Hades era hijo de Cronos y Rea, y como el reto de sus hermanos era devorado por su padre para evitar que alguno de sus hijos le usurpara el poder. Para luchar contra su padre, los Cíclopes le dieron a Zeus el rayo como arma ofensiva, a Hades un yelmo que le hacía invisible, y a Poseidón un tridente. Cuando Zeus, Poseidón y Hades, después de destronar a su padre Crono, echaron suertes en un yelmo para ver quién se quedaba con el señorío del cielo, el mar y el lóbrego mundo subterráneo, dejando la tierra como propiedad de los tres, a Zeus le tocó el cielo, a Hades el mundo subterráneo y a Poseidón el mar. Todas las riquezas en joyas y metales preciosos ocultas bajo la tierra son suyas, por eso se le llama Pluto o Plutón, “el rico”.
Hades no permite que ninguno de sus súbditos, y pocos de los que visitan el Tártaro, vuelvan vivos para describirlo, lo que le hace el más odiado de los dioses. Solamente lo consiguen Heracles y algunos héroes como Odiseo, Eneas o Teseo.
Aunque era un dios olímpico, pasaba la mayor parte del tiempo en su oscuro reino. Era temido y odiado, pues personificaba la inexorable finalidad de la muerte, sin embargo no era un dios malvado, pues, aunque severo, cruel y despiadado, era un dios justo.
Se le representa como un hombre adulto pero fuerte, puede ir en un carro de oro conducido por cuatro caballos negros que echan fuero por las narices. No suele aparecer desnudo, y lleva barba y largo cabello, que tiende a aparecer abultado y despeinado, como el de sus hermanos. Lleva cetro y le acompaña Cerbero. No suele representarse el Yelmo que le dieron los cíclopes. En la mano porta la cornucopia, símbolo de su riqueza y en ocasiones un cetro de doble punta con el que empujaba a los condenados. Se sentaba en un trono de ébano. También puede ir acompañado de un gallo, animal que se sacrificaba a las divinidades ctónicas.
Perséfone o Proserpina: Hades se enamoró de Core, hija de Deméter y posteriormente llamada Perséfone y fue a pedir a Zeus permiso para casarse con ella. Zeus temía ofender a su hermano mayor con una negativa categórica, pero sabía que Deméter no le perdonaría si Core era enviada al Tártaro. En consecuencia contestó políticamente que no daría ni negaría su consentimiento. Esto animó a Hades a raptar a la joven mientras ésta recogía flores en una pradera. Cuando Deméter descubrió que había sido Hades el raptor de Core, se negó a volver al Olimpo e impidió que la tierra diera fruto, y juró que la tierra seguiría estéril hasta que Core fuera devuelta.
Entonces Zeus instó a Rea, la madre de Hades, Deméter y él mismo, a que le suplicara, y por fin se llegó a una transacción. Pero para entonces Core ya había probado la comida de los muertos, unos granos de granada, y por eso Core pasaría tres meses del año en compañía de Hades como Reina del Tártaro, con el título de Perséfone, y los nueve meses restantes con Deméter.
La reina Perséfone, no obstante, puede ser benigna y misericordiosa. Es fiel a Hades, pero no tiene hijos con él y prefiere la compañía de Hécate, diosa de las brujas, a la de él. Aparece en relación con representaciones funerarias, y lleva la granada como atributo. También aparece representada junto a su madre, Deméter.
Perséfone se convirtió en amante de Adonis cuando este, herido de muerte por un jabalí, llego al hades. Pero Afrodita, enamorada de él, consiguió que Zeus le permitiera pasar una parte del año a su lado abandonando el inframundo.
En los episodios relacionados con su vida fuera del Hades, consultar el capítulo sobre Deméter pues es poco frecuente que aparezca en solitario, y en esos casos es difícil de identificar.
El Mundo Subterráneo o Hades: Cuando las almas descienden al Tártaro, cuya entrada principal se halla en un bosque de álamos negros junto al océano, los parientes proveen a cada una con una moneda que colocan bajo la lengua de su cadáver. Así pueden pagar al barquero Caronte, que los transporta al otro lado del Estigia (rio del odio). Este río forma la frontera entre el mundo superior y el Tártaro, y tiene como tributarios el Aqueronte (rio de la pena), el Flegetonte (del fuego), el Cocito (de los lamentos), el Aornis y el Lete (del olvido). Las almas pobres tenían que esperar eternamente en la orilla más cercana, a menos que eludieran a Hermes, su conductor, y se deslizaran por una entrada trasera. Un perro de tres cabezas o, según dicen algunos, de cincuenta, llamado Cerbero, guarda la orilla opuesta del Estigia, dispuesto a devorar a los intrusos vivientes o a las almas fugitivas.
La primera región del Tártaro contiene los tristes Campos de Asfódelos, donde las almas de los héroes vagan sin propósito entre las multitudes de muertos que se agitan como murciélagos. Su único placer consiste en las libaciones de sangre que les proporcionan los vivientes; cuando las beben vuelven a sentirse casi hombres. Más allá de esas praderas se hallan el Erebo y el palacio de Hades y Perséfone. Junto a é había en él dos lagos: el de Lete, a donde las almas comunes acudían para borrar todos sus recuerdos, y el de Mnemósine (‘memoria’), de donde los iniciados en los Misterios preferían beber.
En las cercanías, las almas recién llegadas son juzgadas a diario por Minos, Radamantis y Éaco en un lugar donde confluyen tres caminos. Radamantis juzga a los asiáticos y Éaco a los europeos, pero ambos remiten los casos difíciles a Minos. A medida que se dicta cada sentencia las almas son conducidas por uno de los tres caminos: el que lleva de vuelta a las Praderas de Asfódelos, si no son virtuosas ni malas; el que lleva al campo de castigos del Tártaro si son malas; y el que lleva a los jardines del Elíseo si son virtuosas. El Elíseo, gobernado por Crono, se halla cerca de los dominios de Hades y su entrada está próxima al estanque del Recuerdo, pero no forma parte de ellos; es una región feliz donde el día es perpetuo, sin frío ni nieve; donde nunca cesan los juegos, la música y los jolgorios, y donde los habitantes pueden elegir su renacimiento en la tierra en cualquier momento que lo deseen. En las cercanías están las Islas de los Bienaventurados, reservadas para quienes han nacido tres veces y han alcanzado tres veces el Elíseo.
Las Erinias o Furias, Tisífone, Alecto y Megera, viven en el Erebo y son más viejas que Zeus o que cualquiera de los otros olímpicos. Eran los demonios femeninos de la justicia y de la venganza, y castigan a los culpables acosándolos implacablemente, sin descanso, de ciudad en ciudad y de país en país. Son viejas, con serpientes por cabellera, cabezas de perro, cuerpos negros como el carbón, alas de murciélago y ojos inyectados de sangre. Llevan en las manos azotes tachonados con bronce. Según Hesíodo, las Erinias son hijas de la sangre derramada por Urano sobre Gea cuando su hijo Crono le castró, siendo pues divinidades ctónicas, anteriores a los dioses olímpicos y por tanto sin que estos tengan poder sobre ellas.
Caronte era el barquero del Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte, si tenían un óbolo para pagar el viaje. Es viejo y feo; va tocado con un gorro cónico y lleva una baba rala. Maneja su barca con una pértiga. Se le encuentra con frecuencia en vasos funerarios áticos de finales del siglo V, acompañado de Hermes psicopompo, que es quien le proporciona los difuntos.
