lavados vaginales frecuentes tienen una mayor incidencia de infecciones del tracto genital, que las que no lo hacen.
No se realice lavados vaginales a menos que se lo indique su médico. En general, nunca se recomiendan lavados vaginales para el tratamiento de las infecciones vaginales. En estos casos es preferible usar el antibiótico adecuado y evitar los lavados.
Son comunes las recomendaciones de lavados vaginales con vinagre, para restaurar la acidez de la vagina, pero los estudios han demostrado que esos lavados alteran la flora vaginal normal, que tarda unas 72 horas en recuperarse. Cuando los lavados se hacen con sustancias bactericidas, como las basadas en yodo-povidona (Povidine®), los efectos sobre la flora bacteriana normal son más devastadores y prolongados.
Esta alteración de la flora bacteriana inducida por los lavados favorece las vaginosis bacterianas, la clamidiasis y la gonorrea. La infección puede subir a la pelvis y producir la llamada "enfermedad inflamatoria pélvica", que se asocia con infertilidad y embarazo ectópico que lesiona las trompas. A pesar de los hallazgos de algunos estudios, no parece haber una evidencia definitiva en contra de los lavados vaginales, porque las asociaciones que controlan los temas relacionados con salud, no se han pronunciado en contra de esta práctica.