Tanatos (o Thanatus) era el dios o daimon de la muerte no violenta. Su toque era suave, comparada con la de su hermano gemelo Hipnos (Sueño). Fue representado como un anciano barbudo con alas, o más raramente como un joven imberbe. A menudo aparece en una escena de la Ilíada, enfrente de su hermano Hipnos (Sueño) llevándose el cuerpo de Sarpedón. En relieves escultóricos romanos fue retratado como un joven con una antorcha hacia abajo.
Hipnos era el dios o espíritu ( daimon ) del sueño. Residió en Erebo, la tierra de la oscuridad eterna, más allá de las puertas de la salida del sol. Es hijo de Nyx (la Noche). Hypnos era representado como un hombre joven con alas en los hombros o en la frente. Sus atributos incluyen una amapola de opio, inductor del sueño, agua del río Leteo (Olvido) o una antorcha invertida. Su equivalente romano era Somnus o Sopor.
Los condenados que habitan en el Hades por desafiar el poder de los dioses:
•Ticio: Hijo de Zeus y Elara, o de Gea, fue condenado por intentar violar a Leto, instigado por Hera, celosa. Sus hijos, Apolo y Artemisa, acabaron con Ticio con sus flechas. Siendo inmortal fue arrojado al Tártaro, donde dos buitres (o serpientes) comían eternamente su hígado, centro de las pasiones en el mundo antiguo. Se representa sobre todo las escenas de su muerte, y no su castigo en el Hades.
•Sísifo: según las Metamorfosis, Sísifo fue condenado al infierno por revelar al padre de Egina, un dios rio, el lugar donde Zeus había escondido a la ninfa. Cuando Tánatos fue a buscarle, con sus astucia consiguió engañarle y encerrarle en la cárcel de Corinto, por lo que nadie murió hasta que Hermes fue a liberarle y puso a Sísifo bajo su custodia. Su condena consistía en tener que empujar una enorme piedra por una empinada cuesta, y cuando llegaba arriba, la piedra caía y tenían que volver a comenzar. Aparece representado en la cerámica en el Hades.
•Tántalo: Se atrae la cólera de Júpiter sea por haber robado el alimento de los dioses, sea por haber traicionado sus secretos, o incluso por haberles servido, como Licaón, a su propio hijo en un banquete. Fue condenado a un suplicio eterno en lo más profundo del infierno, el Tártaro: metido en agua hasta la cintura, jamás puede beber, y colocado bajo un árbol no alcanza a sus frutos.
•Ixión: Intentó seducir a Hera y Júpiter lo ató a una rueda que gira eternamente en el cielo o en el Tártaro.
• Las Danaides: eran las hijas de Dánao, que mataron a los 50 hijos de su tío Egipto. Su castigo consistió en tener que llenar eternamente una tinajas sin fondo.
Hades no se representa con frecuencia, salvo en la cerámica, pues es un dios que no recibía culto, y no está presente en la mayoría de los acontecimientos que suceden en el Olimpo. Sin embargo si aparece cuando se trata el tema del rapto de Perséfone, o en la representación de la captura de Cerbero por Heracles, especialmente en época arcaica. También puede aparecer en la representación de los castigos de condenados. Se le representa con la cornucopia, uno de los cuernos de Amaltea, que Zeus, en agradecimiento convirtió en el cuerno de la abundancia, y que simboliza la riqueza del interior de la tierra que posee Hades, con el cetro, en el trono de ébano, o en el carro. Va vestido, con cabello y barba larga, que a veces es blanco, signo de vejez.
Hades sentado, con túnica larga, cabello y barba blanca, y a su lado Hermes psicopompo y Perséfone, con espigas en la mano. En el otro lado Sísifo. Portando una gran roca. 510-500 a. C. M. Británico.
Hidria. En el hombro el rapto de Perséfone. A la izquierda hay una cuadriga con un auriga. En el centro Hades con barba y una corona de flores. En brazos que lleva a Perséfone, que mira a dos mujeres que avanzan en su ayuda. 510-500 a. C. M. Británico.
suele representarse guardando las puertas del hades, para evitar que las almas de los muertos puedan salir. Aparece en las escenas de los trabajos de Hércules, acompañado de Hermes o de Atenea, y también en otras en que alguno de los dioses o de los héroes bajan al Hades, con frecuencia acompañados de Hermes, el conductor de las almas. Pueden representarse dos o tres cabezas, y serpientes como si fuera el pelo, en las más arcaicas. Las representaciones de este tema, como todas las relacionadas con Heracles, en época arcaica es muy frecuente, por lo que solo muestro algunos ejemplos. Solamente en algunos casos aparecen Hades o Perséfone.
Atenea, Heracles, Cerbero, Hades, calvo, con la barba y el cabello largo y blanco, y Perséfone en el trono. 550-500. Museo Gregoriano Etrusco Vaticano.
Heracles sostiene su garrote y avanza a grandes zancadas, conduciendo a la bestia delante de él. Con él hay dos ayudantes divinos, Atenea y Hermes. Atenea, la diosa de la guerra y patrona de los héroes, levanta el brazo en un gesto de saludo, mientras que Hermes ayuda al héroe en su papel de guía al inframundo. En algunas versiones del mito, Hermes distrajo a Kerberos con comida mientras Heracles le ponía una correa. Quizás ese papel crítico de Hermes esté implícito en este vaso, porque las dos cabezas visibles de Kerberos lo miran fijamente. Ánfora. Grupo de Leagros. 510 a.C. Paul Getty Museum. Malibú.
Heracles frente a Cerberos, junto a Hermes y Perséfone. Ánfora ática de figuras rojas. 525-500 a.C . M. Metropolitan, N.Y (Izda); Y 490 a. C. M. Británico (Dcha).
Heracles frente a Cerbero, y con ellos Hermes y Atenea. En este caso Cerbero solamente aparece con dos cabezas. 525-500 a.C . M. Metropolitan, N.Y
Hades, Perséfone, Hermes, Cerbero, Heracles y Atenea. Hidria ática de figuras negras. 510 a. C. Pintor de Leagros. Toledo Museum Fine Arts
A partir del siglo V es más frecuente la representación de los motivos relacionados con el rapto de Perséfone, y la cornucopia se convierte en el atributo más representativo de Hades. Generalmente lleva el cabello largo y oscuro, aunque en algunos casos se mantiene el cabello blanco.
Demeter sembrando la tierra, y junto a ella, Hades(?) vertiendo frutos de una cornucopia. Ánfora. Por el pintor Orestes. 440-430 a.C. M. Arq. Atenas.
Poseidón, con tridente y un delfín, Atenea, con el casco en la mano, y Hades, con la cornucopia. A su lado una mujer, posiblemente Perséfone. Hades con larga túnica, cabello largo y barba. Louvre. 475-425.
Heracles, sentado en el centro, coronado por un Nike. A su izquierda Atenea, y a la derecha Hades, con el cabello largo y blanco, y una cornucopia en la mano. 300-400 a. C. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
Hades con la cornucopia y el cetro, con el cabello y la barba blancos. A su lado Hécate con antorcha. Hidria ática de figuras rojas. 450-400. M. Británico. En el otro lado del vaso aparecen Triptolomenos, Démeter y Perséfone.
Hades, con la cornucopia y el cabello y la barba blancas, es sostenido por Heracles, que le lleva a través del inframundo. A su lado Hermes. Crátera. 400-300 a.C. Antikensammlung, Berlín.
Hades en el centro, y a ambos lados dos mujeres, una con una antorcha, y otra con una jarra para hacer libaciones. Hacia el 480 a.C. Stamnos. Louvre.
(Debajo) Adonis se reclina en un diván, con una diminuta figura de Eros posada ante él sosteniendo un plato de frutas. A ambos lados están Afrodita, la diosa del amor, y Perséfone, la reina del inframundo, con sus asistentes femeninas. Afrodita se enamoró del apuesto Adonis, pero poco después lo mataron durante una cacería de jabalíes. La diosa estaba tan angustiada que Zeus, el rey de los dioses, hizo inmortal al joven, permitiéndole salir del Hades, el inframundo de los muertos, durante parte del año para estar con Afrodita. Sin embargo, siempre tenía que volver al Hades, donde era el amante de Perséfone. Este ciclo de muerte y renacimiento estaba ligado a la regeneración de la vegetación y las temporadas de cultivo en la antigua Grecia. Adonis era de origen fenicio y su culto se introdujo en Atenas alrededor del 440 a. C.; sus devotos eran exclusivamente mujeres. Adonis, Perséfone y Afrodita. Cratera de figuras rojas. 390-380 a.C. Paul Getty Museum.
Una de las pocas representaciones de Hades en relieve. Perséfone y Hades, encontrado en Locri, Magna Grecia. 470 a.C. Museo Nazionale Arqcheologico, Reggio Di Calabria, Italia. Ambos aparecen sentados en un trono, Perséfone lleva espigas de trigo, y en la otra mano, y bajo la silla, un gallo, animal que se sacrificaba a las divinidades ctónicas. Hades lleva una copa, unas flores (?) y frente a él, en el suelo, un cetro.
Hades raptando a Perséfone. Relieve votivo. 470 a.C. MET-NY
En el siglo IV son frecuentes las escenas en el Hades, donde Perséfone y Hades tienen su palacio, y también el rapto de Perséfone. Los temas relacionados con ambos dioses se adaptan bien al culto funerario, por lo que son frecuentes en las vasijas destinadas a este fin. Hades se representa en forma muy parecida a Zeus y a Poseidón, y solo los atributos permiten reconocerlos. Aparece como un hombre adulto, fuerte, con túnica larga o con el torso desnudo, aunque rara vez aparece completamente desnudo. Sin embargo no desaparecen las representaciones de Heracles en el Hades.
El rapto de Perséfone por Hades rodeado de dioses. Carro de Hades ocupa el área más importante de la vasija. A su alrededor aparecen deidades relacionadas con el tema: Hades, Afrodita y Eros, cómplices de Hades, Hécate, con dos antorchas, Deméter, con una antorcha de varios brazos, y Atenea. Hidria ática de figuras rojas. 330-40 a. C. Metropolitan N.Y.
Rapto de Perséfone. se muestra Hades conduciendo su carro de cuatro caballos, con un cetro en la mano sobre el que hay un águila. Junto a él Perséfone. Están precedidos por Hécate, que porta una antorcha de cuatro brazos, y seguido por Hermes, con su caduceo. Por encima, las estrellas, y por debajo, una pequeña capilla con una estatua de aspecto arcaico de una diosa. Crátera de Volutas ática de figuras rojas.
370-350 a. C.M. Británico.
Crátera de Perséfone: Perséfone, desesperada, con el brazo pide ayuda, pero las otras deidades presentes en la escena no pueden ayudarla. Hermes, que como guía de los muertos conoce el camino al otro mundo, está detrás del carro, y Hécate, que sostiene una antorcha.
En el friso superior, a la derecha, Deméter, alzando el brazo, envía a sus servidores en busca de su hija. 340 a.C. Circulo del Pintor de Darío. Altes Museum. Berlín.
Hades rapta a Perséfone en la parte superior, agarrándola con la mano, mientras la joven retrocede. El carro tirado por cuatro caballos, es retenido por una erinia alada. En la parte inferior vemos a Atenea y a Artemis Afrodita que intentan evitar el rapto, mientras que a la derecha, Afrodita sostiene en su regazo a Eros, responsable en parte de lo ocurrido. Lutróforo funerario. 320 a.C. MAN-Madrid.
A la derecha la otra cara del mismo vaso.
En otros casos, encontramos a Hades y Perséfone en su palacio infernal, Hades en el centro, sentado, con el cetro, como un rey, y acompañado por Perséfone y otros habitantes del Hades, como Cerbero o los jueces, o con visitantes ocasionales como Orfeo, Hermes, Hécate, Heracles, etc. Estas representaciones son más frecuentes en el siglo IV, a medida que se van complicando las escenas, con más personajes, y una mayor complejidad. Hades no suele aparecer como un anciano de cabello blanco, sino como un hombre mayor, pero vigoroso, con cabello más corto y barba.
En la escena principal, Perséfone y Afrodita, imploran por el bello Adonis a Hades (o Zeus), que aparece entre ellas sentado en el trono. En la zona inferior unos jóvenes junto a una tumba. Loutroforo, de carácter funerario, ático de figuras rojas. 330-40 a. C. Metropolitan N.Y.
Escena en el Hades. Hades en el centro, sentado en un taburete, con el cetro rematado con un águila en la mano. Viste túnica larga y lleva barba y abundante cabellera. Junto a él está Perséfone, con larga túnica, que lleva una corona de flores y una antorcha de seis brazos. Detrás está Hermes, con el caduceo. En la izquierda Afrodita, sentada junto a una fuente, cubriéndose con una sombrilla. Ánfora ática de figuras rojas. 340-330 a. C.M. Británico.
Dionisos visita a Hades y Perséfone en su palacio, para liberar a Semele. Dionisos estrecha la mano de Hades. Hermes, guía de los muertos, se apoya en una columna. Dionisos es acompañado por un séquito de sátiros y ménades. Bajo el palacio está Cerbero, de tres cabezas, encadenado a una de las columnas del palacio. 330 a. C. Crátera. Toledo Museum.
Otros habitantes del Hades aparecen representados con menos frecuencia junto a Hades y Perséfone, como las Danaides o los jueces Minos, Radamentis y Aiakos. Vemos aquí dos ejemplos:
En esta cratera vemos representado el viaje de Orfeo al Hades, con muchos de sus habitantes y visitantes: En el centro el palacio de Hades y Perséfone. A su derecha los jueces, en la parte inferior Heracles capturando a Cerbero con ayuda de Hermes y frente a Hécate. A su izquierda Sísifo empujando una gran roca, acosado por una de las erinias, con un látigo en la mano.
Radamantis, Minos y Aiakos fueron los tres jueces del inframundo. Originalmente eran hombres mortales, hijos del dios Zeus, que les concedió su posición tras la muerte, como recompensa por el establecimiento de la ley en la tierra. Aiakos era el guardián de las llaves del Hades y el juez de los hombres de Europa, Radamantis era el señor de Elysion y juez de los hombres de Asia, y Minos era el juez de la votación final. Su representación es poco frecuente. En la parte inferior derecha aparece Tantalo, con traje persa y cetro, junto a una roca.
Crátera de figuras rojas. 330-310 a. C.Munich, Antikensammlungen
Caronte: Son muchos los Lecitos funerarios que nos han llegado con la representación de Caronte de la segunda mitad del siglo V a. C. Se le representa como un hombre feo, con barba y la nariz torcida, con túnica roja que deja libre un brazo (exomis) y un sombrero cónico (pilos), atuendo propio de los trabajadores. Está de pie en su esquife, sosteniendo un remo, a punto de recibir una sombra de Hermes psichopompo, y a su lado se representa al difunto. En algunos casos se representan los eidolas, pequeños genios alados, de figura humana, que, posiblemente, representen el alma de los que habitan en el Hades.
La entrega de una mujer a Caronte por parte de Hermes Psychopompos (" el guía de las almas ").La escena tiene lugar a orillas del lago Acherusia. Hermes se vuelve hacia la joven de la derecha y con un gesto de su mano izquierda la anima a subir a la barca de Caronte, indicando el camino del Hades con la otra mano. Otras almas vienen del Inframundo para darle la bienvenida. Lecitos funerario. 420 a.C. Museo Arqueológico Nacional. Atenas.
Caronte y una difunta que se dirige hacia su barca, entre ellos una estela funeraria, con un lecitos en su base. La difunta lleva en las manos un cesto y un tarro de alabastro, que ofrece a Caronte. Lecitos. Pintor del grupo R. 450 a.C. Louvre.
Caronte en la barca, y a su derecha un eidolas, que se acerca volando a la barca, mientras Caronte rema hacia la izquierda, a la orilla del Aqueronte. Lecitos. 500-450 a.C. Oxford, Museo Ashmolean
Cartonte en la barca, rodeado de eidolas, almas de los condenados que permanecen en el Hades (?). Soporte. 525-475 a.C. Museo Arqueológico de Atenas
Sísifo y Ticio: es frecuente la representación de Sísifo en el Hades, junto a Cerbero, Hades, Perséfone o Hermes, con la roca en las manos, a punto de lanzarla. Entre las obras anteriores hemos visto ya dos ejemplos en los que aparece Sísifo en el Hades, junto a Hades, o a las Danaides. En los siguientes obras
Ticio suele representarse en el momento de atacar a Leto, o bien en el momento en que Artemis y Apolo le dan muerte. Hemos visto algunos ejemplos en el capítulo dedicado a Leto.
Muerte de Ticio por Artemis y Apolo.
Gea se interpone entre el gigante Ticio, de aspecto brutal, y Apolo y Leto. Hidria etrusca de figuras negras. Siglo VI a.C. Louvre.
Dcha: Apolo y Artemisa disparan contra Ticio que huye. En el centro Leto. Ánfora de figuras negras. 525-500 a. C.
Louvre.
Hipnos y Tánatos, aunque no habitan en el Hades, están relacionados con la muerte, los ritos funerarios y con el Hades. Su representación más frecuente es llevando el cuerpo de Sarpedón, en Troya. Ambos como jóvenes alados.
Hipnos y Tanatos portan a Sarpedón tras su muerte en Troya, para ser enterrado en Licia, ante Europa. En el reverso, Europa suplica por la vida de Sarpedón, ante Zeus y Hera. 400 a.C. Museo Metropolitan NY
Thanatos (Muerte) e Hypnos (Sueño) con el cuerpo de Sarpedón , para ser enterrado en Licia, su tierra natal. Ánfora. 500 a.C. Metropolitan N.Y.
Hypnos y Thanatos llevandose el cuerpo de Sarpédon del campo de batalla de Troya. Ánfora ática de figuras negras. 500- 490 a. C. Louvre.
Hypnos y Thanatos llevandose el cuerpo de Sarpédon del campo de batalla de Troya. Lecito atico de fondo blanco. 440 a. C. Museo Británico.
Hades se confunde con Serapis, divinidad creada por Ptolomeo I, en un intento de fundir elementos religiosos griegos y egipcios. Este dios, mezcla de Osiris y Apis, se convierte en el protector de Alejandría. La primera imagen del dios fue llevada a la ciudad por los griegos, y representaba a Hades coronado con el modius, una cesta o medidor de grano, emblema del inframundo y de la fecundidad de la tierra, portando un cetro; a sus pies el can Cerbero (que se asociará a Anubis) y una serpiente. Por esta razón es difícil distinguir a Hades de Serapis durante la civilización helenística y romana. En algún caso se mantiene la cornucopia, en un estilo clásico griego.
Serapis. Copia romana del siglo II dC de un original griego del 320/310 a.C, esculpido por Bryaxis , que constituía la estatua del cualto de Serapeion de Alejandría. Museo Pio Clementino Vaticano
Relieve romano. s. II d. C. Aasamblea de los dioses. De Derecha a Izquierda: Jupiter , Pluton, con la cornucopia, Proserpina, Neptuno y Anfitrite, mujer de Poseidón. Colección Drago. Palacio Altemps. Roma.
Plutón. Parte del decorado del Teatro de Mérida con el mito de Proserpina. Con túnica corta y manto, sandalias, y tocado con el "modius“. Siglo II. Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.
Creta, Gortina, Santuario de Isis, Estatua de Proserpina y Plutón con Cerbero. Siglo II d.C.
Hades, junto a Cerbero y el águila. S. II M. Británico
Relieve votivo dedicado a Plutón y Perséfone? por Flavio Sabino, que representa a Plutón? y Perséfone de pie a la derecha, la parte superior de ambas figuras está desaparecido, entre ellos está Cerbero, inscripción griega. Siglo II. M Británico.
Aunque la representación de Hades no es muy frecuente, si que aparece el tema del rapto asociado al culto funerario, y lo vemos en pinturas del interior de las tumbas, en estalas funerarias y en sarcófagos, tanto de época helenística como romana. La representación se centra en las figuras de Hades, en el carro, sosteniendo a una Perséfone casi desvanecida. En las obras romanas aparece un pequeño Eros sobrevolando el carro, o, incluso, conduciéndolo.
Rapto de Perséfone, pintura mural encontrada en la tumba I de Vergina, en Macedonia. Una tumba que algunos expertos como Juan Luis Arsuaga han atribuido a Filipo II. En la pintura vemos a Hades en un carro, sosteniendo con una mano a Perséfone, mientras que con la otra guía a los caballos. Delante del carro aparece Hermes, y detrás una de las compañeras de Perséfone. 340 a.C. Tumba I. Vergina. Grecia.
En la tumba encontrada en Anfípolis, que hoy se atribuye a Hefastión, el compañero y amante de Alejandro, y encargada por el propio Alejandro, se ha encontrado un mosaico con el tema del rapto de Perséfone. La forma de representar el rapto es muy similar en ambas tumbas, aunque en esta falta la compañera de Perséfone. Siglo IV. Anfípolis. Grecia.
Urna funeraria de piedra, con una inscripción. Debajo se representa el rapto de Proserpina por Plutón en un carro, tirado por cuatro caballos, guiado por un Eros alado, y precedido por una serpiente, que los caballos pisan. Siglo II. Museo Británico.
Estela funeraria con el rapto de Proserpina. Eros conduce el carro de Hades. Delante del carro una serpiente que los caballos pisan. Edad Antonina, Siglo II d. C Termas de Diocleciano. Roma
El mito del rapto de Perséfone se cuenta en tres escenas, aunque la disposición de las representaciones no se corresponde con la secuencia cronológica de la historia. A la derecha del centro se muestra a Perséfone recogiendo flores. Rodeada por tres erotes, recurre a su madre Deméter en busca de ayuda, quien, con antorchas en las manos, va a buscar a su hija en un carro de serpientes. A la izquierda, Hades, el dios del inframundo, secuestra a Perséfone, en un carro de cuatro caballos. Detrás se puede ver a Afrodita con una granada, que Perséfone ha comido. Frente a ellos está Hermes y Atenea, con la rama mágica que garantiza el regreso del inframundo. Cerbero aparece bajo el carro.
Un sarcófago muy similar al de Viena, en el que aparece en el centro Plutón, portando a Proserpina semi desvanecida, delante del carro a Hermes, detrás a Atenea, y Eros sobrevolando el Carro. Detrás Deméter, sobre un carro, iniciando la búsqueda de su hija. 160-180 d.C. Galería de los Uffici. Florencia.
Otros sarcófagos romanos, muy similares, pueden verse en el capítulo dedicado a Deméter, en el apartado de Roma.
Aunque el tema del rapto de Perséfone es común en el arte funerario, tanto en la decoración de las tumbas como en los sarcófagos, es menos frecuente la aparición del tema del juicio en el Hades por os tres jueces, Minos, Radamantis y Eacos.
La Tumba del Juicio, también conocida como la Gran Tumba de Lefkádia, es una tumba macedonia de la era helenística, cerca de Náousa. Conocida por su imponente fachada pintada, fue construida a fines del siglo IV a.C. o principios del siglo III a.C. El nombre de la tumba proviene de la escena del juicio en el Hades, pintada en la fachada, poco común en el arte de la antigua Grecia.
En los intercolumnios de la fachada dórica, se representa al difunto a la izquierda, frente a Hermes, y, al otro lado de la puerta, dos de los jueces del Hades, Radamantis y Eacos, identifocados por inscripciones.
El Charun etrusco era fundamentalmente diferente del Caronte griego. Se le representaba protegiendo la entrada al inframundo con un martillo, su símbolo religioso, además de tener orejas puntiagudas, serpientes alrededor de sus brazos y una coloración azulada que simboliza la decadencia de la muerte. En algunas imágenes tiene alas enormes. También se le representa como una criatura grande con cabellos de serpiente, una enorme y ganchuda nariz de buitre y grandes colmillos como un jabalí enormes cejas crespadas, enormes labios, fieros ojos, orejas puntiagudas una barba negra, enormes alas, piel descolorida y serpientes alrededor de sus brazos. Sin embargo los romanos volvieron a la representación griega de Caronte. Otro de los demonios etruscos que conducían las almas a la otra vida era el demonio Tuchulcha, con cara de buitre y orejas de burro, armado con serpientes en las manos.
Crátera etrusca de figuras rojas con Charun, el demonio de la muerte etrusca, de Vulci (Italia), alrededor del 300 a. C., Altes Museum, Berlín
Figurilla de Charun. Cerveteri, museo nacional de Cerite.
Stamnos en el que se ve a Charun conduciendo al difunto al otro lado. Finales del Siglo V a.C. Museo de Antiguedades Winckelmann. Trieste.
Crátera etrusca con el difunto llevado al inframundo por los demonios de la muerte Charun y Tuchulcha. 325-300 a.C. Museo de Antiguedades Winckelmann. Trieste.
Caronte, como un genio alado femenino, espera es su barca la llegada de una difunta. Uno de los lados de un sarcófago. Siglo IV a.C. Museo Arqueológico de Paestum.
Caronte en un barco, transportando almas a través de la laguna Estigia. Relieve de mármol (S. III) de un sarcófago.
Museo Vaticano.
La figura de Hipnos se representa con frecuencia entre los romanos, su aspecto es similar, un joven alado, y no necesariamente unido a Tánatos, como en el mundo griego. Lo encontramos en sarcófagos y también en pequeñas figurillas de bronce. Su relación con la muerte y el Hades es menor.
Hipnos. Estatuilla en bronce, copia romana de época imperial (siglo I-II d. C.) de una obras del helenismo tardío. Museo de Bellas Artes de Lion.
Hypnos, copia romana de un original helenístico. La alas se han perdido, lo mismo que un pequeño cuerno del que vierte la poción del sueño. Siglo II d.C. Museo del Prado. Madrid.
Selene visita al pastor Endymion. Aparecen dos escenas, A la derecha, la Luna, que desciende de su carro, tirado por un caballo encabritado, que sostiene Aura. Debajo del carro está Tellus y un novillo. Delante de ellos vemos a Endymion, dormido, y a Hiypnos, que deja caer sobre él la poción del sueño desde un cuerno. En la izquierda, el carro conducido por Hesperus, y debajo de los caballos está Oceanos. En la esquina un pastor Sarcófago romano. 210 d.C. Louvre
Sarcófago romano: Selene visita al pastor Endymion. Hipnos induce el sueño a Endymion, rodeado de su rebaño. Los putti llevando antorchas conducen a la diosa hacia el pastor. Bajo el carro se encuentra Tellus, y más allá un viejo Pastor contempla la escena. Al otro lado dos ninfas coronadas con cañas. 235 d.C. Louvre.
Dionisos encuentra a Ariadna en la isla de Naxos. Hypnos, junto a Ariadna, con alas, vierte la poción del sueño sobre ella. Siglo I d.C. Pompeya. Casa de los Vettii.
El tema de los trabajos de Hércules, tan representado en el mundo arcaico griego, es menos frecuente encontrarlo en el mundo romano. En el mosaico encontrado en Liria, Valencia, aparece representado, entre los trabajos, el perro Cerbero.
Durante este periodo el Hades se funde con el infierno cristiano, de tal forma que algunos personajes desaparecen y otros se mantienen. Al final de la Edad Media se produce una recuperación de los temas de la Antigüedad y vuelven a aparecer personajes como Hércules u Orfeo, que realizan algunas de sus hazañas en el Hades. Éste sigue presidido por Hades y Perséfone, que aparecen representados como reyes de la época, con una pequeña corte formada por demonios y condenados.
Minos, como el juez del infierno, se representa con frecuencia, también tiene el aspecto de un rey, sentado en su trono, y coronado, aunque en ocasiones va sin corona. Cerbero también se representa como el guardián de las puertas del infierno, aunque se aspecto puede ser muy diferente al clásico, como un demonio con rasgos humanos mezclados con los de animales fantásticos. Tampoco desaparece el tema del rapto de Perséfone, aunque no tendrá el protagonismo que alcanzará en la Edad Moderna.
Varios ejemplos de la representación de Plutón y Proserpina en el Ovidio Moralizado. En ellos aparece como un rey, rodeado de su corte
Plutón y Perséfone (Proserpina) entronizados. Dios y diosa del inframundo, con Cerbero a sus pies, a su lado las Moiras o Parcas, y los cuatro ríos del infierno. Finales del siglo XV. Evrant de Conty. Les Echecs amoureux. Iluminador Maestro Antoine Rolin. Ms. FRANCAIS 9197. Fol 164v. BNF.
Plutón y Perséfone (Proserpina) entronizados. Dios y diosa del inframundo, con Cerbero a sus pies, y los cuatro ríos del infierno fluyendo sobre la laguna Estigia. Evrant de Conty. Les Echecs amoureux. Iluminador Robinet Testard. 1496-98. Francais 143 fol 136 BnF
Rapto de Perséfone-Plutón aparece como un ser monstruoso, el cuerpo cubierto de pelo, y orejas de animal, pero con corona. Lleva a la joven sobre un caballo, no en el carro. Guillaume de Machaut, Poésies. Siglo XIV-FRANCAIS 1584 F 144-BnF
Rapto de Proserpina por Plutón. En este caso vemos a Plutón cargar sobre sus hombros a la joven, y un barco dispuesto a llevarles de vuelta al Hades. Cerbero, a su lado, aparece como un soldado. Al fondo Deméter observa como su hija es raptada. Raoul Lefèvre-Recueil des histoires de Troie-1495-Francais 22552 . F 129 BnF
Rapto de Proserpina. En la parte inferior Proserpina y sus amigas recogen flores; en la parte central las amigas miran hacia el cielo donde Hades porta a Proserpina, y por encima las amigas llevan la noticia a Ceres, sentada en un trono. Augustine, La Cité de Dieu (Vol. I). Paris, Maïtre François (illuminator); c. 1475; La Haya MMW 10 A 11-fol 335r
El rapto de Persefone, en dos imágenes, en la primera, Plutón, en su carro, tirado por dos caballos, recibe una flecha de amor de Febo, en la segunda, monta a Perséfone en su carro, mientras sus amigas lo observan-La Biblia de los Poetas-Metamorfosis-Ovidio-1493-Velins560- BnF
Muy similar es la representación en esta otra versión de la misma obra. -La Biblia de los Poetas-Metamorfosis-Ovidio-1493-Velins 559- BnF
Los héroes clásicos que descendieron a los infiernos se representan con cierta frecuencia, especialmente en las Metamorfosis de Ovidio y en L'Epistre d'Othea de Christine de Pisan. Hércules capturando a Cerbero y Orfeo rescatando a Eurídice son las escenas más representadas. También se representa la bajada a los infiernos de Eneas o Ulises.
Orfeo liberando a Eurídice, que aparece ante Cerbero, a las puertas del infierno.. 1460. Christine de Pisan, L'Epistre d'Othea. MS. Bodl. 421. f 049v
Orfeo observa a Tántalo, en una laguna, de la que no puede beber, y bajo un frutal del que no puede comer. Ovidio Metamorfosis-La Biblia de los Poetas. Siglo XIV Français 22545 f112. BnF
Tres figuras armadas en el inframundo: a la izquierda, Hércules con garrote, y piel de león sobre su armadura luchando contra Cerbero encadenado en la puerta del Hades; entre las llamas del Infierno están Teseo y Piroteo con espadas luchando con dos demonios. 1450-Christine de Pisan-L'Epistre d'Othea-MS Laud Misc 570 f 30r
Minos, juez del Inframundo, tiene bastante protagonismo. En general tiene forma humana, viste con dignidad, como juez o como rey de Creta, aunque poco a poco la tendencia es a convertirle en un ser demoníaco, como va a pasar a la Edad Moderna, rodeado de serpientes.
En estos cuatro manuscritos pertenecientes a L'Epistre d'Othea de Christine de Pisan vemos al rey Minos, juez del Hades, condenando a dos hombres, que llevan sus ayudantes ante él. Aparece sentado en un trono, con corona en algún caso.
El rey Minos, coronado, en su trono, en el fondo tres ancianos consejeros, a la izquierda dos consejeros similares. En primer plano un sirviente presenta al rey dos hombres casi desnudos, con barba y uno con los ojos vendados. Ambos tienen las manos atadas. En el fondo un hombre decapitando a un convicto, y dos hombres colgados de la horca. 1450-Christine de Pisan-Epistre d'Othea-MS Laud Misc 570-f 33v
Minos, sentado en un trono, ante varios hombres, a los que hace justicia. Epistre Othea-1460-Christine Pizan-Lille-BM-ms 0391 f007
Minos juzgando a varios hombres arrodillados y vestidos de blanco. A los lados los consejeros de Minos. Christine de Pizan. Epistre d'Othea. 1450.La Haya, KB, 74 G 27. fol. 8r . Biblioteca Nacional de los Países Bajos.
Minos juzgando a varios niños? que son conducidos por sus ayudantes. Christine de Pizan. Epistre d'Othea-1450-1475. MS. Bold 421. Fol 007. Biblioteca Bodlerian.
Alejandro, Aníbal y Escipión el Africano ante Minos, juez del Hades, Lucianus de Samosata. Comparison entre Alejandro Magno y Anibal. 1480-1490. La Haya, KB, 76 F 26. Fol 73r. Biblioteca Nacional de los Países Bajos
Es poco frecuente la aparición de Morfeo (Hypnos) salvo en ocasión de su visita a Alcione, encargo que le hace Hera, a través de Iris. En ocasiones aparece solo con Alcione dormida, y en otras junto a Iris y Hera.
En este caso aparece Morfeo, como un rey, junto al lecho de Alcione. Metamorfosis, Ovidio. La Biblia de los Poetas. 1493. Velins 559 f 130r. BnF.
A la derecha de Hera está Iris, y a su lado el Sueño, que, por orden de Hera, duerme a algunos guerreros. Tebaida. 1405. Publius Papinius. Burney 257. F 159. British Library.
Al final de la Edad Media Dante escribe la Divina Comedia, que va ha tener una influencia definitiva en la representación del infierno, de tal manera que quedan fundidos el Hades de la Antigüedad y el infierno Cristiano, y aparecen junto a los ángeles y demonios los tradicionales personajes del mundo subterráneo como Caronte, Minos, Cerbero, las Furias, Gorgona o Plutón.
El infierno que nos presenta tiene forma de embudo o de cono invertido, el cual está dividido en círculos decrecientes donde se purgan distintos pecados. Los círculos son nueve:
Minos aparece en el segundo círculo, donde juzga las almas de los condenados. Es descrito con una cola con círculos que se ponen en torno al cuerpo del alma y señalan a qué parte tiene que ir.
Caronte, tiene los ojos de fuego (Virgilio le describe con ojos centelleantes);
Cerbero aparece en el tercer círculo castigando a los a los glotones, los soberbios y los envidiosos, que se encuentran metidos en el fango, azotados en el suelo por una fuerte y desollados por Cerebro, descrito como un perro de tres cabezas.
El quinto círculo y el sexto, están conformados por la ciudad de "Dite" (Plutón), rodeada de una laguna que encierra gran fetidez. Su entrada resaltada por una gran puerta que es parte de una muralla de hierro. Aquí se encuentran los orgullosos, los herejes, los libres pensadores y los materialistas; también se encuentran la Erinias y la Gorgona Medusa, a la que evitan mirar. Plutón aparece iracundo, cuando en la Eneida no se le describe así.
Un demonio lanza a los condenados con una estaca, que caen en el interior del infierno, a cuya puerta está Cerbero, como un gigantesco perro de tres cabezas. Divina Comedia. Dante. Canto VI. Siglo XIV. MS. Canon. Ital. 108. fol 005v. Bodleian Biblioteca
Virgilio y Dante ante Caronte, en su barca, rodeados de condenados en ambas orillas del Estigia. Divina Comedia. Dante. Canto III. Siglo XIV. MS. Holkham misc. 48. P 5. Bibl Bodleian
En el inicio del Renacimiento tenemos una doble visión de Hades, por un lado la que prolonga la difundida por la Divina Comedia y sus ilustraciones, es decir, un infierno poblado de demonios entre los que se encuentran Cerbero, Minos o Hades, todos ellos con aspecto monstruoso, muy alejados de la tradición clásica. Por otro lado, la recuperación de la Antigüedad supone el volver a la imagen de Hades como uno de los dioses Olímpicos, en cuyas asambleas se incluye, aunque no era lo común en la Antigüedad ya que Hades no gustaba salir del inframundo. Sin embargo ya Rafael incluye a Hades en sus frescos de la Villa Farnesina, como uno más de los dioses del Olimpo, y es frecuente que aparezca así representado, como pareja de Perséfone, y en un lugar preeminente, lo mismo que Zeus y Hera, y Poseidón y Anfitrite (hay varios ejemplos en el capitulo 1, Iconografía de conjunto). El bidente o cetro de doble punta se convierte en el atributo más característico de Hades, y el animal que le acompaña es Cerbero, que recupera el aspecto de perro de triple cabeza. La cornucopia y el casco de la invisibilidad no aparecen como atributo.
El resto de los personajes del inframundo sufren la misma evolución y van adquiriendo el aspecto que tuvieron en la Antigüedad. Los temas que se representan con más frecuencia son los mismos, el rapto de Perséfone, el más frecuente, y Orfeo rescatando a Eúridice, y los condenados del infierno, Ticio, Sísifo, Tántalo e Ixión. Menos frecuente es la representación de Minos como Juez, aunque Miguel Ángel la incluye en el Juicio Final, salvo en las representaciones de la Divina Comedia. También la captura de Cerbero por Hércules pierde protagonismo.
Psique es recibida en el Olimpo, de Rafael Sanzio. 1517. Villa Farnesina, Roma. Todos los dioses aparecen ya con sus atributos característicos. Zeus, sentado en el trono, y frente a él, Hades y Poseidón, viejos barbados y con su herramienta características, el atizador o bidente, y el tridente, y a sus pies el can Cerbero, Zeus sobre un águila.
Continuando con la visión medieval del infierno, en el que las figuras cristianas y clásicas se funden, siguiendo la tradición de La Divina Comedia. Vemos, sobre todo, ejemplos en la pintura flamenca, que sigue la visión de El Bosco, de principios del siglo XVI, aunque este autor flamenco no incluye a los personajes de la Antigüedad, salvo al barquero Caronte, como vemos en los dos ejemplos inferiores.
Infierno. En primer plano el Estigia y la barca de Caronte en el centro. El Bosco. Detalle del Tríptico del Jardín de las Delicias. 1500. M del Prado.
Infierno. El estigia y la barca de Caronte. El Bosco. Detalle del Tríptico del Juicio Final. 1504-08. Akademie der Bildenden Künste, Vienna
Patinir, mezcla el mundo cristiano y el clásico. Caronte cruzando la laguna Estigia en su barca. En la puerta del Hades vemos a Cerbero, como un ser fantástico, entre el perro y el dragón, de tres cabezas. A la izquierda, en el paraíso, aparecen ángeles, una visión cristiana del cielo y pagana del infierno. Cruce del Estigia. PATINIER. 1515-24. M del Prado.
En el siglo XVII otros pintores siguen el tipo de escenografía infernal de la tradición de El Bosco, aunque narren escenas de la tradición clásica como el caso de, Orfeo o Eneas. Pueden aparecer Hades y Perséfone dentro del infierno, como reyes del mismo, vestidos a la moda de la época o según el estilo de la Antigüedad.
Abajo: Orfeo y Eurídice en los Infiernos. 1652. Fris, Pieter. M. del Prado. A la izquierda, la barca con los condenados, dirigida por Caronte, avanza por el río Aqueronte. A la derecha vemos a los condenados cumpliendo sus penas: Ticio con la roca e Ixión atado a la rueda. El tema está tomado de las Metamorfosis de Ovidio. En la puerta del infierno están Perséfone, y un Hades de aspecto grotesco, con una corona ardiente.
A partir del siglo XVI, el tema más representado en relación con Hades es el del rapto de Perséfone, de evidente carga erótica. En pintura y en relieve se elige el momento en que Hades corre con Perséfone en sus brazos, mientras sus amigas quedan atrás. En algunos casos aparece sobre el carro, o en compañía de Hermes o Atenea. Es el mismo modelo que se ha representado en la Antigüedad. En muchos casos se introducen pequeños amorcillos sobrevolando el carro, como ya se hacía en los sarcófagos romanos.
En Escultura Bernini inaugura un nuevo modelo iconográfico, al tallar en un solo bloque a Hades con Proserpina en brazos, y el can Cerbero entre sus piernas, siguiendo a Giabologna en su Rapto de las Sabinas. El Rapto de Perséfone de Bernini va a seguirse tanto en escultura como en pintura, hasta la actualidad. Tampoco desaparece la representación de Orfeo en el Hades.
Durero cambia el carro por un unicornio. Rapto de Perséfone. Alberto Durero. 1516. B N de Francia.
En este caso, los protagonistas no aparecen mas que como pequeñas figuras. Lo que domina es el paisaje infernal, en el que apenas hay figuras. A la izquierda, a la orilla de la laguna, vemos a Cerbero, como un perro de tres cabezas, recuperando la tradición clásica, y en el centro la barca de Caronte. Hades va sobre una carroza de la que tiran cuatro caballos negros, que despiden fuego por la boaca, y sobre la cabeza lleva una corona de rey. Rapto de Proserpina. BRUEGHEL, Jan el Joven. Fin del XVI o principio del XVII. Museo del Prado
En el siglo XVII, Felipe IV encarga un conjunto de obras de diversos pintores sobre las Metamorfosis, para decorar la Torre de Parada. Hades como rey del inframundo, es representado como uno de los grandes dioses clásicos, robusto, adulto, con barba y cabello largo, semidesnudo y portando el bidente como atributo.
Otra obra de Rubens que representa el rapto de Perséfone tal y como aparecía en la antigüedad. En este caso es una composición llena de dinamismo, en la que aparecen tras el carro, Atenea, armada y las compañeras de Perséfone. Sobre los caballos aparece un pequeño eros, pero no la figura de Hermes, tal y como ya había hecho en la pintura destinada a la Torre de Parada en Madrid.
La obra de Bernini, de 1621, tendrá una enorme influencia en la representación del tema del Rapto, tanto en escultura como en pintura. Vamos a ver algún ejemplo puesto que es una repetición del mismo modelo, en escultura muy adecuado para la decoración de palacios, parques y jardines.
El rapto de Perséfone por Hades. Bernini. 1621-22. Galleria Borghese, Rome. El Can Cerbero entre las piernas de Hades como un perro con tres cabezas.
El rapto de Perséfone. GIRARDON, François. 1677-99. Jardín de Versalles. Sustituye a Cerbero por una de las compañeras de Perséfone. La escena se repite en el basamento, incluyendo la cuadriga, de tal forma que integra las dos iconografías del tema.
Debajo vemos el detalle del basamento.
El rapto de Proserpina. 1575-80. Vizenzo de Rossi. Museo Victoria y Alberto. Londres. Una obra anterior a la de Bernini, que sigue una forma distinta de distribuir las figuras, que no tendrá seguidores.
En rapto de Perséfone en el fresco Apología de los Medicis, del techo de la Galeria. Luca Giordano. 1684-86. Palacio Medici-Ricardi. Florencia. Un tratamiento menos dramático, más festivo. Como ya habían hecho Bernini y Rubens, Hades no se representa sobre el carro, si no el momento en que coge a la joven en sus brazos.
El rapto de Perséfone por Hades. BAURSCHEIT, Jan Peter van, the Elder. Musées Royaux des Beaux-Arts, Bruselas. Una composición similar a la de Bernini, pero en relieve.
La representación exclusiva de Plutón es poco frecuente, este es uno de los pocos ejemplos, junto a Cerbero.
Vemos a Hades desnudo, y acompañado por Cerbero, el perro con tres cabezas, cada una de ellas diferente. Plutón. Agostino Carracci. 1592. Galleria e Museo Estense, Módena, Italia
La inclusión de Plutón en el Olimpo se convierte en una tradición y vamos a verlo representado en los techos del Barroco (más ejemplos en el capitulo 1, dedicado a las representaciones del conjunto de los dioses).
De izquierda a derecha están Mercurio expulsando a las furias; Baco con Ganímedes, Vulcano, con un martillo, Neptuno, con su tridente, Venus, Cupido , las Horas, Juno y Júpiter, Apolo, que lleva una corona, y Diana una media luna, Minerva, Marte, Hades, con el bidente, Hércules y Pan. Pietro da Cortona. 1611-1669. M. Británico.
El tema de los condenados o Furias -Ticio, Ixión, Tántalo y Sísifo- alcanzó cierta popularidad en el arte europeo de la Edad Moderna, siendo utilizado en decoraciones palaciegas. Se interpretaban como representación del poder implacable de la dinastía reinante, frente a la infidelidad, la soberbia y la arrogancia de aquellos que atentaban contra la supremacía de la Monarquía. La aparición de serpientes, ausentes en los autores clásicos como Ovidio, aluden a la visión cristiana del mal y el pecado.
En 1532 Miguel Ángel hace este dibujo de Ticio para Tomaso Caballieri. Aparece reclinado sobre una roca, desnudo, mientras un águila, no el buitre de las fuentes clásicas, se dispone a comerle las entrañas. Este dibujo inspirará a otros artistas de la época como al español Gregorio Martínez, que en 1590 hace una pintura similar, aunque desarrollando un fondo original, de unas arquitecturas al estilo antiguo, entre las llamas del infierno. También a Tiziano, que vuelve a poner un águila devorando las entrañas.
Izq. Ticio, Miguel Ángel. 1532. Colección Real, Castillo de Windsor.
Dcha. Ticio, Gregorio Martínez, 1590, Museo del Prado.
Estas dos obras formaban, junto con Tántalo e Ixión, el conjunto conocido como los Condenados o Furias, encargado a Tiziano por María de Hungría, hermana de Carlos V. Las dos últimas desaparecieron en el incendio del Alcázar de Madrid de 1734.
Ticio. Tiziano. 1548-49. Museo del Prado.
Zurbarán. Hércules y el Cancerbero. 1634. M. del Prado. Formaba parte de la serie encargada para el Salón de Reinos. Esta imagen se considera una alegoría del buen gobernante, que somete al enemigo con firmeza y sin necesidad de llegar a usar nunca la fuerza. Tradicionalmente se asociaba la figura de Hércules con la de la monarquía española.
Rubens, Pedro Pablo. Hércules y el Cancerbero. 1636 – 1637. M. del Prado.
Menos frecuente es la representación de otro de los condenados en el infierno, Tántalo, condenado en un estanque de agua, del que no puede beber, y bajo un frutal del que no puede comer.
Hades-Caida de Tantalo-Hendrik Goltzius y C. Cornelius -1588-Biblioteca de la Universidad de Gante
Hades- Tantalo-Gioacchino Assereto-1640-Castillo de Eggenberg-Graz
Tántalo en el Tártaro. Cornelis Bloemaert, grabado incluido en la obra Tableaux du temple des muses publicado en 1665. Instituto de Investigación Getty
En el siglo XVIII, con la llegada del Neoclasicismo, los temas clásicos cobran gran protagonismo, pero se repiten mecánicamente los modelos anteriores, bien renacentistas y barrocos, bien de la Antigüedad tardía. Esta tendencia se prolonga durante el siglo XIX, dentro de la tendencia oficial del arte académico. Los temas son los mismos, aunque hay una idealización de los personajes, que suelen representarse con hermosos cuerpos desnudos o semidesnudos, y portando los atributos característicos de la época moderna: el bidente y el can Cerbero para Plutón, la pértiga para Caronte, y las serpientes para Minos.
En el siglo XIX encontramos un panorama muy similar. Los temas mitológicos son utilizados de forma decorativa, y repitiendo los modelos más clásicos, sin aportar nada nuevo. Sigue su uso alegórico por parte de los gobernantes, aunque la figura de Hades no se presta demasiado a este tipo de comparaciones. Desde finales del siglo XIX los temas mitológicos, como ya hemos visto, pasan a un segundo plano, y solo se representan ocasionalmente, y en estos casos el motivo es una simple excusa para la experimentación plástica. El caso de Hades no es una excepción. Sigue siendo el rapto de Perséfone el más representado de los temas relacionados con el dios de los infiernos, y también el tema de Orfeo bajando a los infiernos, muy frecuente desde mediados del siglo XVIII.
Napoleón delante de los jueces supremos. Alegoría política que identifica a Napoleón con la justicia. El emperador aparece junto a Mercurio y Minerva, mientras una Nike le corona. Frente a él, en un trono, los tres jueces, Minos, Radamantis y Éaco . 1789-1814. Charlet Nicolas Toussaint. Grand Palais (musée des châteaux de Malmaison et de Bois-Préau). Paris.
Minos en el Monumento a Dante en Trento. Sentado sobre un dragon y rodeado por una serpiente, como lo representó Miguel Angel en el Juicio Final de la Capilla Sixtina. 1896. Cesare Zocchi.
El pintor alemán representa el momenot en que Eros informa a Orfeo de la forma en que podrá entrar en el Hades para liberar a Eurídice. Vemos a Caronte frente a él, en la clásica representación de un anciano en su barca. Caronte- Bonaventura Genelli-Orpheus in der Unterwelt- 1850-Neues Museum-Weimar
Caronte cruzando el Estigia. 1879. J. B. Deschamps. Tournus ; Museo Greuze
Hades sostiene en sus brazos a Persefone, estando ambos de pie sobre el carro, tirado por cuatro caballos. En este caso las serpientes son sustituidas por mujeres con cuerpo de serpientes. Fuente de Proserpina-1904-Giulio Moschetti-Catania
Rapto de Proserpina. Hades con el bidente y sobre la cuadriga de caballos negros. Ulpiano Checa. 1888.
El Rapto. Cezanne. 1867 h. Fitzwilliam Museum. Es posible que represente el rapto de Perséfone, aunque no hay ningún atributo que permita la identificación de los personajes, parece que se trata de un asunto mitológico, y el color rojo de hombre, podría indicar su relación con el inframundo.